Reportaje

Daredevil: Crítica sin miedo de la nueva serie de Netflix y Marvel

Por Jesús Delgado
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Marvel's Daredevil ya se ha emitido por completo en Netflix, abriendo la larga marcha hasta Los Defensores, mini-serie que reunirá a los cuatro héroes de la ciudad de Nueva York. ¿Pero qué nos ha parecido esta serie?, preguntaréis. Seguid leyéndonos si queréis enteraros. 

ACTUALIZADO: Netflix ya ha aterrizado en España. Y con la llegada de la plataforma VOD a nuestro país finalmente también lo hace la tan esperada Daredevil. Para celebrarlo (y refrescasnos un poco la memoria), os volvemos a subir la crítica de esta serie, confiando en que os queráis volver a enganchar a ella, ahora que está completamente en castellano. 


Lo prometido es deuda, lectores y lectoras. Ya hemos visto Marvel's Daredevil, la serie basada en las aventuras del Hombre sin Miedo de Marvel Cómics que emite Netflix al completo desde el viernes, y pasamos a comentaros qué nos ha pasado. 

Pero antes, ¿todos sabéis de qué va la serie?. Si alguien aún necesita un recordatorio rápido ahí vamos: Daredevil es una serie ambientada en Nueva York después de los sucesos de Los Vengadores. Como recordaréis, la ciudad quedó hecha un asco después de la batalla con los invasores chitauri y, en especial, los efectos fueron más adversos en por Hell's Kitchen, uno de los barrios más pobres de Manhattan.

En este contexto, Foggy Nelson y su amigo Matt Murdock, dos abogados que acaban de terminar su practicum deciden abrir su propia oficina en ese barrio, que es donde ambos crecieron, con intención de ayudar a sus vecinos como asesores legales. Lamentablemente si Hell's Kitchen era un barrio plagado de criminalidad y miseria cuando eran niños, ahora, tras la Batalla de Nueva York, es poco menos que una zona de guerra.

Incapaz de quedarse de brazos cruzados, Matt, quien aparentamente es ciego, sale por las noches enmascarado a luchar contra el crimen para hacer más segura la zona. Pero, como decimos, Matt es ciego, sí, pero el resto de sus sentidos están excepcionalmente desarrollados hasta el punto de que prácticamente cuenta con un sexto sentido que reemplaza la vista. Armado con estos dones y un excelente entrenamiento físico, el joven comienza a limpiar las calles hasta que sus intereses chocan frontalmente con los de un temible y anónimo señor del crimen, que tiene otros planes para Hell's Kitchen y el resto de Nueva York. 

Y hasta aquí os contamos de qué va la serie de Daredevil de Netflix, por si queréis verla y os queréis ahorrar todo spoiler. Sin embargo, como os hemos dicho, os vamos a contar nuestra opinión sobre esta serie en plan crítica. Así que allá vamos.

Un nuevo giro más tenebroso

En conjunto hay una frase que suena mucho por Internet y que viene a resumir muy bien lo que es esta serie: "Es lo que el Batman de Nolan podría haber sido y lo que le gustaría ser a Arrow". sin desmerecer ni la trilogía del Caballero Oscuro ni la serie de The CW,  se ha de reconocer que su productora ABC Studios y su creador, Drew Goddard, han llevado a nuevas cotas las amargas historias de vigilantes urbanos, sombríos y nocturnos. 


Aceptando este planteamiento, Daredevil se zambulle en las cloacas del Universo Cinematográfico de Marvel, el mismo en el que discurren películas tan luminosas y optimistas como Los Vengadores y Guardianes de la Galaxia o la serie de Agentes de S.H.I.E.L.D. para mostrarnos los rincones más desesperanzados de sus cosmos.

¿Que significa ésto, que Marvel se vuelve menos fantasiosa y brillante? No, significa que Marvel explora su lado más sórdido, aquel que las películas no muestran y por un buen motivo. Los villanos de su propuesta no son dioses nórdicos malignos, aliens genocidas o  nazis del siglo XXI, son gente corriente y moliente: empresarios y policias corruptos, mafiosos chinos y rusos, yakuzas, sicarios... el tipo de gente con los que Thor, Iron Man o el Capitán América no pierden el tiempo, vaya.

Daredevil responde a la pregunta de qué pasa después de que los héroes salvan el mundo. ¿Quién sufre las consecuencias de los actos de los malos, quien se aprovecha del desastre y, sobre todo, quién detiene a estos carroñeros?. Para ello, la serie abandona localizaciones fantásticas, mundos lejanos o bases supersecretas y nos baja a pie de calle, arriesgandose a cambiar el lenguaje que utilizaba Marvel en sus producciones hasta ahora, llevándonos a la Cocina del Infierno, uno de los barrios obreros de Nueva York con más diversidad étnica. 

