Reportaje

Club Chistendo: El síndrome del E3 postraumático

Por Gustavo Acero
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¿Dónde estuviste en el E3 2015? Esa es la pregunta que te harán tus nietos, y tú les responderás que en comisaría por escándalo público tras ver el remake de Final Fantasy VII en la conferencia de Sony o las Hololens de Microsoft. Una vez superado el Resacón en Los Ángeles, hoy despertamos del E3 más épico de los últimos años, un sueño real que sea ha cargado todas nuestras coñas sobre The Last Guardian y Shenmue III de un plumazo blanco, entre otros exclusivos en el Horizon(te). Sony no sólo ha ganado el E3 sino el respeto de los jugadores, pero hoy quiero centrarme en la compañía que inspiró el título de esta sección y que este año le ha tocado bailar con la más fea. Hoy toca hablar de Nintendo, y no con una sonrisa.

Como decía John Fitzgerald Kennedy, "el éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano". Y así es como nos ha dejado Nintendo en este E3: huérfanos de esperanza en el futuro a medio plazo, de ilusiones jugables y, en definitiva, de títulos para el año que viene. Ni Samus Aran (os lo dije), ni Mario Galaxy 3, ni Pokémon ni Zelda Wii U, cuya "U" parece transformarse por momentos en "NX", se dignaron a asomar el hocico que sí asomó aquel al que llaman Trico. Si antes decimos que en 15 días sacrificarían a este animalillo si nadie lo adoptaba, antes nos escucha don Fumito. En cualquier caso, quedó demostrado que cuando tu equipo gana la Champions, la victoria es de todos, pero cuando pierde por goleada, el fracaso es de uno: el entrenador. Cuánta razón tenía JFK, pero también OBK: "de qué me sirve llorar", si nos lo podemos tomar con humor... Hagamos terapia de grupo y curémonos este síndrome de E3 postraumático.

Cuando tu madre entra en tu habitación y te pilla con el plátano en la mano

 

Del 'Greatness Awaits' al 'Great NES Away'

A estas alturas ya sabréis que yo no me escondo (otra vez OBK, matadme): nací nintendero, mi vida ha girado en torno a sus juegos y hoy no amaría esta industria sin sus sagas, su magia y su eterna compañía. Tanto si os sentís identificados con esta moñería como si no, no hace falta que os diga por qué me cuesta tanto analizar en clave de humor lo que vimos la semana pasada, pero hay veces en las que sólo queda rendirse ante la evidencia: menuda decepción de corto el de Estrella Damm. ¿De verdad alguien se cree que ese notas se va a chuscar a la novia de Grey sin tener ni idea de inglés? En fin, dejando eso al margen, no me andaré con medias tintas: el E3 2015 de Nintendo ha sido un completo Disaster: Day of Crisis, una desalentadora sensación de Eternal Darkness y un rotundo F-Zero - Sony-10. En otras palabras, su segundo peor E3 que recuerde, sólo "superado" por el E3 2008, y nunca pensé que le estaría agradecido a Cammie Dunaway por aquello.

 

Esta era la última gran oportunidad de darle el empujón final a Wii U, pero no al despeñadero, copón. Lo que se ha transmitido al usuario es un mensaje de rendición y abandono de la consola, agravado por la fugaz confirmación de Project NX como plataforma doméstica y, por tanto, su sucesora natural, de la que se revelarán nuevos datos el año que viene. Un error estratégico de primero de Publicidad y Relaciones Públicas que indica un repentino e incomprensible desconocimiento de lo que es esta feria. Aquí se viene a lo que se viene: a sorprender al gran público, saciar a tus fanboys con lo que quieren oír y enrabietar a tus haters; sin embargo, Nintendo se los ha echado a todos en contra con una 'Direct' al uso con la mirada perdida en el presente y un futuro demasiado cercano. Lo único que han hecho bien, por lo tanto, ha sido dejarme preparado el Chistendo en vídeo de esta semana... Aquí lo tenéis.

Sí, tenía que hacer esta coña y lo sabíais, pero hablemos en serio por una vez. El E3 es espectáculo, marketing emocional, mostrarle al público lo que lleva años pidiéndote aunque sea mentira o media verdad. El E3 no está para vender sino para venderse; es la campaña electoral del sector, y si no consigues ganarte la confianza y el voto de tu electorado, lo vas a tener más chungo que UPyD para convencerle de aquí a las elecciones, que en este caso se celebran el día que van a la tienda. ¿Que no vamos a catar un Metroid Prime 4 hasta 2018? Pues se encarga un tráiler a lo Quick Time Event y añádele un letrero de "Now in development", que eso lo peta. O se presenta a Sakamoto y Vendemoto pidiendo pasta a los usuarios para que se paguen ellos el juego y encima te ovacionen, o aún más fácil: se anuncia un remake del Super Metroid, aunque se lance en las calendas griegas. Pero nada de eso: Iwata y sus amigos de trapo optaron por pegarse la rave de su vida y despreocuparse de los problemas. Party hard!  

