Reportaje

Assassin's Creed 3: campaña y multijugador

Por Daniel Quesada
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Por fin hemos tenido la ocasión de probar una versión "casi definitiva" de Assassin´s Creed 3. A continuación tenéis nuestras impresiones tras probar una buena porción de la Frontera, algunas misiones en Boston y el completo multijugador. Connor va a estar muy ocupado...

Como ya sabréis, Connor, un indio mestizo, es el encargado de recoger el testigo de Ezio en Assassin´s Creed 3, la esperada continuación de la saga. En este nuevo capítulo, que llegará el 31 de octubre, Connor ha de tomar parte en la Revolución Americana. En concreto, nosotros hemos podido "catar" la secuencia 6 del juego, que se desarrolla en 1773. En ella, Connor ya es un miembro de la secta de los asesinos y tiene su "base de operaciones" en la Hacienda Davenport, en mitad del bosque. Allí cuenta con el apoyo de Achilles, un sirviente de raza negra que le aconseja sobre los siguientes pasos a dar... y le entrega la cuerda-dardo, un arma "heredada" de Shao Jun (asesina china del Renacimiento).

Esta secuencia comienza cuando un miembro del poblado indio de Connor le advierte del peligro que supone William Johnson, un mandamás del ejército británico (quien, por cierto, existió realmente) que podría arrasar los terrenos sagrados de los mohawk. Connor ha de encontrar al rebelde Sam Adams (otro personaje histórico) para que le aconseje qué hacer.

Bienvenido a la Frontera

A partir de ese momento, hemos podido movernos libremente por la Frontera (la zona "salvaje"). En el mapa viene indicado el siguiente objetivo principal, pero hay una infinidad de tareas secundarias a nuestra disposición. Por ejemplo, podemos llevar hasta nuestra mansión a Myriam, una chica herida por unos cazadores furtivos. Tras eso, la chica nos dice que acabemos con los cazadores (a cambio de eso, ella nos podrá vender armas y pieles). En otro sector nos encontramos con Lance, un viajero que está siendo humillado por otros cazadores. Estas tareas de salvamento nos sirven para practicar las habilidades de Connor.

Lo primero es subirse a los árboles para atacar desde las alturas. Escalar por los troncos es tan sencillo como siempre ha sido subir a un edificio en la saga, pero Connor es mucho más versátil de lo que era Ezio: es posible pasar de una rama a otra automáticamente, bordear el árbol o quedarnos "despatarrados" mientras miramos hacia abajo. Una vez tenemos cerca a nuestras presas, basta con pulsar un botón para lanzar la cuerda-dardo. Después, tiramos del stick hacia nosotros para "ahorcar" al enemigo. El efecto es de lo más salvaje... pero muy molón, claro. También es posible usar el arco para disparar desde las alturas y no llamar la atención de los otros vigilantes.

Si las cosas se ponen feas, llega la hora de probar la lucha cuerpo a cuerpo de Assassin´s Creed 3. Aunque Connor cuenta con la versatilidad de usar un arma rápida en las distancias cortas (el tomahawk o la daga oculta, pot ejemplo) y otra para la media distancia (el arco, la pistola), sus enemigos también son mucho más listos. La sensación de que "esperan su turno" para atacar se ha mitigado un poco y encadenan mejor los ataques combinados. Además, hay que alternar bien nuestras embestidas, pues si machacamos el botón de ataque los soldados terminarán bloqueandonos.

La caza en casa

Si hay algo diferente en Assassin´s Creed 3, es la navegación por la naturaleza. El mapeado se divide en tres sectores: nuestra región, las ciudades y los llamados territorios de caza. En estos últimos, los principales enemigos son los animales salvajes, que pueden ser conejos, ciervos... o enormes osos. Si un animal está dentro de nuestro rango de ataque, se resalta en blanco. Es el momento de aprovechar para lanzar una flecha (o disparar con la pistola) y abatirlo. Después, podemos despellejarlo, al más puro estilo Red Dead Redemption. Así obtenemos pieles, que nos sirven para crear nuevos objetos o para participar en trueques con otros personajes.

Los osos y los lobos son más complicados de detener, pues nos atacan en cuanto se sientan amenazados. Los osos pueden llegar a derribarnos, momento en el que se desencadena un rápido quick time event para que luchemos por nuestra vida.

Una vez superamos esa región, llegamos a Boston, una de las ciudades principales de Assassin´s Creed 3. Allí hablamos con nuestros aliados, Paul Revere y Stephane Chapheau. Ellos quieren liberar a los esclavos y acabar con el dominio británico en la región, por lo que llegan a un trato con Connor (al que beneficiaría que los británicos se alejaran de sus tierras). Los rebeldes le encargan tareas como matar a los recaudadores de impuestos o sabotear operaciones de los casacas rojas. Esto nos lleva al famoso Motín del Té, que realmente sucedió en 1773.

El primer paso es buscar los cargamentos de té, que hemos de destruir lanzándoles barriles de pólvora. Después, toca atacar a los abusones casacas rojas delante de la gente, para que el pueblo vea que hay alguien que lucha por sus derechos y se unan a nosotros. El acto final es una feroz batalla en la que hemos de lanzar las cajas de té al agua, a la vez que detenemos a los casacas rojas y defendemos a nuestros aliados. Hay que actuar con rapidez y a ello se une la emoción de estar participando en una revuelta multitudinaria. La sensación de estar participando en algo histórico (con la muchedumbre animándonos y el ejército luchando a la desesperada) está muy bien representada.

