Reportaje

Avance de Just Cause 3 para PS4, One y PC

Por Álvaro Alonso
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Just Cause 3 va a desencadenar la made de todas las explosiones en PS4, Xbox One y PC. Tras probar el alocado sandbox de Avalanche Studios, os traemos nuestras impresiones en este avance lleno de datos, nuevas imágenes y chistes malos propios de una película de acción de los años 80. El bueno de Rico Rodríguez, tras tres entregas, sigue empeñado en luchar por una causa justa...

Vale, Just Cause, sí, pero... ¿Quién de los aquí presentes ha jugado a GTA III y GTA: Vice City? Quizás sea cosa mía, pero tengo la sensación de que las últimas entregas (en concreto, GTA IV y GTA V) han empezado a seguir un camino que tira más hacia el realismo y la seriedad (salvando las distancias) rehuyendo la locura y la diversión que caracterizó a las primeras entregas en tres dimensiones. Ojo, que no digo que esto sea malo, ni muchísimo menos, pero es como que les falta algo... Un algo que, curiosamente, consiguió sacar a relucir en todo su esplendor Saints Row: The Third, el tercer juego de una saga que comenzó como un clon de GTA para amantes de la cultura "gangsta".

De hecho, dar ese toque de locura gustó tanto al público, que Volition decidió hacer de Saints Row IV una ida de olla en toda regla. Una vez más, no creo que fuese algo malo, en absoluto, pero para mí gusto era un pelín demasiado locura. Sin embargo (y por fin llegamos al juego que nos ocupa) creo que la saga Just Cause ha conseguido el equilibrio perfecto: tenemos un mundo abierto gigantesco, con cientos de armas, vehículos, localizaciones, objetos coleccionables, misiones secundarias, etc. y un nivel de acción explosivo, en muchos momentos incluso absurdo, pero sin llegar a poderes especiales y visitas a los infiernos. Algo así como el tipo de locura irreverente que se respira en una buena película de acción de esas que ya no se hacen.

Así pues, cuando me dijeron: "¿te ha pasado alguna vez que te han succionado al infierno para casarte con la hija de Satán?" Perdón, no sé porque he dicho eso. Lo que me dijeron en realidad fue: "eh, ¿quieres visitar los estudios de Avalanche en Estocolmo y echar una partidita a Just Cause 3?" Mi respuesta fue un rotundo y censurable: "¡joder, pues claro!"

Avalancha de creatividad

Voy a saltarme los pormenores del viaje y el frío que hacía en la capital de Suecia (no entiendo cómo esa gente es capaz de vivir con semejantes temperaturas) para pasar directamente a lo que nos interesa. Eso sí, antes de empezar, es importante destacar que Just Cause 3 se está desarrollando en las oficinas que Avalanche Studios tiene en Nueva York: sólo una pequeña parte del grupo afincado en Estocolmo se dedica a la aventura de Rico. "¿Y qué hacen el resto de miembros del equipo que trabaja allí?" Os preguntaréis. Pues no pegar ojo para que el videojuego de Mad Max salga al mercado este mismo año.

Cualquier otro habría dicho "menuda faena, me traen a un sitio en el que ni siquiera están desarrollando el juego" pero si habéis leído desde el principio, ya os estaréis imaginando que, como fan de El Guerrero de la Carretera, para mí aquello era un sueño hecho realidad. Pero nosotros estábamos allí por Just Cause (igual que vosotros aquí), así que si os interesa saber lo (poco) que nos contaron sobre el juego de Mad Max, podeis leerlo en la entrevista a Christofer Sundberg, co-fundador y CCO de Avalanche Studios.

Y ahora sí, ¡que empiece la fiesta! La primera toma de contacto consistió en un 'se mira pero no se toca', una demostración en la que Francesco Antolini, diseñador principal de este juego para PS4, One y PC, se puso a los mandos para mostrarnos algunas de las novedades que incluye esta entrega. Lo primero que me llamó la atención fue la ausencia de tiempos de carga: el menú principal mostraba las opciones típicas (nuevo juego, cargar, opciones) mientras que Rico, al fondo, esperaba tranquilamente apoyado sobre un vehículo, con el mundo a su alrededor haciendo su día a día.

