Reportaje

Avance de Dying Light para PS4, Xbox One y PC

Por Jorge S. Fernández
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Dying Light, el título de Techland que verá la luz el próximo mes de Enero, ya está en fase de Beta y hemos tenido el placer de poder jugarlo para compartir con vosotros nuestras impresiones. Dying Light es uno más de las decenas de títulos protagonizados por zombies que nutren las tiendas de juegos.

En esta ocasión, Dying Light llega a nosotros en la forma de survival horror, otro género que estos días vive su momento álgido, con títulos tan sobresalientes como Alien Isolation, que ha supuesto una nueva vuelta de tuerca a la popular saga. En este caso, Dying Light nos trasladará a la ciudad de Harran, que ha sido infectada (como no) por un devastador virus.

Juego de facciones

El caos zombie ha dejado paso al caos humano, en el que las diferentes facciones luchan por tener el control de la ciudad devastada. Tras ser rescatados por unos extraños de las garras de varios zombies, comenzaremos nuestra andadura a través de un prólogo que nos servirá de tutorial para conocer las diferentes formas de desenvolverse por la ciudad, así como sacar partido de esta para poder escabullirnos lo mejor posible de los zombies. Todo este periplo lo desarrollaremos en un lugar llamado la torre, un edificio de apartamentos de 14 o 15 plantas muy similar a los que podemos encontrar en la periferia de nuestras grandes ciudades.


A partir de aquí, debemos ganarnos la confianza de los habitantes de esta torre con la misión de poder infiltrarnos entre los líderes que la gestionan, con la intención de poder recabar toda la información posible acerca de los avances que están haciendo los pocos médicos que están trabajando para encontrar una cura contra el maldito virus. Uno de los remedios provisionales para la enfermedad es la antizina, que será necesaria durante diferentes momentos del juego para frenar los síntomas de la infección zombie, en caso de ser mordidos por algunos de ellos.

Como no quiero hacer ningún spoiler lo único que diré es que la antizina es de momento el principal medicamente contra la enfermedad, y en nuestros reportes periódicos a la organización que nos ha encomendado la misión de infiltración en la torre, tendremos que dar buena cuenta de cómo evoluciona esta medicina y sus futuros derivados, que serán el objeto de deseo de las facciones enfrentadas y de nuestra organización.

De nuevo, el parkour

Seguramente este Dying Light reúne todo aquello de lo que ahora está de moda en el mundo de los videojuegos, a los zombies que decíamos antes y el género de survival horror, se une también la especial habilidad de nuestros protagonista para desarrollar esa disciplina híbrida entre la gimnasia y la expresión urbana llamada parkour, y que tantos juegos han explotado últimamente. Sin ir más lejos, la agilidad de nuestro protagonista en Assasins Creed, los saltos y acrobacias de los soldados de Titanfall o las futuristas herramientas y accesorios de Call of Duty Advanced Warfare nos permiten saltar y dar brincos de un edificio a otros como si nada. Pues en Dying Light más de lo mismo, la ciudad está diseñada para ser atravesada de tejado en tejado sin tener que tocar el suelo en la mayoría de casos.


Estamos hablando de un survival horror, por lo que hay que intentar evitar el enfrentamiento directo con los zombies todo lo posible ya que nos disponemos de un enorme arsenal que nos permita repartir plomo a todo lo que se menee. En esto el parkour juega un papel clave, ya que nos permitirá evitar a los zombies subiéndonos a tejados y marquesinas. Los movimientos son muy variados, y nos permitirán saltar y engancharnos a cualquier saliente de un edificio, desplazarnos de forma lateral y mirar a nuestro alrededor a la vez.

¿Cómo se juega?

Como todos sabéis Dying Light es un juego que se desarrolla en primera persona en un mundo abierto con el que podemos interactuar con multitud de personajes realizando una exploración libre de Harran, entrando en casas y comercios a recoger recursos que nos permitan sobrevivir un día más. Esa es la clave, como buen survival, los ciclos de día y noche serán cruciales para nuestra supervivencia, durante el día los zombies son mansos, tranquilos y torpes, pero por la noche la mayoría de ellos entra en cólera y se hace difícil la exploración de la ciudad sin sufrir daños.

Nuestro protagonista Crane, tiene muchas posibilidades ante sí para desarrollar su personalidad y habilidades. En este apartado hay que decir que hay un extenso menú con el inventario, crafteo y la personalización del personaje. Según vamos avanzando en el juego vemos que hay varios factores a tener en cuenta para salir airosos de los zombies. Lo primero es cumplir las misiones que se nos van marcando, diferentes personajes nos marcarán las misiones y en el mapa veremos dónde ejecutarlas. Estas misiones son muy variadas, en distintos lugares de Harran, como restablecer el suministro de luz, colocar explosivos, encender farolas y un largo etcétera. Todas ellas, por supuesto, entre calles infectadas de zombies.


Aquí es donde comienza a hacer falta el resultado de nuestro looteo y crafteo por la ciudad. Como en otros juegos del género tendremos que inspeccionar los diferentes edificios para poder encontrar suministros. Al igual que hacen los personajes de The Walking Dead, los armarios de cualquier vivienda, el frigorífico, un arcón, caja de herramientas y un sinfín de lugares nos ofrecerán decenas de objetos de utilidad. Estos a su vez los podremos mezclar en el menú diseños, que nos dirá qué tipo de objetos podemos fabricar. Desde botiquines para recobrar salud, mezclando alcohol y gasas, hasta ganzúas con distintas piezas de metal, hay un gran abanico de objetos disponibles para fabricar que iremos desbloqueando con la evolución del personaje.

