Reportaje

Los animes de la década de los 90

Por Thais Valdivia
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Bolas mágicas, armaduras doradas, monstruos digitales, ladrones, gatos cósmicos... la década de los noventa dio para mucho.

Durante los años noventa la situación de las series de animación japonesa en nuestro país dio un giro de ciento ochenta grados gracias a la cantidad de obras de calidad que se llegaron a ver en televisión. Aunque, si hay que destacar una en concreto esa es Dragon Ball, ya que fue el anime que abrió por completo las puertas del mercado de series japonesas en España. También hay que recordar otras franquicias que consiguieron un éxito casi similar al de la adaptación animada del manga de Toriyama. Estas son algunas de las más recordadas:

Dragon Ball

Y con Goku llegó el boom. Tras sus primeras emisiones en televisión, Bola de Dragón se convirtió en todo un éxito de audiencia que ninguna cadena se esperaba. La historia de un pequeño con cola de mono que buscaba junto a una chica unas mágicas bolas por todo el mundo fue madurando al mismo tiempo que los niños y niñas que se mantenían pegados a sus televisiones. Estos pronto vieron a su héroe convertirse en todo un adulto con familia e hijos que no dudaba ni un momento en dar su propia vida con tal de defender al planeta que le acogió cuando sólo era un bebé.

Dragon Ball se hizo popular en los años noventa y desde entonces convirtió en el comodín de las cadenas privadas nacionales para rellenar la programación de su franja infantil (eso sí, a partir de Dragon Ball Z). No importaba que hubiera villanos con nombres poco guerreros como Buu, o que el mero hecho de escuchar hablar a Freezer le pusiese a alguno que otro la carne de gallina. Goku, Gohan, Piccolo, Yamcha, Ten Shin Han y el resto de guerreros siempre estaban ahí para resolver la situación y hacer el papel que mejor se les daba: el de salvadores del planeta Tierra. ¡Ah! Y no nos olvidemos de Vegeta. Aunque era un personaje que prefería ir a su aire en función de sus intereses, también era alguien que siempre estaba ahí… para bien o para mal. ¿Sabíais que a Toriyama le caía especialmente mal este personaje y que su favorito es... Piccolo?

Daría para un reportaje aparte el hablar de la censura que mutiló la serie en sus diferentes emisiones, las polémicas en los medios de comunicación... O los sempiternos "piques" entre las comunidades autónomas por ver quién avanzaba en la historia o qué doblaje era mejor. Al margen de eso, todos coincidían en lo que molaban las técncias de los luchadores. Más de uno se puso a practicar para aprender a concentrar su ki y lanzar un kamehameha.

Torneos, combates interminables, revelaciones sorprendentes, las mil y una muertes de Krillin y las diferentes transformaciones en súper saiyano eran parte de este fenómeno que, pasen los años que pasen, estará siempre en la memoria de los fans del manganime en general y en la de los aficionados a la obra de Akira Toriyama en particular.

Oliver y Benji

Hubo una época en la que los niños no querían ser Messi, Cristiano Ronaldo o Casillas. Durante esos años, los auténticos héroes del fútbol tenían nombres japoneses y eran protagonistas de partidos y jugadas imposibles en campos que parecían no tener fin. Para hacer más cercanos estos personajes, sus nombres fueron adaptados a un idioma que resultase menos chocante y más coloquial. Así nacieron Oliver Atom y Benji Price (Tsubasa Ozora y Genzo Wakabayashi en el original).

Los verdaderos “magos del balón” hicieron soñar a muchos infantes que podrían ser lo que quisiesen con mucho esfuerzo y tesón. Unieron a niños y niñas que, dejando de lado la "guerra de sexos”, las Barbies y los Action Man, comentaban en el colegio cada capítulo y cada jugada como si de un asunto de importancia nacional se tratase. Y es que, para los jóvenes de aquel entonces, así lo era.

