Reportaje

Avance de The Crew: Wild Run

Por Rafael Aznar
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El 17 de noviembre, llegará The Crew: Wild Run, una expansión con la que el estudio Ivory Tower le dará una vuelta de tuerca a su juego de conducción, famoso por ambientarse en el mapa más grande que se haya visto nunca en el género: una reproducción a escala del territorio de Estados Unidos. Motos, monster trucks, coches de dragster y drifting serán los grandes protagonistas de un DLC que tendrá algunas mejoras técnicas que podrán disfrutar incluso aquéllos que no lo compren. Nosotros hemos podido probar ya la beta que se lanzará en PC el 15 de octubre, en un evento celebrado en el cuartel general de Ubisoft en París, y el buqué de su gasolina nos ha embriagado.

The Crew: Wild Run continúa su avance inexorable hacia terrenos salvajes. Será el 17 de noviembre cuando esta expansión llegue a las versiones de PS4, Xbox One y PC del título de Ivory Tower (no así a la de 360), tanto en formato DLC como mediante una edición completa. Hace unos días, tuvimos la ocasión de visitar las oficinas de Ubisoft en París y, allí, pudimos probar la beta cerrada que recibirán los usuarios de ordenador el 15 de octubre, además de hablar con el productor Olivier Geydon. A falta de saber cómo de ajustado es el precio de esta expansión, lo que vimos nos gustó mucho, pues añadirá cuatro nuevos tipos de competición, a cada cual más extrema. Por si eso fuera poco, se aprovechará también para añadir mejoras gratuitas al juego estándar, así que todos los usuarios saldrán ganando.

Una fórmula ampliada con competiciones salvajes

Antes de explicar los contenidos que incorporará este DLC, conviene hacer un breve recordatorio del planteamiento del juego, cuyo análisis publicamos hace ya casi un año. Estamos ante un MMO de conducción que obliga a estar conectado a internet para poder jugar, ya que, si bien se puede disfrutar en solitario, la cooperación y la competición con otros usuarios son la piedra angular de todo. No en vano, a medida que nos movemos por el mapa, nos topamos con otros conductores humanos. Aún más destacado que ese componente online, es, precisamente, el mapa, que es una gigantesca recreación a escala del territorio de Estados Unidos, con miles de kilómetros de carreteras que recorrer, de modo que ir desde la costa este a la costa oeste puede llevar la friolera de 40 minutos. Según el portal VG Chartz, desde que se puso a la venta, ha vendido 2,15 millones de copias, una cifra nada desdeñable, que sus responsables amplían hasta los 3 millones (la diferencia corresponde, presumiblemente, a las ventas digitales). De hecho, buena parte de las ideas de esta expansión, que pretende ofrecer una gran variedad de experiencias, nació de las opiniones de la comunidad.

Aunque se llegó a plantear, Wild Run no extiende el hilo argumental, sino que está enfocado a aumentar el número de eventos y de vehículos con los que correr, a través de una serie de competiciones englobadas en un certamen llamado The Summit. Esos eventos serán temporales, por lo que irán cambiando periódicamente (a priori, cada tres días, pero también habrá otros mensuales) y apareciendo en diferentes partes del mapa. Así, para disfrutar de WR, bastará con haber terminado el prólogo del juego original, que, lógicamente, será obligatorio tener, pues no se trata de una expansión independiente. En ese sentido, si no tuvisteis el juego base y lo que os compráis es la edición completa, además de con la expansión, os encontraréis con los diecinueve coches adicionales que llegaron por medio del pase de temporada, así como con las misiones y los modos extra que se fueron agregando con el paso de los meses.

De primeras, la novedad que más llama la atención es, seguramente, la de las motos, con las que, si se desea, será posible repetir todos los eventos del modo Historia. El control de estas bestias de dos ruedas será bastante arcade, de modo que resultará fácil hacer caballitos y grandes tumbadas. Son muy divertidas de conducir y muy ágiles a la hora de esquivar el tráfico, aunque nos han decepcionado las físicas. Dado que los fabricantes no quieren ver sus modelos destruidos, Ivory Tower ha tenido que hacer sacrificios visuales, por lo que resulta muy difícil caerse, hasta el punto de que podremos dar tumbos por el aire e incluso ‘rebotar’ contra algunas paredes de una forma bastante irreal.

La segunda novedad de peso serán los monster trucks, esos gigantescos todoterrenos que tanto gustan en la cultura estadounidense. De todo lo que vimos en la demo, fue lo que más nos gustó. Así, habrá eventos específicos para estos vehículos, que se desarrollarán en cuatro estadios llenos de rampas y tirabuzones que se han añadido para la ocasión. Por lo general, el objetivo será coger las medallas de puntos que habrá desperdigadas por el lugar, algunas de ellas de difícil acceso, con recompensas consecuentemente más elevadas. El componente arcade estará más marcado que en ninguna otra modalidad, de modo que los vehículos desafiarán a las leyes de la gravedad con todo tipo de saltos, que habrá que gestionar inclinando las suspensiones. Si volcamos, no pasará nada, pues el coche dará un estertor y se recolocará casi automáticamente.

