Reportaje

Avance de Yoshi's New Island

Por Gustavo Acero
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El espíritu de Yoshi's Island, uno de los plataformas más míticos de Super Nintendo, revive 19 años después en Yoshi's New Island para 3DS, donde los Yoshis volverán a echarse a Bebé Mario a las espaldas en busca de su hermano, Bebé Luigi. El cascarón se abrirá el 14 de marzo, pero nosotros ya hemos recorrido los dos primeros mundos. ¡Bienvenidos a Isla Huevo!

Super Mario World 2: Yoshi’s Island nos introdujo en un paradisíaco universo de fantasía repleto de mundos coloridos, canciones pegadizas e hipnóticos gráficos que emulaban a los dibujos infantiles hechos a mano con ceras, lápices y rotuladores de colores, combinados con efectos impactantes para la época. Buena parte de la "culpa" la tuvo el chip Super FX 2, que permitió realizar virguerías técnicas como rotaciones, deformaciones, zooms, jefes gigantescos y fondos a base de capas, que creaban una inusitada sensación de profundidad, que en 3DS cobrará más sentido que nunca.


Todo en Yoshi's New Island es un fiel homenaje al juego de Super Nintendo (o su posterior reedición para Game Boy Advance), empezando por la historia, prácticamente idéntica a la original: las cigüeñas recogen a los bebés en un esponjoso mundo de nubes perdido en algún lugar del cielo, pero la encargada de llevar a los bebés Mario y Luigi con sus padres se equivoca de casa. En su camino de vuelta, la despistada ave se choca de bruces con el dichoso Kamek, que le roba a Bebé Luigi mientras Bebé Mario cae en la mismísima Isla Huevo, hogar de los Yoshis sometido a la tiranía de Bebé Bowser. Pero a pesar de su precaria situación, estos dinos son tan buenazos que deciden turnarse para llevar a Bebé Mario sano y salvo con su hermano. Pero para eso...

¡Habrá que echarle huevos!

En cuanto tomamos el control del primer Yoshi, nos invade una sensación total de familiaridad y nostalgia: podemos realizar los mismos movimientos que antaño, como los culetazos, los “revoloteos” de piernas y los lengüetazos para zampar y tragar enemigos. Así los convertimos en huevos arrojadizos con los que activar interruptores, disparar a las nubes con signos de interrogación o destruir objetos y partes del decorado. Para ello, volvemos a utilizar el mismo sistema de apuntado: con un botón activamos la mira, que se mueve de arriba abajo hasta que soltamos el botón en el momento justo o la fijamos con el gatillo 'L'. 

Y aquí es donde viene la gran novedad de Yoshi's New Island: los huevos gigantes. Podremos encontrarlos por el camino o "digerirlos" tras zamparnos a un Shy Guy gigante, que se transformará en un huevazo con el que arrasaremos el escenario (al estilo del Mega Champiñón de New Super Mario Bros) para acceder a zonas secretas. Y atención, porque uno de los Shy Guy que nos hemos topado en nuestro periplo por los primeros mundos... ¡era metálico! A pesar del mal trago, Yoshi lo acaba tragando para convertirlo en un inmenso huevo metálico, y aunque sólo podemos lanzarlo de frente o hacia atrás, sus efectos son aún más devastadores.

El primer dinosaurio transformista

En algunas zonas encontraremos unos prismáticos alados, que activarán una visión general del mapa al estilo Mario 3D Land (pero en 2D), que podremos mover mediante el giroscopio; de esta forma, veremos zonas ocultas como un vergel de monedas protegidas por tuberías, y será entonces cuando echemos mano de los huevos gigantes; una gran idea que incentiva la exploración. Sin embargo, el giroscopio dará mucho más juego cuando Yoshi se transforme en vehículo. Al igual que en SNES, podremos transformarnos en helicóptero y submarino, además de nuevos vehículos como la vagoneta (en sustición del coche) o el taladro (en sustitción del topo-excavadora), y está por ver si también se ha incluido el tren del juego original o si nos espera algún vehículo inédito, que no le vendría mal.

Estas fases contrarreloj serán frenéticas y muy divertidas de jugar, ya que guiaremos al vehículo como si fuera un juguete real en el interior de la pantalla. A pesar de estos detalles en el control, todo lo demás es un fiel retrato del juego de SNES, desde las pegadizas melodías o los efectos sonoros de Yoshi hasta el delicioso apartado gráfico, más vistoso e impresionista que nunca gracias a la mezcla de pinceladas de pastel y acuarela, que encajan de maravilla con el sutil aunque anecdótico efecto 3D, muy en la tónica de New Super Mario Bros 2.

Nintendo nos lo pone a huevo

Sin embargo, el aspecto que más nos ha retrotraído al pasado es el perfecto equilibrio de la dificultad, que acogerá a los novatos con los brazos abiertos pero a la vez premiará a los viciados del coleccionismo, pues encontrar todos los objetos en cada nivel será un verdadero desafío a prueba de "hardcores". Entre ellos, repiten las mini estrellas (que sumarán segundos al contador cada vez que perdamos al llorica de Bebé Mario), las monedas rojas y las clásicas margaritas de la ruleta de meta, aunque en esta ocasión se ha eliminado el minijuego de 'rasca y gana'... con lo que molaba. Pero bueno, a cambio, ganaremos medallas de huevo dorado, cuya obtención fomentará la rejugabilidad de los niveles, y de qué manera.

Y si nos atascamos en un punto complicado, aparecerán unas alas opcionales a modo de “superguía”, con las que podremos sobrevolar el nivel aleteando. Sí, amigos, Yoshi se convertirá en un pterodáctilo por primera vez en su vida, pero la nueva isla de los Yoshis esconderá más sorpresas que un huevo de chocolate (aunque de esos aquí no hay), que saldrán del cascarón el próximo 14 de marzo en nuestras 3DS.

Lo que sí os podemos adelantar es que se avecina uno de los plataformas más nostálgicos, variados y atractivos del año, repleto de homenajes visuales, sonoros y jugables que nos recordarán quién tiene los huevos más grandes de Nintendo. Y no es Iwata.

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