Reportaje

Dragon Ball: Reseña de su precuela Jaco The Galactic Patrolman

Por Daniel Quesada
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Jaco: The Galactic Patrolman llega a las librerías españolas gracias a Planeta Cómic. Los fans de Dragon Ball esperaban como agua de mayo la última obra de Akira Toriyama. ¿Cómo? ¿Os preguntáis qué tiene que ver la velocidad con el tocino? Mucho, mucho.

Vale, antes de indagar a fondo en Jaco: The Galactic Patrolman, responderé a aquellos que estarán pensando "¡Quesada, sinvergüenza! ¡Spoilero! ¡Maletines! ¡Mira que poner que es una precuela de Dragon Ball en el titular! ¡Ya me has fastidiado la sorpresa!" Vale, un poco spoiler sí que es, pero la propia Planeta Cómic, editora de este manga en España, ya se preocupa de dejarlo bien claro en la solapa que adorna el tomo, como podéis ver aquí:

 

Pero entonces, ¿este tomo único tiene que ver con Goku? La respuesta es: un montón y, a la vez, casi nada. Jaco: the Galactic Patrolman tiene como protagonistas al alienígena del título y a Omori, un científico que vive separado del mundo en una isla. Ambos se conocen por accidente, pero enseguida se da la típica relación "toriyamesca" en la que el personaje con los pies en el suelo flipa con su nuevo y poderoso amigo. Así es, Jaco es, como él se llama, un patrullero de superélite, por lo que tiene una fuerza, conocimientos y sentidos muy superiores a los de los humanos. Pero, aún así, es un novato en cuanto a conocimientos terrícolas se refiere, así que da pie a un montón de "gags" en los que se pone en evidencia la diferencia cultural.

 

Omori, por su parte, es un viejo cínico y quejumbroso por culpa de su pasado, pero tiene un talento especial para la ingeniería, por lo que se ofrece a reparar la nave estropeada de Jaco.

 

 

 

En las 229 páginas de esta aventura, se enfrentan a muchos peligros (atracadores, las fuerzas del gobierno, la policía), pero siempre desde una perspectiva muy distendida y amena. Jaco es tan poderoso que los humanos no tienen nada que hacer. De hecho, buena parte del humor (también muy propio de Akira Toriyama) se basa en que no para de jactarse de sus capacidades y de lo guapo que es. Para rematar su carácter, otra marca de la casa: las poses absurdas a lo super sentai, que solo a él agradan.

 

La tercera en discordia es Tights, una chica inteligente y descarada, que choca con el anciano pero sabe ganarse cierto afecto. Resulta curioso, en concreto, el diseño de la chica. Toriyama siempre ha sabido diseñar muchachas "trendy", pero en esta ocasión tira más por la elegancia que por lo sexy. Vamos, que nos ha gustado, la muchacha...

 

El diseño del resto de personajes es sencillo y limpio, especialmente el del propio Jaco. Alienígena genérico, sí, pero también muy expresivo y divertido en sus poses, como nos tiene acostumbrados el sensei.

 

Ojo a la pléyade de personajes secundarios y meros transeúntes, pues es donde Toriyama se suelta a placer. No tiene ningún problema en mezclar kimonos con armaduras medievales o gorros de todo ripo, por absurdos que parezcan, lo cual da un aire muy surrealista a la historia. Eso sí, todos son humanos. Parece que ya se ha olvidado de los gatos y perros que hablaban...

 

A pesar de la fuerza de Jaco, los momentos de peleas son muy escasos y la historia deriva más hacia la aventura y los diálogos jocosos. No es Dr. Slump (le falta aún más surrealismo y humor absurdo para llegar a ello), pero está más en esa línea que en la de otros mangas algo más serios que había creado, como Kajika o Sandland.

 

También ayuda a hacer la experiencia más ligera el hecho de que el dibujo sea extremadamente limpio. Es algo muy característico de Toriyama, pero en esta ocasión lo acompaña, además, de unas formas más rotundas, con más volumen, una característica que había perdido en los últimos años. Se nota que en Jaco: Patrullero Galactico ha perdido las prisas y se ha dedicado a dibujar lo que le ha dado la gana. ¿Quizá haya sido por la influencia de su gran amigo Masakazu Katsura, con el que concibió antes el divertido Katsura Akira?

Una obra entre dos mundos

Como comentábamos antes, este tomo guarda un enorme as bajo la manga: su conexión con Dragon Ball. Originalmente (la obra data de 2013), sus viñetas se fueron publicando por episodios en Shonen Jump, así que se nota que al principio solo hay pequeñas insinuaciones sobre de qué va este asunto. Es solo en el último tramo de la historia cuando Toriyama quiso revelar el pastel para sorpresa de sus lectores, con Tights como celestina entre ambos universos.

 

¿Y no pierde la gracia leer esto sabiendo que al final estalla la bomba? Pues, en cierto modo, se disfruta de una forma muy diferente, porque no entiendes muy bien cómo se va a conectar todo. En cualquier caso, resulta interesante reencontrarse con algunos viejos amigos desde una perspectiva muy diferente (¡ojo a cierto saiyano en versión supermona!), aunque solo sea durante unas pocas viñetas.

