Reportaje

¡Feliz Día del Orgullo Friki!

Por Jesús Delgado
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Ya es 25 de Mayo, así que lo repetimos: ¡Feliz Día del Orgullo Friki! Hoy es el día nacional de los lectores de cómic, gamers, otakus, roleros, wargamians, jedis, trekkies, tolkianos y todos aquellos que nos consideramos niños grandes en general.

Finalmente ha llegado el día que todos estabáis esperando: el día del Orgullo Friki. Es el momento de encender vuestros sables de luz, afilar vuestras orejas vulcanianas, ceñiros Anduril al cinto, comprobar vuestro destornillador sónico y comenzar a chapurrear en tokiota para desvariar acerca de si Mewtwo es el pokémon más poderoso.

Hoy, día 25 de mayo, se celebra a lo largo y ancho de varias ciudades españolas una serie de eventos que tienen como fin el festejar lo glorioso y jolgorioso que supone ser friki. Por que, ¿hay algo mejor que tener síndrome de Peter Pan, gustarte juguetes, videojuegos, cómics, manga, anime, series de ci-fi, y que además te importe un bledo el qué dirán? ¡Pues claro que no! ¡Y quien diga lo contrario es que está enfadado porque no tuvo un Digimon de niño!

Así que, los que sois del palo del infantiloide autor de estas líneas, aprovechad e informaos en la página del Día del Orgullo Friki acerca de las cosas que podéis hacer en vuestras ciudades de residencia. Pero si poneros a mirar os da mucha pereza y decís aquello de "¡Que lo haga Perry!", os intentamos motivar con algunos ejemplos de lo más jugoso que pasará mañana.

Guía del Autoestopista Galáctico para el Día del Orgullo Friki

En Madrid, la Telefónica Flagship Store colabora con el canal TNT y la organización del festejo para realizar visionados de las series más frikazas, como Robot Chicken u Hora de Aventuras. Aunque si preferís la calidez de vuestro sofá para disfrutar de ello, tranquis, que también tendreis exposiciones y concursos.

Aunque ésta no será la única gorda que se montará en la capital del Reino de Hispania. El Mono Araña será una de las tiendas que se sumen a la celebración. Para ello no solo organizará un evento muy especial de un clásico del frikismo: un torneo de Magic: The Gathering, como en los buenos tiempos. Además, tendrá como invitados especiales en concierto a los chicos de Duendelirium.

Mientras, Barcelona también saltará a la arena. Bharma (Carrer Pere IV, 93) será centro de reunión para los frikis catalanes, en el encuentro multifandom Star Trek, Star Wars, Stargate, Battlestar Galactica, Doctor Who... Todos los credos del Multiverso se darán cita. 

Tampoco debemos, y no queremos, olvidarnos de Logroño, en donde esta semana se celebra la fiesta hermana: La semana friki de Logroso: Frikoño, de la que el sábado es su quinto y candente día, y en el que el Friki Harlem Shake frente al Mediamarkt de la ciudad será el evento posiblemente más memorable.

Y la lista sigue: La Coruña, Granada, Cádiz, Bilbao, Avilés, Zaragoza.... todas ellas acogen también sus propias celebraciones. Las cuales, si realmente sois unos freaks de pro no os perderéis.

Pero un momento ¿Cómo estáis seguros de que sois unos frikis?

¿Gandalf, cómo reconoceré a un friki?

Friki viene de la voz inglesa freak (rareza, monstruíto) y básicamente viene a designarnos a los habituales de esta página. Porque, lo dicho, si sois consumidores de productos de subcultura entonces sois eso, unos frikis. O unos geeks, que es el termino que se usa para referirse a nuestra estirpe allá en los paises anglosajones.

Pero un momento, diréis, "yo no soy un friki". Corrección, humanos, según la RAE, friki es, y nos quedamos con dos acepciones:

2. com. coloq. Persona pintoresca y extravagante. 

3. com. coloq. Persona que practica desmesurada y obsesivamente una afición.

 

Así que seguramente muchos de vosotros, incluyendo al nerd que escribe estas líneas, sois unos frikis, pues de algún modo cumplimos la tercera acepción, ya que practicamos y celebramos nuestras aficiones de forma algo desmesuradas: Ya sea alabar al Profesor Tolkien como si hubiera inventado la rueda, usar habitualmente argot referido a Star Wars o Star Trek, o incluso realizar analogias entre elementos informáticos y la vida real. Eso sin, sin contar con el uso de términos de Internet como "epic fail", "bromance" o "lol" para referirnos a episodios de nuestro día a día.Y ya ni hablemos de las horas y la pasta invertidas en cartitas de Magic y juegos de mesa y en tebeos...

