Reportaje

Espaciofobia: 7 maneras de quedar atrapado en el vacío

Por Raquel Hernández Luján
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Quedar atrapado en la nada no es cosa de guasa, y el cine, desde que la tecnología nos ha permitido viajar al espacio, no ha dejado de ilustrar con maestría el agobio que eso supondría.

No es lo mismo quedarte flotando a la deriva, que tener a un bicho de dos metros lamiéndote los talones o autoexiliarte... En cualquier caso, en el espacio estás solo y dependes de tu nave para alimentarte, respirar y llegar a alguna parte.

Aprovechando la maravillosa cinta de Alfonso Cuarón, Gravity, que llega hoy mismo a los cines, queremos repasar con vosotros esas hermosísimas pesadillas en las que volver a la Tierra se antoja un anhelo difícil de alcanzar. Bienvenidos a la gravedad cero.

2001, una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968)

No se puede concebir un reportaje sobre el terror espacial sin hablar de Stanley Kubrick y una sus obras maestras, estudiada hasta la saciedad en las escuelas de cine y ganadora del Oscar a los mejores efectos especiales.

 

2001, una odisea en el espacio tiene uno de los tramos más sofocantemente angustiosos de terror espacial de todos los tiempos: el duelo entre la astuta máquina HAL 9000 y David Bowman (Keir Dullea), un astronauta que viaja en el Discovery 1 hacia Júpiter.

 

 

La inteligencia artificial de dicha computadora (esa luz roja de taimada voz) es la que maneja las funciones vitales de la nave y reporta un error que obliga a Bowman a realizar un paseo espacial "forzoso" para comprobar el estado de la unidad supuestamente averiada.

 

Para añadir más tensión, a su regreso Bowman comenta con su compañero Frank Poole (Gary Lockwood) que duda de las intenciones de HAL y en ésta ocasión es él el encargado de salir al espacio y la máquina se cobra su venganza despresurizando su traje y lanzándolo al espacio.

 

Moraleja: no trates de jugar al ajedrez con una computadora que controla hasta el aire que respiras, porque, si quiere, hará trampas y estarás perdido.

Naves misteriosas (Douglas Trumbull, 1972)

Otra cita imprescindible con el cine de ciencia-ficción es el debut en la dirección de Douglas Trumbull, uno de los especialistas en efectos especiales recordado por su fabulosa labor en películas como, precisamente, 2001, una odisea en el espacio y Blade Runner.

 

Naves misteriosas tiene un fuerte componente ecologista y humanista al desarrollar una moderna historia similar al arca de Noé. El botánico Freeman Lowell (Bruce Dern) es el encargado de una de las tres naves situadas en la órbita de Saturno que contienen lo que queda de la flora de la Tierra, ya extinta en nuestro planeta.

 


 

Un día recibe la orden de destruir todas las especies y regresar a su hogar, pero, incapaz de hacerlo, se hace con el control de la nave tras acabar con la tripulación y emprende una huída hacia ninguna parte con los dos robots de mantenimiento a los que trata de reprogramar para que le ayuden a cuidar "su jardín". Se trata de una fábula desalentadora cuyo mensaje, clarísimo, trata de crear cierta conciencia ecologista en el espectador.

 

Moraleja: Es mejor una poética despedida de tu hogar que perder tu humanidad sacrificando aquello en lo que crees. Pero prepárate para estar muy, muy solo.

Alien: el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) 

Esto ya es otra cosa. Nuestro amigo Scott redefinió totalmente el género cuando nos presentó a nuestro querido Alien saliendo del interior de Kane (John Hurt), uno de los tripulantes de la nave Nostromo.

 

 

De forma automática ésta se convirtió en una ratonera en la que el xenomorfo puso en graves aprietos a la teniente Ripley (Sigourney Weaver), al final, la única superviviente de la misión. Pero antes de eso la disputa final con secuencia de autodestrucción incluida y forcejeo en la lanzadera, nos hacía temer lo peor...

 

El hipersueño en el que se sumerge al final de la película y la imagen de la criatura precipitándose al espacio, daban por concluida una historia en la que se suponía que Ripley regresaría finalmente a La Tierra pero que... ¡milagros del cine!, regresó hasta en tres ocasiones más y tuvo su precuela en la criticada por unos y elogiada por otros Prometheus además de dos cintas coprotagonizadas por Aliens y Predators.

 

Moraleja: respeta la cuarentena después de visitar un lugar en el que hay vida extraterrestre y ¡cuidado con los conductos de ventilación!

Atmósfera Cero (Peter Hyams, 1981)

Sean Connery protagoniza este "western espacial" en el que da vida al marshall William T. O'Niel, destinado en Io, una de las lunas de Júpiter rica en titanio y en la que se ha establecido una colonia minera. Un día, a su regreso, descubre que su mujer y su hijo han partido en el transbordador que va semanalmente a la estación espacial y que en unos días les llevará de regreso a casa.

