Reportaje

Club Chistendo: Los fracasos más accesorios (II)

Por Gustavo Acero
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Si la semana pasada se os cayó el bañador al suelo descubriendo el primer "Kinect" de Sega, el 'rumble bag' de dos kilos para Mega Drive o la tableta gráfica que enterró a THQ, hoy vais a necesitar el triquini de Borat para resistir la tanda definitiva de accesorios más absurdos jamás diseñados por el mono. Y agarraos los machos (y las hembras), porque nos hemos guardado lo mejor de lo peor para hoy, Día Mundial del Periférico Inútil.

Sí, hace más calor que en el Valle Gerudo, pero el Club Chistendo sigue al pie del Cañón Ikana para traeros lo más granado del universo jugable. Antes de empezar, ¿qué tal van esas vacaciones? ¿Dónde se pillan? ¿Os habéis subido ya en la olla loca de las fiestas del pueblo? Pues bajaos un momento, que aquí vais a vomitar igual pero gratis, porque os traigo la traca final de periféricos más absurdos jamás conectados a un reproductor de videojuegos, también conocido como consola, o Consolad'Or, si nos leéis desde Magaluf: ciudad de vacaciones. Y si estáis de camino, feliz operación "Salida". En fin, basta de bromas erótico-festivas.

Sin más dilatación, bienvenidos al bazar definitivo de fracasos más accesorios, no sin antes recordar la primera parte del reportaje para que completéis la colección definitiva de PEORiféricos.


Sega Action Chair, el otro Trono de Hierro

De este primer accesorio podríamos decir que fue diseñado con el culo. Tranquilas, madres, no os escandalicéis; con el culo en mente, porque no era más que un asiento de kart flanqueado por dos palancas con botones para la Sega Genesis (Mega Drive americana). Nuestro departamento de I+D+A de olla lo ha rebautizado como Trono de Hierro, y no sólo por el material del que estaba forjado, sino por la duración de sus tronistas en el escaño. Para que os hagáis una idea de su extrema rareza, la Sega Action Chair no tiene ni página en Wikipedia, ni vídeos en Youtube, ni vergüenza propia.

¿Y cómo funci

onaba el timo? Pues como os podéis imaginar: inclinarse hacia adelante o atrás replicaba sendas direcciones en el juego, mientras que hacerlo (inclinarse) de izquierda a derecha equivalía a besar la moqueta del salón, porque la poltrona era tan estable como el calendario de lanzamientos de PS4. Pero tengo una sorpresa para vosotros; acabo de encontrar a un tío que la vende por eBay al (espas)módico precio de 90 dólares, y sujetaos fuerte a las palancas, porque en su día llegó a venderse por 500 napos, así que estáis ante una ganga que ni las de Steam. A falta de vídeos oficiales, aquí tenéis un modelo bastante similar que ilustra fielmente el funcionamiento de la silla original. A ver qué os parece.

Nota: puede que la de Sega no fuese tan reclinable.

La sierra mecánica de RE4, ideal para psicópatas

A alguien se le fue la cabeza en 2005, y no sólo a Leon Kennedy en la terrorífica cuarta entrega del otrora survival de Capcom para GameCube y PS2. La compañía NubyTech tuvo la descabellada (cómo hilamos, ¿eh?) idea de lanzar este pedazo de mamotreto llamado Chainsaw Controller para hacer la experiencia lo más realista e inmersiva posible. Sí, pongo la palabreja en cursiva porque no existe. Sin embargo, sus creadores no debieron de llegar mucho más lejos de la pantalla de título, porque el único personaje que manejaba una sierra mecánica en RE4 era el bestiajo del Dr. Salvador. Por lo tanto, no tenía ningún sentido jugar con semejante armatoste entre manos, a menos que te llamaras Leatherface o trabajases en Bricomanía. Menos mal que no les dejaron fabricar los periféricos de Manhunt 2.

 

Compatible con Lollipop Chainsaw, Madworld e Imagina Ser Leñador. Blood sold separately.

