Reportaje

E3 2016 - Avance de Call of Duty Infinite Warfare

Por David Martínez
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Desde el E3 2016 os contamos nuestras impresiones de Call of Duty Infinite Warfare. El shooter de Infinity Ward y Activision ofrece mucho más de lo que vimos en el primer tráiler. Esto es lo que hemos descubierto en su nuevo gameplay de la campaña.  

Las primeras impresiones de Call of Duty Infinity Warfare fueron un tanto irregulares. El tráiler que mostraba los combates en el espacio no era lo que los fans de la saga estábamos esperando, y tampoco su apartado técnico parecía mostrar una gran evolución. Para reparar aquella sensación tan fría, Infinity Ward (con el director de diseño Jacob Minkoff a la cabeza) nos ha mostrado un nuevo gameplay, en que descubrimos interesantes novedades. 

Alguno de los miembros del equipo responsable de Call of Duty Infinite Warfare pertenecían a Naughty Dog, y han querido imprimir a la campaña del FPS el mismo estilo cinematográfico que vimos en la segunda aventura de Nathan Drake. Tomando como inspiración dos tipos de cine bélico muy diferentes: Black Hawk Down (para hacernos sentir como verdaderos soldados) y Salvar al soldado Ryan (para entender las decisiones a las que se encuentra sometido un líder de escuadrón), han tratado de contra la evolución de Nick Reyes, el protagonista, desde su puesto de teniente a capitán. Y hablando de cine, ya se ha confirmado que el villano del juego estará interpretado por Kit Harington, Jon Nieve en Juego de Tronos.

Reyes  pertenece a la unidad SCAR (Special Combat Air Recon) quienes se encargan de mantener el orden en los planetas del Sistema Solar. Se trata de una unidad de las fuerzas especiales, que combate a bordo de naves orbitales, conocidas como Jackal. Cuando las Naciones Unidas futuras, UNSA se encuentran celebrando un desfile en Ginebra, sufren un ataque por parte de los rebeldes del Settlement Defense Front (un grupo militar con base en Marte, que lucha por hacerse con los recursos escasos de la galaxia). Es la misma secuencia que vimos en el primer tráiler, con un desarrollo bastante convencional si lo comparamos con anteriores entregas de la saga.

El equipo de Reyes 

Reyes combate junto a hombres de una fuerza internacional para llegar hasta una torre de lanzamiento. Así conocemos a otras piezas clave de la historia: el almirante Reines, que actúa como su mentor, el sargento Omar (de las fuerzas británicas) que mantiene cierta rivalidad con el protagonista, la teniente Salter (un apoyo incondicional de Reyes) y ETH.3n, un robot que responde al nombre de Ethan y que actúa como el soldado perfecto. Ellos son quienes nos acompañan en un tiroteo por las calles de Ginebra que mantiene las mecánicas básicas de Call of Duty: disparos frenéticos, con espectaculares explosiones, armas muy sofisticadas -hemos visto un rifle de pulsos y una escopeta de cartuchos que mejoraba la agrupación cuando manteníamos el punto de mira sobre nuestro objetivo- y un escenario bastante limitado. 

El punto álgido de la misión (que tiene un esquema de guerra clásica, según sus propios creadores) llega cuando entramos en la cabina del Jackal (sin interrupciones) y despegamos hacia el espacio. Seguimos con la misma secuencia que vimos en el tráiler... pero todo está a punto de cambiar. Después de que nuestro soldado deje atrás la atmósfera, acompañado por una banda sonora dramática, se produce un silencio. El Jackal llega al espacio, y contemplamos una batalla masiva entre cazas y destructores del SDF contra la UNSA.

Y en este punto es donde Call of Duty Infinite Warfare comienza a sorprendernos. Podemos pilotar con total libertad nuestro caza (con diseño inspirado en el F22 Raptor) a una velocidad frenética, mientras esquivamos los restos que flotan sobre la atmósfera, disparando a las naves más pequeñas con un cañón de 30 mm y a los destructores con el de 50 mm. Como en los aviones de combate, también podemos fijar objetivos y lanzar misiles, o evitar que nos hagan pedazos soltando contramedidas (bengalas que evitan los proyectiles guiados).  Y la verdad es que el nivel visual de la batalla nos ha sorprendido muy gratamente. El motor IW Engine todavía permite unas secuencias muy notables, que superan de largo lo que habíamos visto en el comienzo del nivel en la Tierra. 

