Reportaje

Club Chistendo: ¡Inserte su publicidad aquí!

Por Gustavo Acero
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Para los gordos, para los flacos, para los altos, para los bajos, para los que ríen, para los que lloran... Para todos, el "product placement" se ha convertido en una forma de publicidad más invasiva que Bush en Irak. Por ello, el Club Chistendo se ha atrevido a recopilar los casos más descarados de inserciones metidas con calzador en los videojuegos más diversos. Estimados anunciantes de Axel Springer, ¡tomad nota de lo que hay que hacer!

¿Recordáis cuando podíamos cambiar de canal para saltarnos los anuncios cuando nos daba la gana? ¿Y cuando la Teletienda era un programa opcional para insomnes? Eran otros tiempos. Desde entonces, hemos visto al mismísimo James Bond metiéndose a vendedor ambulante de Mediamarkt en CaSony Royale, al ex Príncipe de Bel-Air Will Smith convertido en un (Yo) Robot al servicio de Converse, a Little Nicky transformando una Coca-Cola en Pepsi por error o a la Gran N desplegando su catálogo ochentero en el El Pequeño Mago, peliculón conocido como el mayor caso de product placement de la Historia del cine.


Imagen interactiva patrocinada por AXEl.


Pero este modo de financiación cada vez menos subliminal también se ha extendido en los videojuegos como las esporas de The Last of Us, y así lo vais a comprobar en este publirreportaje sobre los casos más escandalosos de publicidad en(/des)cubierta. Si queréis libraros de los anuncios, más vale que apaguéis vuestro ordenador, smartphone o tableta equipados con la fantástica fibra óptica de ONO por sólo 16,82 euros al mes durante el primer año. ¡Pinchad aquí para obtener 20 Megas reales + llamadas ya! Dicho esto, comenzamos.

Kojima, el Foxhound de Wall Street

Celebremos el 27 aniversario de Metal Gear por todo lo bajo. Con la excusa de dotar a la versión japonesa de Metal Gear Solid: Peace Walker de un realismo total, el "zorro" de Kojima abrió la cartera a los cameos más inesperados de la saga, desde enormes bolsas de Doritos desperdigadas por la selva (Frank de la Jungla estuvo aquí) a latas de la añeja Pepsi NEX, pasando por ceñidas camisetas con el logo sobreimpreso de AXE, cuya pulverización aumentaba nuestra salud física y mental hasta el punto de hacernos resucitar si Snake caía en combate. Poco le importó a Kojima que los dos últimos productos ni siquiera existieran en los años setenta, época en la que está ambientada la aventura.


"Pero qué coño: ¡una bolsaca de Doritos más grande que yo"!

Por fortuna (la que se embolsó Konami), estas referencias capitalistas fueron paradójicamente retiradas de la versión norteamericana del juego, aunque sus comerciales de marketing volvieron a las andadas insertando un flamante iPod en el inventario de Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriotsque reproducía canciones y podcasts in-game. En el de Kojima sonaba el tema Money de Pink Floyd en bucle infinito.

Apple Gear Solid: elegante por detrás y por delante

Splinter Cell, el espía que me embriagó

Pero "el Serpientes" no fue el único agente de servicio que se dejó camelar por el famoso inhibidor de glándulas sudoríparas. Splinter Cell: Chaos Theory también fue un ejemplo de escaparatismo menos sutil que el Twitter de KamiyaGrosso modo (y tan grueso), Ubisoft se sumó al método Stanislavski para petar su juego de referencias al mundo real, tales como paquetes de chicles Airwaves con los que refrescarle el aliento a Sam Fisher, máquinas expendedoras de Sprite, salvapantallas de Nokia (qué viejos somos) y cegadores neones de AXE, sí, también aquí. Si lo de Nokia ya chirriaba, rociar a un agente secreto con un producto que atrae a las titis como Iron Man a los imanes del Telepizza, no parecía lo más apropiado en un juego de sigilo e infiltración cuya principal premisa es pasar desapercibido.


Buen sitio para pasar desapercibido, sí señor

Con todo este catálogo del Carrefour, ya podría Ubi haber rebajado el precio del juego... o haber incluido unos chiclecitos mentolados en un pack limitado para permitirnos recuperar el hálito ante tanta desfachatez. Os dejamos con el spot jugable en que se convirtió esta entrega de Splinter Cell, con especial atención al canteo de los planos que nos muestran el packshot del producto como quien no quiere la cosa. Si Tom Clancy levantara la cabeza... reclamaría su parte del Botín, como Emilio. 

Dead Rising 2: leyendo el Playboy por los (artí)culos

No menos vistoso fue el caso de Dead Rising 2 para 360 y PS3, donde los zombis no eran los únicos miembros muertos capaces de levantarse, gracias a las múltiples portadas de la revista Playboy que había repartidas por los escenarios. Al menos, estos renders alegraban más la vista que los productos de baño de Snake y Fisher, por no hablar de las "conejitas" Playboy que debíamos rescatar en determinadas misiones del juego, que bien podría haber salido (nunca mejor dicho) al mercado bajo el título Imagina ser Hugh Hefner. Posad el cursor sobre la imagen para subir el volumen... del escote retratado.

Tranquis, yo tampoco me había fijado en que lo del fondo es un Metroide

El día en que Mario empeñó su kart por un Mercedes

Te pasas media vida llenándote el mono de excrementos (y no va por Donkey) en las cloacas para conquistar a tu chica, y acabas teniendo que comprarte un Mercedes Clase GLA treinta años después para que la señorita se decida, y encima te lo abolla con un caparazón. Es la dura lección de vida que ha aprendido Mario con el inaudito DLC anunciado hace unas semanas para Mario Kart 8y que podremos descargar "DE gratis" a lo largo del verano. Puede que el diseño del coche sea más feo que Waluigi chupando champiñones, pero tíos, es un fucking Merche. No nos vamos a ver en otra igual.

