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Reportaje

Driveclub VR - Avance e impresiones del juego exclusivo de PS VR

Por Alberto Lloret
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Dos años después del lanzamiento original, Driveclub vuelve con una nueva edición exclusiva de PSVR. Una edición que combinará nuevos circuitos, modos y trofeos con material reciclado de su primera edición (y posteriores DLC), pero con unas sensaciones y una inmersión que prometen marcar una nueva época...

El lanzamiento de PlayStation VR va a estar arropado por numerosos títulos, entre los que habrá casi de todo y para todos los gustos. Habrá experiencias más breves y condensadas, como Batman Arkham VR o PlayStation VR Worlds, juegos “de verdad” como RIGS o títulos ya lanzados que se actualizarán para ser compatibles, como el reciente Bound. Los menos serán títulos que ya conocemos, pero que han vuelto a la mesa de diseño para volver a lanzarse como experiencias exclusivas para la realidad virtual, previo paso por caja.

Uno de estos atípicos casos va a ser Driveclub VR. El juego de los extintos Evolution Studios se lanzó en 2014 y, en lugar de actualizarse vía parche, va a vivir una segunda vida comercial gracias a su relanzamiento exclusivo en formato VR. Desconocemos si esta decisión obedece a cuestiones técnicas (ya no es Evolution quien lo desarrolla, sino Sony Interactive Entertainment Inmersive Group, quien lleva trabajando en él más de un año), a la cantidad y calado de las novedades que incluirá o si, sencillamente, es una forma de sacar más rédito al costoso desarrollo del juego.

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Driveclub VR nos permitirá seguir las intensas carreras desde el interior del vehículo, con todos sus elementos, como los retrovisores, operativos.

Sea cual sea el motivo, una cosa es cierta: no es exactamente el mismo juego (ni en modos ni en contenido), ni dejará la misma experiencia. Así lo hemos podido comprobar en nuestro primer contacto con Driveclub VR, que os resumimos en este avance. Y para evitar preámbulos innecesarios, podemos decir sin duda alguna que, como experiencia virtual, Driveclub VR va a ser una de las mejores que vamos a encontrar en esta primera hornada de títulos para PlayStation VR. Y no solo eso: también va estar entre la élite de los juegos de velocidad con opciones de realidad virtual.

El porqué es muy sencillo: ningún juego de velocidad de los que actualmente se encuentran disponibles, y que sea compatible con la realidad virtual (sobre todo en PC), ha sido diseñado en torno a esta opción, como eje central, sino que se ha añadido a posteriori, como un extra más. El caso de Driveclub VR es justo el opuesto: SIE Inmersive Group ha cogido las principales virtudes del juego, como el control, y las ha vuelto a entrelazar sus mimbres para crear la experiencia virtual de Driveclub.

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Driveclub VR presentará un nuevo interfaz. Sobre la pista apenas veremos indicadores, que se han movido a una pequeña pantalla a la derecha del volante.

El resultado es simplemente espectacular, y eso que el código que hemos podido probar no tenía todas las opciones de juego -tan solo una carrera y un evento contrarreloj- y se podían apreciar claramente los recortes y sacrificios que han tenido que hacer para que el juego se mueva como debe (se ha reducido a ocho el número de oponentes en carrera, el nivel de detalle de elementos como los edificios es menor...). Pero lo que se gana a cambio es impresionante...

Antes de empezar un evento, a la hora de elegir vehículo, podemos admirarlo desde cualquier ángulo con un sistema de “teletransporte” similar al visto en el mencionado Batman Arkham VR o Rise of the Tomb Raider 20 Aniversario. Incluso podemos colarnos en el interior del vehículo, asiento de copiloto incluido, y admirar los detalles del salpicadero, los asientos... o mirar hacia atrás. La sensación de “presencia”, de estar ahí dentro, es impresionante y apenas se resquebraja... salvo cuando intentamos hacer algo “raro”, como mirar al asiento detrás del piloto (que es posible, aunque con un asiento de competición, con orejas largas, hace alguna cosa extraña).

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Driveclub VR ofrecerá más de 80 detallados vehículos, cuyos salpicaderos han sido fielmente recreados.