Cuando te presentas al examen final por si acaso y no te sabes ni una pregunta

No dejaron títere con cabeza

Desde el primer segundo, Nintendo mostró sus cartas Hanafuda sin complejos ni trampantojos: venían a pasárselo bien, pero olvidaron que quien se lo tiene que pasar mejor es el público, y para eso hace falta algo más que puesta en escena, o sea, contenido. En cuanto vimos a Iwata, Miyamoto y Reggie transmutados en Teleñecos -confeccionados por la misma compañía del mítico Jim Henson-, supimos que la iban a liar con todas las consecuencias, pero de su Fantástico Sr. Fox se infería una Krystal-ina declaración de intenciones, más transparente que nunca: a Nintendo se la repampinfla el E3. Tan simple y llano como eso. Como programa infantil para Boing, fue insuperable, pero como programa electoral para convencer al votante indeciso, una temeridad.

Al continente le faltó contenido y le sobró incontinencia (verbal) para rellenar minutos con juegos, datos y moñecos que ya conocíamos, gracias en parte a los dichosos leakers. Resulta incomprensible, por ejemplo, que le dedicasen cuatro minutazos y medio a Yoshi's Woolly World, que llega este viernes a Europa, o diez interminables minutos (número musical incluido) a Super Mario Maker, un "hazte el juego tú que yo estoy tejiendo amiibos de Yoshi" que se antoja del todo insuficiente para celebrar el 30 aniversario del cuñao de Daisy, que pide a gritos un gran plataformas 3D o un recopilatorio de sus mejores aventuras para cerrar su ciclo en Wii U.

Por eso mismo, cuesta entender que se dejasen fuera de la presentación exclusivos como Project Zero V: Maiden of Black Water (confirmado para otoño), Rhythm Paradise: The best Plus (que está arrasando en Japón) o el impresionante Fast Racing Neo, por no hablar de la ausencia total de Splatoon y sus contenidos adicionales, la frustrada llegada de MOTHER 3 a Occidente o la decisión de revelar a Ryu, Roy, Lucas y el "Filtrador" como fichajes de Super Smash Bros días antes de la Digital Event. Es como presentarte a una entrevista de trabajo con un currículum envidiable pero desnudo. O te toca un entrevistador del sexo contrario, o te pasa lo que a Ninty en este E3: que ni mojas ni te cogen para el puesto.

¡Esto es lo que queríamos ver! Juegos, no juguetes, y menos aún coproducidos por Activision, aunque para lo difícil que va a ser encontrarlos, será la última vez que los avistemos. Pero volviendo a los juegos, al menos han tenido la honestidad de centrarse en lanzamientos para este año sin promesas a largo plazo. Sin embargo, esperábamos sorpresas de mayor peso (Wario, te encargaremos unas misas) más allá de spin-offs de grandes sagas como es el caso de Zelda: Tri Force Heroes, un remedo multijugador con los retales de A Link Between Worlds que encima nos obligará a montarnos un trío, algo que sin duda desentona con la filosofía blanca y familiar de la compañía. Aunque lo mismo se referían a que sólo podrán jugar tres personas en modo cooperativo o competitivo, en cuyo caso pido disculpas si se me ha ido la Trifuerza por la boca.

¿Y qué ha sido de ese Animal Crossing U al que apuntaban todas las quinielas? Pues que lo más parecido que vamos a ver por ahora es un "Animario Party" descargable llamado Animal Crossing: Amiibo Festival, y aunque será gratis, las figuras no, y ya sabéis lo que significa eso: que como se os ocurra reservar mi maldito amiibo de Canela vamos a tener que salir a la calle a solucionarlo. La otra sorpresa fue Mario & Luigi: Paper Jam Bros, un crossover lógico pero innecesario de las dos sagas roleras que nos dejó con cara de "meh", quizá porque, de nuevo, esperábamos un Paper Mario a lo grande para Wii U. Por lo tanto, yo casi me quedaría con ese Mario Tennis: Ultra Smash de Camelot (adiós, Golden Sun 4), calcado, eso sí, al Open Tour de 3DS, aunque me da muy mala espina que no se haya mencionado el online, así que voy apagando el router. Pero aquí llega el auténtico protagonista de la Digital Event, el más esperado, el más soñado: ¡¡Metroid Prime ha vuelto!! Un momento, me pasan un comunicado de última hora...

