Reportaje

Avance de Wolfenstein The New Order

Por David Martínez
-

Hemos tenido la oportunidad de jugar durante tres horas a Wolfenstein The New Order, un "shooter" en primera persona que está ambientado en un mundo alternativo: los años 60, después de la victoria de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Os contamos qué nos ha parecido el comienzo de la campaña y todos sus guiños a los juegos clásicos.  

En Bethesda tienen muy claro el potencial de Wolfenstein The New Order (cuyo lanzamiento está previsto para el próximo 23 de mayo). No es otro "shooter" bélico como los que nos han asaltado  durante los últimos años, sino que pone énfasis en la campaña; tanto la ambientación, como el retrato de los personajes, las localizaciones y el modo en que se desenvuelve todo... tan seguros están de sí mismos que nos sentaron frente al juego en una sala oscura (en sus oficinas del centro de Londres) y nos dejaron disfrutarlo sin más: ni consejos, ni presentaciones previas. Sólo un hombre, su arma y un ejército al que plantarle cara.

Inicio de las hostilidades

El juego comienza con el asalto de tropas americanas a una fortaleza alemana el 16 de julio de 1946. Nuestro protagonista, Blazkovicz, es un miembro de los rangers que ha sido reclutado por los servicios secretos de la OSA y se encuentra en la cabina de una "fortaleza volante", inspirada en los B-17 G reales (aviones cuatrimotor con la carlinga de cristal y varias torretas). Como se trata de un tutorial, la acción está bastante "dirigida" aunque resulta igual de espectacular: tenemos que soltar la carga (para evitar precipitarnos al mar) reanimar a uno de los pilotos que ha resultado herido y hacernos cargo de la torreta para derribar unos cuantos Horten 2-29 (el primer avión "invisible" del mundo). A partir de ese momento, sin que dejen de sucederse disparos y explosiones a nuestro alrededor, el ritmo de juego se precipita. Nos alcanzan y tenemos que saltar a otra aeronave en pleno vuelo.

En el segundo avión tenemos un instante para ver a nuestros compañeros del regimiento de paracaidistas. El detalle de los rostros es lo que más nos ha llamado la atención (hemos jugado la versón de PS4) así como la "personalidad" que tiene cada uno de los personajes, como Fergus o Probst. En la versión original, hasta los acentos son plenamente reconocibles, lo que nos ayuda a ganar cierta sensación de camaradería. Pero antes de que nos sintamos cómodos, el avión es alcanzado y se precipita contra la playa... cuando abrimos los ojos un aterrador perro mecánico -panzerhund- está a punto de hacernos picadillo. La secuencia resulta bastante familiar, ya que se trata de un "desembarco" en que tenemos que movernos por trincheras, eliminando a los supersoldatten enemigos y utilizando su propia artillería para abrirnos paso. Esta es nuestra primera toma de contacto con la tecnología nazi, porque en Wolfenstein The New Order no hay referencias sobrenaturales como en los juegos anteriores, pero sí un montón de creaciones mecánicas que ponen los pelos de punta.

Por fin, armados con una versión alternativa de la ametralladora Thompson (o con dos armas, una en cada mano) limpiamos algunos búnker y permitimos el avance de nuestros compañeros. La acción es muy violenta, como se puede ver en el trailer Bum Bum, pero está tratada de un modo exagerado y con estilo, como en las películas de Tarantino (no es la única referencia que encontramos a Malditos Bastardos). Finalmente, nos preparamos para asaltar la fortaleza, trepando con la ayuda de un garfio.

Dentro del castillo

Una vez que nos colamos en los muros del General Calavera, el juego se acerca más a los clásicos Wolfenstein 3D y Return to Castle Wolfenstein. La decoración -cuadros,  armaduras y muebles antiguos- escunde algunos secretos, y podemos utilizar el sigilo para acabar con los guardias. Otro de los guiños clásicos es que nuestra salud no se regenera, sino que hay que rellenarla con los botiquines que encontramos por el escenario (además de la armadura). El ritmo de juego en el interior es más pausado, y se presta a la exploración y los puzles, como abrir la puerta de un crematorio antes de que se activen los incineradores. Aún así, no hay mucho tiempo para descansar, porque Blazko y sus hombres caen en una emboscada, y tienen que enfrentarse a una de las creaciones robóticas de Calavera. No os vamos a destripar todo lo que ocurre tras los muros del castillo, pero la acción se detiene cuando nuestro protagonista sale despedido, con una herida en la cabeza, y queda flotando inconsciente en el mar. Esto sólo ha sido el prólogo, en este punto es cuando comienza Wolfenstein The New Order.