Al pulsar 'Continuar' desapareció todo rastro de menú y la cámara se colocó tras el héroe, esperando las órdenes de Francesco (si habéis jugado a Darksiders II, ya sabéis a lo que nos referimos). Al momento siguiente Rico estaba por los aires, desplazándose a toda velocidad gracias al gancho, lanzándose en caída libre o sobrevolando una zona con el paracaídas. El número de animaciones ha aumentado considerablemente y, por ende, la fluidez del desplazamiento, de forma que cada movimiento funciona como una prolongación del anterior: dicho así puede no sonar demasiado espectacular, pero creednos: en directo fue increíble. Además, en esta ocasión se une a la ecucación de JC3 el traje aéreo, que combinado con el gancho y el paracaídas hacen que Rico sea prácticamente capaz de volar sin necesidad de aviones.

Agárralo como puedas

El traje aéreo tenía pinta de ser realmente divertido, muy en la línea de Far Cry 4 pero con las ventajas que te da manejar al personaje en 3ª en lugar de en 1ª persona. Sin embargo, la diversión no había hecho más que comenzar: Francesco llevó a Rico Rodriguez hasta un campo de maíz plagado de rollos de paja y utilizó el cable del gancho para unir dos de ellos. Si habéis jugado a Just Cause 2, recordaréis que esta habilidad fue introducida en dicha entrega, y que podía tener resultados tan aleatorios como desternillantes. Pues bien, en esta ocasión se ha mejorado de forma que Rico puedes lanzar hasta un máximo de tres cables para unir varios elementos, ¡imaginad las posibilidades!

Además, los cables permecen en el mundo incluso aunque utilicemos el gancho para desplazarnos (en JC2 desaparecían) así que podemos recorrer el mundo al más puro estilo Spider-Man: dejando colgados de las farolas a los enemigos... O a cualquier elemento del escenario (vehículos incluidos). Suena bien, ¿verdad? Pues la cosa no acaba ahí: cada vez que tengamos dos elementos unidos por el cable, una barra aparecerá arriba a la derecha: se trata del medidor de tensión que, como su propio nombre indica, nos informa de la tensión a la que está siendo sometido el cable en ese momento. Esto significa que llegado el momento el cable se puede romper...

Por ejemplo: imaginad que queréis colgar un tanque de un helicóptero. El tanque pesa demasiado, así que el cable se romperá al instante... ¡Pero recordad que tenéis tres! Usad varios y... ¡voilà! Habéis creado el primer "tanquecóptero" de la historia. Lo bueno es que, a lo largo de la aventura, es posible mejorar la tensión de cada cable, de forma que al final del juego podrán soportar mucho más peso por separado. ¿Ya estáis babeando? Pues esperad, ¡aún hay más! Cuando usamos el gancho para unir dos elementos, podemos presionar el gatillo derecho para recoger el cable. Sí, como lo leéis: es posible hacer que dos objetos colisionen a toda velocidad... Por ejemplo, un soldado y un bidón de gasolina, ¡boom!

Lo mejor de todo es que esta nueva habilidad para recoger cable se aplica también al desplazamiento por el mundo: podemos engancharnos a un vehículo, abrir el paracaídas y retraer el cable para ganar velocidad y salir despedidos. En definitiva, que las opciones de Rico al desplazarse se han multiplicado, ¡y no olvidemos que se trata de un sandbox! Así que cualquier vehículo que veamos recorriendo las carreteras puede ser requisado en nombre de la justicia. Y hablando de vehículos, es posible que recordéis que en Just Cause 2 para entrar en los más potentes, era necesario superar un pequeño QTE que, al menos para mí, era un auténtico engorro. Esto ha desaparecido por completo (¡mis suplicas han sido escuchadas!) y ahora veremos cómo Rico coloca una pequeña carga explosiva para abrir la puerta del carro acorazado de turno: nos libramos del QTE, pero sigue suponiendo una pequeña penalización de tiempo para que no todo sea un paseo de rositas.

Otra de las cosas que ha cambiado a mejor es la forma en que solicitamos armas. vehículos, munición... Como recordaréis, Rico tiene acceso desde el primer Just Cause al Mercado Negro, una suerte de bazar en el que es posible convertirse en un ejército de un solo hombre... Si se tiene el capital necesario, claro. En entregas anteriores, solicitar cualquier cosa, incluso un cargador de pistola, suponía un desembolso. Y por supuesto, la entrega de un tanque o de cualquier arma con potencia de fuego súper destructiva podía salirnos por un riñón... Algo que a la larga, terminaba dejando al pobre Rico hipotecado y al borde del desahucio.

En Just Cause 3 seguimos teniendo que pagar por lo que solicitemos PERO sólo la primera vez: el resto de entregas serán absoluta y totalmente gratuitas (y libres de impuestos). Puede parecer que con esto desaparece parte del desafío o se "casualiza" el juego, pero dado el número de soldados enemigos a los que haremos frente y la potencia de fuego de la que disponen, es una ventaja que estoy muy dispuesto a aceptar.

