Reportaje

Avance de Gods Will Be Watching para PC

Por Jorge S. Fernández
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Siempre es una noticia excepcional que un equipo de desarrollo español salte a la palestra para el lanzamiento de un nuevo videojuego. Eso es lo que ha ocurrido con Gods Will Be Watching, ya que detrás de este proyecto, se encuentra un estudio valenciano que se ha dejado la piel para poder hacerlo realidad.

Lejos de los corta pega en los lanzamientos de grandes producciones, los chicos de Deconstructeam han tenido que recurrir al Crowfunding para obtener los recursos suficientes y poder terminarlo, ya que gran parte del desarrollo ya estaba avanzado en el momento de comenzar la campaña de recaudación.

Tras una campaña interesante, contando las cosas como son y mostrando el juego en acción, que al fin y al cabo es lo que a los jugadores les importa, el objetivo se completó, llegando a recaudar más de 20.000€, sin duda una cifra nada despreciable, contando con que en lugar de Kickstarter, esta se desarrolló en Indiegogo.


Y por lo que hemos podido ver en esta demo a modo de preview, los chicos de Deconstructeam se lo han currado bastante, para traernos al menos, un juego con bastante carga emocional y que nos propone encarar el eterno dilema entre el bien y el mal.

 ¿Los dioses nos están mirando?

En un principio, el propio nombre del juego nos choca un poco, pero nada más empezar a jugar lo comenzamos a comprender. Para ello, os voy a explicar brevemente cómo se juega, porque sus caminos son tan variados como cuasi infinitos.

El estudio de desarrollo valenciano nos va introduciendo poco a poco en una historia del bien contra el mal, o al menos eso es lo que parece en un principio, en un entorno interestelar, donde nuestras decisiones podrán resultar fatales respecto de la buena consecución de los objetivos marcados.

Sin querer hacer ningún spoiler, voy a limitarme a contaros de qué va el primer capítulo, sobre todo para que entendáis la curiosa mecánica de juego de Gods Will Be Watching.

Nos encontramos en una indeterminada estancia de una indeterminada nave espacial, donde vemos a cuatro rehenes, sentados bajo unas pantallas gigantes. Sus captores somos nosotros, acompañados de otros tres personajes. Fuera de la estancia, podemos ver a un grupo de las fuerzas especiales que intentan rescatar con vida a los rehenes.

Nuestro objetivo en resumidas cuentas, es conseguir que nuestro “jefe”, pueda hackear y descargar mentalmente una información muy valiosa, que ahora no vamos a contaros de qué se trata porque no viene a cuento. Nos encontramos con este escenario y una interfaz de típica aventura gráfica.

Cada capítulo se desarrolla en una sola pantalla, y nuestro cometido será tomar las decisiones correctas para, en este en concreto, el objetivo es descargar con éxito toda la información a la mente de nuestro compañero. Antes de sentarse, nuestro jefe nos ordena controlar el cotarro, sobre todo a los rehenes mientras progresa la descarga de datos.

Decisiones críticas

En este punto, veremos cómo podemos interactuar con cada uno de los personajes de la sala, en el caso de los rehenes, podemos calmarlos, darlos un golpe, dispararlos al pie o la cabeza (si, por muy fuerte que suene) o intercambiarlos por información.

Mientras, uno de nuestros compañeros captores, deberá mantener a raya a las fuerzas especiales que esperan recuperar a los rehenes, para terminar, el informático a cargo de la descarga de datos y hackeo, estará a nuestras órdenes en todo momento.

A continuación, la clave de este curioso juego mezcla de aventura y survival, porque para poder descargar y hackear los datos, debemos llegar al 100% del proceso, y no va a ser un camino de rosas, porque cada decisión influirá en el resultado final.

Hay que decir que no hay un camino predefinido, se puede llegar a cumplir el objetivo final de muchas maneras, y depende de lo que nos preocupe que los dioses estén mirando, escogeremos un camino más protocolario o de lo contrario más sangriento.

Como esto sólo es un avance y no una guia, sólo os enumeraré los factores que en este primer capítulo influyen en la buena marcha de la misión.

