Reportaje

Batman: Vampiro - Review del cómic de Batman vs. Drácula

Por Jesús Delgado
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Batman: Vampiro es el tomo que reúne la trilogía de Batman vs. Drácula compuesta por Red Rain, Bloodstorm y Crimson Mist (Lluvia roja, Tormenta de Sangre y Niebla Carmesí, respectivamente). En esta review analizamos esta curiosa historia de Batman del sello Else Worlds / Otros Mundos. 

¿Qué pasa si juntamos a Batman contra Drácula? "Nada bueno", dirán algunos. Mucha gente pensó lo mismo que vosotros cuando allá por 1991 DC Comics, apostando por su sello Else Worlds (Otros Mundos), destinado a contar historias no oficiales y alternativas de sus principales personajes, pergeñó un crossover llamado Red Rain, cuya premisa era precisamente la de enfrentar Batman vs. Drácula.

Aunque esto os resulte cómico dicho así, veinticinco años después, entonces en DC Comics se lo tomaron muy en serio y a la postre, la editorial encargó a Doug Moench y a Kelley Jones dos secuelas (Bloodstorm y Crimson Mist), formando una trilogía completa que pasaría a ser reconocida por los críticos como una de las novelas gráficas más completas de Batman.    

Recientemente, ECC Ediciones ha reunido los tres episodios Red Rain, Bloodstorm y Crimson Mist (Lluvia roja, Tormenta de Sangre y Niebla Carmesí), reeditando en un único tomo titulado Batman: Vampiro toda la historia al completo. Éste tomo será el objeto de nuestra siguiente review, realizando un análisis del mismo y respondiendo a la siguiente pregunta: ¿Es una frikada o una genialidad? ¿O acaso se trata de un oportunista retrato salpicado en sangre y vísceras? 

 

 

Batman gótico; pero gótico, gótico

Sí, amigos, el Batman de Batman vs. Drácula de Batman:Vampiro es una pesadilla auténtica, en el mal y en el buen sentido. Se trata de uno de los Batman más góticos de la historia del cómic. Y con ésto no queremos decir que use sombra de ojos, vaya con cuero negro y escuche a Sisters of Mercy a todo volumen. No, ni tampoco decimos que se parezca lo que se dice a Batman y Batman Vuelve de Tim Burton

Lo que queremos decir es que se trata de un tipo de Batman atípico. La propuesta de Moench y Jones bebe mucho de la estética de los cómics originales de Batman a finales de los años 30 y principios de los 40. Esto es, una estética terrorífica y asfixiante que recuerda enormemente a películas del cine expresionista Alemán, como Nosferatu y El Gabinete del Doctor Caligari, o a M: el Vampiro de Dusseldorf. Dudamos que Kelley Jones, dibujante de este cómic, recurra a este estilo e ilustre esta novela gráfica en tres capítulos con un estilo tan retro, oscuro y siniestro por accidente.

Y es que las ilustraciones de Jones son más propias de las películas de terror antiguas, que de más modernas encarnaciones del Caballero Oscuro. Su estilo en este cómic es grotesco, sórdido, inquietante y descarnador. El ilustrador se recrea en cuadros sanguinolentos y descripciones macabras, que pueden hacer la lectura de Batman: Vampiro muy incómoda a un lector poco acostumbrado a una narración pesada y a un dibujo tan denso como el que nos ocupa en esta reseña. Sin embargo, si entendemos el fin de Jones, el de ilustrar un Batman en un inclemente mundo de vampiros en el que se rinde culto al cine clásico de terror, podemos entender cómo su estilo se adapta para reflejar composiciones imposibles, góticas y europeas, alejadas de estilos de versiones más modernas de Batman como el art-decó de la serie animada o del estilo postindustrial de los juegos de Batman Arkham. De hecho, muchas veces podemos pensar que estamos ante una historia de terror propia de los magazines de historias de miedo de los años 70/80 antes que en una historia de Batman. 

