Reportaje

Avance de Elite: Dangerous para PC, lo jugamos con Oculus Rift

Por Jorge S. Fernández
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Durante el día de ayer, hemos tenido el placer de poder probar por primera vez la última entrega de uno de los juegos de temática espacial más famosos de todos los tiempos, la saga Elite. Muchos de vosotros los jugaríais en Spectrum a mediados de los ochenta y otros lo habréis conocido ya a mediados de los noventa con el nombre de Frontier.

Así que tanto el aliciente de ver cómo ha rejuvenecido un título tan veterano se ha juntado el comprobar cómo interactúa este con un dispositivo tan novedoso y llamado a inaugurar una nueva etapa en el mundo de los videojuegos, como es el dispositivo de realidad virtual Oculus Rift.

Pero vamos a centrarnos en Elite: Dangerous, un título que ante la falta de financiación de las grandes distribuidoras mundiales tuvo que recurrir al Crowdfunding, en una campaña a través de kickstarter que recaudó 1,7 millones de euros. El éxito de la campaña demuestra hasta qué punto los seguidores de esta mítica franquicia estaban ansiosos de volver a montarse en sus naves, pero sobre todo dentro de un entorno de última generación y con una propuesta de juego MMO.

El espacio profundo tal y como lo conocemos

Los que habéis jugado a Elite en otros momentos, sabéis que se basa en la exploración interestelar, con tres pilares bien diferenciados entorno a los que gira toda la acción. Estos tres pilares son el combate, la exploración de los sistemas solares y el intercambio comercial con otras sistemas y planetas.

Esta exploración la vamos a realizar en un entorno interestelar muy familiar para los humanos, ya que los chicos de Frontier han conseguido portar todos los datos disponibles de estrellas y sistemas solares conocidos en la actualidad, para ponerlos a nuestra disposición y explorarlos libremente, tal y como lo estáis oyendo. Hablamos de que estarán disponibles unos 150.000 sistemas solares y 400 billones de estrellas, entendemos que se trata del billón norteamericano de mil millones y no de un millón de millones como lo asociamos nosotros, no obstante no deja de ser una cifra escalofriante.

Evidentemente hablamos de estrellas, sistemas y planetas que visitar, pero que en los que en ningún caso podremos aterrizar o explorar en su superficie. De ser así, este juego sería la más ingente obra de ingeniería en la industria del entretenimiento que hunieramos conocido.

Toda la acción se desarrolla unos 1.200 años después de que los humanos comenzaran a surcar las estrellas. En esta era, la federación y el imperio mantienen una tranquila pero tensa guerra fría, que podría desencadenar en un conflicto armado en cualquier momento si no se mantienen las distancias entre las dos facciones. En Elite: Dangerous debemos forjar nuestro propio camino en la dirección correcta, ya sea como asesino, aventurero o explorador...

En este juego todo gira en torno al comercio, a comprar barato y vender caro, para de esta manera obtener beneficios que como es lógico sirvan para mejorar nuestra nave y en consecuencia poder tener mayor capacidad de compra e intercambio de materias primas o minerales con un mayor número de estaciones. Estas estaciones y sistemas solares están especializadas en diferentes tipos de producción, ya que están supeditadas a la riqueza natural de cada planeta.

De esta manera podemos encontrarnos con lugares donde lo que predomina es la agricultura, en otra los bienes de alta tecnología, otros especializados en el refinamiento de materias primas u otros en los que los yacimientos de minerales son su principal valor económico. También hay estaciones que aúnan todas estas especialidades y pueden ofrecernos todo tipo de materiales, sin una especialización clara en ninguno de ellos.

Nuestro cometido será surtirnos de estos bienes en cada sistema solar, pero debemos tener especial cuidado en nuestro camino de vuelta, cuando nuestra nave vaya cargada hasta su límite, porque es el momento en que seremos más vulnerables, arriesgándonos a perderlo absolutamente todo si alguno de los muchos piratas que merodean la galaxia se encapricha de nuestra carga. También podemos optar nosotros por el camino del pirateo y hacer la vida imposible a los demás pilotos.

