Reportaje

La antigua Hobby Consolas: ¡Qué locura!

Por Daniel Quesada
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Volvemos a recuperar gloriosos tiempos pasados. Una de las secciones favoritas de los lectores en las primeras Hobby Consolas era esa en la que todos vosotros podíais dar rienda suelta a vuestra imaginación. En ¡Qué locura! tenían cabida vuestros dibujos y fotomontajes, pero también las parodias de otras secciones de la revista o ránkings con los juegos más flojos del momento.

Hace un par de semanas os hablamos de Tribuna Abierta, una de las secciones más recordadas de la etapa "clásica" de Hobby Consolas. Pero hubo otras que nacieron antes, al mismo tiempo que la propia revista. Tal es el caso de ¡Qué locura! Seguro que la recordáis. Básicamente, era un "cajón desastre" en el que tenían cabida principalmente los dibujos que mandaban los chavales a la redacción. En aquella época, no había ni Instagram, ni Deviantart ni nada parecido, así que ver tu dibujo publicado en una revista era o más parecido a saltar a la fama que se nos podía ocurrir.

Junto a los dibujos, se publicaba el nombre del chavalín afortunado, además de una descripción simpática de lo que se mostraba en él. Pero también se podía optar por mandar una foto (impresa en la tienda d fotografía más cercana), para que se elaborara un montaje en el espacio Protagonista tú. Ya sabéis: Robocop con nuestra cara, Superman con el rostro de nuestro vecino... ¡Faltaba mucho para que Photoshop se convirtiera en una herramienta común!

¿Y sobre qué se mandaban los dibujos? Como podéis suponer, a principios de los 90 Mario y Sonic eran los principales protagonistas de la imaginación juvenil. Las peleas con ellos o las burlas entre consolas eran lo más común, aunque también había hueco para los superhéroes, Terminator, Los Simpson, Street Fighter, Dragon Ball... ¡O hasta Sonic disfrazado del Curro de la Expo 92! Como es lógico, muchos de los chistes que se mandaban tenían una influencia "mortadelesca" al principio, aunque poco a poco se notaba una mayor influencia del manga. Si nuestro dibujo salía publicado, además del honor y la gloria recibíamos un diplomita acreditando que habíamos participado en la sección junto a un regalito, que solía ser una camiseta con el logo de la revista y el slogan de turno. ¿Os acordáis de "no te consoles con menos"?

A lo largo del tiempo se fueron incluyendo "minisecciones" dentro de ¡Qué locura! Al principio se incluían montajes de consolas ficticias, como fusiones de portátiles. ¡Una consola medio Game Boy, medio Game Gear, qué pasada! También había hueco para La contralista, un ranking con los 3 peores juegos de cada consola, votados por los lectores.

Por cierto, al principio El sensor (con sus archiconocidos Mola, Ni fu ni fa y No mola) formaba parte de ¡Qué locura!, aunque fue ganando tanta importancia que al final se convirtió en una sección independiente.

El hilo conductor de la sección era el humor, ya fuera respecto al panorama de los videojuegos en general como a la propia revista en particular. Así, durante varios meses se sucedieron parodias de otras secciones de Hobby Consolas, como Small in USA o Amarillo, el teléfono es. Hasta se plantearon trucos falsos para los juegos del momento. Pero claro, si algo aparecía dentro de ¡Qué locura! no se podía tomar demasiado en serio.

Los propios miembros de la redacción también protagonizaban algunos de los chistes. Como muestra, he aquí un documento histórico. Contemplad a nuestro compi Juan Carlos García, todo lozano y juvenil en un montaje "análogico" muy propio de la época. ¡Menudas gafas gastabas, Juanlos!

Hubo varios momentos que los lectores recuerdan con cariño, pero quizá el más venerado, por desenfrenado y genialmente absurdo, es el que podéis ver en la imagen de abajo. La sección de novedades, llamada Lo más nuevo en la época, fue parodiada aquí con el análisis del juego ficticio Scaramuza's Fighter: The Search of the Berenjena, para la consola Requetetrocko. Toda el documento es un festival de humor surrealista que sigue provocando carcajadas hoy en día. Nuestro equipo de investigación se ha puesto a indaagar a fondo (mandando un Whatsapp) y hemos descubierto que la pieza en cuestión fue obra de Marcos García "The Elf" y José Luis Sanz. Sí, hombre, el muchacho ese que hace el reportaje retro los sábados...

Buena parte de la esencia de la sección se sustentaba en la "juventud" de los propios lectores, que estaban muy habituados a dibujar. A medida que pasaron los años, la media de edad de nuestros lectores creció y cada vez se mandaban menos dibujos. Eso provocó que en el número 51 (coincidiendo con un cambio radical en la maquetación de la revista) la sección desapareciera y los dibujos fueran "desterrados" a un apartado llamado El corcho dentro de Teléfono Rojo, para terminar desapareciendo casi por completo unos meses después.

Terminaba así una etapa en la que primaban el humor más desenfadado e irreverente y, en cierto modo, una forma de pensar más inocente. Si llegasteis a ver vuestro dibujo o foto publicados en la revista, podéis guardarla como un tesoro, consolegas.

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