Reportaje

El cataclismo, los Goblins y sus coches

Por José Luis Sanz
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Ya estamos dentro de la beta de World of Warcraft Cataclysm. ¡¡Qué emoción!! Y lo primero que hemos hecho ha sido crearnos un personaje en el único servidor europeo que hay (hay tres más, dos americanos y uno para Korea). ¿Qué nos ha llamado la atención nada más entrar? Que Blizzard ha vuelto a la pantalla original de World of Warcraft. La de toda la vida. Al fin y al cabo, esta expansión es un rediseño completo de los 60 primeros niveles que tienen lugar en Azeroth...

Tras este detallazo de Blizzard empieza lo bueno. Lo primero es crearnos un personaje y, por supuesto, ya lo hemos hecho. Lo siento mucho pero aquí nos tira mucho la Horda y los Goblins son la nueva raza de esta facción. Así que empezamos a probarlos y vemos que los comienzos siguen a rajatabla los preceptos de World of Warcraft: pequeñas misiones en minas y otras tareas de recoger objetos.

Pero lo bueno llega cuando alcanzamos el nivel 2 (vamos, 20 minutos después de empezar) y nos dan las llaves de un flamante deportivo Goblin. Sí, sí, un coche. Porque la capital de estos personajes está comunicada a través de una impresionante red de autopistas que nos facilitarán el movimiento por cada una de las zonas de la ciudad. Así es muy más rápido moverse. Eso sí, tiene toda la pinta de que estos coches sólo pueden utilizarse en la capital Goblin y que una vez fuera ya no es posible utilizarlo (os lo diremos en cuanto pongamos un pie fuera).

Una vez que nos mandan a otras zonas de la capital, empezamos a probar los ingenios clásicos por los que los Goblins son famosos en World of Warcraft: robots, campeonatos deportivos y mucho, mucho humor. Así que nos lo empezamos a pasar bomba haciendo algunas misiones made in Blizzard. Es decir, completamente descerebradas...

¿No os lo creéis? Mirad este juego de bolos explosivo en el que hay que terminar con ocho enemigos que nos vienen en tromba. Sólo hay que lanzar la pelotita y ya está. Todo solucionado...

Finalmente, nos proponen lanzar una bola entre dos gigantescas chimeneas, en plan rugby, para completar la misión, cobrarla, ganar una pieza del set de cazador y volver a la posada para aprender nuevas habilidades. Por el momento... esto es todo lo que llevamos. No es mucho, pero lo iremos ampliando en los próximos días.

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