Y sin embargo, no es una ruptura de lo que Marvel venía haciendo hasta ahora, solo es un cambio de registro.  Al igual que ocurría en los cómics, la oferta se expande, ofreciendo otro tipo de aventura. Sigue existiendo un universo cósmico y grandes héroes, pero también nos recuerda que hay héroes urbanos que no tratan de impedir diariamente que un señor oscuro de turno trate de conquistar la Tierra, sino de aprehender a pederastas, detener la distribución de la droga y llevar ante la justicia a políticos y polícias corruptos. Vamos, lo que venía siendo el Daredevil frente a otras colecciones de la misma editorial. 

Y es que Drew Goddard ha dado en el clavo al recurrir al material original de Frank Miller y Ann Nocenti, dos de los guionistas más célebres de Daredevil. De hecho, que se haya fijado en Miller hará que los más cinéfilos y comiqueros automáticamente asocien Daredevil y a Batman, debido a la similitud de elementos de construcción del Hombre sin Miedo televisivo y del Caballero Oscuro de Batman Begins. De ahí que entiendan que la comparación  con la que abríamos al principio de este epígrafe no era ni casual ni maliciosa, sino completamente justificada. De hecho, es casi imposible no pasar por alto estas comparaciones a medida que avanza la serie. Aunque, os avisamos que Daredevily Batman van por caminos muy diferentes. 

Una historia contada magistralmente

Como bien sabéis, las historias de Marvel son temáticas. No son "películas de superhéroes" al uso, sino que introducen a sus personajes en historias del género. Así Guardianes de la Galaxia es una película de ciencia-ficción, Capitán América coquetea con el género de espías y bélico, Iron Man con aventuras y thriller, Thor con fantasía... Esta misma mecánica se aplica a Daredevil, que no es una serie de superhéroes como la magnífica Flash o Arrow, sino que pertenece al género del drama policiaco. Lo que, a su vez, sirve de excusa para narrar el origen del héroe y del villano. 

 

 

Este planteamiento se desarrolla con una condensación adecuada de la historia. Lejos de irse por las ramas, la serie se reduce a trece episodios que tienen como fin una trama concreta y nada dilatada. Sabemos dónde empezamos, somos conscientes hacia dónde vamos y cuando acabamos estamos sin aliento, aún incapaces de asumir que todo ha acabado y de la forma que se ha desarrollado.

 

Al final todos los elementos encajan como un perfecto puzzle, que toma sentido incluso en sus piezas más extrañas y aparentemente, fuera de lugar. Sobre todo, teniendo en cuenta que Daredevil no sólo está relacionada con las películas, sino que también estará conectada con las tres próximas series (Jessica Jones, Luke Cage y Puño de Hierro), algo muy complicado y ambiocoso, que logra encajar muy bien. 

 

Debido a esta complejidad, y aunque Netflix ofrece la oportunidad de ver de seguidos los trece capítulos que componen la serie, recomendamos encarecidamente a nuestros lectores que no se vengan arriba y no se la vean de seguido, salvo que tengan que cumplir plazos con el medio para el que trabajan para realizar una crítica sobre ella. Su visionado merece calma y tranquilidad e, incluso, un bloc de notas para ir quedándose con pequeñas perlitas que cuando cobran sentido dejarán a más de uno con la boca abierta. 

Todo esto funciona por un motivo bien simple: Daredevil está dirigida con buen gusto. Aunque la crudeza y la violencia están implícitas, no se hacen escesivamente explícitas. Sus cuadros y secuencias nos cuentan lo que es necesario para su desarrollo, sin regodearse innecesariamente en detalles macabros.

Debemos agradecer a Steven S. DeKnight, Phil Abraham y el resto de directores de la serie un trabajo de dirección asombroso. Ora retratando exteriores, ora seleccionado encuadres cargados de simbolismo y dotados de un lenguaje muy sutil que habla por si solo. 

Aunque, seamos francos, lo que más asombra son las escenas de lucha. No son solo ricas y variadas, con montones de planos y propuestas muy sorprendentes, sino que además no cansan. Son ágiles, originales y muy bien coreografiadas. De hecho, nos vamos a permitir el poneros una secuencia, perteneciente al segundo capítulo, que está dando mucho de lo que hablar en Internet, para que entendáis a qué nos referimos. ¡CUIDADO CON LOS SPOILERS!

Ah, y respondiendo a la cuestión de si el traje rojo de Daredevil mola o no mola, os diremos que las imágenes que se han ido filtrando no le hacen justicia. Aunque más de uno se mostrará crítico o escéptico con las primeras fotos de ese look, que parece más una armadura que un traje de spandex, ya os adelantamos que su debut os hará aplaudir. En pantalla no solo queda de lujo, sino que hace mucha justicia al traje original del héroe. O eso, o es que la anticipación y expectación que despierta su primera aparición en la serie nos hace perdonarle que no sea lo que esperábamos. En cualquier caso, os adelantamos que mola y mucho. 

Un reparto de lujo  

No podemos tampoco olvidarnos de un punto importantísimo de esta serie. Y es que, "al césar lo que es del césar". Buena parte del mérito de que el resultado final sea  una maravilla se debe al reparto que trabaja en el programa.