De forma repentina se da cuenta de que algunos mineros están muriendo en extrañas circunstancias al salir al espacio sin sus trajes protectores y mostrando una conducta temeraria. La razón es una droga que aumenta su productividad pero a medio plazo les produce daños cerebrales irreparables.

Su cometido será cortar el suministro, del que se encarga la propia empresa explotadora de la colonia. El mayor susto se produce cuando ésta envía dos sicarios a liquidarle, mientras el transbordador espacial está a punto de llegar y no le queda más remedio que jugar sus cartas si no quiere acabar siendo un fiambre.

Moraleja: las drogas son malas aquí y en Júpiter. Y punto.

Apolo 13 (Ron Howard, 1995)

Ron Howard dirige esta recreación dramatizada del accidente del Apolo 13 de 1970 y para ello toma como punto de partida la novela "Lost Moon" escrita por Jim Lovell (el comandante de la misión Apolo 13) y Jeffrey Kluger. Es la película responsable de la frase "Houston, tenemos un problema". Y vaya que si lo tenían cuando cuando una explosión inesperada alejó el vehículo espacial en el que se encontraban a miles de millas de la Tierra.

Con el mundo entero pendiente de los tres astronautas y de su lucha para regresar a la Tierra, los tres tripulantes tienen que agudizar su ingenio para conseguir reentrar en la atmósfera terrestre y amerizar sanos y salvos.

Moraleja: ingenio al poder, ante los avatares de la vida nada como la imaginación.

Stranded (María Lidón, 2001)

El granito de arena patrio al terror espacial en estado puro lo pone esta película subtitulada como Náufragos de la cineasta María Lidón que narra cómo la primera misión internacional tripulada a Marte se estrella contra la superficie del planeta.

La situación de los cinco astronautas es desesperada: no disponen de recursos y el tiempo para esperar la llegada del equipo de rescate se agota, lo que les deja una única solución: tres deben sacrificarse para que los otros dos sobrevivan y adentrarse en busca de refugio. Rodada con unos escasos 4 millones de euros esta cinta de corte independiente sorprendió en su día por su valentía al suponer el debut de su directora en el largo.

Moraleja: si se te acaban los recursos, sigue tirando millas, que peor de lo que estás...

Moon (Duncan Jones, 2009)

De nuevo un debut en la dirección, en esta ocasión de Duncan Jones, y con un modesto presupuesto. Sam Bell (Sam Rockwell) está a punto de terminar su contrato de tres años en la Base Minera Sarang situada en la cara oculta de la Luna. Ha pasado tres largos años con la única compañía de GERTY, una entidad robótica con inteligencia artificial programada para ayudarle y protegerle al más puro estilo HAL 9000.

 


La película explota con analógica destreza (¡vivan los efectos especiales de antaño!) la situación de aislamiento de Sam para explorar algunas ideas inquietantes acerca de cómo se comporta el hombre ante situaciones extremas que le obligan a replantearse su propia existencia.

 

Moraleja: demasiado tiempo solo puede hacer que estés perdido, de verdad, en el espacio.

Bonus track: La espaciofobia en otros medios

Aunque el protagonista de este reportaje es el cine, no queremos dejar pasar la oportunidad de comentar otros grandes momentos de terror en otros medios. Si hablamos de videojuegos, seguro que a todos nos viene a la cabeza Dead Space. En esta saga (sobre todo, en las dos primeras entregas), el ingeniero Isaac Clarke ha de pasar por varios tramos en los se encuentra en pleno espacio, mientras los necromorfos lo persiguen y el oxígeno se agota. Realmente angustioso.

 

Para terminar, nos gustaría recomendar el manga Planetes, de Makoto Yukimura. Éste nos cuenta la historia de "Hachimaki" Hoshino, un astronauta que quiere viajar a Júpiter. En los primeros compases de la historia, un accidente espacial lo traumatiza y provoca en él un enorme terror al espacio. La escena en la que está a punto de volverse loco en una simulación que lo priva de cualquier sonido o imagen pone los pelos de punta.

 

 

En suma, amigos, el espacio es el lugar ideal para volverse loco o para que algo salga mal. No todas las historias terminan necesariamente en desdicha, pero sí que es cierto que el espacio estimula nuestra imaginación y nos hace pensar en lo desconocido, en el ¿y si...? y en qué sucedería si estuviésemos de verdad contra la espada y la pared, es decir, entre el planeta azul y la inmensidad de la que está rodeada. Hoy mismo sabremos cómo se enfrentan Sandra Bullock y George Clooney a esta situación en la cinta de Alfonso Cuarón. No dejéis de soñar con el espacio.

Lecturas recomendadas