La serie no solo mostraba la pasión por el fútbol, sino los dramas de cada personaje. ¿Quién no recuerda el ataque al corazón de Julian Ross o a Mark Lenders dejándose la piel mientras entrenaba en la playa? Pero claro, lo que más disfrutaba la gente eran sus extravagantes técncias futboleras o la idiosincrasia de cada partido. Todos hemos bromeado sobre la longitud de sus campos de fútbol, ¿a que sí?

Por eso no es de extrañar que Oliver y Benji continúe en el recuerdo de todos los fans que, al menos una vez, desearon convertirse en futbolistas.

Bateadores

Si en las décadas de los setenta y ochenta las series de índole ecológico eran la tónica habitual en la televisión, durante los noventa se convirtieron en todo un fenómeno las obras de temática deportiva. Este es el caso de Bateadores (Touch).

El béisbol era uno de los ejes principales de la serie. En cada partido que jugaban los protagonistas parecía que les iba la vida en ello, lo que le proporcionaba bastante tensión a la historia. Partidos que, por otro lado, tenían una buena narración y animación. Al igual que en Oliver y Benji, no podían faltar esos campos kilométricos y esos momentos dramáticos cuando algún jugador se lesionaba o el equipo principal iba perdiendo.

 Otro de los elementos muy importantes de Bateadores era el triángulo amoroso compuesto por los hermanos César y Carlos y la joven Bárbara. Y es que después de los capítulos que se emitieron, la muchacha no llegó a decidirse por ninguno de los dos... o eso pensamos, porque el anime no se emitió al completo.

Doraemon

Considerada como una de las series manganime más importantes de la historia, no fue hasta la década de los noventa cuando la serie consiguió reconocimiento en nuestro país. La trama, que se repite en cada capítulo, tiene como protagonista a Nobita Nobi, un chico bastante torpe que necesita la ayuda de los curiosos y divertidos inventos de Doraemon, un gato cósmico que llega desde siglo XXII para vigilarle y cuidar de él. Desgraciadamente, la mayoría de las veces no todo sale como Nobita desea y éste acaba llorando.

Junto a Nobita encontramos otros personajes que calaron hondo en los jóvenes de la época como Shizuka, la niña de la que estaba enamorado el protagonista y que, casualmente, siempre se estaba bañando; Suneo, chico interesado y egoísta que siempre iba al sol que más calentaba; y Gigante, el matón del barrio cuyo sueño era convertirse en un cantante de renombre gracias a su voz tan... peculiar.

La principal moraleja de la serie es que ningún atajo es bueno para conseguir lo que uno quiere, sino que hay que esforzarse al máximo para obtenerlo. Dicha enseñanza parece que no ha calado hondo todavía en Nobita, porque en cada episodio siempre surge algo que hace que "pinche" a Doraemon para que le preste un objeto diferente.

Con la llegada del gato cósmico a la televisión española, muchos niños ansiaban con tener en su casa un minino como Doraemon capaz de sacar cualquier artefacto que le ayudara con sus problemas diarios. ¿Quién no ha querido alguna vez tener un gorrocóptero o una puerta mágica a mano?

Actualmente, Doraemon sigue emitiéndose en televisión, por lo que es una serie que ha conseguido llegar a más de una generación de chavales gracias al buen humor y simpatía que derrochan los protagonistas en cada capítulo.

Chicho Terremoto

Puestos a habar de personajes canijos y pequeñitos, nadie mejor que el mayor terremoto del manganime. Un jugador de baloncesto de mucha altura a pesar de su baja estatura que bebía los vientos por el amor de una mujer, Rosita. Chicho López demostró a todos que no había que ser alto para jugar al baloncesto como un profesional o para enseñar a los demás nuestra maestría al ping-pong. Tan sólo hacía falta fuerza de voluntad y un buen estímulo para seguir adelante. En el caso de Chicho, las bragas blancas eran su punto débil y lo que le daba ese empujón.

También permanecerá en el recuerdo el doblaje españolizado en el que los personajes tenían nombres tales como Povedilla, Roberto, etc. Una versión muy castiza y particular de la que destaca el grito de guerra de Chicho y que más de uno seguro ha dicho alguna vez en su vida: "¡Tres puntos, colega!".

