Reportaje

E3 2013: Primeras impresiones de Ryse Son of Rome

Por David Martínez
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Ya hemos jugado a Ryse Son of Rome, el título de acción que Crytek está fraguando en exclusiva para Xbox One. Pensado inicialmente para hacer uso de Kinect, este “hack and slash” ambientado en el Imperio Romano ha preferido pasarse a un control más clásico para convertirse en una de las primeras piedras de toque de la nueva generación. Ponernos en la piel de un soldado romano nos ha hecho sentir sensaciones encontradas: algunas, buenas; otras, no tanto.

Ryse Son of Rome fue uno de los primeros títulos en dar la cara en la presentación de Xbox One en el E3 2013. En él, controlaremos a Marius Titus, un joven que se ha unido al ejército romano para vengar a su familia, asesinada por bandidos bárbaros. Pronto, emergerá como un héroe del que dependerá la supervivencia del Imperio. Así, visitaremos Bretaña, Roma o el mismísimo Coliseo.

Varias horas después de la conferencia de Microsoft, tuvimos la oportunidad de echarle el guante a la misma demo que Crytek llevó al Galen Center. En ella, controlábamos a Marius, armado con un gladius (una espada corta) y un scutum (un escudo cuadrado de cuerpo entero). La partida comenzaba con el desembarco de una serie de galeras, en una zona donde éramos recibidos por un bombardeo de proyectiles incendiarios, arrojados por los bárbaros desde varias catapultas. El movimiento de la cámara, colocada sobre el hombro, y la forma sangrienta de sucumbir de nuestros aliados, especialmente cuando uno recibía un flechazo en el ojo, la hacían parecer una versión antigua de Salvar al soldado Ryan.

Una vez que tomamos el control del soldado, nos encontramos con un “hack and slash” bastante tradicional, basado en combos con tres tipos de ataques y un botón de bloqueo. La libertad de movimiento era bastante limitada en esa zona, en la que ocurrían decenas de cosas alrededor. Los enemigos atacaban en grupos de dos y tres, pero era fácil plantarles cara. Bastaba con esperar su embestida, levantar el escudo para desequilibrarlos y, a continuación, ejecutarlos con ataques especiales, en forma de QTE. La verdad es que la IA de los enemigos no era nada del otro mundo, a lo que se añade la repetición clónica en su fisonomía.

Combatiendo en formación de tortuga

La segunda sección de la demo nos proponía el combate en formación, que tantas veces hemos visto en Astérix y Obélix. Dejando pulsado el botón A, nuestros soldados se resguardaban detrás del escudo de las descargas de flechas de los bárbaros. Paralelamente, con el gatillo, podíamos lanzar proyectiles. A priori, suena bien, pero la dinámica se vuelve demasiado mecánica, pues no es necesario apuntar con las lanzas, así que la cosa pierde gracia después del segundo disparo. Tras eso, subíamos las murallas del castillo para volver a luchar a lo “hack and slash”.

Aunque está confirmada, no pudimos probar la integración con SmartGlass. Gracias a la potencial segunda pantalla, podremos compartir elementos con nuestros amigos, ver la localización de diversas cosas y manejar el inventario y las mejoras.

En general, el diseño del juego está muy encorsetado. Da la sensación de que arrastra la tara de que el concepto estuviera pensado, originariamente, para Kinect, que, únicamente, servirá para comandar a nuestras legiones con nuestras proclamas. El apartado gráfico, por su parte, presenta luces y sombras. Por un lado, hay modelos muy detallados, buenos reflejos en las armaduras y rostros muy expresivos; por otro, la cámara no se mueve con suavidad y, en algunos momentos, el conjunto “petardea” (cae la tasa de frames, hay movimientos bruscos y a algunas texturas les cuesta cargarse). En la demo, había decenas y decenas de enemigos, pero faltaba fluidez. Asimismo, el interfaz es muy básico y, en nuestra opinión, estropea el estilo cinematográfico del título, que, como contrapartida, está reforzado con una banda sonora orquestal épica.

Tras haber probado la demo, nuestra impresión es que Ryse Son of Rome es un título flojo, que sólo sirve para demostrar, en un juego de la primera hornada de Xbox One (llegará en noviembre, a la par que la consola), el nivel gráfico que ha alcanzado Crytek con su motor Cry Engine. El Imperio Romano, seguramente, vivió días mejores.

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