 

 

Todo esto nos lleva a considerarnos como claros ejemplos de la segunda acepción: Persona pintoresca y extravagante. Sobre todo si nos comparamos con nuestros padres, madres y abuelos, cuyas principales aficiones son un tanto diferentes a las nuestras, y de ahí que a sus ojos seamos poco menos que especímenes de carnaval. O lo que es lo mismo, es como si apolíneo Superman de Shuster y Siegel se encontrara con Los Invisibles de Grant Morrison.

 

O al menos así era hasta hace poco. Para los más jóvenes, ser friki, leer a Batman, machacar videojuegos y ver anime, es algo normal. Pero existen los que, como el repugnante spoileador de material americano abajo firmante, somos veteranos de viejas guerras y aún recordamos los viejos tiempos en los que el rolero, el lector de cómic y el que prefería Bloodbowl a fútbol en el recreo compartíamos el mismo armario: el de los raritos.

 

Sin embargo, a día de hoy esa tendencia se ha invertido.Y, curiosamente, con ella los arquetipos que presentaban al friki como un varón de entre 15 y 30 años, socialmente inepto, con sobrepeso y problemas de autoestima que sobrecompensaba con dotes para las ciencias o una formación académica brillante. A día de hoy, el friki ya no es un estigmatizado social, y es una persona de lo más corriente, que incluso tiene hijos, amigos y problemas reales más allá de la ansiedad que le produce esperar un año más para ver cómo acaba Juego de Tronos.  Ah, y tampoco son como nos los pintan en Big Bang Theory, serie la que debemos parte de la integración de la comunidad geek en la sociedad, aunque haya sido a costa de caricaturizar a tope al friki medio.

 


 

Y de hecho, para celebrar esta realidad, existe este día, que está inspirado en el Día del Orgullo Gay (y quien diga que no es así, miente más que Obi-Wan acerca de la familia de Luke), en el que se normaliza la condición de "bicho raro" como algo tan natural como pegar berridos por once tios dando patadas a un balón o animar a un hombre sin cuello a bordo de su Ferrari... Lo cual, por cierto, nos lleva al meollo de este artículo.

El Día del Orgullo Friki Begins

Palabra de Wikipedia, el Día del Orgullo Friki se remonta al lejano 25 de mayo de 2006, cuando un blogger llamado Señor Buebo hace un llamamiento a las armas a través de la red para reunir al resto de la muchachada freak de España. Esta fecha, ojo, no es casual, ni mucho menos, ya que el 25 mayo es el cumpleaños real de La Guerra de las Galaxias, ya que dicho día fue cuando se estrenó Star Wars en cines.

En contra de lo que los más gruñones pensaron, la fiesta cuajó y la Plaza del Callao de Madrid se convirtió en el epicentro de un movimiento que ya tiene siete años de vida. Y lo hizo tan bien que el Día del Orgullo Friki no sólo se celebra a día de hoy en España. Al parecer, según tenemos entendido, Estados Unidos, Canadá y México también la han adoptado. Y por una vez, para variar, somos nosotros quienes exportamos una fiesta.

¿Quién sabe? Lo mismo dentro de unos años, también lo celebrarán en Tatooine, Hyrule o La Comarca.

Hasta el Infinito y más allá

Al final, para bien o para mal, y con crisis o sin ella, el Día del Orgullo Friki se ha instalado en nuestra cultura y parece decidido a querdarse. Contra todo pronóstico realizado por más de un sociologo marisabidillo que decía que el frikismo iba únicamente unido al comercio y al merchandinsing, al final incluso cuando el dinero escasea, la fidelidad y el culto a las ficciones se mantienen.

¿Sería acaso peregrino pensar que el frikismo ya es no solo una forma de vida, sino también el embrión de una religión? En Australia, a día de hoy, la Fuerza es una religión. Y paralelamente, ser trekkie o tolkiano en ciertos paises es una seña de identidad.

El frikismo ya no es solo una moda urbana, desde luego. Pues tampoco es algo homogéneo. No todos los frikis consumimos lo mismo, ni nos inspiran las mismas historias ni los mismos cuentos. Los frikis, formulado de una forma simple y como apuntabamos antes, somos niños grandes.

Dicho de otro modo, somos adultos que aunque hemos aceptado nuestra condición y nuestra edad, aún conservamos la capacidad para asombrarnos ante el prodigio de un muchacho volando sobre su nube mágica o de un maravilloso acróbata que salta de edificio en edificio ayudado de sus telarañas, que retenemos la capacidad de soñar con seres tan hermosos y poderosos como la hechicera que lanza el Drug´s Slave o con ser tan valientes e invencibles como el último hijo de Krypton, de ilusionarnos al creer que nuestro coche podría llevarnos a 1955 cuando alcance los 140 km/h o que con un gamepad en la mano somos la última línea de defensa contra El Covenant.

Por todo eso, hoy podemos decir aquello de... ¡Soy un friki y estoy orgulloso!

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