Saint Seiya

"Los guardianes del universo, al triunfar el mal, sin dudarlo salen a combatir por un mundo ideal" Con esta pegadiza canción, que muchos consideran actualmente un himno, daba comienzo una de las obras más famosas de la década de los noventa en nuestro país: Caballeros del Zodiaco.

Con el fin de proteger a su adorada diosa Atenea, los caballeros de bronce, encabezados por Seiya, debían pasar por mil y una pruebas con tal de conseguir descubrir la verdad acerca de los hechos que tenían lugar en el Santuario. Estos hechos dieron como resultado una de las sagas más famosas y queridas por los otakus: la de las Doce Casas.

En ese arco pudimos ver que la relación entre un determinado maestro y su alumno no era todo lo fría y helada como parecía en un principio y cómo uno de los guerreros más poderosos tenía un corazón de oro, al igual que su armadura. También disfrutamos de algunos momentos inolvidables como el duelo entre Shaka de Virgo e Ikki del Fénix y la forma tan especial en la que Shun de Andrómeda ayudó a su compañero Hyoga del Cisne en la Casa de Libra.

Posteriormente fueron llegando nuevas sagas en las que Saori, por una cosa o por otra, debía ser rescatada por sus preciados caballeros. En estas sagas aparecían más personajes relacionados con el Santuario y que le daban mucha más vida y un fuerte cosmos a una franquicia que siempre estará junto a la constelación de Pegaso.

Sailor Moon

Guerrero Luna, y el resto de chicas que luchaban por el amor y la justicia, comenzaron a salvar al mundo de las fuerzas del mal a principios de los noventa, haciendo las delicias de niños y niñas que se levantaban cada mañana, no para ir al colegio, sino para ver qué nuevas aventuras les deparaban a este grupo de colegialas tan especial.

Las mágicas transformaciones que no dejaban casi nada a la imaginación, las casi constantes llantinas de la infantil Bunny y esos momentos de "vergüenza ajena" cada vez que hacía su aparición el Señor del Antifaz convirtieron a Sailor Moon en una serie muy querida por los pequeños de la década. ¿Quién no ha hecho alguna vez la mítica pose de Guerrero Luna al tiempo que decía "en el nombre de Luna, te castigaré"?

Este anime, adaptación del manga original de la autora Naoko Takeuchi, supuso un antes y un después dentro del género magical girl (chica mágica) tanto dentro como fuera de España. Desgraciadamente, el anime no se emitió en su totalidad a nivel nacional, aunque sí lo hizo en algunos canales locales. A pesar de ello, Bunny, Amy, Rei, Patricia y Carola siempre estarán en el corazón de los otakus aficionados a este tipo de historias mágicas y transformaciones imposibles.

Pokémon

La fiebre Pokémon llegó en la década de los noventa para instalarse entre la población más joven gracias al videojuego de Game Boy y a su adaptación animada. Por aquel entonces, Ash Ketchum era un niño de Pueblo Paleta que deseaba por encima de todo convertirse en el maestro pokémon número uno. Ese deseo le llevó a vivir mil aventuras junto a sus amigos. Y muchos niños, al igual que Misty y Brock, decidieron acompañarle en su largo viaje. Estas aventuras, a día de hoy, continúan con un Ash que, en lugar de crecer, parece incluso más joven que cuando comenzó su periplo.

Pikachu, Charmander, Bulbasaur, Squirtle... todos ellos son nombres que se han grabado a fuego en la memoria de muchos... Gracias, en buena medida, al divertido Pokérap.

Una lista de ciento cincuenta Pokémon que ha ido aumentando con el paso de los años y que, actualmente, cuenta con más de seiscientos cuarenta y nueve nombres. Y visto el ritmo imparable que la franquicia lleva, estamos seguros de que aún quedan muchos Pokémon más por añadirse a la Pokédex. ¿Habrá alguien que sea capaz de hacerse con todos ellos?