LaserScope: donde pone el ojo, grita la bala

Lo que veis en la imagen no es sólo el primer prototipo del casco-trampa del malo de Saw, sino el sofisticado headset con control ocular y sistema de desconocimiento de voz que Konami tuvo las agallas de lanzar para la Famicom o NES japonesa en 1990. En principio, el artilugio fue pensado únicamente para el shooter bélico Laser Invasion, pero acabó cobrándose tantas víctimas como juegos compatibles con la pistola NES Zapper vieron la luz, incluido nuestro querido Duck Hunt. Según cuenta la leyenda, el micrófono reconocía nuestras órdenes de ataque cada vez que gritábamos "¡FUEGO!" (o sea, "FIRE!"), y las traducía en disparos virtuales además de numerosas denuncias de los vecinos por falsa alarma continuada. Para apuntar, había que fijar el objetivo con el ojo derecho a través de esa lente cutronga al tiempo que voceábamos para disparar, aunque en realidad daba igual lo que dijéramos, ya que cualquier palabra, sonido o ventosidad provocaba el mismo efecto: ninguno. Circulan rumores de que el entonces presidente de Konami utilizó el LaserScope para despedir al diseñador del producto, que reconoció el vocablo "fired!" a la primera. En el siguiente vídeo tenéis a un Rubius de la época intentando vendernos la moto.

ESO se hacía llamar Johnny Arcade y presentaba un programa llamado Video Power. No todo lo retro va a ser bueno, colegas.

Sega VR Set, las Oculus Rift del pleistoceno

¿Creíais que la Virtual Boy fue el único dispositivo de RV que fracasó en los noventa? Nada más lejos de la realidad virtual, porque el de Sega ni siquiera llegó a salir al mercado por los mareos y dolores de cabeza que provocó entre sus propios desarrolladores y beta-testers. Al parecer, hubo quejas internas a cascoporro: casco por la forma, y porro por el efecto que producía. Este sofisticado headset VR llevaba unas pantallas LCD en su interior, unos auriculares estéreo y varios sensores que detectaban las cabezadas del hipotético jugador, quien visualizaría los juegos de Sega Genesis como si los tuviese dentro del cerebelo. Pero para lo que realmente servía el cacharro era disfrazarse de Cíclope de X-Men, como el protagonista de cierto cosFail. Al menos Sega fue más lista que la competencia y se guardó su as(co) en la manga, pero no os preocupéis, que Oculus Rift y Morpheus se la van a pegar igual que Nintendo en el 95 y Sonic volverá a descojonarse desde la barrera.

Pedimos disculpas por la calidad. Y la del vídeo también.

Cualquier accesorio concebido para Wii

Y en el número 1 absoluto, me veo en la obligación moral de incluir todos y cada uno de esos apéndices de plástico que ocuparon las estanterías de Wii, en nombre de todos los damnificados por la mayor epidemia fallida desde la Gripe A. Desde instrumentos musicales de todo tipo hasta palos de billar extensibles, pasando por rifles de francotirador, espadas láser, katanas y cuchillos de cocina, nadie tuvo los periesféricos de arrojar estos archiperres al contenedor amarillo cuando aún estábamos a tiempo. Repasemos los ejemplos más abracadabrantes, por si nuestras 10 Maneras de morir jugando no hubiesen sido lo suficientemente inspiradoras en lo que a destrucción doméstica se refiere.


Pelotas de rugby (correa de seguridad incluida, como las de verdad) y Juan José Ballestas. ¡Colecciónalas! 

Sí, unas mancuernas y un puñal para el nunchako, por si los bíceps no son suficiente para doblegar a tu oponente.

Sólo faltan los zapatos usados de bolera para redondear la experiencia.

 

 

 

Palos de golf, bates de béisbol, raquetas de tenis y... sí, la Fun Xercise Bike, una BICICLETA estática con un volante pegado al manillar para jugar al Mario Kart mientras pedaleas por placer. Se vendió una unidad. Ésta:

 

 

Sinceramente, ya he tenido suficiente por hoy. Y el que haya gritado Wii Vitality Sensor en algún momento, que sepa que está jugando con "FIRE!". Hasta aquí el Chistendo periférico, y no os perdáis la entrega del lunes que viene, porque nuestro humilde Club se vestirá de gala para auspiciar un acontecimieto muy especial: ¡por fin tenemos logo! Y pronto lo veréis en camisetas, frisbis, gorras, llaveros, tazos, abanicos, galletas Tosta Rica, partidos políticos y otros accesorios que dejarán aún más por los suelos a la Action Chair. Sin otro particular, ya podéis volver a la olla loca de la feria. Como mínimo, estaréis más cómodos que en el trasto de Sega.

 

[...]

 

Venga, va.... Que lo estáis deseando y yo también:

 

Y el peor periférico de la historia es...

 

Ha sido un placer colaborar en este portal. Hasta nunca, amigos.


 

El Club Chistendo, a la carta:

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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