Reportaje

Entramos en Deus Ex Human Revolution

Por Óscar Díaz
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Deus Ex Human Revolution va a ser la primera experiencia cyberpunk para muchos. Para esos que no vieron Blade Runner o que no saben quién es Willian Gibson. Cómo no, para los que aún tienen la oportunidad de descubrir Ghost in the Shell. ¿Qué todo esto os suena a Matrix? Bien, es un buen punto de partida.

Con la dureza de las críticas que siguieron a Deus Ex Invisible War hace unos años, parecía difícil que los fans recibieran con buenos ojos la siguiente entrega de la serie. Una idea original de Warren Spector, que puso en práctica por las limitaciones a que estaba sujeto por otro de sus juegos, Thieft. Con una carrera como la de este hombre, que ha tocado los simuladores espaciales a la Wing Commander, los militares, el rol de los Ultima, el sigilo o, recientemente, las aventuras de Epic Mickey, crear un Deus Ex sin que él esté por medio es todo un desafío. Pero así es como Eidos Montreal se ha lanzado a resucitar una franquicia que pasó de una profundidad y libertad enormes a las limitaciones de las consolas en la anterior generación. Es, esto último, lo que quiere que olvidemos Deus Ex Human Revolution.

Empezamos de cero

El juego nos coloca cinco lustros antes de que los implantes cibernéticos se hicieran lo más normal del mundo. Cuando estos eran totalmente visibles, caros y muy enfocados a la investigación o las armas. En el mundo que habita nuestro nuevo protagonista vemos cómo el ser humano empieza a abusar de la tecnología, aplicada sobre sus propias carnes. Los miembros naturales se sustituyen por extremidades que son armas, la invisibilidad pasa a ser una opción más en el catálogo, la fuerza se multiplica con una laboriosa y costosa operación de pocas horas. Sin embargo, el ansia de poder y las corporaciones que tienen la tecnología hacen que la vida no resulte sencilla. Quienes buscaban un mundo utópico, con una simbiosis perfecta entre tecnología y vida se han dado con un muro que sólo entiende de resultados a fin de año.

Nos metemos en la piel de un antiguo miembro de los SWAT. Su entorno es atacado y… bueno, la situación nos recuerda mucho al proyecto Lazarus de Mass Effect 2, lo cual no es malo. Aprender de nuevo a usar los potenciadores de fuerza y todo un repertorio de implantes será una de las motivaciones del juego. El repertorio es muy amplio y no faltan ideas originales. Además, en Deus Ex Human Revolution nos ha sorprendido lo bien implementadas que están ciertas armas y movimientos. El cambio entre primera y tercera persona se convierte en la solución perfecta para combinar el sigilo, la cobertura en los combates y la investigación.

La libertad vuelve a Deus Ex

Este título incluye niveles en los que debemos buscar la salida o hallar una solución que nos permita avanzar con garantías. Además de usar la fuerza, siempre tendremos otras opciones a nuestra disposición, como en un juego de rol donde elegimos el personaje que queremos interpretar. La gente de Eidos ha intentado que provoquemos diferentes situaciones en el mismo entorno, que nos llevarán a un desenlace final con sentido. Precisamente, esta decisión invitará a que juguemos varias veces la aventura, demos con distintas soluciones y entablemos relaciones variadas con los otros personajes.

Un ejemplo de decisiones es la posibilidad de asesinar sigilosamente, dejar inconsciente o disparar todo un cargador con el ruido que eso provoca. Según actuemos, el juego nos colocará en una situación poco amistosa o nos veremos rodeados de todas las fuerzas de seguridad del edificio que queremos asaltar. Para terminar las cosas con mayor eficiencia, además de armas habituales se han incluido movimientos especiales. Estos vienen dados por los implantes que tengamos y no se limitan a empujar cajas o provocar un incendio. Algunas muy espectaculares son los combos que permiten eliminar a varios enemigos después de saltar desde un tejado, para lo que habremos disparado al cristal que teníamos bajo los pies. Al movimiento final le podemos añadir una lluvia de pequeñas granadas que acabe con los blancos un poco más alejados y, en cuestión de segundos, podremos estar ocultos tras unas cajas. Todo esto, con una precisión y suavidad que parece un vídeo. Sin embargo, sucede en tiempo real y debemos decidir sobre la marcha qué hacemos en cada momento.

Otras armas que nos han sorprendido y que son especialmente interesantes para sus creadores son los implantes oculares. El de rayos-X permite ver a través de los muros y saber quién está al otro lado. Acto seguido podemos introducir los brazos en la pared, agarrar al enemigo y dar buena cuenta de este. Estas situaciones se pueden repetir en cualquier momento y no son vídeos prediseñados, aunque lo parezcan en los tráilers que hemos visto hasta ahora.

Tecnología a nuestro servicio

El apartado técnico es muy convincente, no sólo en las opciones para el personaje, sino en el aspecto gráfico y sonoro. A pesar de tener un diseño de personajes que choca al principio, Deus Ex Human Revolution ofrece un repertorio de efectos muy espectacular. La estética cyberpunk está representada con todo lujo de detalles. La ropa, las máquinas, los edificios, el mobiliario… se nota que en Eidos se han tomado muy en serio resucitar esta saga. Incluso nos vemos en situaciones donde hay un homenaje tras otro a las referencias del género, con robots que a nuestro compañero Santiago Tejedor (Micromanía) en seguida le parecieron sacadas de Ghost in the Shell.

Definitivamente, con Deus Ex Human Revolution tenemos un renacimiento para la serie. Nuestros temores por la consolización de esta se han esfumado en cuanto hemos podido verlo en directo. Además de ofrecer un mundo de gran tamaño y muy cuidado, la libertad de acción está presente en cada momento. El control, aunque con menús adaptados a las consolas, tienen suficiente profundidad para evitar las quejas. Y, en el lado de la acción, hay para repartir. Este Deus Ex sí que parece adaptarse a los tiempos que corren, sin renunciar a sus orígenes, no como el anterior.

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