Mientras las fuerzas especiales acechan, el encargado de mantenerlos a raya nos obedecerá a órdenes como disparar, o negociar. Cuanto más cerca el enemigo, más apropiado disparar, pero es vuestra decisión pasar a la negociación o no.

El Hacker podrá reforzar la seguridad cuando esta descienda y no nos permita ejecutar el hackeo en condiciones, también podrá recargar el hackeo, para que cuando llegue al 100% nos permita avanzar con la ejecución de este, por último, nos podrá visualizar en pantalla lo que ocurre en el pasillo con las fuerzas enemigas o una imagen de la cámara situada en una sala de descanso contígua.

Con los rehenes, podremos tomar decisiones de todo tipo, por ejemplo, calmarlos con buenas palabras, amenazaros al oído, golpearlos, dispararlos en la cabeza o en un pie, intercambiarlos por información o mandarlos a la sala de descanso. Una vez los disparemos, también podremos curarlos.

Si os he descrito todas estas acciones, es para que os hagáis una idea de las decenas de decisiones que podemos tomar en cada momento, decisiones que cambian el curso de la historia. Otro de los puntos importantes es el lenguaje gestual. Porque las poses de los rehenes, delatan en cada momento su estado de ánimo.

Podemos verlos tranquilamente tirados en el suelo, o con la cabeza gacha y visiblemente nerviosos. Estos gestos, nos avisarán de cambios de humor, y de si están más cerca de realizar algún movimiento suicida, o de lo contrario, cooperar con nosotros.

Con todos estos ingredientes que os he descrito, conocemos de una manera más clara de qué va este Gods Will Be Watching, ya que podemos ser unos captores comprensivos y preocupados por la buena salud de los rehenes, o por lo contrario ser unos perfectos miserables y dar ejemplo a los rehenes con decisiones realmente crueles.

De esas decisiones, es donde encontramos la esencia de este juego, que en sus siguientes capítulos nos proponen muchas más situaciones al límite, en las que tenemos que tomar decisiones que costarán incluso la vida de nuestros aliados.

Al final de cada capítulo, aparecerán unas estadísticas online que nos muestran el porcentaje de decisiones de uno u otro tipo tomadas por el resto de jugadores alrededor del mundo, lo que nos da una idea de si estamos o no más o menos alineados con el pensamiento de los demás jugadores, o si por el contrario nuestra conducta va totalmente por libre.

Apartado técnico

Siendo un juego indie, de típico aspecto retro, rollo aventura de Sierra a lo Police Quest, poco se puede destacar, simplemente que su colorido nos encanta y que las animaciones están bien realizadas, a pesar de ser fieles a los estándares de hace dos o tres décadas. La música y efectos de sonido se integran bien en el conjunto.

Primeras impresiones

Gods Will Be Watching, por lo visto hasta ahora, viene a ser un exponente más que viene a demostrar dónde se encuentra ahora mismo el verdadero ingenio en el mundo de los videojuegos, porque lejos de propuestas millonarias y clones de secuelas, como nos tienen acostumbrados los grandes estudios, este juego rebosa originalidad y buen hacer por los cuatro costados.

Es una aventura gráfica, con un planteamiento muy fresco, que tiene en su interfaz de toma de decisiones su verdadera razón de ser, unas decisiones que nos obligan a parar, reflexionar, mirarlo desde una perspectiva alejada  obrar en consecuencia de nuestros propios principios.


El único pero se lo pondría a la extrema dificultad de sus niveles, ya que muchas decisiones, en momentos puntuales, se terminan tomando casi de manera improvisada, el paso lógico no es el correcto, y eso puede confundir mucho a los jugadores, sobre todo las primeras partidas, donde lo normal es que perdamos el control a las primeras de cambio.

Por lo demás, respecto de su lanzamiento, sólo caben esperar algunos detalles que terminen redondeando un título que promete mucho. Aunque quizás su hábitat natural sean las plataformas móviles, ya que en PC se nos antoja que Gods Will Be Watching es un juego que no explota ninguna de las virtudes de la plataforma.

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