Reportaje

Avance al filo de SoulCalibur V

Por Óscar Díaz
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Según los desarrolladores de SoulCalibur V, han pasado 17 años desde los acontecimientos del anterior título de la saga de lucha de Namco. Un tiempo en el que las cosas no parecen haber cambiado demasiado, al menos en el aspecto visual, por lo que hemos comprobado. Pero, sus responsables sí nos dan unas cuantas pistas de lo que han hecho durante este tiempo entre 'episodios'.

Parece que nos vamos a encontrar un SoulCalibur V con un control más inmediato y movimientos realmente rápidos. Unos cambios que sorprenden poco a primera vista, pero que se suman a un plantel renovado, a pesar de mantener a viejas glorias con algunos años más a sus espaldas. Así, prometen ofrecer una experiencia diferente. Además, serán muchos los usuarios que se enfrenten por primera vez a la serie, con lo que en Namco han tenido en cuenta también a las nuevas generaciones.

A los veteranos, en SoulCalibur V les puede sorprender que 17 años más tarde aún estén a nuestra disposición los personajes anteriores, con estilos cambiados. Son cosas de la magia y el poder de las espadas míticas, con Soul Edge y Soul Calibur como protagonistas, además del afán por conseguir que el bando del bien se haga con las hojas más poderosas.

En el apartado online, se nos ha prometido un editor de personajes que nos ayude a identificarnos en nuestros combates. El desarrollo de estos nos permitirá escalar en rankings, competir con amigos y, de paso, ampliar una experiencia que exige un alto nivel a través de Internet. Esperemos que Namco haya seguido de cerca la evolución de la competencia y nos ofrezca combates que no pierdan un ápice de espectacularidad, velocidad y combos increíbles, como los que ya presuponemos para los modos locales.

Por cierto, no faltará el obligado modo historia en este SoulCalibur, pero también nos han prometido desafíos y algunas sorpresas que nos mantengan pegados al mando de la consola. Uno que aguante y que permita mover a los luchadores y sus armas en las ocho direcciones clásicas, a través de unos escenarios que, esperemos, tampoco tengan desperdicio.

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