Jugadores: Samus... ha muerto

Empezad a temer mis poderes premonitorios: no sólo predije que Platinum Games estaba codesarrollando el nuevo Star Fox, sino que el juego secreto de Next Level Games sería un Metroid. Lo que nunca llegué a vaticinar es que se confirmaría de esta manera... Ha desatado más conflicto un tráiler de un minuto que todas las rencillas intergalácticas entre Samus y los Piratas Espaciales a lo largo de la saga, y parece que al final han vencido los bichos, porque no hemos visto ni rastro de la cazarrecompensas en este festival de polígonos y texturas retro, que no de Retro. Metroid Prime: Federation Force pasará a los anales del E3 (por favor, sin metáforas) como el título más vituperado, vapuleado e imprecado desde Wii Music, gracias a un motor gráfico a medio camino entre Metroid Prime Hunters y Metroid Prime Pinball.

Y la bola en este caso la pone el subjuego Metroid Prime: Blast Ball, que fusionará shooter y fútbol en partidas competitivas, aunque la premisa del juego principal no parezca mucho más atractiva, ya que viviremos la historia desde el lado de los soldados de la Federación Galáctica a lo Equipo Actimel en modo cooperativo, pero vamos a darle una oportunidad antes de dictar sentencia, que aún quedan muchos meses para 2016...

Profanación de la saga para unos, aberración laica para otros, el hecho es que esta versión del regreso más esperado por la comunidad nintendera ha levantado más ampollas que su otrora protagonista, pero ésta con prefijo. En pocas horas, varias miles de firmas en Change.org exigían a Nintendo la cancelación fulminante del juego (ya van por 20.000), pero el culebrón se ha prolongado durante el fin de semana al ponerse en marcha otra recogida de firmas (y otra más) solicitando que se cancele la petición de cancelación. Y así podemos entrar en un blucle a lo Inception hasta que Change.org se cancele a sí misma para evitar un uso tan frívolo de su plataforma, con la de asuntos serios que hay actualmente por los que luchar: ¡que remastericen Super Mario Sunshine ya! 

Como diría Krusty el payaso... ¿pero qué diantres es eso? No menos preocupante ha sido saber por boca de su productor, Kensuke Tanabe, que aún no han empezado a trabajar en un Metroid Prime tocho, por lo que tardarían tres años en desarrollarlo a partir de hoy, así que nos podemos ir despidiendo de él hasta Project NX, lo cual no invalida un posible Metroid de estilo 2D para Wii U o 3DS, aunque la esperanza se va diluyendo cual Phazon en Tang Naranja, mucho más tóxico. Ahora que lo pienso, ya tengo la solución: Super Metroid Prime Maker. Al final nos lo haremos nosotros y seguro que acabamos antes que Retro. Al tiempo.

Star Fox Zero, sobre todo en gráficos 

Y hablando de bajonas gráficas (que no de bajones, porque no habíamos visto casi nada de él hasta ahora), llegamos al gran título que introdujo la presentación: el regreso de Fox McCloud a una consola doméstica desde 2002. Al principio, la emoción me empañó los ojos y di palmas con las orejas, pero tras verlo más en detalle en la Treehouse, me fui percatando de que mi ansiado Star Fox Zero le falta más cocción que al León come Goomba de MasterChef. Aunque no dudo que su uso del GamePad será excepcional, esta saga merece mucho más esfuerzo, y ya no cuelan las excusas del estilo gráfico para diferenciarse de los juegos bélicos, Miyamoto. Esto no es estilo cartoon, sino más bien cutróon, mucho más cercano a Star Fox Assault que a Star Fox Adventures, junto al cual no duraría ni medio Assault en términos visuales.

Y este caso me duele especialmente, porque mis padres me llamaron GustarFox en honor a esta saga, y ahora me lo tendré que cambiar a DisgustarFox. Parece mentira que Platinum esté detrás del proyecto, así que ya pueden ponerse las pilas para pulirlo de aquí a su lanzamiento, o no tendré más remedio que comprarlo igualmente y pulírmelo yo durante todas las Navidades. Si yo fuera Miyamoto, cambiaba el lema Do a barrel roll! por Do a better job! para espabilar a los muchachos de EAD y Platinum pero ya.