Ranma ½

También conocida como el anime de las maldiciones (casi todos los personajes sufrían algún tipo de maleficio), el mayor enemigo de esta serie era, ni más ni menos, el agua fría. En cuanto una simple gota hacía contacto con la piel del protagonista, Ranma Saotome, inmediatamente se convertía en una chica pelirroja. Esto provocó mil y una situaciones cómicas que no cesaron en ninguno de los capítulos que componen esta adaptación animada del manga de Rumiko Takahashi.

Cada uno de los protagonistas que hacían acto de presencia en la serie contaban con una personalidad muy marcada y bien definida que destacaba por encima del resto. En concreto, lo más divertido era ver ese triángulo amoroso entre Ranma, su homólogo femenino y Akane, la heredera del dojo Tendô.

Desgraciadamente, Ranma fue uno de los muchos animes que llegaron a la televisión española totalmente censurados, por lo que las escenas algo más subidas de tono no se llegaron a ver de forma íntegra.

Digimon

Conocido como el hermano pequeño de Pokémon a pesar de las numerosas diferencias que les separan, Digimon se hizo popular en La 2 de TVE. La hora de la comida fue la elegida para que la audiencia en edad escolar disfrutase de las aventuras de Tai y compañía. Siete niños elegidos (que después aumentaron a ocho, para convertirse en trece y, finalmente, abarcar a media población mundial) y sus respectivos digimons que luchaban juntos para salvar el mundo de los monstruos digitales que planeaban destruir tanto el mundo humano como el mundo digital. Una serie tan típica como mítica.

Aunque con los años el formato, la tipología y el método de digievolución de los propios digimons cambió, lo cierto es que esta serie ha ido renovándose y adaptándose con el paso de los años para no quedarse desfasada en el tiempo. Para los que disfrutaron de la primera saga en el momento de su estreno, decir que Digimon puede pasar de moda es algo impensable. ¿Acaso hay alguien que no se sepa sus openings? Convertidos en canciones recurrentes de los eventos de cultura japonesa y manganime de España, es fácil conocer la respuesta.

Marmalade Boy (La Familia Crece)

Muchos dirán que La Familia Crece (como se la conoció en España) era un anime para chicas. Y todas esas personas también comentarán que vieron todos y cada uno de los capítulos de esta adictiva serie como si de un culebrón se tratase. Y casi lo era. Muchos adultos de hoy en día recuerdan sus meriendas mientras disfrutaban de los líos amorosos de Miki, Yuu, Guinta, Arimi y Meiko. También son dignas de mención la cara que se les quedaban a todos cada vez que el episodio del día terminaba en un momento crucial de la historia con la famosa música de fondo que te mantenía en tensión hasta el siguiente capítulo.

Drama, amores, desamores, despedidas y reencuentros que emocionaban a las niñas y aburrían (supuestamente) a los niños. Una serie que, a fin de cuentas, ha permitido a más de un otaku entablar conversación con algún desconocido que, al final, ha resultado tener la misma afición por el género manganime.

Slayers

Aún hoy en día hay gente que no asocia Slayers con Reena y Gaudi. Pero en cuanto escuchan los primeros acordes del opening que puso de moda La 2 de TVE, todos saben perfectamente de qué serie se trata. Y es que esta peculiar ladrona y su fiel escudero se hicieron su propio hueco en la televisión pública, espacio que mantuvieron en propiedad durante largos años hasta que el tiempo y los cambios en la programación la abocaron a desaparecer de la parrilla.

Míticas son las frases de la justiciera Amelia, del servicial Celgadis o de la inigualable Martina. Zero, mientras, destacaba por moverse siempre en función de sus retorcidos intereses. Un insuperable grupo que llenó de magia las comidas de algunos que, por aquel entonces, cantaban la canción “Give me a Reason” sin tener ni idea de japonés.