Charlie Cox, encargado de interpretar a Daredevil/El Hombre de la Máscara/Matt Murdock hace un papelón. Cuando interpreta  Murdock en identidad civil, Cox logra engañarnos y hacernos creer que realmente es ciego. Su expresión corporal y facial es de primer nivel y delata un buen trabajo de preparación del persnaje. Además, su Daredevil resulta creible, ya que el proceso de transformación de vigilante novato a héroe de Nueva York se construye fenomenalmente a lo largo de los trece episodios. Muy a pesar de ser el héroe, no es un personaje plano ni arquetípico, destinado a llenar planos con posturas trágicas y soliloquios dramáticos sobre por qué ha de salvar el mundo antes de cada desayuno.

No, es el héroe, pero no se regodea en este papel que la historia le ha reservado. "Salva el mundo" porque tiene que hacerlo, muy a pesar de sus momentos de debilidad y duda, porque si él no lo hace, nadie más lo hará. 

Deborah Ann Woll, su partenaire femenina, ofrece un tipo de heroína que rompe con el modelo de dama en apuros, tan habitual en el género. No diremos que es una mujer fuerte e independiente, porque es una definición facilona y de la que se ha abusado demasiado. Pero la Karen Page de Woll es uno de los pilares de la serie, cuya presencia y desarrollo resulta capital para el desenlace de la trama, ya que ella es el detonante y, también, la perpetradora indirecta de su final. No os diremos más, salvo que la actriz de True Blood se reinventa con uno de los mejores personajes de la serie de Daredevil.

Y decimos uno de los mejores porque el mejor, sin duda, es el que encarna Vincent D'Onofrio. D'Onofrio nos presenta a un nuevo Wilson Fisk (Kingpin, vaya, aunque nunca le llaman así), que rompe los esquemas habituales del personaje. El Fisk de D'Onofrio sigue siendo un señor del crimen implacable y ambicioso, de gran presencia física y agresividad. Pero D'Onofrio retrata a un "Kingpin" complejo. Dotado de la sensibilidad de un niño, con una mente muy afilada y una agresividad monstruosa, el Wilson Fisk de Daredevil es sencillamente genial.

Imponente en pantalla, aterrador en sus momentos de ira y espléndido en sus discursos, el villano de Daredevil es posiblemente el mejor "malo" de una producción de Marvel hasta la fecha, con permiso del Loki de Tom Hiddleston. Y no lo decimos únicamente por la impontene voz con la que D'Onofrio interpreta a su Kingpin en la versión original, sino porque a diferencia de otros villanos, este Wilson Fisk llega a caernos bien y podemos ser capaces de entender y empatizar con él. Aunque, no por ello, dejemos de abominar de sus actos. De hecho, es un anti-héroe más que un villano. 

El reparto se completa con un Foggy Nelson de Elden Helson que sirve de alivio cómico entrañable, pero no patoso ni inutil. Foggy es un gran abogado, de gran corazón, que vive este drama a píe de calle. Rosario Dawson, Claire Temple, encarna al primer interés romántico del héroe, siendo un personaje memorable, aunque demasiado breve para nuestro gusto. Por su parte, Ayelet Zurer y su Vanessa Marianna ofrecen un contrapunto interesante, como amante y aliada del villano, siendo más la fuerte personalidad que apoya al antihéroe que una mera mujer florero, destinada a sufrir las consencuencias de su relación con el criminal.

Y aún así, nos dejamos al resto de actores y actrices que completan un reparto del lujo, regalándonos momentos inolvidables, escenas impresionantes cargadas de simbolismo y dramatismo y personajes tremendamente bien construidos. Ni hasta los secundarios más insignificantes desmerecen en ningún momento. Sencillamente se trata de un trabajo actoral en conjunto digno de la máxima valoración.

¿Lo mejor de Marvel?

Posiblemente sea así. Marvel no solo ha encontrado un héroe y una historia que permite sentar catedra acerca de cómo deberían de ser las historias de este tipo de personajes, sino que además lo hace con todas las bases cubiertas: desde su guión hasta sus actores, pasando por una dirección magistral y un planteamiento redondo...

Ahora bien, ojalá no todo cuanto haga en un futuro se reduzca a este modelo. La gracia de los superhéroes y de los cómics reside en la variedad. Los héroes serios, atormentados y desgraciados están bien para un ratito, pero si tenemos que aguantar durante los próximos años series de vengadores urbanos atormentados, oscuros y pseudorealistas, apaga y vámonos. Para Daredevil esto funciona, pero eso no significa que Spider-man y otros héroes de Marvel más luminosos y desenfadados deban de estar sujetos a las mismas reglas narrativas. 

El Universo Marvel es casi infinito y eso significa que, afortunadamente, Daredevil no sentará base para que el resto de películas y series de Marvel sean clónicas y calcadas a ella. Pero lo que sí nos presenta es la oportunidad de diversificar un rico mundo de superhéroes que se mueven desde las estrellas más brillantes hasta los callejones más oscuros de los arrabales más sórdidos de las ciudades más desesperanzadas. Vamos, el Universo Marvel que siempre quisimos ver en cine y televisión. 

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