Existen diferentes rutas pre establecidas que nos llevarán directamente a lugares de interés, que nos permitan hacernos con las materias primas más útiles y valiosas para nosotros. En el menú que gestiona estas rutas podremos ver de un sólo vistazo qué obtendremos yendo a según qué sistema solar.

El sigilo, un arma más de nuestra nave

Una de las características más interesantes de Elite: Dangerous a la hora de pilotar nuestra nave es la huella de calor que esta deja en el espacio. Todas las naves, incluida la nuestra, equipan un escáner 3D que es capaz de detectar el calor que disipan las demás naves. Este calor se puede irradiar de muchas formas distintas. La principal es por la acción de nuestro motores, que cuanto más potencia entreguen, más calor disiparán.

En estos casos, al llevar altas velocidades o saltar al híper espacio, seremos fácilmente detectables en los escáneres de las demás naves, así como al lanzar misiles o disparar con nuestros cañones. Todo esto quiere decir que para pasar desapercibidos, debemos manejar con cuidado nuestra nave, siempre en los momentos en que sepamos que nuestra carga e integridad no correrán peligro. Cuanto más caña demos a la nave, mayor será nuestra huella de calor y más vulnerables seremos frente a los demás.

Jugando con Oculus Rift

En la presentación  con las caras visibles de Frontier, tuvimos oportunidad de jugar unos minutos con el dispositivo de realidad virtual Oculus Rift. En mi caso la satisfacción era doble, ya que además de poder jugar a Elite: Dangerous, podía probar por primera vez el artilugio del que todo el mundo habla y del que se tienen tantas expectativas en la industria del videojuego.

Jugamos un par de misiones esquivando un campo de asteroides mientras debíamos dar caza a varias naves enemigas. La sensación de descubrir por primera vez Oculus y jugar a Elite fue simplemente espectacular. Uno ya es poco impresionable con esto de los videojuegos, pero tras jugar estos minutos inmerso en un mundo virtual tan creíble no pude más que quedarme “flipao”.

Además a pocos géneros le podría ir mejor un accesorio como este como al de los simuladores. Es indescriptible la sensación de en pleno combate estirar nuestro cuello al límite en distintas direcciones para intentar ver a través del cristal a la nave que estamos persiguiendo, admirar alrededor el interior de la nave y el cockpit. Lo más gracioso, mirar hacia abajo y verse el pecho cubierto de una armadura futurista que intenté tocar con mis dedos verdaderos y no virtuales, en un acto reflejo bastante absurdo y surrealista.

La calidad ya no solo de la recreación virtual, sino de los gráficos de la propia nave y todo lo que rodea a ella son muy notables, y están a la altura de lo que podríamos esperar de esta nueva entrega de Elite. Salí de la sala con la sensación de haber asistido a una nueva forma de concebir los videojuegos, y eso que no daba un duro por el enésimo aparato de realidad virtual que nos intentan meter con calzador. Lo único reprochable es que dentro de Oculus es que se pierde un poco de resolución, pero a pesar de ello, el efecto es increíble.

Elite: Dangerous está desarrollado con Cobra y los chicos de Frontier han hecho mucho hincapié en que los requerimientos para jugarlo no serán altos, y eso es lo que parece según la información que nos han dado, que indica que se nos pedirá para jugar Direct X 11, 2GHz Quad Core CPU, 2 GB RAM, DX 10 hardware GPU con 1GB video RAM, como por ejemplo una Nvidia GTX 260 o una ATI 4870HD.

Primeras impresiones

La verdad que por lo que nos han transmitido los chicos de Frontier, Michael Gapper y Eddie Symons, y lo que pudimos probar in situ, hemos quedado más que satisfechos con Elite: Dangerous. Todavía falta mucho por limar, nos queda comprobar muchas cosas de su juego online, de la exploración, del comercio entre sistemas solares y sus 400.000 billones de estrellas.

Vamos a tener acceso a la Beta y será entonces cuando os podamos avanzar si de verdad Elite: Dangerous estará a la altura de sus predecesores, aunque lamentablemente lo tendremos que jugar sin Oculus Rift, un mal menor que seguro la exploración interestelar nos permite olvidar. Se espera que la versión definitiva esté lista para finales de este año, comprobaremos entonces si mantiene el alto listón que ha mostrado en su presentación.

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