Reportaje

Final Fantasy XIV: A Realm Reborn, impresiones PS3

Por Thais Valdivia
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Falta muy poco para que este nuevo intento de Square Enix dentro del mundo de los MMORPG vea la luz para todos los usuarios de PC y PS3.

Tras dos años de duro trabajo y esfuerzo por parte de los chicos de Square-Enix, el próximo 27 de agosto se pone a la venta el esperado renacer del MMORPG Final Fantasy XIV. Bajo el título A Real Reborn, esta nueva versión busca superar a su polémica predecesora con unos drásticos cambios que se podrán ver tanto en PC como en PlayStation 3.

Para que el resto de jugadores puedan comprobar de primera mano todo lo que ofrecerá el juego, se han abierto fases de betas privadas en las que sólo unos pocos elegidos han podido entrar tras solicitar un código en la web de Square-Enix. En la última de estas fases los usuarios de PC pueden interactuar en el enorme continente de Eorzea con los jugadores de PlayStation 3. Esto le da más vida si cabe a este esperado título.

Antes de poder poner el pie por primera vez en el mágico mundo de Final Fantasy XIV: A Realm Reborn, tenemos que crear un personaje con el que nos sintamos identificados gracias al elaborado y amplio editor. Podemos elegir raza (Hyur, Elezeen, Lalafell, Miqo’te y Roegadyn), horóscopo, clase inicial (arquero, guerrero...), sub-raza,  color de la piel, tipo de ojos, vestuario, etc. Ningún detalle se deja de lado en este punto. 


Primeros pasos en Eorzea


Como todo buen juego de rol, los primeros minutos los pasamos realizando tareas y misiones algo fáciles mientras los tutoriales nos explican en perfecto inglés y con todo lujo de detalles los secretos de los diferentes menús y cómo acceder a ellos. Estas primeras misiones que vamos realizando son de todo tipo: ayudar a algún personaje, llevar objetos de un lado a otro del mapa, derrotar a un número concreto de enemigos, etc. A medida que avancemos, estos cometidos pasan a ser mucho más complicados. En total, podemos tener activas hasta cinco misiones al mismo tiempo.

En cuanto a la historia, esta se sucede dependiendo de los actos que realizamos y de los lugares que vayamos visitando. Nos asaltarán, además, escenas de vídeo de gran calidad para que no nos perdamos nada de todo lo que se cuece a nuestro alrededor y así poder vivir una experiencia única.

Al igual que el resto de títulos de este género, los combates contra todo tipo de monstruos están a la orden del día. Cuando veamos a algún enemigo, la contienda comienza en el momento en que le ataquemos. Son peleas muy rápidas y dinámicas en las que nuestro personaje debe hacer honor a su clase y atacar con las diferentes habilidades que posee. También se han incluido los límites (ataques especiales) para que las peleas sean mucho más amenas y espectaculares. Al finalizar se nos dan puntos de experiencia que ayudan a que nuestro héroe (o heroína) suba de nivel y sea mucho más fuerte.

Si lo que queremos es recibir recompensas más suculentas, lo que tenemos que hacer es ir en busca de los evento FATE (Full Active Time Events). Estos aparecen de manera aleatoria en cualquier lugar del continente y consisten en que un grupo de jugadores deben unir sus fuerzas para acabar con un enemigo en concreto. Dichos eventos FATE, además, deben superarse dentro de un límite de tiempo impuesto y todos aquellos que participan consiguen experiencia y objetos dependiendo de lo que hayan hecho en combate. Aunque debemos tener cuidado, porque algunos FATE están dirigidos especialmente a jugadores con un nivel de experiencia alto y si nuestro nivel no es el adecuado no nos dejan participar. 

Renovarse o morir


Si hay algo que sorprende desde el primer momento en que comenzamos a jugar es, sin duda, el gran apartado gráfico. Los distintos y amplios escenarios que podemos visitar (ciudades, templos, cuevas, mazmorras, llanuras, etc.) rebosan vida en cada esquina. Destacan los efectos de los fenómenos meteorológicos como la lluvia, el reflejo del sol en el agua, las animaciones de los personajes y los pequeños elementos que consiguen que cada localización sea más especial que la anterior.

La banda sonora se caracteriza por unas melodías de índole fantástico y épico que nos meten en situación y que varían en el momento en que entramos en combate o si cambiamos de escenario. Asimismo, hay que destacar que, de vez en cuando, la banda sonora da paso a un silencio que es roto por los pasos de nuestro personaje, lo que le da un toque de realismo. Al igual que los textos, las voces de los protagonistas se encuentran dobladas al inglés.

Final Fantasy XIV: A Realm Reborn  es un juego que en un primer momento fue creado para PC y eso se nota en algunos puntos a la hora de probarlo en una consola PS3. Por ejemplo, cuando queremos hablar con otro usuario, tenemos que echar mano del pad, lo que se hace algo bastante tedioso y complicado. También ocurre lo mismo a la hora de realizar determinadas acciones al mismo tiempo. En un PC se hace de forma más rápida y fácil que con un mando de consola.

A pesar de estos pequeños inconvenientes, el título tiene todo lo necesario para convertirse en un muy buen MMORPG que conserva todo lo bueno de la saga Final Fantasy.

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