Reportaje

Avance de Kinect Sports Rivals para Xbox One

Por Rafael Aznar
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Kinect Sports Rivals, el primer juego pensado expresamente para el sensor de movimientos de Xbox One, está ya a punto de salir del túnel de vestuarios. Será el 11 de abril cuando sus seis modalidades deportivas se vistan de corto, en lo que debería ser la primera piedra de toque seria para ponderar el potencial de un periférico al que Microsoft le ha dado un rol presidencial en su estrategia de negocio.

Entre mayo y junio de 2013, Microsoft presentó Xbox One, la que sería su consola de nueva generación. Desde entonces, se dejó claro que Kinect iba a ser una parte integrada en el todo, después de que en 360 hubiera sido una adición complementaria, hecha a posteriori y a raíz del éxito que tuvo Nintendo con Wii. La apuesta de la compañía de Redmond por su tecnología de detección de movimientos ha sido muy fuerte, incluso a costa de perder, de momento, la guerra del precio contra PS4 y Wii U. Esta vez, no iba a ser un artefacto que se pudiera adquirir aparte, sino un componente más de la experiencia básica.

Aunque han salido ya algunos juegos que le han sacado algo de partido al periférico, en los cuatro primeros meses de la consola no había habido ninguna exclusiva que justificara aún su existencia (tal vez Just Dance 2014, pero se trata de un título multiplataforma). Sin embargo, ya se avistan varios en el horizonte, como D4 (Dark Dreams Don’t Die) y, sobre todo, Kinect Sports Rivals, el título que nos ocupa en este avance y que será la tercera entrega de una saga iniciada en 2010.

El desarrollo está corriendo a cargo de Rare, uno de los estudios con más caché de todo el entramado de Microsoft Studios. El gigante estadounidense parece haberle cedido a esta compañía británica buena parte del futuro del periférico, a pesar de que vivió tiempos mejores. Hay que recordar que MS se hizo con el control de Rareware en 2002, después de que ésta hubiera sido uno de los grandes socios de Nintendo en los años 90, al firmar maravillas para SNES y N64 como Donkey Kong Country, Killer Instinct, GoldenEye 007, Jet Force Gemini, Banjo-Kazooie, Perfect Dark o Conker’s Bad Fur Day. En el fichaje, se incluían también algunas de esas licencias, como las de Banjo-Kazooie, Perfect Dark o Conker. Sin embargo, aunque hubo nuevas entregas de esas sagas y de otras IP inéditas, como Kameo y Viva Piñata, la compañía no ha vuelto a brillar como antaño, lastrada por la fuga de talentos. Quizás por eso, Microsoft instó a Rare a cambiar de tercio y la puso al frente de uno de los principales proyectos para su sensor de movimientos: una IP deportiva. Hay pocos campos que se adapten mejor que el deporte a ese tipo de juego con control corporal, así que se puso a la compañía a los mandos del proyecto.

Hace unos días, tuvimos la ocasión de asistir a la presentación de Kinect Sports Rivals, en las oficinas de Microsoft en Madrid. Allí, acudieron Harry Robinson y Nick Burton, productor y jefe de tecnología del estudio, para explicar todas las características que incluirá el título.

Un sexteto deportivo

La nómina de deportes disponibles se situará en seis: fútbol, tenis, bolos, escalada, tiro al plato y carreras de motos de agua. Los tres primeros ya se habían visto en Xbox 360, mientras que los otros tres son totalmente nuevos. Gracias a la tecnología mejorada de Kinect 2.0, el control será más completo y profundo, incluso en las modalidades ya conocidas. Según Nick Burton, aunque el anterior periférico ofrecía una buena respuesta, obligaba a exagerar los gestos. Sin embargo, ahora, gracias a la potencia de los infrarrojos y la resolución de la cámara, la captura de movimientos es más precisa, ya que se reconocen también las manos y los dedos. Eso permite plasmar cosas como la rotación de las extremidades y del tronco, en contraste con las limitaciones de antes, que obligaban a prever y predefinir los movimientos que haría el jugador.

Por lo que pudimos ver, los deportes estarán bastante condicionados por el hecho de que haya que jugar desde una posición estática, lo que hará que el fútbol o el tenis, por ejemplo, estén un poco mecanizados. Como contrapunto, se podrá jugar incluso estando sentado, ya que los sensores de Kinect no tendrán problemas para reconocer nuestro esqueleto, ni aunque juguemos con poca luz.