Con este cochazo, no hará falta recoger monedas. La CPU ya asume que las tienes. 

Si este tipo de patrocinios se convierte en tendencia, exigimos nuevos DLC que incluyan un 600, un Seat Panda, un Simca 1000 y una Vespino con cesta delantera para colocar las plantas piraña en futuros DLC. Y para Mario Kart 9, un acuerdo con Mutua Madrileña (Soy) para asegurar el Zapatículo a terceros, menos al que gane la Final del Torneo de Hobby Consolas el miércoles. Ése que pague, que para eso va a ser millonario. Por cierto, ¿cuántos kilos le habrá endiñado Mercedes a Iwata? ¿Permitirá la firma alemana que le cambiemos las ruedas a su flamante buga y alterar su impoluta imagen? Ya pronostico que ni de coña.

Y los Pikmin se pusieron las pilas, pero de marca

Uno de los grandes aciertos del primer Pikmin fue la falta de información tácita sobre la naturaleza del planeta (¿era la Tierra?) en el que Olimar se veía obligado a sobrevivir cual Tom Hanks en Náufrago, pero Nintendo se cargó la magia a golpe de talonario en Pikmin 2, al infestar sus tierras de tesoros tan "extraterrestres" como un surtido de pilas Duracell, una tapa usada de un yogur Danone, una chapa de 7Up o una bolsita de chuches Haribo. Y no olvidemos las inserciones autopromocionales como una Game & Watch, un D-Pad suelto de NES, una cabeza de R.O.B. o una naipe de cuando Nintendo Koppai (de ahí el nombre del planeta de Pikmin 3) fabricaba cartas. Con razón es el Pikmin más largo. Y dura, y dura...

Menuda batería de anuncios se marcó Miyamoto en Pikmin 2. Batería.

Cool Spot, el representante chapero de 7Up

Y hablando del nostálgico refresco de lima-limón del siglo pasado, qué mejor momento para recordar a la chapa andante con gafas de sol que sirvió como mascota de la compañía en los noventa, y que tuvo su propio juego en 1993: un notable plataformas desarrollado por Virgin USA para Mega Drive, Master System, Game Gear, SNES y Game Boy, cuyas referencias a la marca eran constantes, empezando por su memorable intro. Lo chistendero del tema es que en la versión PAL se eliminó el pedazo de pegatina de 7Up de la botella surfera a ver para evitar despistar al público europeo, acostumbrado ya al mítico Fido Dido como mascota oficial de la compañía desde 1980. Asistid pues al primer botellón jugable de nuestro tiempo.

Super Dany, el bisabuelo de Danonino

Hace cuatro meses, en una de las primeras entregas del Club Chistendo titulada Sé lo que hicisteis cuando erais novatos, os hablamos de esta abominación conceptual: un plataformas 2D lanzado para la Super Nintendo europea en 1994, cuyo protagonista no era otro que Super Dany, la mascota oficial de Danone en los noventa. Como os conté en aquel panfleto, fue uno de los primeros trabajos de David Cage (Heavy Rain, Beyond: Dos Almas) como compositor, aunque seguramente quedó descompuesto al probar la leche semidesnatada que se metió Danone con este experimento. Buena bazofia.


Por qué tuviste que caer, Muro de Berlín...

Pepsi-Man, el superhéroe del capitalismo

Si los ejemplos que hemos repasado os parecen una lata para el consumidor, el que viene ahora lo fue literalmente. Preparaos para el caso más rocambolesco de todos: Pepsi-Man fue un juego lanzado únicamente en Japón allá por 1999, protagonizado por la mascota fallida de Pepsi, una especie de Duff Man en pelotas sometido a una sesión de body paint cuyo objetivo consistía en recolectar refrescos de la famosa marca de cola para saciar la sed de los desvalidos ciudadanos. Pero lo mejor llegaba con el jefe final. ¿Sabéis cuál era el némesis de PEPSI-Man? ¡Una lata gigante de Pepsi que escupía más latas de Pepsi! Es como si Spider-Man fuese vulnerable a la lycra. Eror 404: Lógica not found.

"Pepsi Man, Pepsi Man, does whatever a Pepsi can"... Porque "can" es lata en inglés. Bueno, y perro en español, pero entonces pierde la gracia, si es que en algún momento la tuvo. Mirad, lo mejor va a ser dejarlo aquí, y como sabemos que os habéis quedado sedientos de más anuncios insertados con espátula, que sepáis que la guasa no ha acabado aquí: nos guardamos los casos más imperdonables para la semana que viene, así que id pillando Doritos, Pepsis y unos cuantos botes de AXE para aguantar estos siete días; bueno, lo último dejadlo en el carrito de la compra, que os necesitamos solteros y de una pieza.

Despedimos así el Chistendo de hoy con la esperanza de acabar de una vez por todas con la lycra o lacra de esta forma de publicidad intrusiva que se está cargando el cine, los videojuegos, las series e Internet en general, que lo de Youtube y VEVO ya es de juzgado de guardia. En fin, no olvidéis suscribiros a OZIO, el Club del suscriptor de Axel Springer que os ofrece ventajas únicas y promociones exclusivas para disfrutar como nunca de vuestras revistas favoritas. Para más información, la Biblioteca Nacional. Para echarte unas risiones, aquí os espero en vacaciones. Y recordad: "la mejor publicidad es la que hacen los clientes satisfechos". Fin de la cita.



En anteriores entregas del Club Chistendo:

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Lecturas recomendadas