Reportaje

Avance de Motorcycle Club

Por Rafael Aznar
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Kylotonn Games, el estudio francés responsable de The Cursed Crusade, está trabajando en Motorcycle Club, un arcade de velocidad en cuyas carreras habrá que alternar entre tres motos diferentes, según el terreno por el que nos movamos. Darle a la maneta del gas será tan importante como hacer caballitos, saltar por encima de rampas o acariciar a los rivales.

Las motos nunca han gozado de la misma atención mediática que los coches en el siempre atractivo género de la conducción, pero, desde hace muchos años, han estado entre nosotros, sobre todo en forma de arcades: Excitebike, Hang-On, Manx TT SuperBike, Radikal Bikers, Tourist Trophy… En los últimos años, ha sido el estudio italiano Milestone, fundamentalmente, el que más ha contribuido a mantenerlo en buena forma, con sus MotoGP, SBK y MXGP. Pues bien, próximamente, Kylotonn Games, un modesto estudio francés, nos traerá Motorcycle Club, un arcade puro y duro en el que podremos manejar hasta veintidós motos reales, de fabricantes como Honda (CBR 250R, VT 1300C), Yamaha (YZF-R125, R1), Kawasaki (Ninja 300, VN900 Custom), Suzuki (GSXR 1000, Bandit 1250S) y KTM (1190 RC 8R).

En España, el título será distribuido por BadLand Games, una compañía que ha ido creciendo poco a poco, al encargarse de traer títulos a priori poco mediáticos, como Sherlock Holmes Crimes & Punishment, los juegos anuales del Tour de Francia, las sagas de TellTale Games (The Walking Dead y The Wolf Among Us), Rambo, Bound by Flame o, incluso, la consola Ouya. No hay muchos datos oficiales sobre el juego, pero parece seguro que llegará, como mínimo, a PS3, Xbox 360, PC y PS4 (versión que hemos podido probar para hacer este avance). Lo mismo sucede con la fecha: Amazon lo lista para el 18 de noviembre, pero ni la web de BadLand Games ni la de Kylotonn ofrecen ningún dato.

Carreras rápidas y sin grandes pretensiones

Motorcycle Club es un desarrollo modesto, por lo que no esperéis ninguna virguería técnica capaz de competir con los grandes del género. Será un arcade puro y duro, en el que importará tanto llegar el primero a la meta como el estilo para encadenar maniobras con las que sumar puntos: caballitos, rebufos, saltos sobre rampas, roces con los rivales y el entorno… De hecho, al acabar las carreras, habrá dos clasificaciones diferentes: una para el orden de carrera y otra para el total de puntos de estilo. Tras hacer un baremo, se nos otorgarán unos puntos de experiencia llamados kudos, curiosamente, como en Metropolis Street Racer y Project Gotham Racing, adalides de la conducción con estilo.

La principal peculiaridad del juego es que podremos cambiar entre tres motos diferentes en plena carrera. Parece una tontería, pero no lo es, pues las carreteras por las que pilotaremos estarán llenas de trampas, como zonas con el asfalto roto, barreras o atajos. Con sólo pulsar L1 o R1, podremos cambiar automáticamente entre una superbike (de gran velocidad y mal manejo), una roadster (de excelente maniobrabilidad y limitada velocidad) y una custom (de poca aceleración, pero con un magnífico agarre para los tramos accidentados). Así, al margen de coger bien las curvas, será fundamental considerar cuándo cambiar de moto, dependiendo de aspectos como la extensión de un tramo bacheado, la posibilidad de usar una rampa con la que esquivar una barrera o la disponibilidad de atajos.

En líneas generales, la respuesta de la moto será muy ágil y hasta podremos chocarnos contra las paredes, aunque, si lo hacemos a gran velocidad, sufriremos la típica ‘reaparición’, que nos hará perder unos valiosos segundos. Dispondremos de un turbo, que se cargará mediante la concatenación de acrobacias y que resultará útil para marcar la mayor velocidad posible en los radares que habrá distribuidos en algunos puntos de los circuitos. Para darle más interés a la cosa, habrá algunos desafíos secundarios, como, por ejemplo, realizar un caballito durante un kilómetro o gastar toda una barra de turbo sin chocar contra nada.

Dentro de los modos de juego, destacará Torneo, que constará de diez campeonatos, cada vez más largos y que habrá que desbloquear progresivamente. Así, para participar en ellos, se nos pedirá tener una moto específica, lo que obligará a acumular dinero para poder competir en una serie de desafíos de constructores. Si batimos el tiempo de vuelta que se nos pedirá en estos últimos, desbloquearemos la moto de marras. Por lo general, resultará bastante fácil, pero es una forma de asegurarse de que el usuario se pica por abrir todo el garaje. Asimismo, habrá carreras rápidas, contrarrelojes y multijugador online (tablas de líderes incluidas).

Gráficamente, ya os adelantamos que será un título algo flojo. Habrá un total de diez circuitos (veinte, si contamos las versiones invertidas), en carreteras bastante variadas, tanto de día como de noche, pero el acabado general será bastante limitado. Eso sí, la sensación de velocidad, pese a las limitaciones técnicas, estará bastante conseguida, con cierto efecto ‘blur’ cuando pasemos por algunos anillos de velocidad que habrá en ciertas secciones. Asimismo, podremos personalizar nuestro emblema y los colores del uniforme entre una serie de diseños que vendrán dados por defecto.

Un arcade con cierto sabor clásico

Tras haberlo probado, Motorcycle Club nos ha dejado un cierto regusto a recreativa clásica (de hecho, en la Madrid Games Week 2014 se podía probar con una moto ‘real’, a imagen y semejanza de los míticos muebles de Hang-On, Manx TT SuperBike o 500 GP). Es evidente que no es ninguna superproducción, pero puede ofrecer ratos divertidos a los amantes de la velocidad más sencilla y rápida.

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