Reportaje

Avance de Watch Dogs en PS4

Por David Martínez
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Por fin probamos Watch Dogs, un sandbox de cinecia ficción desarrollado por el estudio de Ubisoft en Montreal, que ha causado gran expectación, tanto por las prometedoras imágenes que se mostraron en el E3 de 2012, como por "los recortes" que se vieron en posteriores versiones. En nuestro avance os contamos qué ofrecerá la versión final de esta aventura protagonizada por Aiden Pearce.  

Tras un sonado retraso -desde octubre de 2013 hasta este 27 de mayo- y la polémica acerca de un posible recorte gráfico respecto a la versión de los últimos E3, ya hemos jugado las primeras 4 horas de Watch Dogs (la versión de PS4). Lo que más nos ha llamado la atención es el enorme sentido del ritmo con que comienza este "sandbox". Aiden Pearce, el protagonista del juego (aunque no queda claro si "el bueno") es un hacker que comete un error durante un robo en el hotel Merlaut, en Chicago. Las alarmas se disparan en el peor momento, arruinando el golpe de un grupo mafioso, que se afana en darle un escarmiento. Unos días más tarde, Aiden viaja en coche con su familia (su hermana Nicky y dos sobrinos) y sufre el ataque de un motorista armado; el resultado es un aparatoso accidente de tráfico en que muere su sobrina y su sobrino Jackson queda con graves secuelas.

 

 

Once años después, nuestro personaje ha cambiado. Pearce es más maduro, y tiene otras motivaciones: busca vengarse, tanto de los artífices del ataque, como de su jefe (por el momento desconocido). Y así entramos de lleno en una mecánica abierta que mezcla partes de infiltración, combates y conducción de vehículos por toda la ciudad (hemos probado coches, motos y barcos, inspirados en modelos reales). Sin embargo el elemento diferencial es la posibilidad de utilizar nuestro teléfono para hackear sistemas y utilizarlos en nuestro favor. Prácticamente podemos aprovechar cualquier aparato electrónico que haya en el escenario, indicado por un oportuno cursor ; puertas, cámaras de seguridad, semáforos... para que nos ayude en combates y persecuciones.

 

 

Las posibilidades de nuestro smartphone no acaban ahí. Aiden es capaz de escuchar conversaciones ajenas y escanear el perfil de todos los personajes secundarios, lo que nos permite saber quién va a cometer un crimen (podemos detenerlo o no, lo que influye en nuestra reputación) quién tiene gustos íntimos un poco raros o simplemente, quién escribe novelas en sus ratos libres. Así es el mundo de Watch Dogs, todo queda al alcance de los hackers.

 

Ese enorme poder es cada vez mayor cuando accedemos a la red CTOS que hay por toda la ciudad y comenzamos a mejorar nuestras habilidades (la precisión con un arma, la concentración para ralentizar el tiempo o nuestros movimientos de free running para movernos por los escenarios). Por cierto, que el sistema para trepar es muy similar al otro gran título de Ubisoft Montreal, Assassin´s Creed.

 

Un mundo de posibilidades

Watch Dogs tiene una campaña dividida en 5 actos, con un total de 39 misiones, y además cuenta con infinidad de secretos y misiones secundarias. Podemos entretenernos con minijuegos de ajedrez, bebida o póker, coleccionar objetos ocultos e incluso disfrutar con videojuegos de realidad aumentada (eliminamos oleadas de "marcianitos" o recogemos monedas dentro del propio desarrollo). Por si eso fuera poco, también hay experiencias virtuales, como pilotar un tanque con forma de araña gigante, que puede trepar por las paredes, o correr en un clon de Carmageddon, atropellando a policías diabólicos. Y todo está bañado por una ambientación futurista, pero muy cercana y coherente, capaz de sumergirnos en la historia en pocos minutos. 

 

 

Siempre que no estemos inmersos en una misión, podemos saltar al modo multijugador (exclusivamente online) en que ganar piezas de equipo y experiencia. Podemos convocar una partida nosotros, pública o para nuestros amigos, o simplemente aceptar una invitación para disfrutar de modos como carreras, guerra de banderas, escondite o paseo libre, para un máximo de 8 jugadores (según el tipo de juego). Otra posibilidad es que el segundo jugador no participe con una consola, sino desde CTOS Mobile, la aplicación gratuíta para iOS y Android, con la que le ponemos las cosas difíciles al jugador de consola, ya que controlamos a la policía y un montón de sistemas hackeados, como los bolardos o las alcantarillas, que pueden detener cualquier vehículo. Podéis verla con detalle aquí. Y la enorme Chicago es un campo de pruebas perfecto para todas estas opciones.

Técnica

Hemos dejado para el final el apartado gráfico, que tanto interés ha levantado últimamente. Cabe decir que la versión que hemos probado no estaba terminada al 100% pero sus creadores nos han dicho que no será muy diferente del juego final. Y nos ha parecido irregular. Mientras el diseño de personajes y los escenarios "se salen", los efectos de luz diurnos son bastante flojos (las texturas parecen planas, aunque la iluminación por la noche está más lograda).

 

Y también tenemos que destacar caídas de framerate ocasionales, que hacen que Watch Dogs se mueva con brusquedad, sobre todo mientras conducimos. Por el contrario, la ciudad luce un acabado genial, y las animaciones de Aiden están perfectamente integradas con el escenario (tanto la búsqueda de coberturas como los movimientos de trepar o saltar son semiautomáticos). A la conducción de vehículos aún le faltaban unos ajustes -los cohes pesan demasiado, aunque las motos van muy finas- pero en general, la respuesta era buena.

 

 

Así, a falta de ver la versión final (y probar el juego en las consolas menores) podemos estar tranquilos. Watch Dogs sí que ofrece lo que prometía: una experiencia abierta, con muchísimas posibilidades, en que además de usar armas, vehículos y sigilo, tenemos que dominar la técnica de "hackeo". Estas primeras horas de juego nos han devuelto el entusiasmo en la aventura de Pierce ¡y no hemos llegado ni al 10% de todo lo que nos ofrece Watch Dogs! Si os habéis quedado con ganas de saber algo más sobre el juego, no os perdáis nuestra entrevista con Thomas Geffroyd, director de la fraquicia.

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