En el fútbol, se recrearán tres momentos clave: pases, chuts a puerta y paradas del portero. No veremos a los futbolistas corriendo por el campo, sino que, simplemente, tendremos que mover el pie para dar los pases (esquivando a unos monigotes que se moverán sobre raíles) y chutar, con la posibilidad de dar efectos según cómo coloquemos el pie, o movernos hacia un lado si somos el guardameta. En el tenis, sucederá algo parecido, aunque habrá mayor variedad de golpes (saques, remates, golpes de revés), que obligarán a controlar muy bien los tiempos. Por su parte, los bolos, que fueron el minijuego más popular en Xbox 360, según Harry Robinson, estarán muy mejorados, ya que el sistema reconocerá si tenemos la mano abierta o cerrada, si lanzamos la bola rasa o por alto, si le conferimos efecto rotatorio…

Las carreras de motos de agua también estarán bastante logradas. La mecánica consistirá en cerrar y abrir los puños para acelerar y frenar, así como en mover los brazos hacia atrás para girar, sin necesidad de tener que inclinarse de forma exagerada hacia los costados. Por supuesto, habrá cierto tono fantástico, de modo que, al coger algunas rampas, obtendremos pequeños turbos. En cuanto a la escalada, tocará abrir y cerrar las manos para engancharse a los guijarros e intentar tirar a los rivales que estén por encima de nosotros. Finalmente, en el tiro al blanco, habrá que romper una serie de dianas apuntando con la mano.

Al margen de los controles básicos, a medida que juguemos, desbloquearemos numerosos objetos de equipamiento, muchos de los cuales nos conferirán habilidades especiales. Por ejemplo, en la modalidad de los bolos, podremos aumentar la velocidad de la bola, convertirla en un meteorito que deje un cráter o usar una opción que obligará a los rivales a tirar con su mano mala. Todas esas mejoras sólo se podrán conseguir a base de sumar puntos de experiencia, ya que no habrá microtransacciones.

Creando un campeón del mundo

Nada más empezar a jugar, habrá que crearse un álter ego virtual, una tarea en la que Kinect dará lo mejor de sí. La cámara hará un completo escaneo tridimensional de nuestra cara, hasta el punto de captar incluso el perfil de la nariz. Asimismo, captará detalles como las facciones, la presencia de barba o gafas, el color de piel o el tipo de pelo. Podremos darnos tanto una apariencia joven como una adulta, además de modificar cualquier aspecto, como los ojos, el color de pelo o la complexión física, si creemos que el sensor ha errado en su estimación de nuestro índice de masa corporal. Así, habremos creado ya un campeón, que es como se llamarán los personajes.

El juego tendrá un tono muy social, enfocado al multijugador. De primeras, tendremos que decidir a qué equipo global queremos pertenecer. Habrá tres, cada uno de los cuales contará con unos mentores diferentes: Eagle Legion, Viper Network y Wolf Clan. A base de ganar torneos online, en los que estaremos emparejados siempre con gente de nuestro nivel, obtendremos puntos de fama. Asimismo, se hará uso de la Nube, para que, en vez de contra la IA, podamos competir contra los “fantasmas” de amigos que no estén conectados en ese momento, en la línea de lo que se vio en Forza Motorsport 5.

El deporte más desenfadado

Kinect Sports Rivals no pretende competir en realismo con sagas como FIFA o NBA 2K, sino que será un título lleno de color, aunque con un tono serio. Gráficamente, utilizará un marcado estilo “cartoon”, pero con texturas mucho más trabajadas que en las dos entregas de Xbox 360, que eran bastante planas. Correrá a 1080p y 30 fps. Al margen de los avatares, que serán tremendamente parecidos a sus homónimos reales, destacarán especialmente los entornos. Los escenarios del juego estarán ubicados en una isla, pero no serán simples estadios al uso, sino que estarán integrados en la naturaleza para que no resulten repetitivos y Xbox One pueda lucirse. ¿Qué os parecería hacer escalada por una grúa de construcción? ¿Y jugar un partido de tenis al borde de un acantilado?

Hay que destacar que esos entornos no serán una mera decoración de fondo. En muchos casos, influirán decisivamente en la acción. Por ejemplo, en el caso de la escalada, soplarán rachas de viento que nos harán dar con nuestros huesos en el suelo a poco que nos descuidemos. Algo parecido sucederá en las carreras de motos de agua, donde el oleaje y los tiburones nos obligarán a estar pendientes para no perder tiempo.

KSR se pondrá a la venta el 11 de abril. Habrá que ver si los seis deportes, de los cuales tres son viejos conocidos, son suficientes para sostener la experiencia, llamada a ser la primera que, de verdad, muestre las bondades de Kinect 2.0.

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