Reportaje

Alucina con la beta de StarCraft II

Por Óscar Díaz
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Ya hemos visto el juego y tenemos una maravillosa versión beta que nos ha dejado claro a qué vamos a dedicar nuestras dotes de estrategas durante los próximos diez años (si nos atenemos a la vida que ha tenido el modo multijugador del primer StarCraft). Primavera de 2010 está aquí y con ella el momento previsto, pero quién sabe si el verano será suficiente para un juego así. Esperemos que sí y que esté con nosotros desde... ¿finales de junio? Por ahora, vamos a ver qué increíble sabor de boca nos ha dejado lo que hemos tocado y qué podemos esperar de la versión final del próximo bombazo de Blizzard.

Por ahora, sólo es beta

Una versión beta suele limitarse a algún aspecto concreto, muy depurado, o a todo el juego pero con algunos puntos todavía por pulir o, directamente, desactivados. La que versión de StarCraft II que hemos jugado se centra en el modo multijugador y, aunque no todo está disponible, las sensaciones son más que prometedoras y dan una idea de lo bien balanceadas que están las fuerzas de los tres bandos y sus respectivas unidades. También tenemos un motivo más para saltar de la silla, ya que junto a StarCraft II llegará de la manita un nuevo Battle.net. Ya sabéis, el entorno online de Blizzard, totalmente remozado y lleno de nuevas opciones. Un tándem diseñado para que no nos apartemos del PC ni un solo segundo.

¡¡Ha llegado el momento!! Después de algunas partidas a la beta de StarCraft II, nos podemos hacer una idea de lo que nos depara su versión final. La jugabilidad del original está en espíritu, con un respeto máximo a las bases que sentó la primera entrega. Tres especies en conflicto, Protos, Terran y Zerg, aparecen tal cual vinieron a este mundo gracias a Blizzard. ¡¡La batalla va a comenzar!!

Si algo funciona, mejor no tocarlo

Han pasado 12 años desde que llegó el primer StarCraft y, en este tiempo, muchos  han aprovechado para exprimir el juego como pocas veces se ha visto en la historia de los videojuegos: compitiendo online en Battle.net y participando en los muchos eventos que Blizzard apadrina para dar felicidad a sus incondicionales. Eventos en los que, por cierto, siempre ganan los coreanos.

El motor gráfico de StarCraft II, que nos deja ver ahora tanto a las unidades como los escenarios con sumo detalle, se ha creado ex profeso para este título. Nada de reutilizar código viejo, más que nada porque a estas alturas sería algo desfasado (WarCraft III salió en 2002…). Pero, eso sí, se ha prestado especial atención a una norma casi inseparable de Blizzard: StarCraft II funcionará en una amplia gama de PC, y no sólo en los más potentes. Así, hemos podido ver que el juego funciona en un portátil de hace cuatro años y todo va a las mil maravillas. Además, si bajamos el nivel de detalle al mínimo, todos los elementos son perfectamente reconocibles, aunque les faltan detalles que contribuyen a crear una atmósfera muy peculiar, de la que sólo StarCraft es capaz.

Lo que no ha cambiado en exceso son las razas y lo que son capaces de ofrecer en StarCraft II. Los Terran siguen siendo los más equilibrados en cuanto a velocidad, producción y habilidades. Los Protoss tienen toda la potencia de fuego que podamos querer, aunque con una producción algo lenta. Y, por su parte, los Zerg siguen siendo la plaga que parece más débil, pero que en número suficiente resulta imparable. Estos últimos, precisamente, destacan por su capacidad para mutar sus unidades y convertirse en estructuras... aunque esto ya lo habíamos visto antes.

En cuanto a las novedades puras y duras, las hay para todos los gustos y grados de starcraftero: por ejemplo, la nave nodriza Protoss, que tiene de todo y para todos, repartiendo de lo lindo y haciendo su aparición al estilo Independence Day. Por supuesto, el paso de los años entre la primera y la segunda parte tiene la ventaja de que BLizzard sabe qué debe afinar en este StarCraft II. Así, se han visto ajustados los tiempos necesarios para crear cada unidad o la velocidad para desplazarlas por mapas de todos los tamaños. Ese nivel de depuración es, en parte, lo que convierte a StarCraft II en toda una delicia a la hora de jugar. Y es que si alguna vez hemos oído la célebre frase de saldrá a la venta cuando esté listo, parece que con este juego cobra especial sentido.

Recolectar y atacar

Recoger recursos, minerales y vespeno, sigue siendo la base cuando empezamos a jugar. Las unidades de inicio, identificadas como zánganos, sondas y VCE, siguen igual que en el primer StarCraft. Los árboles de tecnología tienen elementos ya conocidos, aunque han variado visiblemente. Lo cierto es que todo sigue funcionando y la sensación que transmite es de total familiaridad para todo aquél que haya jugado al primero de la serie. Eso es muy bueno, pero seguramente que habrá alguien que lo considere negativo...

La beta multijugador de StarCraft II presenta opciones para uno contra uno o enfrentamientos entre parejas. En modo versus o cooperativo, contra la inteligencia artificial del juego, deja de lado los modos para participantes impares. Esto, que en principio parece servir para nivelar mejor los recursos y experimentar, nos deja un poco a medias y a la espera de probar la versión definitiva.

Las partidas personalizadas, ligas en diferentes categorías y divisiones, nos dejan llegar a 100 participantes por evento. Esto deja claro el enfoque online de este título, que nos obligará a estar conectados a Internet para poder jugar. Incluso si lo hacemos en solitario. Un requisito que va de la mano de Battle.net.

¿Y Battle.net qué?

El futuro de Blizzard pasa por su servicio de distribución y juego online. Battle.net será algo más que un lugar de reunión para los aficionados a StarCraft II. También será una tienda, que seguramente haga la competencia a servicios ya asentados como Steam. El perfil que creemos en Battle.net será universal para todos los juegos del fabricante, nuevos y antiguos, desde el mismo momento en que nos demos de alta con el nuevo StarCraft II. Pero, a diferencia de otros sistemas, el ofrecido por Blizzard estará totalmente integrado dentro de sus juegos. Así, con sólo pulsar una tecla podremos acceder a servicios como buscar partidas, crearlas, gestionar nuestra lista de amigos, observar las estadísticas… ¡vamos!, opciones que antes nos obligaban a salir de la partida o, incluso, del juego.

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