Para que la experiencia sea aún más satisfactoria, incluso podemos configurar la posición desde la que queremos conducir, para que no seamos ni enanitos que ven a través del volante, ni gigantes aplastados contra el techo. Un detalle que nos permitirá apreciar con todo lujo de detalle los exhuberantes salpicaderos, réplicas de los reales salvo por un pequeño detalle: una pequeña pantalla que queda a la derecha del volante, que hace las veces de ordenador de a bordo, aunque en realidad concentra toda la información que antes estaba repartida por la pantalla (tiempos, checkpoints...).

Como decimos, con el vehículo parado antes de iniciar la carrera, es evidente que todo lo que nos rodea, a excepción de los vehículos, es menos detallado. Árboles, edificios, límites del circuito... todo es menos vistoso que en la edición normal del juego. Eso es al menos lo que hemos notado al jugar con la versión normal de PS4 (habrá que ver si PS4 Pro mejora en algo la experiencia).

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Driveclub VR contará con nuevos circuitos urbanos, nuevos modos de juego y nuevos trofeos.

Pero, una vez que pisas el acelerador, la cosa cambia por completo. La gran sensación de velocidad del juego logra que el entorno pase a un segundo plano y no llegue a “cantar tanto”, quizá porque estamos inmersos en la competición, tanto a lo que pasa dentro de nuestro coche, como lo que sucede a su alrededor. Y es que girar la cabeza para comprobar la posición de los rivales en cualquiera de los tres espejos retrovisores funcionales (también podemos intentar ubicarlos mirando a través de las ventanillas, moviendo la cabeza) es un detalle que añade mayor realismo al juego.

Y eso sin contar la sensación de estar rodeado por un mundo 3D, con un horizonte a gran profundidad y detalles como un sol que puede cegarnos de verdad. Un mundo inexistente, pero en el que resulta increíblemente más preciso calcular las distancias a las que se encuentran los rivales o cuándo debemos empezar a virar para tomar adecuadamente la trazada de una curva. Además, si juegas con volante y pedales (nosotros lo hemos hecho con un T300RS de Thrusmaster), las sensaciones se multiplican un 300%.

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Driveclub VR sacrificará en parte el espectacular despliegue gráfico visto en el juego original, aunque una vez pisemos el acelerador, esa pérdida de detalle se compensará con un nivel de intensidad de las carreras muy superior.

En este sentido, y a diferencia de otros simuladores de realidad virtual, en Driveclub VR no veremos un cuerpo virtual que “engañe” a nuestro cerebro a situarse en el interior de esta cabina inexistente, una técnica que algunos estudios utilizan para evitar los mareos. En Driveclub VR tan solo veremos un par de manos colocadas sobre el volante, que lógicamente no responden a la posición de las nuestras (no hay sensores dedicados a tal efecto).

Pude pasar fácilmente 10 minutos con el juego, y en ningún momento sentí mareos o mal cuerpo, ni siquiera haciendo trompos o moviendo la cabeza rápidamente para alternar entre las ventanillas laterales. No es menos cierto que, de todo lo que he probado hasta ahora en Oculus Rift, HTC Vive, PlayStation VR, Gear VR y Google Cardboard muy, muy pocas cosas me han dado mareos... y casi siempre han sido cosas no soportadas oficialmente, como Quake en Gear VR. Mi compañera Sonia Herranz no puede decir lo mismo, y tras un par de vueltas, comenzó a marearse. Supongo que dependerá de cada uno... y sólo probando se sale de dudas.

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Driveclub VR ofrecerá opciones interesantes, como permitir graduar la altura desde la que queremos conducir.

Eso sí, aún sabiendo que se trata de un código aún en desarrollo, hemos notado algo de popping en los circuitos, un detalle que afea levemente el resultado final. También nos falta por ver el resto de novedades, como la profundidad del nuevo modo individual, cómo funcionará su modo online o los nuevos modos de juego (como “Pasajero Virtual”, que nos permitirá vivir las mejores vueltas rápidas desde el asiento de copiloto)... pero todo apunta a que será una de las mejores experiencias virtuales en la puesta de largo de PS VR.

Eso sí, tampoco dejan de ser ciertas las quejas de algunos fans, que no terminan de entender que no llegue como actualización gratuita para el juego original, más si tenemos en cuenta que todavía se desconoce la proporción de material nuevo y reciclado. Hasta que no tengamos el juego completo no podremos salir de dudas, aunque una cosa sí tenemos muy clara: la forma de jugar y las emociones que transmitirá Driveclub VR, poco o nada tendrán que ver con el juego que vimos hace dos años.

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