Reportaje

Canciones para un Halloween terrorífico

Por Laura Gómez
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Para celebrar una noche de Halloween antológica se necesita un disfraz, buena compañía, paciencia para maquillarse y una lista de reproducción acorde al gran evento. Existen muchos criterios a la hora de confeccionar una playlist de este tipo, así que nosotros hemos elegido el más tenebroso. 

Según Billboard, las canciones que más suenan en los ordenadores entre los días 25 de octubre y 1 de noviembre son “Thriller” de Michael Jackson, “Monster Mash” de Bobby “Boris” Pickett & the Crypt-Kickers y el “Ghostbusters” de Ray Parker Jr. Este podio es necesario en una fiesta, pero si lo que queremos es pasar un miedo más “tangible”, las canciones tenebrosas que encontramos día a día, jugando un juego, recordando un clásico del cine o viendo una serie, también tienen una historia terrorífica que contar.

Alrededor del poder psicológico de la música giran cientos de leyendas. Por ejemplo, en los años 80 se descubrió la llamada “frecuencia del miedo”, situada en 19 Hz. Dentro del rango de los infrasonidos, esta frecuencia puede provocar mareos, ataques de pánico e incluso visión borrosa. No lo digo yo, lo dicen los ingenieros de sonido. Fuera de la ciencia existe una historia muy curiosa que habla sobre el acorde del diablo o “diabolus in musica”, un concepto que surgió en el medievo para nombrar las notas en las que habitaba el demonio. La Iglesia las prohibió y hasta el Romanticismo no volvieron a usarse con normalidad. Hoy en día podemos escuchar el acorde maldito, por ejemplo, en el opening de Los Simpsons. Convivimos con el terror, qué le vamos a hacer.

Los fans de The Walking Dead, la serie de Frank Darabont, recordarán “Mr. Splitfoot” de Paris Motel. Sonaba en uno de los trailers de la primera temporada y habla del diablo en uno de sus múltiples nombres. Este mote surgió en el siglo XIX dentro de una familia de espiritistas.

Hechizos, brujería y magia negra siempre han estado ligados al blues. En los años 20 y 30, las letras del blues más rural estaban llenas de profecías y terrores irracionales. Según cuentan, Robert Johnson nunca había sido buen músico y, tras desaparecer durante seis meses, regresó a su pueblo convertido en un virtuoso de las seis cuerdas. La leyenda dice que vendió su alma al diablo en un cruce de caminos de Mississippi a cambio de tocar mejor que nadie. Ahí surgió "Crossroads", un tema versionado por grandes como Eric Clapton.



Para leyendas malditas, la del Templo de la Torre de Piedra de Majora’s Mask. Damos la vuelta al mundo activando un interruptor y lo recorremos por el techo con un tema confuso y desconcertante, también del revés. No es que Koji Kondo sea característico por sus canciones oscuras, sino más bien por las aventureras, pero Majora’s tiene un aire tremendamente inquietante.

OFF es un RPG poco conocido, muy controvertido y misterioso. Su historia y personajes son bastante curiosos, pero si hay algo que lo caracteriza es su banda sonora. Posiblemente, una de las más incómodas que haya escuchado.

Otro mito urbano falso que sigue dando mal rollo es el que gira alrededor de la canción de Pueblo Lavanda en Pokémon. Se contaba que una ola de suicidios que se dio en Japón en 1996 fue provocada por la versión original de esta canción. Rumor o no, el dolor de cabeza sí que es posible.

American Horror Story es una buena opción de visionado para una noche de Halloween. Una vez te adentras en el asilo, estas canciones sesenteras no te parecen lo mismo. La empalagosa “You Belong To Me” de Patience & Prudence puede poner los pelos de punta con la reinterpretación de AHS dentro de su contexto: ruidos en la grabación, tempo acelerado, melodías agudas…

Pausar Silent Hill. Respirar hondo. Volver a la historia. Pocos temas se graban tan a fuego en el hipotálamo como “Promise (Reprise)”, y pocos compositores exploran tan bien la psicología del sonido como Akira Yamaoka. Cree que la música y el sonido son la forma más impactante de llegar a las emociones de un jugador. Las bandas sonoras de los cuatro primeros juegos de la saga envuelven lo sorprendente, lo desconocido y lo incomprensible.

Los himnos de The Cure que resuenan en nuestra cabeza suelen ser “Boys Don’t Cry” o “Friday I’m In Love”, pero en el año 89 escribieron la canción de cuna más tétrica de su trayectoria. Si nosotros conocemos al Spiderman que salva inocentes, la banda de Robert Smith inventó un nuevo concepto a raíz de un sueño recurrente de su vocalista: una araña gigante que se cuela en tu habitación, siempre hambrienta, intentando merendarte a los pies de tu cama.

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