Escenas más caras eliminadas
Reportaje

Las escenas eliminadas más caras de la Historia del Cine

Por Raquel Hernández Luján
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Repasamos las escenas eliminadas más caras de la Historia del Cine algunas de las cuales fueron un fiasco: costaron una fortuna sin que llegaran a ver la luz.

A veces se quedan fuera del corte final de una película escenas muy trabajadas, ¡con lo caro que es hacer cine! Como bien imaginaréis en la mayoría de los casos las secuencias eliminadas más onerosas son las que tienen un gran trabajo de postproducción detrás: nos encontramos sobre todo con blockbusters y con grandes escenas de acción en las que hay muchos efectos especiales de por medio.

Las razones de que se queden fuera del corte final son diversas: demasiada duración, poca pertinencia, regrabación de secuencias para fomentar la continuidad o aclarar el argumento... Por fortuna, a veces se rescatan en las ediciones en DVD y Blu-Ray pero, en los peores casos, directamente tenemos que quedarnos con vagas descripciones de lo que podríamos haber visto en la gran pantalla. Entonces, como poco, nos corroe la duda de saber si habría sido para bien o para mal respetar lo grabado inicialmente.

Cuando recientemente ha salido a la luz la versión extendida de Batman v Superman: el amanecer de la justicia con media hora de material adicional que os detallamos pormenorizadamente en este reportaje, las críticas fueron dispares: para unos los planos cortados habrían sido imprescindibles para darle coherencia a la película en su conjunto y para otros solo servían para hacer aún más larga y tediosa una película que es de por sí lenta en su desarrollo inicial.

Para gustos, los colores. Y eso mismo debieron pensar todos aquellos directores que estrenaron un final en salas comerciales y que decidieron incluir en sus ediciones domésticas finales alternativos. ¿Les costó decidirse por una conclusión? Pues que decida el espectador desde el sofá de su casa... Hay que reconocer que es un poco tramposillo hacer esto, pero fue una fórmula adoptada durante mucho tiempo como algo normal: El efecto mariposa, Clerks, Acorralado... En otras ocasiones los proyectos han sido tan locos que no han llegado a salir adelante. Mira este vídeo sobre las películas de superhéroes que no llegaron a rodarse:

Pero centrémonos en esas escenas que no llegaron al montaje final pero costaron un verdadero pastizal. Algunas películas os las esperareis porque el rodaje fue tremendamente accidentado pero en otros casos, os sorprenderá saber el dinero tirado a la basura...

Guerra Mundial Z (2013)

Más de dos os preguntaríais por qué la película dirigida por Marc Foster pasa de un ritmo frenético y hordas de zombis saliendo hasta de debajo de las piedras a un tramo final relativamente tranquilo... Aunque a estas alturas todo el mundo conoce ya el azaroso proceso de rodaje y postproducción que vivió Guerra Mundial Z, la superproducción basada en el popular libro de Max Brooks, fueron Damon Lindelof y Drew Goddard los encargados de reescribir el final del guión para aligerar un poco tanta tralla.

Todo esto supuso volver a grabar e inflar aún más un presupuesto que ya se había disparado. Los dedos acusadores apuntaron directamente hacia el director pero con motivo del lanzamiento de la película en DVD y Blu-Ray, pudimos saber cuál era el final que no se incluyó: "después de la secuencia de Israel y el accidente de avión, Gerry (Brad Pitt) llega a Rusia y la teoría a la que llega en el laboratorio de la OMS en el final definitivo la descubre en el campo de batalla [...] La llamamos 'La batalla de Moscú' y es una gran batalla con zombis y muchos otros personajes donde finalmente Gerry los derrota al darse cuenta de que los zombis se alejan de él y le esquivan". De hecho parte del material rodado puede verse en el epílogo de la cinta.

Todos estos cambios redundaron en un final más apacible, ya que según comenta "estábamos cansados de tanta acción y queríamos que la película fuera más tranquila. No queríamos meter otra gran situación de combate".

Este cambio supuso una inversión extra (e inesperada) de 75 millones que podría haber hundido la cinta. Sin embargo y por fortuna acabó siendo uno de los taquillazos de 2013 con una recaudación de 540 millones de dólares, dando pie a una secuela que está en proceso y podría estrenarse en 2017.

Superman Returns (2006)

Una de las películas menos valoradas de Superman es la versión de Bryan Singer de 2006. El comienzo original iba a ser muy diferente al que vimos en pantalla, con una escena de más de cinco minutos en donde se veía al superhéroe viajando en una nave de cristal hacia los restos de su planeta Krypton.

Brandon Routh aparecía ataviado con un traje de color piel tan ajustado que parecía estar desnudo. Al llegar a su destino, comenzaba a sentir una enorme debilidad porque todo estaba plagado de kriptonita.