Jones no trata de ser "bonito" y fácil al ojo. La historia que ilustra busca el provocar y crear repulsa en el espectador, componiendo las ilustraciones de un cuento de terror postmoderno, enmarcado dentro de los mitos del Caballero Oscuro. Esto implica que Batman nos resulte tan inquietante, y que su capa parezca más una mortaja vaporosa que la clásica capa del héroe, que el Joker y los villanos parezcan salidos de una pesadilla o que incluso hasta los edificios y los escenarios nos hagan sentir claustrofobia, como si la imagen nos tratara de arrastrar al interior de la historia. Dicho de otro modo, a través del horror y de la fealdad, obtenemos un tratamiento digno de las mejores historias de terror. No es de extrañar, por tanto, que Jones haya sido también el encargado de dibujar otras historias de Batman y también de Vertigo, el sello adulto de DC Comics. 

Por otro lado, este marco estético busca ajustarse a una narración que encaja perfectamente con las ilustraciones. Doug Moench, su guionista y también el creador de diversas historias de Batman, sabe lo que hace (al menos al principio, como veremos más adelante). Moench no se ciñe a una historia de detectives, tan típicas del héroe. En su lugar toma este arranque como excusa y punto de partida para proponer el caso más difícil del Batman de este mundo carente de esperanza. El marco es muy similar al del Batman que conocemos, pero ciertas descripciones y convenciones han cambiado. Aunque estamos ante Batman, con el mismo álter-ego y un modus operandi ligeramente distinto, también se trata de un Bruce Wayne más melancólico, más cercano a la literatura romántica decimonónica que a las historias tradicionales del personaje.

Esta melancolía se aprovecha recurriendo a una metanarrativa que utiliza diarios como expresiones de las reflexiones personales de los personajes, siendo el hilo conductor del relato. De esta manera, se rinde a su vez tributo a la novela original de Drácula, cuyo protagonista sirve de antagonista al primer relato de la trilogía, Lluvia Roja. Y no es tampoco el único paralelismo entre este Batman y la novela fantástica y de terror del siglo XIX. Moench exagera los sentimientos de sus personajes, haciéndolos salvajes y entrando en un discurso dicotómico y exacerbado, cargado de tremendismo y dramatismo, yendo a un absoluto dicotómico en el que lo bueno y lo malo no da lugar a los grises tan habituales en las historias de Batman. En Batman vs Drácula únicamente hay pureza y perversión, no un término medio. 

Por otro lado, la historia también se construye siguiendo una de las convenciones propias de este tipo de literaruta, presentando en el primer acto la caída desde la inocencia y el pedestal, pasando a un segundo acto que sirve de nudo y eje que articula un proceso que lleva un poco más más allá la degeneración del personaje y, en último lugar, desarrollando un desenlace que puede (o no) redimir al héroe caído. Desgraciadamente, este proceso no se articula con la misma calidad en cada uno de sus actos. Lluvia Roja, el primer capítulo, es simplemente original e intrigante, contenido y sorprendente con su conclusión. Desgraciadamente, con Tormenta de Sangre (y haciendo honor a su título), la historia cae en el recurso de la sangre fácil, convirtiendo la narración en una orgía de muertes y desmembramientos. Algo que ya se convierte en rutinario y tópico en el último acto, Niebla Carmesí. DouG Moench se deja llevar por el carnaval de decapitaciones, desmembramientos y muertes cruentas para maximizar y exagerar las acciones del monstruo que protagoniza la historia, tratando de justificar su canto de cisne antes de la "lógica" conclusión del relato.

Aún así, "Batman vs Drácula" resulta una obra curiosa y digna de mención para conocer otras versiones de Batman, o al menos ésta, una de las más controvertidas. De hecho, los expertos la consideran una de las mejores novelas gráficas de Batman, muy a pesar de sus carencias argumentales. No es de extrañar su posterior paso y "resurección" en obras más recientes y también su adaptación a videojuegos. Dos de ellas fueron precisamente en Lego Batman 3 o como personaje del extinto MOBA Infinite Crisis

Si queréis darle una oportunidad a este relato, ECC Ediciones actualmente edita Batman: Vampiro a un precio de 28,50 euros. Su adquisición puede realizarse en tiendas online, librerias especializadas y grandes superficies. 

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