Y seguimos con cosas que han mejorado: venga, que levante la mano quien, jugando a Just Cause 2, murió durante una misión y luego le tocó dar un "paseito" de veinte minutos para llegar hasta el  punto de inicio y reintentarla... ¡No puedo ser el único! En JC 3 encontraremos ciudades y puestos armados ocupados por la milica local, y si conseguimos acabar con todos los soldados de la zona, ese lugar no sólo quedará libre del yugo enemigo: también se convertirá en un punto de viaje rápido (¿alguien dijo Far Cry?).

Un detalle bastante curioso es que, cuando una ciudad está ocupada por el régimen, sus habitantes caminan cabizbajos y de forma pausada, pero en cuanto liberamos su hogar, pasean por las calles dando saltitos más contentos que unas castañuelas, ¡buen toque! Y hablando de puestos enemigos, en muchas bases encontraremos armas anti-aéreas que pueden convertir nuestro avión o helicóptero en un amasijo de hierro y fuego en menos que canta un gallo. Por suerte, Rico ha asistido a clases de informática y puede hackear estas armas para que actuen en su beneficio.

Hogar, dulce hogar

Primero fueron las playas caribeñas de San Esperito, luego las selvas tropicales de Panau, y esta vez toca... ¡La paella del Mediterráneo! Medici es el nombre de la localización que recorreremos en Just Cause 3, y ha sido recreada tomando como inspiración lugares tan cercanos como Francia, Italia, Portugal o ¡España! Así, nos vamos a sentir como en casa, y por partida doble, pues Medici fue el lugar en el que Rico pasó la mayor parte de su infancia y donde viven sus viejos amigos. Pero probablemente lo que a vosotros os interese es el tamaño, dado que Panau es uno de los mundos de videojuego más gigantes creados hasta la fecha. Tranquilos, Medici no decepciona: cuenta exactamente con la misma extensión que Panau, es decir, unos 1000 kilómetros cuadrados de praderas, bosques, playas (¡se han inspirado en el oleaje del clásico Wave Race para recrear las aguas!), ciudades y, por primera vez en la saga, cuevas.

No se trata de cuevas intrincadas y claustrofóbicas, sino de gigantescos niveles subterráneos en los que seguir sacando partido a las habilidades "arácnidas" de Rico. De hecho, los chicos de Avalanche dejaron caer que podríamos encontrar bases enemigas subterráneas...

Y tras esta larga explicación (que fue, a grandes rasgos, la que nos dieron a nosotros durante la demostración) llegó el momento de tomar el control de Rico. No os voy a engañar: mi toma de contacto fue bastante accidentada, puede que porque sea un paquete o porque hacía siglos que no jugaba a un Just Cause. Toda la gracia y agilidad con la que Francesco había manejado al agente minutos antes, se transformó en torpeza bajo mis manos. Tener muchas opciones significa utilizar muchos botones, y al principio, me encontré pulsando el incorrecto en más situaciones de las que estoy dispuesto a reconocer públicamente (no recuerdo cuántas veces pude colocarme en la parte superior de un vehículo en llamas en lugar de salir disparado de esa bomba de relojería).

Que esto no os asuste: a los cinco minutos empecé a cogerle el tranquillo y a moverme por Medici como pez en el agua. Y los cables... ¡Oh, los cables! La cantidad de situaciones que podemos provocar uniendo coches, personas, elementos del escenario... Y después haciendo que choquen a toda velocidad o salgan despedidos, sólo está limitada por nuestra imaginación. Pero todas tiene algo en común: son hilarantes. Tras esto decidí probar algunos vehículos, sobre todo porque no conservaba un gran recuerdo de su manejo en Just Cause 2.

El control ha mejorado, sí, pero sólo en los coches de "pequeño calibre": cuando me puse a los mandos de un deportivo, me fue prácticamente imposible permanecer en la carretera más de dos segundos. Entre esto, y lo divertido que es desplazarse a base de gancho, traje aéreo y paracaídas, me veo dedicándole bastante poco tiempo a los vehículos cuando el juego se ponga a la venta durante las vaciones de 2015 (no me preguntéis si serán las vacaciones de verano o de invierno, porque no lo sé). A menos que se traten de tanques, claro.