Finalmente, solo se trata de una pesadilla del joven de Smallville que no llegó al montaje final de la película: demasiado lenta y con escaso dinamismo teniendo en cuenta que no aportaba nada realmente sustancioso a la película. Ojo, dicen que costó 10 millones de dólares, así que inversión fallida... Suerte que se rescató en la edición doméstica, al menos.

Watchmen (2009)

Otra adaptación polémica: la de Watchmen. Cuando Zack Snyder se dispuso a adaptar la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons, tenía la intención de hacerla lo más fiel posible a la obra original, tal y como había hecho antes con 300. Eso incluía adaptar un cómic que un niño está leyendo dentro de las páginas de Watchmen, titulado Tales of the Black Freighter.

A pesar de que el estudio no quería que lo hiciera, Snyder se impuso y rodó un corto animado de 26 minutos para incluir en la película con la voz de Gerard Butler. ¿Por qué se quedó fuera? La película ya excedía los 160 minutos y se optó por no incluirlo en la historia pero sí aparece en los extras del DVD y luego, fue incluido en una reedición dentro de la película con un metraje de 215 minutos. Incluso se lanzó un tráiler del mismo:

Como veis, una joya de metalenguaje (un cómic dentro de otro cómic) en el que además se relata una historia trágica al más puro estilo griego, (con calificación R, por cierto). Se desconoce el coste total de esta pieza pero es obvio que disparó el presupuesto notablemente. La parte positiva es que funciona perfectamente de forma independiente.

La pequeña tienda de los horrores (1986)

Ya os hablamos de esta joyita que Frank Oz dirigió en 1986 cuando repasamos las 25 películas que cumplían 30 años en 2016. La pequeña tienda de los horrores, adaptación de un musical de Broadway sobre un vendedor de flores que crea una planta carnívora tenía en un principio un final que rondaba los 23 minutos de duración.

En él se mostraba a los protagonistas muriendo a manos de las malvadas plantas que terminaban controlando la ciudad de Nueva York. ¿Qué nos salvó de este final tan trágico? Los pases previos de testeo: un grupo reducido de espectadores pudo ver la película antes de que se estrenara en salas dando lugar a un cambio drástico ya que hubo unanimidad en que no funcionaba un final tan apocalíptico.

Conclusión: se volvió a rodar y el resultado fue un final feliz sin muertos y con plantas destruidas. ¿A cuánto ascendió la broma? A un quinto del presupuesto inicial: 5 millones de los 25 millones de dólares que costó la película se fueron a la basura.

La pequeña tienda de los horrores

Los hermanos Grimm (2005)

Aunque Los hermanos Grimm no es la película más popular de Terry Gilliam sí fue la más costosa, en gran parte debido a los efectos especiales.

Con un presupuesto inicial de 80 millones de dólares, el cineasta optó por quitar del montaje final la escena más cara de toda la película, protagonizada por Matt Damon y Heath Ledger. En ella, unos árboles creados por CGI atacaban a los hermanos. Nos quedamos con las ganas de verla porque nunca llegó a verse en ediciones domésticas, así que ¡que viva la imaginación!

Los hermanos Grimm

¿Cuál fue la razón? Su colega de los Monty Python, Terry Jones, le dijo que arruinaba el flujo de la historia así que consideró que narrativamente merecía la pena darle un corte al montaje final.

Casi famosos (2000)

Una de cal y otra de arena: el drama de Cameron Crowe no fue un éxito de taquilla y generó pérdidas para Dreamworks, pero ganó dos premios Oscar y un Grammy a la mejor banda sonora.

Si la recordáis, en esta medio biográfica del director, la música jugaba un papel fundamental hasta el punto que el presupuesto para adquirir los derechos de las canciones osciló entre los 3 y 5 millones de dólares, más del doble de la media.

A pesar del dinero disponible, el director tuvo que quitar del metraje una de sus escenas favoritas. Se trata de una secuencia en donde el joven William (Patrick Fugit) intenta convencer a su madre para que le permita trabajar para la revista Rolling Stone con la canción de Led Zeppelin, Stairway to Heaven. En dicha escena tan solo se ve a los actores escuchando la canción al completo, pero Crowe no pudo pagar los derechos pertinentes y tuvo que deshacerse de ella. Una verdadera lástima.

Casi famosos

La pregunta que nos queda en la mente es la siguiente: ¿si un director renuncia, por el motivo que sea, a una secuencia debe introducirla en un montaje final aunque no se estrene en salas? ¿Debería ser una decisión artística inamovible sea cual sea su coste? Contadnos qué opináis, pero, mientras os pensáis las respuestas tened en cuenta todas las variables: la idoneidad para el público al que se dirige la película, su calificación por edades, los derechos de la música, el ritmo de la película, la fidelidad a la obra original cuando es una adaptación y, sobre todo, la historia que nos quiere contar el equipo creativo (guionista, director, compositor...). ¡No es nada fácil!

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