En tercer lugar, se ha aumentado la presencia del drifting, con coches pensados específicamente para derrapar. Las pruebas que nosotros pudimos disputar en la demo se desarrollaban en carreteras mojadas, de modo que no era necesario pulsar el botón del freno de mano, sino que el coche se deslizaba con sólo torcer el volante, de modo que la gracia estaba en gestionar el acelerador y el radio de giro para sumar la mayor cantidad posible de puntos, sin acabar trompeando. Igual que los monster trucks, esta parcela también nos dejó un gran sabor de boca.

Finalmente, nos encontramos con el dragster, es decir, pruebas que se disputan en línea recta y en las que los coches, trucados, pueden superar los 400 km/h. Por si no os suena de primeras, son las típicas que acaban con el despliegue de una especie de paracaídas trasero una vez rebasada la línea de meta. En estos eventos, habrá que gestionar tres aspectos: la temperatura de las ruedas en la salida (acelerando lo justo para detener una barra de potencia), las marchas (habrá que cambiar en el momento exacto, delimitado por otra barra, para no perder velocidad) y el óxido nitroso. Esta modalidad no nos acabó de convencer. Cuando una prueba es en línea recta, no hay problema, pero, en la demo, había también un evento que transcurría en un trazado urbano, con varias curvas, y el coche se descontrolaba de una manera tremenda al girar el volante.

Las novedades de The Crew: Wild Run no se quedarán ahí. También se ha añadido la posibilidad de diseñar rutas de carrera entre dos puntos cualesquiera del mapa, para desafiar a nuestros amigos, y se han expandido los modos multijugador. En nuestra toma de contacto, pudimos catar Corona y Rey de la Colina. El primero se disputaba con monster trucks, de modo que había que retener la típica corona para sumar puntos, huyendo de las embestidas de los rivales. El segundo se disputaba con coches más clásicos y era el típico modo de dominio, en el que van apareciendo diversos puntos en el mapa, en los que hay que meterse para sumar puntos (procurando echar fuera de ellos a los rivales, al mismo tiempo). Asimismo, habrá una mayor variedad de desafíos, tanto cooperativos como en solitario, algunos de los cuales sacarán partido a las nuevas modalidades de competición. Por ejemplo, habrá saltos enormes que sólo se podrán completar con éxito si usamos un coche de dragster, con toda su parafernalia técnica.

Una ampliación técnica a coste cero

Estamos ante una expansión peculiar, pues Ivory Tower la ha aprovechado no sólo para ampliar la cantidad de contenidos, sino también para mejorar la base técnica del original. Curiosamente, esa vertiente no será exclusiva de la expansión, sino que también estará disponible en forma de actualización gratuita para cualquiera que tenga el juego estándar. Es decir, si alguien tiene el juego base y no quiere pagar por la expansión, podrá disfrutar, al menos, de la mejoría gráfica que se va a aplicar. En otras palabras, el 17 de noviembre, habrá un parche, suponemos que considerablemente grande, que remozará los gráficos y añadirá una novedad de peso: la climatología dinámica.

En el original, la meteorología era prácticamente invariable. Había alguna área del mapa con carreteras nevadas, por ser fieles a la realidad de esa zona concreta de Estados Unidos, pero ya está. Sin embargo, con esta actualización, se introducirán efectos de lluvia que, a priori, afectarán de distinta forma, según el tipo de superficie. El agua irá acompañada de tormentas eléctricas y, si bien el acabado no es tan bestia como el que se ha visto en juegos como DriveClub o Forza Horizon 2, sí que luce realmente bien. Ver cómo un rayo rasga el cielo en el horizonte en plena noche, a varios kilómetros de distancia, es una delicia.

La mejoría gráfica también se extenderá a otros apartados, como la iluminación, los reflejos, la profundidad de campo, las texturas o el interior de los vehículos. Lógicamente, la base del juego es la que es, así que tampoco esperéis que se convierta, de la noche a la mañana, en un diamante, entre otras cosas porque el gigantesco tamaño del mapa condiciona mucho el grado de detalle general que se puede llegar a alcanzar. Aun así, sí que se observará una mejoría notable, y lo mejor es que todos los usuarios podrán experimentarla de forma gratuita.

Gasolina extrema para volver a encender el motor

The Crew: Wild Run nos ha causado una grata impresión. Dado que la ambientación del juego estaba cerrada de antemano, no había camino que explorar por ahí (aunque tenemos curiosidad por saber dónde podría estar localizada una hipotética secuela), pero Ivory Tower ha ideado una expansión que, realmente, aporta muchas cosas nuevas, en forma de competiciones extremas. A falta de probarlas con mayor profundidad, a nosotros los monster trucks y el drifting nos han encantado, y las motos y el dragster también son más que bienvenidos. Si a eso le sumamos la inclusión de climatología dinámica (gratuita para todos los usuarios) y ligeras mejoras técnicas para pulir la base original, lo que queda es un bidón de gasolina muy apetecible de echar al depósito. Sólo nos queda la duda de saber a qué precio estará el barril de Brent dentro de un mes.

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