En mi búsqueda por causar el mayor caos posible, fui a parar a un gigantesco puente. No le habría dedidaco mayor atención, si no fuese porque Francesco, que seguía allí para guiarme y explicarme los pormenores del juego, me dijo que podía destruirlo. Just Cause 3 ha incluido un buen número de construcciones que pueden ser derruidas si se les aplica la cantidad recomendada de jarabe explosivo, en la línea de la saga Mercenarios pero sin llegar a semejante nivel de destrucción. Así que me armé con C-4 (asignado a la cruceta junto al resto de armas) y me columpié de pilar en pilar colocando cargas. Una vez hecho, me coloqué a una distancia prudencial desde la que contemplar los fuegos artificales y... ¡BOOM!

Por desgracia, estábamos jugando a una demostración en fase de pruebas, lo que significa que tenía muchos detalles por pulir y algún que otro bug: al detonar el C-4 los pilares fueron destrudios, pero la estructura principal del puente permaneció intacta. Pero entonces pensé: "qué carajo, ¡esto es Just Cause!" así que me armé con u potentísimo lanzamisiles guiado, apunté al puente y, entonces sí, se hizo añicos en una espectacular y satisfactoria explosión.

Y sí, cuando digo espectacular, digo ESPECTACULAR. Just Cause 3 es un juego 'true next-gen', que sale para la actual generación de videoconsolas (PlayStation 4, Xbox One y PC) y para ninguna más. Eso se nota, y mucho: la distancia de dibujado es enorme, podemos ver pueblecitos que se encuentran a cientos de kilómetros a distancia y los efectos de disparos, explosiones, etc. son la bomba (ya os avisé que habría chistes malos).

A destacar el efecto del humo: muy, muy convincente y genialmente recreado. No podemos hablar de expresiones faciales, pues la única que pudimos contemplar medianamente de cerca fue la de Rico, dado que el 90% de la demostración fueron tiros, explosiones carreras a toda velocidad y, en definitiva, acción constante. Pero vamos, en general, gráficamente Just Cause 3 nos ha dejado un magnífico sabor de boca, aun tratándose de una versión bastante temprana.

¿Dónde está mi modo online?

Llegamos al último punto del avance, quizás el más peliagudo: después del lanzamiento de JC2, un grupo de fans creó un mod multijugador para la versión de PC. No he tenido el placer de probarlo, pero tuvo tanto éxito, que la propia Avalanche decidió adoptarlo y lanzarlo de forma oficial en Steam. Dadas las circunstancias, era lógico pensar que para esta tercera entrega dicho modo vendría incluido de serie. Pues... Siento tener que ser yo el que os lo diga, pero... Just Cause 3 no tendrá modo online.

En Avalanche creen firmemente que la experiencia para un jugador pedería gran parte de su encanto si decenas de jugadores recorriésen Medici al mismo tiempo, y ponían como ejemplo lo frustrante que sería pasar un buen rato construyendo algo a base de unir cables... Para que de repente aparezca otro jugador y lo destroce. Tiene cierto sentido, pero... ¿También lo tendría incluir un modo cooperativo/competitivo independiente del principal no? Con la cantidad de locuras que se pueden hacer en este Just Cause, no me quiero imaginar lo divertido que podría ser jugar en compañía. Pero al menos, en el estudio dejan la puerta abierta (una vez más) a los modders y su talento... Obviamente, sólo en la versión de PC.

Eso sí, Just Cause 3 sí contará con una suerte de vertiente competitiva: a lo largo de Medici encontraremos todo tipo de desafíos y carreras: en coche, en lancha, en avión, con el traje aéreo... Los tiempos que hagamos en estas carreras quedarán registrados en marcadores online, en los que aparecerán las puntuaciones de todos los jugadores del mundo, incluidos nuestros amigos. Lo bueno es que podremos seleccionar cualquiera de estos tiempos y ver una representación fantasmal en pantalla del Rico rival, muy en la línea de los juegos de conducción. Un añadido fantástico para descubrir cómo narices nuestros amigos han conseguido mejor tiempo que nosotros.

Resumiendo: ¿me ha gustado Just Cause 3? Sí. ¿Tiene potencial para convertirse en uno de los grandes de 2015, aun con la gran competencia que habrá? Sí. ¿Es continuista respecto a las anteriores entregas? Sí. ¿Es eso un problema? En absoluto. ¿Por qué? Porque es locura en estado puro, acción elevada al máximo exponente y diversión sin límites. Y no sé si os lo he dicho ya, pero a mí me encanta divertirme.

 

Esto no acaba aquí, recordad que también tenemos la entrevista a Christofer Sundberg, co-fundador y CCO de Avalanche Studios, la entrevista a Roland Lesterllin, director de JC3, el primer tráiler de Just Cause 3 y que el número 196 de Playmanía dedica su portada y un extenso reportaje al bueno de Rico. ¿¡De verdad os lo vais a perder!?

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