Reportaje

ECC nos trae Antes de Watchmen... y los hemos leído

Por Jesús Delgado
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Toda gran obra es inmortal. Pero DC ha decidido ir más lejos con Antes de Watchmen, una precuela tributo de la mítica Watchmen, que ha aterrizado ya en nuestro país.

¡Que tiemblen los leguleyos y los fanboys pro-canon! Antes de Watchmen ya está aquí. ECC cumple lo prometido y diciembre arranca con el lanzamiento de las cinco primeras miniseries que sirven de precuela a la obra maestra del cómic. Como muchos sabréis, Watchmen fue escrita por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons en 1986 y tuvo una amada/odiada adaptación cinematográfica, firmada por Zack Snyder en 2010. Los más jugones también recordaréis Watchmen: El fin se acerca, un par de juegos descargbles que no tuvieron demasiado éxito.

 

El lanzamiento en 2012 en EEUU de Antes de Watchmen ocurrió tras cumplirse el 25 aniversario de la obra. Por eso, DC decidió lanzar esta serie, la cual se basaba en un proyecto abandonado hace tiempo por los creadores originales. En un principio se había pensado en encargarle la colección a Alan. Pero el buen señor dijo que niet, que si se lo hubieran pedido hacía 10 años quizá, que a día de hoy no quería ni oir hablar del tema. Lo que obligó a DC a buscar a las mentes y manos más brillantes del cómic para pasarles el marrón.

¿El resultado? Lo que tengo encima de la mesa de mi escritorio mientras escribo estas líneas con la película de Watchmen de fondo: Los cinco primeros números que empiezan a tapar los huecos que Alan Moore dejó intencionadamente vacios. El inicio de cinco miniseries que proponen otro planteamiento acerca de lo que no nos contaron en Watchmen, pero que respetan bastante el original.

Cada uno de los números que ECC editará en España (y en Latinoamerica) tendrá un total de 32 páginas a pleno color y saldrá a un precio de 2,50 euros por unidad. Todas ellas tendrán entre cuatro y seis capítulos, los cuales irán saliendo de forma mensual. Pero bueno, vosotros no queréis los detalles técnicos. Queréis la opinión del frikazo que escribe esto y lleva leyendo cómics desde lo cuatro años ¿no? Bueno, pues vamos a ello. Repasémoslos uno por uno.

Minutemen

La primera mini-serie, la que abre la colección, es Minutemen, la cual dibuja y guioniza Darwyn Cooke a lo largo de los seis números que dura. Y la elección no puede ser más acertada ya que precisamente por su trabajo en The Spirit (siguiendo los pasos del gran Eisner) el autor se desenvuelve de maravilla en el género pulp.

Con un estilo de cómic sencillo y muy clásico, Cooke usa como excusa para su relato Bajo la Capucha, la novela que escribe Hollis Mason, el primer Búho Nocturno, para narrar el ascenso y caída de los Minutemen, el primer grupo de superhéroes de esta continuidad.

 

A los poco adictos al cómic o a aquellos acostumbrados a un estilo hiper-realista, Minutemen no les gustará. Sin embargo, a los que entienden de cómic posiblemente les agrade y sepan valorarla en su conjunto como un doble tributo a la obra de Moore y a la vez a la de los cómics de superhéroes de los años 30 y 40. Personalmente, lo considero muy recomendable, a pesar de su lento ritmo, seguramente buscado a propósito para conferirle el estilo de novela. Además, es un punto de arranque ideal para el resto de mini-series, pues para algo desarrolla la génesis de Watchmen.

Espectro de Seda

La segunda en liza es la historia de Laurel Jane Júpiter, la segunda Espectro de Seda, durante su adolescencia. En el cómic original, Moore nos ilustraba la relación entre Laurel y su madre Sally, quien fue la primera Espectro, y señalaba las causas de este distanciamiento. Pero ahora, se nos presentan más detalles y ejemplos. Sin embargo, no esperéis una historia de heroínas, no al principio.

Darwyn Cook guioniza también esta serie de cuatro números y nos cuenta una historia de lucha generacional, la cual arranca con mucho tino describiendo un drama adolescente, que a más de uno le podría parecer poco interesante si lo que busca es acción y no una historia trabajada y divertida. Pero, ATENCIÓN, tan solo por el dibujo de Amanda Conner y el color de Paul Mounts, la obra es (a mi parecer) la más bonita de todas, visualmente hablando. Los colores y las iluminaciones de Mounts, junto al acabado perfecto de las expresiones de los personajes dibujados por Conner merecen ser tomados en muy alta consideración. Un trabajo brillante, destinado al único personaje femenino importante de Watchmen.

El Comediante

Esta colección de seis números, no sé por qué, pero creo que va a ser mi preferida. Guionizada por Brian Azzarello (100 Balas, Joker) y dibujada J.G. Jones (Wanted), nos ofrece la una visión diferente del detonante y primera víctima de la trama Watchmen: Edward Blake, El Comediante.

En su historia, Azzarello nos lleva a los años 60, con El Comediante convertido en un héroe al servicio del Estado como una mezcla de Capitán América y Nick Furia. Y nos presenta un lado mucho más humano de un personaje que (en palabras del cómic) “era poco menos que un nazi”.

Como ejemplo, en el primer número se redefine y suaviza la relación entre Blake y Kennedy, rompiendo la continuidad de la adaptación cinematográfica. Esta historia nos muestra a un hombre con principios y un estricto código de honor; y que, sin embargo, tiene las manos manchadas de sangre y un montón de secretos repugnantes que guardar.