A bordo del Retribution

Cuando termina la primera batalla espacial, empieza el auténtico desafío del juego. Reyes desembarca en el Retribution, uno de los dos destructores de la UNSA que ha sobrevivido a la batalla (junto con el Tigress)  y se convierte en el oficial de mayor rango a bordo. A partir de ese momento, tenemos la posibilidad de decidir qué misiones debemos acometer. Jacob, de Infinity Ward, es muy claro en este aspecto: habrá misiones del alto mando que tendremos que cumplir de forma forzosa para que avance la historia, y también otras secundarias, los asaltos, que nos permitirán conseguir inteligencia enemiga, nuevas armas y mejoras cosméticas (tanto para los soldados como para sus naves).

Estos asaltos se eligen desde el puente de mando, como en Mass Effect. Accedemos a una consola con un mapa de la galaxia, desde donde elegimos qué posición enemiga queremos abordar. Entonces Reyes acude al hangar junto con el resto de sus hombres -también conocemos a otros miembros de la tripulación: Kash y Brooks (marines) y Mac (encargada de mantenimiento)- y monta de nuevo en el Jackal. El asalto se desarrolla en tres fases: combate espacial, enfrentamientos en gravedad cero, y la inserción en el destructor enemigo (con el desarrollo tradicional, a pie).

Los combates en gravedad cero también suponen un soplo de aire fresco para la saga Call of Duty. Nos movemos entre coberturas flotantes, y podemos utilizar un garfio para desplazarnos o para atraer a los enemigos y ejecutarlos (con animaciones como romperles la visera del casco para que se asfixien o activar una granada que llevan colgada en el pecho). La posibilidad de movernos en todas las direcciones, así como el cambio en la iluminación y los efectos de sonido en el vacío son algo que nunca habíamos experimentado en un FPS. Y el ritmo de juego, que se beneficia de los inevitables 60 FPS, también parece mucho más dinámico. Por primera vez nos sumergimos en un campo de batalla totalmente cambiante, en que nuestros enemigos pueden aparecer por todas las direcciones y los elementos del decorado alteran su posición.

Una vez que Reyes y su equipo acceden a las naves del SDF (abriendo una brecha en el casco o rompiendo la cristalera del puente) el enfrentamiento recupera el tono de juegos recientes como Advanced Warfare o Call of Duty Black Ops 3, con la salvedad de que ya no estamos obligados a seguir a nadie, sino que serán nuestros hombres los que vayan adaptándose a nuestros movimientos, que para algo somos el líder de escuadrón. Se trata de un recorrido corto por la nave, que termina cuando Reyes activa una palanca y despresuriza el interior, antes de volver a la cabina del Jackal. Así, el objetivo es vulnerable para que el Retribution la haga pedazos con sus baterías de cañones.

Manteniendo la esencia de Call of Duty

Naves epaciales, combates en gravedad cero, asistencia de robots... parece complicado que Call of Duty Infinite Warfare se mantenga en los niveles de verosimilitud (que no realismo) de los juegos anteriores, pero ¿cómo han tratado de hacerlo en Infinity Ward? Por una parte la dirección artística ha tomado mucha influencia del trabajo de James Cameron en Avatar y Aliens El regreso. Vamos a viajar a lugares desconocidos, pero llevaremos con nosotros armas y equipo familiares -con diseños inspirados en modelos actuales- y unas directrices sobre la guerra en el espacio que marcan asesores militares de los ejércitos más avanzados del mundo. 

El Retribution, la organización de nuestro equipo, la forma de desplegarse... están inspirados en las actuaciones de la marina moderna. De hecho, podemos movernos por la nave libremente en algunos momentos del juego para conocer el puente de mando, el hangar, la sala de guerra o la oficina de operaciones y ver cómo trabajan allí los hombres y mujeres de la UNSA. Es una combinación entre un moderno portaaviones y la tecnología que está investigando la NASA para los próximos viajes fuera de la Tierra. Y recordad que no habrá presencia alienígena, ni otros elementos de ciencia ficción demasiado lejana, sólo se trata de alterar las normas del campo de batalla, adaptándolo a otros planetas del Sistema Solar.

Por último, nos han prometido que este sabor de guerra "clásica" también se va a filtrar en batallas a gran escala, en que los soldados a pie irán apoyados por piezas de artillería pesada -tanques y mechas- que se desplegarán en gran número por escenarios más abiertos. Aún nos queda mucho por ver de Call of Duty Infinite Warfare (empezando por los enfrentamientos multijugador) y para ello nos han emplazado al próximo Call of Duty XP que se celebrará en Los Angeles en septiembre. Pero por ahora, podemos asegurar que esta segunda impresión del juego nos ha resultado mucho más sólida que aquel primer tráiler, y que el juego vuelve a postularse como uno de los grandes FPS bélicos para finales de año en PS4, PC y Xbox One.  Aquí podéis ver nuestro avance de Call of Duty Modern Warfare Remastered.

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