Una nueva época, el mismo enemigo

Han pasado 14 años desde los combates del prólogo, es 1960 y la guerra ha terminado: ganaron los nazis. Estados Unidos se rindió después de que los krauts lanzasen la bomba atómica, y toda Europa se encuentra bajo el régimen alemán. Nosotros lo observamos todo desde una silla, sin poder movernos, en un sanatorio donde nos atiende un doctor polaco y su bella enfermera, Anya Oliwa

Más adelante, veremos como Anya se convierte en nuestra compañera (y algo más) pero ahora lo que nos interesa es salir con vida del hospital, porque una patrulla de soldados ha entrado por la fuerza y está ejecutando a todos los internos. Esta es la primera vez que vemos hasta dónde ha llegado la tecnología nazi. Sus armas son aún más sofisticadas, están equipados con granadas tesla (que producen impulsos electromagnéticos) y cuentan con el apoyo de drones voladores. Si BJ ya lo tenía difícil en 1946, ahora las cosas se han puesto mucho peor.  Pero nuestro héroe no se deja intimidar, y se abre paso a sangre y fuego hasta la salida, donde nos esperan varios acorazados. Después de un durísimo combate, Blazko consigue escapar en un coche, en compañía de Anya y con un oficial nazi, Keller, en el maletero.

En ese punto se sucede otra de esas secuencias que recuerdan a Malditos Bastardos. Llegamos a una granja, donde viven los abuelos de Anya, y descubrimos la opresión a la que han sido sometidos los civiles en territorio ocupado. La conversación sirve para "calentarnos" antes de bajar al cobertizo, donde Keller está atado a una silla. ¿Queréis respuestas? Pues nada mejor que ponerse unas gafas protectoras, un delantal de cuero y arrancar esa sierra mecánica... los gritos del enemigo todavía resuenan en nuestro oídos. Lo que hemos descubierto en este interrogatorio es que lo que queda de la Resistencia está detenido en una prisión en Berlín. Blazkovicz convence a sus anfitriones para que le escondan en el maletero de su camioneta y le lleven a un tren, que se dirija a la capital. Lo malo es que en el camino hay que atravesar varios controles nazis (en que nos bajamos del vehículo y ponemos a prueba nuestro arsenal).

Perks y mejoras

Nos detenemos un momento para estudiar el sistema de mejoras de Wolfenstein The New Order. El juego incorpora una serie de perks (como los que vemos en los modos multijugador, por ejemplo, de Call of Duty) que se activan según nuestra forma de jugar. Están divididos en cuatro categorías: sigilo, táctico, asalto y demoliciones, de menor a mayor potencia de fuego. Estos perks evolucionan según lo que hacemos durante el juego. Y lo mismo ocurre con las armas: si somos capaces de utilizarlas de un modo específico seremos recompensados con accesorios, como el silenciador para la pistola.

Después de superar varios puestos de guardia y terminar con la guarnición destinada a un puente, por fin BJ y Anya son capaces de tomar el tren a Berlín.  Y en uno de sus vagones es donde vamos a conocer a Frau Engel, la más carismáticas de los oficiales nazis que nos hemos encontrado en nuestra aventura (que le debe parte de su actitud y apariencia a Ilsa, La loba de las SS). Esta mujer, de mediana edad, no para de hacer bromas sexuales con su compañero Bubi. Lo malo es que, en medio de sus desvaríos, nos sienta a su mesa, a punta de pistola, y nos somete a un test para comprobar nuestra pureza racial. Se trata de uno de los momentos más tensos que hemos jugado, y aún así la mecánica es sencilla: escoger entre dos fotos... o lanzarse a por la pistola dorada que hay sobre la mesa y plantarle cara a los guardias. No os diremos cómo se las arregla Blazkovicz para salir airoso de esta situación, pero la verdad es que demuestra hasta qué punto se ha cuidado la narrativa en esta historia.

Unos segundos después, Anya y Blazko se reúnen en su compartimento, y podemos respirar tranquilos. Nos espera una noche de viaje a Berlín, donde podremos liberar a los últimos miembros de la Resistencia e iniciar una nueva guerra, pero eso no será hasta nuestro análisis, dentro de unos meses.

Lecturas recomendadas