Reportaje

Avance macarra de Saints Row the Third

Por Óscar Díaz
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Cuando se tiene una idea preconcebida, resulta difícil que algunos cambiemos de opinión. Algo que se cumple con muchos juegos y, sobre todo, con sagas que ya han demostrado por dónde van. Sin embargo, con Saints Row the Third la sorpresa ha sido mayúscula, pues no han hecho falta ni cinco minutos para comprobar que es algo fresco y que bien podría haberse llamado de cualquier otra forma, sin ese tres o tercero del final.

Saints Row the Third nos pone en situaciones difíciles, se aleja un poco de las ciudades abiertas y se centra en misiones que recuerdan más a los juegos de acción tradicionales. Es decir, las bandas son la base, podemos recorrer kilómetros en todo tipo de vehículos, pero todo esto pasa a ser algo secundario y, casi, para contentar a los fans. ¿Un cambio para bien? Sin duda alguna, porque las horas que hemos pasado delante de este Saints Row han sido pura diversión.

Payasadas a cascoporro

El juego nos lleva de un lado a otro, con encargos que nos harán ganar dinero y experiencia. Las misiones se suceden entre objetivos concretos y se ahorran ese camino que, en otros títulos abiertos, tiende a cansar. Esta vez, aunque se mantiene la esencia de anteriores Saints Row, se ha intentado hacer del ridículo un elemento que nunca falta. Podemos ir de un lado a otro de una gran urbe, sí, pero a los mandos de vehículos estrafalarios, especialmente peligrosos para los peatones o, con calma, para ver el espectáculo.

Sus propios creadores destacan el nivel de payasadas que han conseguido integrar en Saints Row the Third. Infinitamente superior a lo que dejó entrever el primero de la saga y mucho mayor que en el título anterior. Hasta las herramientas, nuevas para el desarrollo de este título, se han diseñado en torno a la idea inicial. Toda una apuesta por devolvernos un estilo de juego que ha tenido ejemplos como Monty Python Flying Circus, si nos remontamos muy atrás en el tiempo.

Técnicamente, se ha dado un gran salto en calidad, aunque Saints Row the Third mantiene un estilo que se identifica con la saga. Las texturas pintadas a mano, un abanico de colores casi infinito y mucha atención por los más chillones, hacen que se identifique de un vistazo. A nivel jugable, todo parece ir con la fluidez necesaria, a pesar de las explosiones, efectos y animaciones, que comparte con el último Red Faction.

Diversión a todos los niveles

Como pasa en muchos juegos de estilo abierto, con ciudades, ríos, lagos y un cielo despejado, en Saints Row the Third tenemos una amplia variedad de vehículos. No sólo nos limitaremos a coches, que apenas se repiten en las calles y mezclan modelos de gama alta con utilitarios, sino que hay lanchas, helicópteros, aviones e híbridos que se convierten en clásicos nada más ponerlos en marcha. Tampoco faltan los daños y la posibilidad de apilar los modelos más caros para causar un espectáculo de pirotecnia. Porque, se trata de hacer cosas a lo grande, ¿verdad?

En cuanto a los objetivos, la variedad es la nota predominante. Para quien se haya cansado alguna vez de las misiones de recadero, que abundan en los títulos con ciudades grandes, en Volition parecen tener la medicina adecuada. Es más, podemos repetir misiones que nos gusten especialmente y olvidar las que resulten tediosas, pasándolas solo una vez. Pero, precisamente, el aburrimiento parece lo último que notaremos en Saints Row the Third. Entre un atraco a un banco, en el que la sorpresa llega desde detrás del mostrador, hasta batallas con grandes naves voladoras, tenemos concursos de televisión, persecuciones, ataques a instalaciones militares, pulpos de control mental… vamos, un 'noparar'.

Un (anti)héroe a nuestro gusto

Ya se pudo ver en juegos anteriores, pero ahora es cuando realmente se ha llegado a un nivel casi ridículo… nos referimos al editor de personajes. Este es uno de esos apartados que hacen de Saints Row the Third una experiencia diferente al resto. Tenemos una paleta de colores que se antoja infinita. También hay opciones para modificar hasta el último rasgo de rostros, accesorios, ropa, complexión… todo con un objetivo, tener un personaje único cuando salgamos con los amigos.

Del multijugador, ya hemos probado el modo cooperativo, que se basa en un sistema muy ágil a la hora de entrar a las partidas. Podemos empezar en solitario y contar con amigos en cualquier momento. También puede suceder lo contrario, que nos abandonen en medio de una misión. En estos casos, el juego amolda la dificultad para que las cosas se pongan a la altura. El resultado, como con cualquier otro juego, es toda una experiencia, aunque plantea un curioso modo cooperativo.

Con una presentación similar a la aventura en solitario, los vídeos se suceden para ponernos en situación. Pero nuestro protagonista parece ser único, es decir, solo vemos a nuestro compañero cuando entramos en acción. Una solución que parece quedar un poco coja, pero a la que nos acostumbramos rápido. Después, todo es cuestión de hablar, pedir ayuda para que nos curen y buscar la mejor forma de salir airosos de cada misión.

El sistema de control se mantiene intacto en los modos multijugador, sin las coberturas de otros juegos, pero con posibilidad de agacharnos o saltar por encima de los obstáculos. El combate es frenético y, en medio de una misión, podemos cambiar de planes más de una vez hasta terminarla. Las armas disponibles también ayudan mucho a que tengamos momentos memorables. Se incluyen las más típicas, pero no faltan guiños a otros títulos, como los misiles guiados, que cambian totalmente la perspectiva.

Otro punto a destacar es que todo el dinero, experiencia, puntos de respeto y misiones que completemos en compañía se unirán a nuestro progreso general en Saints Row the Third. Pero las opciones no acaban aquí, con un modo horda… bueno, en inglés se llama Whorde, que nos enfrenta a oleadas de enemigos cada vez más grandes y peligrosos. Nada de subir el número al completar la ronda, aquí crecen y son cada vez más… bueno, merece la pena probarlo.

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