Fuerte marejada

Hay hueco para tareas más relajadas, como es común en Assassin´s Creed. De nuevo, podemos buscar plumas dispersas por el mapeado, pero también hojas de almanaque que vuelan por los tejados y tenemos que atrapar a la carrera. Los cofres no faltan a la cita, pero esta vez tenemos que ayudar a Connor a abrirlos, con el típico minijuego de la ganzúa. Robar también es más complicado: ya no basta con pulsar un botón al lado de los transeúntes. Ahora hay que dejarlo pulsado bastante tiempo hasta que podamos hacernos con el botín. La ventaja es que, cuanto más tiempo pulsemos, mayor será la recompensa obtenida. Otras tareas simpáticas consisten en vencer a un compañero a una partida de damas, traer baratijas al loco Pata de Palo a cambia de un tesoro misterioso o emplear nuestro dinero en mejorar nuestro barco.

Hemos dicho barco, sí, porque las misiones navales son un estupendo añadido al juego. Desde un puerto, podemos optar por desplazarnos rápidamente a otro punto del mapeado o viajar a alta mar para comenzar una batalla naval. Nosotros hemos participado en una en la que debemos hundir a los barcos que atacan a un aliado. Para desplazarnos, hay tres opciones: tener las velas plegadas y dejarnos llevar por la marea, ir a media vela o a toda vela (el "turbo", por decirlo, así). Por otro lado, podemos girar el timón para dirigir al barco. Pero lo mejor llega al usar los cañones.

Podemos disparar una ráfaga única (los disparos se dirigen en función de una retícula de nuestro lateral) o una salva de disparos, de forma que todos los cañones del barco disparan como locos. Aunque la física de los barcos está algo exagerada para aligerar las partidas, es una gozada verlos en movimiento, mecidos por el mar. Podéis ver más detalles de este modo en el avance de nuestro compañero Rubén sobre la versión Wii U de Assassin´s Creed 3.

Duelo de asesinos

El multijugador de Assassin´s Creed vuelve a la carga con una mecánica similar a la que ya conocíamos. Hay dos equipos, que han de ir conquistándose el territorio mutuamente. Si entramos en terreno enemigo, comienza automáticamente nuestra conquista. En ese momento, a los rivales les salta el aviso de que están siendo conquistados, pero no saben el aspecto que tenemos. Así pues, hemos de comportarnos como si fuéramos un ciudadano más, sin hacer movimientos extraños, mientras dure el proceso de conquista. Si nos pillan, pueden acabar con nosotros. A la vez, el que esté conquistando puede noquearnos si nos coge desprevenidos. Quien consiga más "puntos de conquista", gana. Es muy divertido desde las dos perspectivas, pues la picardía es tan importante como la habilidad.

Otro modo multijugador muy interesante es el llamado Manada de lobos. En él, cada equipo ha de luchar por conseguir el mayor número de puntos por asesinatos entre los personajes del escenario. La gracia está en que, si el asesinato se hace con discreción, puntúa mucho más que uno ejecutado a lo loco. También puntúa, por ejemplo, un asesinato coordinado: que dos miembros del equipo ejecuten a sendos objetivos a la vez. Pero claro, el crono juega en contra, así que no siempre podremos permitirnos ese lujo. Poner en la balanza velocidad y discreción será la clave para ganar.

Como véis, el juego promete ser variado, largo y espectacular pero, ¿qué nos está pareciendo a nivel técnico? La verdad es que se nota la mejora gráfica con el nuevo motor AnvilNext, en especial en la recreación de las caras o en ciertos efectos atmosféricos. Ahora bien, también hemos detectado "popping" disimulado para los objetos cercanos: la hierba se va generando a medida que avanzamos, por ejemplo. También hemos notado fuertes bajdas de frames cuando muchos personajes nos persiguen. Pero claro, estamos ante una versión no final del juego, por lo que puede que algunos de estos errores se corrijan antes de llegar al mercado. La experiencia nos dice que no todos estos fallos suelen acabar solventándose, pero seguro que algunos sí. Además, la recreación de los escenarios es realmente potente, en especial en las zonas naturales, donde se ven estructuras montañosas y arbóreas muy realistas.

¿Qué hay de aquella promesa de que podríamos escalar prácticamente cualquier zona natural que viéramos? Bueno, se ha cumplido a medias. Muchas superficies (paredes rocosas, troncos de árboles, etc.) se pueden trepar, pero hay veces en las que nos lanzamos contra una pared con la esperanza de escalar y vemos que Connor cae al suelo... No es algo que estropee la experiencia y, desde luego, hemos de decir que la navegación por el mapeado es muy fluida y amena, en especial cuando nos dedicamos a explorar el bosque en busca de pistas de animales, mientras oímos el chirrido cercano de las chicharras o los sonidos lejanos de las águilas.

Hablando de sonido, ya pudimos escuchar el doblaje al castellano. Os adelantamos que la voz de Iván Muelas (doblador habitual de Will Smith o Fry en Futurama) como Connor resulta muy convincente, así como la de la mayoría de los secundarios. La voz del jefe indio que vimos al principio resulta algo juvenil para su aspecto, pero el resto de personajes disfrutan de un doblaje tan solvente como nos tiene acostumbrados la franquicia.

Como veis, cada vez queda menos por descubrir de uno de los juegos más esperados del año. Pero tranquilos, que seguro que nos aguardan nuevas sorpresas diseminadas en este gigantesco terreno de juego. De hecho, ¿qué sería del Animus sin sus innumerables misterios?

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