 

 

De hecho, esa es quizá la única pega que se podría poner a la guinda: los acontecimientos finales son un tanto precipitados, por lo que, justo cuando empiezas a ponerte cómodo para saber más sobre Dragon Ball, se acaba el show. Aún así, esos últimos compases sirven para que Toriyama se suelte definitivamente en su humor, con algún chiste escatológico entre Jaco y Tights muy divertido. De hecho, es una pena que no se haya soltado más, porque al principio el humor es un poco bobalicón y es solo al final cuando disfrutamos del "Tori" más irreverente y desenfadado, como en sus buenos tiempos. En cuanquier caso, por su precio de 12,95 euros se disfruta de una historia muy agradable que se lee del tirón y en la que acabamos tomando cariño a los personajes. De hecho, Jaco ha gustado tanto que aparece como extra descargable en Dragon Ball Xenoverse... ¡Y parece que tiene algún cameo en la próxima película Fukkatsu no F! Además, incluye un extra que os contamos a continuación...

Y llegó la polémica: Toriyama reinventa el origen de Goku

 

¡Ojo! ¡Spoilers sobre el pasado de Goku! Si no queréis estropearos esta historia corta, no sigáis leyendo...

 

 

Cuando acaba la historia de Jaco, Toriyama decide recompensar a sus fans con una historia extra de 16 páginas llamada Dragon Ball Minus (en el resto del tomo, los capítulos tenían un críptico DB-10, DB-9, etc., como dando a entender que todo era una cuenta atrás), para la que ya había "hypeado" al personal. Mostraría por fin el origen de Goku y, de proponía, revelaría el aspecto de Gine, su madre. La historia (convenientemente incorporada a este tomo) llegó... Y bueno, despertó la ira de muchos fans. ¿Por qué? Pues porque, en lo que para muchos era un ataqie de chochez, Toriyama se "pasó por el forro" todo el canon de Dragon Ball y mostró un origen diferente para Goku en muchos aspectos.

 

 

El hilo conductor de esta corta historia es Bardock, el padre de Goku. Todos los fans quedamos enamorados de él cuando protagonizó la película especial El último combate. En ella, era un mártir que intentó vencer a su destino y que, en sus últimos momentos, vislumbró su venganza.

 

Pero claro, en esa historia, Bardock era un tipo duro, que pasaba olímpicamente de su hijo Kakarot y vivía solo para guerrear con sus colegas. En una misión, había sido "castigado" con el don de ver el futuro y a partir de entonces comenzaba una agonía contra reloj para detener a Freezer. Su hijo Goku, recién nacido, fue enviado a la Tierra de forma oficial para destruirla.

 

En Dragon Ball Minus no sucede así: es Bardock quien, previendo que Freezer trama algo malo, manda a su hijo a la Tierra, al más puro estilo Superman. Es un tío duro, sí, pero se preocupa tanto por su hijo como por su mujer. Además, ojo a esto: Goku es mandado a la Tierra... ¡Cuando tiene 3 años! Y con armadura saiyana y todo... El resto se mantiene: Gohan lo encuentra, decide cuidarlo y adiestrarlo y el resto es historia.

 

Entonces, ¿ha traicionado Akira Toriyama su propia obra? En el fondo, no. Si pensamos en la serie de animación y en las películas, está claro que no está siendo respetuoso. Pero, ¿ha contado algo que choque con lo que él contó en el manga? Pues no, amigos. Si repasamos lo que se cuenta en Dragon Ball, en realidad nunca se había mostrado cómo Son Gohan encontró a Goku ni qué aspecto tenía este. Esta es la única viñeta en la que se habla del tema:

 

 

Como veis, Mutenroshi dice "un niño", no un bebé. Unas páginas antes (es al comienzo de la saga de los saiyanos, en el tomo 14 de la Ultimate Edition), Raditz recuerda a su hermano Kakarot en una imagen: sin armadura, desnudito y recién nacido. Pero, tal y como se muestra en Dragon Ball Minus, Raditz estaba de misión cuando Goku fue mandado a la Tierra. Por tanto, la última vez que lo vio, efectivamente, estaba desnudo en una incubadora especial que se muestra en esta historia.

 

Pero entonces, ¿no recordamos todos claramente la imagen de cómo Gohan sacaba un bebé desnudo de una cápsula? Sí, pero eso se mostró solo en el anime. Estrictamente, Toriyama nunca había dibujado eso.

 

En cuanto al propio Bardock, Toriyama tampoco traiciona nada que él hubiera contado antes. En el manga, solo se muestra a Bardock en 2 viñetas: la que tenéis a la derecha y la inmediatamente posterior, en la que se le ve morir en una explosión.

 

De nuevo, solo se sabía que se enfrentó a Freezer al final, pero no qué relación había tenido con Goku hasta entonces.

 

Por supuesto, todo esto es una cuestión del cristal con el que lo miremos: todos los fans hemos tomado como ciertos, desde siempre, los acontecimientos del anime y los de El último combate. ¿No debería haberlo tenido en cuenta Toriyama? Es decir, ¿esas historias no cuentan a partir de ahora? Si queremos respetar la historia "real", no; no cuentan, al igual que tampoco contaban los episodios de relleno de Garlick Jr. o la caída de Goku al infierno mientras recorría el Camino de la Serpiente. Nos guste o no, nos enfade (lógicamente) o no, Dragon Ball ES de Akira Toriyama y la última palabra sobre lo que es canon o no está en su plumilla. Otra cosa es que nos frustre más o menos, claro...

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