En definitiva, Nintendo pecó de autosuficiencia cuando no tenía suficiente para sorprender, y sus juegos dejaron una cierta sensación de prisa e improvisación de cara a llenar los huecos vacíos de sus dos catálogos a base de copy-pastes de código y desarrollos menores, de lo que se deduce que tienen a todos sus estudios internos, first parties y second parties volcados en Project NX para virar el rumbo de su mercado doméstico avanti a toda máquina, lo cual parece muy sensato, pero no a costa de dejar a Wii U hundirse cual Leonardo Dicaprio en Titanic (si esto te parece un spoiler es que ya no la ibas a ver de todas formas). Y, mientras tanto, la otra gordaca ocupando toda la puerta cuando los dos cabían perfectamente. Un clásico que no deja de indignar.

Ni los Shenmues son tan buenos, ni los Marios son tan malos

Hasta aquí los merecidos palos a Nintendo, que es lo suyo después de ver lo que hemos visto. Ahora bien, no sería justo que, por muy decepcionante que haya sido su presentación, seamos incapaces de aplicar el mismo rasero crítico a las conferencias de Microsoft y Sony, dejando al margen las third parties. Y me gustaría decir que algo ha tenido que fallar en esta generación cuando el mero hecho de anunciar la retrocompatibilidad de una consola como Xbox One provoca los vítores más enfervorecidos de la conferencia, máxime cuando precisamente la denostada Nintendo ya la incorpora de serie en sus dos consolas. Que es una gran noticia para sus usuarios, desde luego; que llega tarde, también, y ya no hablemos de Sony, que en este caso se ha visto adelantada por su rival más directo.

Tampoco entiendo muy bien que no se sea igualmente exigente con el descafeinado Sea of Thieves de Rare, ese esperadísimo Triple A que quedó eclipsado por un recopilatorio de treinta clásicos Rare Replay, o que una de las secuelas más esperadas de los últimos años se presente como una campaña de crowdfunding desde el stand de una multinacional con calderilla suficiente en el bolsillo como para coproducir Shenmue III, IV y V, al margen de pagarle los costes del port y la publicidad. Kickstarter es la nueva casilla de la Iglesia en la declaración de la renta, amigos. Cuando lo hizo Intereconomía les pusimos a caldo, y con razón, pero me da la sensación de que en casos como el de Yu Suzuki nos dejamos llevar por la nostalgia para defender lo que en otras circunstancias sería indefendible, más aún si esta práctica se empieza a extender de aquí en adelante. Como cunda el ejemplo, veréis lo que tarda la Academia en pedir limosna al público desde la gala de los Óscar para que Ivan Reitman ruede una secuela DECENTE de Los Cazafantasmas. Vale, mal ejemplo: yo pagaría.

En conclusión, hay quien ha enterrado a Wii U y 3DS por este E3, pero el que os habla, que se conoce a esta compañía como la palma de su Power Glove, prefiere analizar la situación fríamente y confiar en un futuro que no se enseña en forma de tráileres ni "gameplays CGI" de juegos que llegarán en 2017, pero que no por ello dejan de desarrollarse en paciente silencio (más te vale, Retro). Está bien comprar humo, incluso tragárselo si eres fumador, pero tampoco está mal comprar juegos de aquí a final de año, y de momento ya van a caer Yoshi, Devil's Third, Project Zero, Xenoblade X, Mario Tennis y también Star Fox, porque a pesar de esos gráficos de Nintendo 64 que decís algunos, sé que lo disfrutaré como si retrocediese a esa misma época, y sin apoquinar ni un duro en Kickstarter.

Nintendo ha patinado en este E3, nadie podrá negarlo jamás, pero si hubiese que juzgar a una compañía y sentenciar su futuro por cincuenta minutos de vídeo, no se salvaría ni la más aplaudida de todas, y ya llevamos muchos Chistendos a nuestras espaldas como para recordar unos cuantos ejemplos. Son distintas formas de concebir esta industria: una más conservadora, otra más efectista, pero ambas visiones pueden convivir en un mismo parlamento para alcanzar una misma misión: ilusionarnos. Y tanto Uncharted 4 como Zelda U satisfarán ese objetivo. Lástima que no tenga una PS4 para disfrutar de ambas experiencias, pero nunca me veréis enterrar a la consola de nadie, bueno, sólo la PS Vita. ;P

Por último, recordad: si algún día estáis tristes, decaídos o abatidos y no encontráis esa luz al final del túnel, tan sólo pensad qué harían los Teleñecos de Iwata, Reggie y Miya ante cualquier chaparrón...


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