Reportaje

E3 2013: Impresiones de Dead Rising 3

Por Daniel Quesada
-

Dead Rising 3 es una de las exclusividades más potentes que se ha agenciado Xbox One para alimentarse con fundamento en su período de lactancia. El “machacazombis” de Capcom será uno de los primeros títulos de la nueva consola de Microsoft y ya hemos tenido la ocasión de contemplar una demo mucho más larga que la que se presentó en la conferencia de la compañía de Redmond.

Dead Rising 3 está llamado a ser uno de los primeros estiletes con que Xbox One llame a la puerta del mercado. En principio, el nuevo título de Capcom llegará en noviembre a los circuitos de la consola de Microsoft, y lo hará en absoluta y rigurosa exclusiva, con un gigantesco mundo abierto en el que las hordas de no muertos camparán a sus anchas. No lo hemos podido jugar aún, pero hemos visto una extensa demo que sirve para hacerse una idea meridianamente clara de la infecciosa invasión que se avecina.

El juego estará ambientado diez años después de la segunda entrega, en una ciudad de California llamada Los Perdidos, colapsada después de un misterioso brote zombi. El protagonista será Nick Ramos, un mecánico que deberá huir de la ciudad en menos de seis días, plazo concedido por el ejército antes de convertir la ciudad en fosfatina.

La característica principal de la aventura será la introducción de un extenso mundo abierto, cuyo tamaño será superior al de los dos primeros Dead Rising juntos. El enfoque ha cambiado un poco respecto a esas dos entregas previas, pues ahora nos desplazamos por toda una ciudad, sin límite de tiempo para cumplir las tareas y sin tener que estar pendientes de escoltar rehenes (hay personas para rescatar, si queremos, pero son tareas prescindibles), Además, ya no es necesario ir a puntos clave para salvar la partida, pues el proceso de guardado se ejecuta de manera automática, y los tiempos de carga son efímeros.

Creatividad para repatriar a los no muertos al otro barrio

Las armas volverán a tener un papel estelar, gracias a la opción de combinar diferentes “ingredientes” en cualquier momento, siempre que dispongamos de los planos necesarios. Por ejemplo, podremos combinar una pistola y una linterna, para disparar en la oscuridad, o un mazo y una radial, para poder rebanar a los zombis desde una distancia prudencial. Además de la personalización de las armas, cuando subamos de nivel, podremos distribuir los puntos de prestigio de forma individualizada en distintos aspectos, como la inteligencia o la puntería.

Los vehículos estarán también muy presentes. Serán muy útiles para desplazarse de un sitio a otro de la ciudad al más puro estilo Carmageddon, es decir, atropellando a las marabuntas de zombis que inundarán las calles como si del metro en hora punta se tratara. Los enemigos no se limitarán a contemplar cómo los “planchamos”, sino que tratarán de encaramarse al coche, lo cual ralentizará el avance y afectará a la conducción. De hecho, si circulamos demasiado despacio, se asomarán a la ventanilla, seguramente para preguntarnos si queremos pañuelos o si consentimos que nos dejen el parabrisas como los chorros del oro.

Manteniendo la idiosincrasia

Además del modo de juego principal, habrá un modo Pesadilla, en el que sí habrá límite de tiempo para cumplir las tareas, como en los juegos previos, y en el que las trifulcas serán más peliagudas. También habrá cooperativo online para dos usuarios, de modo que podremos entrar y salir de cualquier partida cuando queramos. El segundo jugador controlará a un personaje diferente a Nick Ramos, con una historia y unas motivaciones que los desarrolladores aún no nos han querido desvelar.

Aunque en la demo de la conferencia de Microsoft dio la impresión de que el enfoque del juego iba a ser más serio, no es así. El humor negro seguirá a la orden del día y no faltarán los disfraces hilarantes (por ejemplo, hemos visto al personaje vestido de tiburón de dibujos animados o con la ya clásica máscara de Blanka, de Street Fighter), las graciosas muertes a lo gore o los estrambóticos jefes finales, que, según nos dijeron, dejarán en pañales a los de los juegos anteriores.

En la sesión a puerta cerrada, también nos mostraron la compatibilidad de Dead Rising 3 con SmartGlass. Así, podremos usar nuestra tablet o nuestro smartphone como si fueran el móvil del protagonista. Desde ahí, se podrá llamar o recibir toques de otros personajes, consultar el mapa de la ciudad para señalar puntos clave o pedir apoyo aéreo. Esta última característica sólo se podrá activar cuando “hagamos méritos” para ello…

Aunque no la pudimos ver, se supone que también habrá integración con Kinect, de tal modo que los zombis escucharán los ruidos de nuestra habitación. Aprovechando el sensor de movimiento, podremos sacudirnos de encima a los enemigos y, mediante comandos de voz, podremos provocarlos. A este respecto, hay que destacar que los zombis, pese a su falta de mollera, serán capaces de alertar a sus camaradas para que vengan a por nosotros o de correr cuando nos tengan bien localizados.

El apartado técnico luce mucho mejor que en los juegos anteriores. Es una gozada ver planos elevados de la ciudad en los que se ven las calles atestadas de infectados, cada uno moviéndose de una forma diferente. Eso sí, en muchas ocasiones, hemos visto bajones severos de frame rate. Suponemos que será porque aún está en una fase temprana de desarrollo. En cualquier caso, la sensación general es muy positiva: Dead Rising 3 es más flexible y más cómodo, pero sigue manteniendo toda la esencia de la saga. En la ciudad de Los Perdidos, los únicos que están perdidos son los zombis, pero habrá que esperar hasta noviembre para explicárselo.

Lecturas recomendadas