Hay un árbol de habilidades que se divide en tres sectores, cada uno de estos sectores potencia un conjunto de habilidades de nuestro personaje. Estos son el rango de supervivencia, el nivel de agilidad y el nivel de potencia. Por ejemplo, el nivel de agilidad podrá ser mejorado con habilidades que nos permitan realizar nuevas acrobacias de parkour o maniobras evasivas con los zombies, así hay decenas de ellas que irán convirtiendo a nuestro personaje en una máquina de esquivar y ejecutar zombies.

Todas estas habilidades se irán desbloqueando con la consecución de misiones que a la vez nos aportarán puntos de bonus para avanzar de nivel a nuestro personaje en cada una de estas disciplinas. Al igual que otros títulos del género, sin ir más lejos el How to Survive que pudimos analizar hace unas semanas, los ciclos de día y noche serán cruciales a la hora de sobrevivir. Existen refugios en los que podremos pasar la noche, una vez convertidos en lugares seguros podremos echarnos a dormir y así no tener que enfrentarnos a los zombies más agresivos que salen a dar vueltas por Harran de noche.

Zombies de día, bestias de noche

Sin duda el epicentro del juego es la amenaza que suponen los zombies, estos se comportan de manera bastante tranquila por el día, moviéndose muy lentamente. Con una simple tubería podremos acabar con ellos de forma sencilla, aunque con el conocimiento de nuevas habilidades podremos ser más certeros a la hora de hacer daño. Al igual que en otros juegos como Alien Isolation, podremos utilizar nuestro inventario para despistar a los zombies y que dejen el terreno libre para poder ejecutar las diferentes misiones.


Por ejemplo, con los petardos conseguiremos atraer la atención de los zombies hacia un lugar alejado de donde debemos ejecutar la misión, lo mismo pasa con las bengalas, ya sabemos que todo lo que sea luz y ruido atrae a los zombies, por lo que son buenas estrategias para hacernos la vida más fácil. Este es el aspecto más survival del juego, que nos permite ser selectivo a la hora de movernos por Harran, eligiendo en cada momento la estrategia más adecuada para despistar a los muertos vivientes.

En cambio por las noches hay que estar resguardado, ya que muchos de estos zombies se vuelven más agresivos, e incluso tienen la habilidad de escalar hasta los tejados, por lo que ya no estaremos seguros en las alturas. Como os decía antes, lo mejor será echarse en el refugio, salvo que una misión nos obligue a lo contrario. El arsenal de Dying Light contra los zombies es variado pero bastante rudimentario, al igual que en Isolation son más los objetos disponibles para hacer daño indirecto y distraer a los zombies que armas que acaben con ellos de forma inmediata.

Apartado técnico

Sin duda es uno de los aspectos más destacados de Dying Light, aunque llegará a las consolas nueva generación, nosotros lo hemos jugado en PC, con una configuración bastante maja, i7, 16GB de RAM y Nvidia GTX 770, se ha movido de manera casi constante entre los 55 y 60 fps, aunque ha habido bajadas puntuales a los 50 a 45, pero las menos comunes. Gráficamente utiliza todas las tecnologías de Nvidia que nos permiten ver unas iluminaciones, sombras y texturas de ropa y faciales realmente sobresalientes.

El aspecto general de Harran es interesante, sobre todo el interior de la torre y de muchos edificios que están reproducidos con mucho realismo, con unas proporciones muy reales en todos sus objetos, lo que combinado con los efectos lumínicos nos da la sensación de estar a veces dentro de la foto de una vivienda cualquiera, el efecto de luz de la linterna es sobresaliente y añade un toque tétrico al entorno. Todo ello bastante bien optimizado. Pero también hay lagunas visuales, con fallos imperdonables como que la sombra de todos los personajes se muestre perfectamente ¡salvo la de nuestro personaje! podemos colocarnos delante de una lámpara y no ver ni rastro de nuestra silueta.

También hay fallos en el motor gráfico y la IA que hacen que los zombies caigan en situaciones surrealistas quedando atrapados en el suelo, en muros y otras situaciones bastante extrañas. Los controles son perfectos, no se echa nada en falta y podemos controlarlo con mando o con ratón y teclado de manera bastante sencilla. El apartado sonoro también está bien resuelto, con un doblaje al castellano de calidad y unos textos bien traducidos.

Primeras impresiones 

Dying Light tiene un aspecto inmejorable, visualmente entra por los ojos, aunque con fallos que esperamos sean resueltos de aquí a su lanzamiento en mes y medio. En cuanto a lo que interesa, el desarrollo del juego, no nos deja con la boca abierta, es un survival horror con mecánicas ya conocidas muy similares por ejemplo a las de Isolation, aunque en un entorno muy distinto, con enemigos masivos con los que necesitaremos el sigilo e ingenio para salir airosos de sus ataques.


El desarrollo del personaje en sus diferentes habilidades es algo que le da bastante potencial al juego, que no se limita a mostrarnos un personaje con habilidades predefinidas, sino que nos permitirán poder modelarlo de cara a las nuevas misiones que nos encomienden los cabecillas de la facción. La trama, pues eso, aceptable sin más, quizás en algunos momentos baja demasiado el ritmo e invita a desistir.

La sensación general es de un juego con un envoltorio estupendo, un survival con grandes posibilidades de desarrollo, pero que de momento falla en algo tan obvio como la poca agresividad y aspecto poco intimidante de los zombies, que en la mayoría de casos son meros espectadores de nuestras andanzas sobre los tejados de Harran. Todo esto hace que a Dying Light le falte algo de adrenalina, no obstante esperaremos a su lanzamiento, de momento, apunta buenas maneras.

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