Reportaje

Avance de Metal Gear Rising Revengeance

Por Rafael Aznar
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Metal Gear Rising: Revengeance, el “spin off” de la saga de infiltración más famosa de la historia, que ha cumplido su vigésimo quinto aniversario, llegará el 21 de febrero a las tiendas. En plena resurrección mediática de la franquicia, tras el anuncio del futuro Ground Zeroes y la reciente reedición de la cuarta entrega, este hack and slash, desarrollado por Platinum Games, estará protagonizado por el otrora denostado Raiden, convertido en un ninja-samurái que no dejará títere con cabeza.

Metal Gear Rising: Revengeance ha sido uno de los títulos más polémicos de los últimos años. Planteado como un “spin off” de la saga cumbre del maestro Hideo Kojima, con forma de hack and slash en vez de con forma de aventura de infiltración, la licencia sufrió varios vaivenes hasta acabar en las manos de Platinum Games, el estudio responsable de dos títulos tan carismáticos como Vanquish y Bayonetta. Precisamente, de la jugabilidad de este último se han tomado muchos tintes para colorear el lienzo que Raiden pintará en este juego de PS3 y Xbox 360, a tajo de katana.

Hemos podido probar el prólogo y los tres primeros capítulos de la aventura, y parece que la katana está lo suficientemente afilada como para resquebrajar las reticencias en torno al título.

De momento, hemos podido probar el prólogo y los tres primeros capítulos del juego, ambientados en una república perdida de África, en Abjasia, en México y en Denver. Parte del desarrollo se correspondía con la demo incluida en Zone of the Enders HD. Aunque no se trate de un Metal Gear al uso, lo que hemos visto nos ha convencido de que va a ser un título que habrá que tener en cuenta como potencial fichaje para el mercado de invierno.

Una guerra cibernética

El argumento del juego se desarrollará cuatro años después de los sucesos que vivimos con Old Snake en la cuarta entrega numerada de la saga, aparecida en PlayStation 3. Raiden, convertido en el ninja que ya vimos en Guns of the Patriots, estará al servicio de una compañía militar privada (CMP). Así, la cinemática inicial del juego nos lo presentará como protector del primer ministro de un país africano. Sin embargo, dos espadachines cíborgs, llamados Sundawner y Samuel, harán acto de presencia para segar la vida del político, desfigurarle la cara y amputarle un brazo a Raiden, para después huir.

¿Su motivación? Que África, un continente acostumbrado a la guerra, se está volviendo demasiado pacífico. Así, el protagonista, una vez regenerado su brazo, deberá ir por todo el planeta en pos de Desperado Enforcement, una compañía entre cuyas acciones se cuentan la provisión de armas a terroristas o el tráfico de niños para convertirlos en cíborgs. En ese sentido, Raiden se enfrentará a momentos de cierta crudeza, en los que se reflexionará sobre la guerra y el dilema moral de quienes toman parte en ella contra su voluntad.

La historia será inédita, al margen del hilo argumental protagonizado por Solid Snake y Big Boss, pero habrá numerosas referencias a la saga. Se hablará de los ya finiquitados Patriots, de Jack el “Destripador”, de los tiempos en que George Sears, alias Solidus, alentaba el entrenamiento de niños soldado en Liberia… Aparte del propio Raiden, habrá más personajes conocidos, como Sunny, la hija de Olga Gurlukovich.

Abriendo en canal a cuanto se mueva

Metal Gear Rising: Revengeance se enmarcará dentro del género de los hack and slash, como si de un Devil May Cry, un Bayonetta o un Ninja Gaiden se tratara. Habrá que derrotar, pues, a infinidad de enemigos, a base de combos, saltos y carreras.

La katana será la principal herramienta de trabajo de Raiden. Contaremos con un botón para el ataque suave y otro para el ataque fuerte, así como con la posibilidad de hacer bloqueos con facilidad contra las afiladas acometidas de los enemigos. Pero lo mejor será el llamado “modo Katana”, que podremos activar si tenemos la barra de resistencia llena. Será una especie de tiempo bala que ralentizará la acción para que despedacemos a los enemigos con decenas de espadazos, de tal manera que, incluso, habrá un sádico contador que marcará en cuántas partes los hemos troceado. Asimismo, podremos arrancarles la médula para recuperar vitalidad o amputarles los brazos para obtener ítems. Ni que decir tiene que dicha sangría no será apta para menores.