Rurouni Kenshin

Si pensamos en la cultura japonesa, uno de sus elementos más exóticos son los samuráis, probablemente por lo idealizados que los tiene la cultura occidental y por lo lejanos que nos parecen. Y cuando los jóvenes de los noventa comenzaron a ver la serie Rurouni Kenshin, descubrieron junto a Battousai el Carnicero que ese género era mejor de lo que jamás hubiesen pensado. Canal + fue la cadena que la emitió en abierto para todos, lo que facilitó a muchos chavales a seguir el viaje de este guerrero tan atípico y su grupo de amigos.

A medida que avanzaban los capítulos, la trama fue tomando un rumbo distinto a los primeros episodios autoconclusivos que trataban temas más triviales y superficiales. Fue a mitad de la obra cuando de verdad se pudo comprobar de qué pasta estaba hecho Kenshin Himura.

Tanto la fidedigna ambientación de la era Meiji como los arraigados valores de los samuráis se mostraban de una forma tan simple que enseguida enganchó a una audiencia que no dudaba en madrugar los fines de semana con tal de seguir disfrutando de duelos a espada y de momentos épicos.

Evangelion

Extraña cuando comienzas a verla, imprescindible cuando la conoces. Así se define esta obra que ha cautivado a millones de lectores y espectadores en todo el mundo y que en España se pudo disfrutar a partir de la década de los noventa. Destinada a un público más adulto que el resto de obras, Evangelion narra una historia difícil de definir en la que las batallas van mucho más allá de las que los héroes mantienen contra enemigos convencionales. Tampoco podían faltar los elementos filosóficos y de introspección que hicieron que más de uno le diera vueltas a la cabeza. Aunque, el momento culmen del anime llegó con los capítulos finales en los que parecía que todo lo visto anteriormente se iba al traste.

Evangelion redefinió la imaginería de los mechas y es una de esas series que te atrapa en cuanto comienzas a verla y no puedes parar hasta que descubres todos y cada uno de los secretos de este universo. A esta misma conclusión llegaron los jóvenes de esta época que, a día de hoy, siguen disfrutando de esta franquicia gracias a las reediciones del anime y a las películas del proyecto Rebuild of Evangelion.

Dragon Quest: Las aventuras de Fly

Del videojuego a la televisión. Eso pensaron los chavales que encendieron sus televisores para ver crecer y madurar al pequeño Fly dentro del universo de Dragon Quest. Un universo que contó con los diseños del mangaka Akira Toriyama, lo que le dio un pequeño empujón a un anime que se pudo ver en algunas cadenas de televisión autonómicas como TV3, Canal 9 y Telemadrid.

Si bien no era una adaptación totalmente fidedigna del juego de rol del mismo título, sí conservaba toda la magia de las tres primeras entregas. Al igual que en otras obras, algunos nombres de los personajes fueron sustituidos por otros más fáciles de recordar por todo aquel que viera la serie. Lástima que no gozara de tanto éxito como otras obras que se pudieron disfrutar en esta época.

Lupin III

Jugadores de fútbol, caballeros al servicio de una diosa, samuráis... todos ellos eran oficios muy loables en esta década. A esta lista pronto se unió el oficio de ladrón de la mano de Lupin y sus espectaculares robos que marcaron tendencia.

Junto a Lupin se encontraban sus compinches Oscar y Francis, cuyas personalidades son totalmente opuestas. Tampoco podía faltar la chica hermosa que trae de cabeza al protagonista, Patricia. Esta embaucadora consiguió que el mejor ladrón de todos arriesgara su vida en más de una ocasión.

Por si todo esto no fuera suficiente, Lupin tenía que vérselas muy a menudo con el Inspector Basilio, de la Interpol, quien le pisaba los talones de forma insistente y a veces enfermiza.


Al igual que en el resto de especiales, durante los noventa también se emitieron otras obras de gran importancia como Yu Yu Hakusho, Bola de Dan, Juana y SergioSakura Card Captor o Lum, la chica invasora. ¿Cuál de todos ha sido el que ha marcado vuestra infancia?

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