El dibujo de Jones ayuda mucho, además. Pues su estilo realista, su manejo de los planos amplios y, de nuevo, la riqueza facial con la que dibuja a sus personajes, en ocasiones hace que nos creamos que leemos una película y no un cómic. Alex Sinclair, el colorista, se queda bien a gusto. Su iluminación, a veces un poco quemada, a veces demasiado sombría, da los toques justos para reforzar la sensación de realidad. Y aunque a ciertos ojos podría parecer deficiente, en conjunto logra unos resultados óptimos. Lo dicho, hasta el momento, mi preferida (a título personal) tanto por historia, como por aspecto visual.

Búho Nocturno

Daniel Dreiberg, Búho Nocturno, es nuestro cuarto invitado. Su colección nos lleva a la génesis del personaje, cuando siendo un adolescente se pone en contacto con Hollis Mason, el primer búho, para ser su Robin particular. Lo cual viene que ni pintado, pues recordemos que el Búho es una mezcla entre Batman y Blue Beetle. De ahí que mezcle elementos como un owl-car o una nave voladora.

Pero vayamos al grano. Aunque no digo que es mi preferida, sí puedo deciros que posiblemente sea la mejor de las cinco colecciones que han salido en esta primera hornada. Los cuatro números que durarán están dibujados por Andy Kubert, lo cual ya le da un valor artístico de peso. Pero si buscáis rarezas, ahí va el DATO: Este y el siguiente número son las últimas obras entintadas por el gran Joe Kubert antes de su fallecimiento. Y tan solo por eso, justifico su trabajo apresurado con tintas gordas y que sin embargo sigue siendo tan genial como siempre.

 

Por otra parte, el guión de J. Michael Straczysinki está un poco por debajo del dibujo. Si bien los diálogos del protagonista y de otros personajes están bien hilados, al llegar a Rorschach no le acaba de coger el pulso. Sin embargo, la fluidez de la historia funciona bien, y funcionaría mejor sino diera por hecho que cualquier lector ya ha leído antes Watchmen. Y esto se aprecia en las páginas finales del primer número, con su apresurado desenlace. Ahora bien, nada que no podamos perdonar si atendemos al maravilloso acabado final de la obra.

Ozymandias

Posiblemente el que menos me guste de los actuales y futuros lanzamientos de Antes de Watchmen, debido a la antipatía que me despierta el personaje; aunque estéticamente es impecable. Los seis números que dura exploran la personalidad de Adrian Alexander Veidt, más conocido como Ozymandias, son cosa de Len Wein (responsable del guión del videojuego que os comentaba antes) y Jae Lee (Inhumanos), creando un cómic atípico hecho a medida de Ozy.

Como Ozymandias tiene un papel capital Watchmen, esta serie sirve de background que retrata su ascenso al poder. En ella le seguiremos desde su infancia hasta su consolidación como el mayor empresario del mundo. En este aspecto, Wein hace un trabajo magistral mezclando flashback y monólogo interior. Éstos reflejan a la perfección el distanciamiento emocional, la megalomanía y la deshumanización que sufre Veidt.

 

Por su parte, Jae Lee llama mucho la atención debido al estilo que utiliza para reflejar la trama propuesta por Wein. Dividiendo la acción en páginas de viñetas simétricas y geométricas, sus dibujos de estilo etéreo se combinan muy eficazmente para crear una ambientación que refleja perfectamente la filosofía oriental del personaje. Altamente recomendado para a quien le gusten los psicópatas y los villanos.

¿Resultado?

Si Watchmen es la Illiada del cómic, Antes de Watchmen debería ser tomada como la Eneida. Esto es, dos obras independientes pero relacionadas entre sí, con un valor artístico intrínseco. Alan Moore y Dave Gibbons hicieron un trabajo soberbio jamás superado hasta la fecha. Y por tanto cualquier comparación de las nuevas mini-series es odiosa y está fuera de lugar.

 

¿Por qué? Pues simplemente porque lo que Azzarello y otros guionistas hacen es tomar a personajes redondos creados por la mente de un genio y expandirlos a modo de tributo a la genialidad del creador y de su obra. No pretenden ni superarlos, ni ponerse a su nivel, ni enmendarles la plana. Hacen lo mismo que harían los aprendices de un arquitecto de una catedral inconclusa al decidir que han de continuar la obra de éste tras su muerte, aún sabiendo que no poseen su genialidad. Vale, ni Alan Moore está muerto ni Watchmen es una catedral. Pero confío en que todos pillamos la analogía. Porque a pesar de llevar el sello de Watchmen NO es lo mismo ni quiere serlo, por mucho que incluye algún que otro "homenaje" entre sus viñetas...

Entonces, ¿por qué adquirirlos? Por varios motivos. El primero es que son obras que van a gustar a cualquier entendido en cómic nada más abra la primera página de cualquiera de ellos. El segundo, porque está inspirado en Watchmen, que tiene varios premios Eisner, Hugo y Harvey a sus espaldas... y sabiendo eso, DC no se ha atrevido a profanar su memoria, sino honrarla. El tercer motivo es que, adquiriendo la colección íntegra, hay posibilidad de leer el cómic entero La Maldición de Corsario Carmesi, que ya se vislumbró en la obra original como subtrama y que ahora se puede seguir por capítulos tras cada ejemplar de Antes de Watchmen. Y cuarto, porque deberíais fiaros de mí, que ya los he devorado. ¿O queréis que mande a Rorscharch a convenceros?

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