Habrá también armas secundarias, como un lanzacohetes RPG, granadas o un lanzador de misiles tierra-aire. Asimismo, habrá armas especiales que podremos desbloquear, como una alabarda que se podrá usar para golpear o dar latigazos y que, combinada con la katana, causará estragos. Asimismo, contaremos con la llamada “carrera ninja” para aumentar nuestra velocidad y superar obstáculos o, por ejemplo, saltar sobre los misiles que nos dispare un helicóptero. Todo eso conformará un control tan sencillo como frenético y adictivo.

No todo será luchar en Metal Gear Rising: Revengeance. También habrá momentos de infiltración, al estilo de las entregas “estándar” de la saga. Así, siempre habrá un indicador de alerta, que se encenderá si los soldados o las cámaras de seguridad se percatan de nuestra presencia. Para evitarlo, contaremos con la posibilidad de ejecutar a los enemigos a traición, por la espalda, o con la capacidad para controlar unos pequeños robots por control remoto. Según como lo hagamos, en cada subsección obtendremos una puntuación (S, A, B, C…), basada en el tiempo empleado, el número de combos o las veces que hayamos muerto.

Otro elemento icónico de la saga que seguirá presente será el códec. Gracias a él, estaremos en contacto con nuestros aliados y, además, personalizar y comprar mejoras para Raiden (para el cuerpo, el arma principal, la vitalidad, las celdas de energía o las habilidades). Otro apartado que no faltará serán las misiones de realidad virtual.

Un mundo sediento de sangre

Las hordas de enemigos que nos saldrán al paso serán muy heterogéneas, y combinarán elementos viejos y nuevos. Nos encontraremos con soldados-cíborgs, policías, moles, robots Gekko, robots con forma de araña, helicópteros… A todos, prácticamente, podremos cortarlos en taquitos, como si fueran jamón de jabugo.

Los jefes finales se llevarán la palma. El primero que nos saldrá al paso, y que servirá casi como tutorial, será el Metal Gear Ray, que vimos tanto en Sons of Liberty como en Guns of the Patriots. El híbrido nuclear nos agasajará con misilazos y con una espada, de modo que habrá que atacar a sus patas. El segundo jefe será el prototipo LQ-84i, más conocido como Blade Wolf, que será un lobo mecánico con una motosierra por cola y que aullará para solicitar refuerzos. Son sólo dos ejemplos de lo que nos espera.

En cuanto a los escenarios, la variedad será bastante considerable: una pequeña ciudad de África, una refinería, una alcantarilla, un laboratorio, un tren de mercancías en marcha, las calles de Denver… En todos esos sitios, nos tropezaremos con mobiliario, coches y otros elementos que podremos destrozar. El apartado gráfico, pese a no ser un gran alarde, reflejará de forma fidedigna cualquier corte de la katana, tal y como lo proyectemos. En cuanto a los vídeos, las cinemáticas serán bastante cortas, en contraste con las kilométricas escenas habituales de la saga.

A este respecto, hay que decir que el juego tendrá una estética seria, pero no faltarán las chanzas, como el hecho de que alguien vea a Raiden en una alcantarilla y, por aquello de ser un ninja (aunque no tortuga), le diga algo de “cowabunga”. En la fase de México, también podremos ver al protagonista disfrazado de Mariachi, con un traje que, más tarde, podremos desbloquear.

En lo que al apartado sonoro se refiere, las voces estarán en inglés. La banda sonora tendrá un marcado componente rockero, muy llamativo y, a la vez, acorde con la acción que destilará el juego.

Por lo pronto, Metal Gear Rising: Revengeance nos ha dejado un gran sabor de boca. No sigue la estela habitual de la saga de Kojima, pero Platinum Games ha sabido enfocar la propuesta con acierto, con un Raiden más carismáticos que en Sons of Liberty y con un prometedor sistema de combate en el que no nos cansaremos de dar cientos de tajos con la katana.

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