Reportaje

Avance mutante de Prototype 2

Por Óscar Díaz
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Dave Fracchia, Vicepresidente de Radical Entertainment, nos ha contado los secretos de Prototype 2. Un título que pretende superar en todo a su antecesor.

Falta poco para enfrentarnos a Prototype 2. La continuación de un referente en cuanto a mundos abiertos. Uno en el que los poderes especiales llegaban por la acción de un virus. La mejor excusa, en este caso, para desatar un festival de destrucción y, para algunos, terror.

Desde el 24 de abril, Radical Entertainment y Activision nos van a ofrecer un paso más en todos los aspectos que caracterizaron al primer juego. Con una historia que cambia de protagonista, pero que encadena a la perfección con lo que ya sabemos sobre Alex Mercer, el sujeto que se convirtió en un arma fuera de control. Ahora es James Heller quien nos dará horas de espectáculo pirotécnico y muchas posibilidades para explorar un escenario realmente grande, un New York dividido por las fuerzas de seguridad.

A diferencia de Mercer, Heller es un soldado bien entrenado, curtido en Irak y con ganas de vengarse. Su familia fallece, según vemos en la introducción de Prototype 2 y su objetivo no podía ser otro que el responsable. El ejército y Blackwatch han puesto un nombre sobre la mesa. La cosa está clara… pero los acontecimientos posteriores abrirán los ojos de James a la realidad.

La New York City de Prototype 2

La ciudad, dividida en tres zonas separadas por agua, ha crecido en todos los sentidos desde lo acaecido en Prototype. Los edificios ofrecen más posibilidades para escalarlos. Las calles están detalladas. Tenemos interiores y exteriores con todo tipo de mobiliario. Los efectos de partículas nos hacen sentir que estamos en un lugar devastado por las bombas, otro totalmente militarizado o una zona de cuarentena. La verdad, el salto en calidad visual es notable en esta segunda entrega, que promete contribuir a una saga de referencia.

Los movimientos del protagonista son mucho más suaves que los que conocimos con Alex Mercer y las reacciones ante el escenario ayudan a que nos metamos en el papel. Correr por las paredes verticales, cuando los poderes se han abierto paso en nuestro personaje, es bien distinto a hacerlo con Spider-man. Los edificios parecen superficies horizontales por las que ascendemos a toda velocidad. Llegar arriba y saltar, para planear y aprovechar la inercia es bastante gratificante, pero lo resulta aún más fijar un objetivo y caer sobre él. La destrucción es parte importante del juego y no nos faltarán recursos para desatarla.

Los transeúntes que veíamos en el título anterior se han multiplicado y ahora parecen tener más claro que la situación es todo menos normal. A la variedad se suman las diferentes zonas y el virus que nos ofrece amenazas distintas según dónde nos encontremos. Nosotros, por nuestra parte, podremos tomar la apariencia de los soldados de Blackwatch y llegar así a nuestro objetivo, por muy protegido que se encuentre. Estas habilidades, que se seleccionan con un menú rápido en pantalla, ofrecen más posibilidades y se pueden simultanear en el pad, a diferencia del primer Prototype.

Tampoco estaremos solos, porque podremos atacar en grupo, gracias a los acólitos que llamemos. Ya sea como distracción o para aumentar nuestro poder de ataque, la aventura está hecha para vivirla en solitario, aunque nunca venga mal algo de ayuda extra... que podemos detonar cuando hayan acabado su trabajo. Destrucción, está claro que es lo que buscaban en Radical y Activision. Algo que parecen haber conseguido de una forma realmente divertida, eso sí, estómagos sensibles, absténganse.

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