Reportaje

Nintendo Game Boy cumple 25 años

Por Álvaro Alonso
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Se cumplen 25 años desde que Nintendo abultó nuestros bolsillos con Game Boy, la emblemática consola portátil ideada por Gunpei Yokoi. Cuatro pilas y una infinidad de cartuchos eran el sustento del que se nutría para hacernos pasar buenos ratos en el autobús, el metro, el coche de camino al pueblo y, por qué no decirlo, en el baño.

Pero la mítica Game Boy, con su característica forma cuadrada, dos botones rosados, cruceta con ocho direcciones y pantalla de tonos verdosos era mucho más que eso. Muchísimo más. Fue el símbolo de toda una generación de jóvenes, que vieron en su precio ajustado y sus pequeñas dimensiones la oportunidad ideal para iniciarse en el mundo de los videojuegos o para pasar al siguiente nivel. Al fin y al cabo, era como tener una NES portátil, y si apuramos, casi hasta una Super Nintendo. Con el paso del tiempo, la pequeña Game Boy expandió horizontes, hasta el punto de convertirse en todo un icono de la cultura pop: es bastante probable que si le enseñamos la consola a nuestros mayores la reconozcan al instante; "la maquinita", dirán. Ha aparecido en películas, libros, cómics, anuncios, ha sido el motivo de obras que se exponen en museos de arte contemporáneo y su chip de sonido es utilizado para componer canciones cuyo estilo musical es denominado nintendocore. ¡Si hasta se conserva una Game Boy que sobrevivió a la Guerra del Golfo!

Pero a pesar de todos los usos que se le ha dado con el paso de los años, Gunpei Yokoi concibió GB como un aparato de entretenimiento del que disfrutar en cualquier parte y en cualquier momento. Antes de su puesta a la venta, las revistas de la época se hacían eco de la información que llegaban desde Japón, y todo apuntaba a que una máquina dispuesta a revolucionar el mercado se estaba fraguando en las oficinas de Nintendo. Julian Rignall, editor de C&VG fue uno de los primeros afortunados en pulsar sus botones y no tuvo más remedio que caer rendido a sus pies: se adapta perfectamente a tu mano, tiene su propia pantalla de televisión, y los juegos vienen en cartuchos del tamaño de una caja de cerillas. ¿Demasiado bueno para ser cierto? En efecto, demasiado bueno y demasiado cierto.

1990 fue el año elegido para dar la cara en Europa, casi 18 meses después de su debut japonés. De ahí que el catálogo de la máquina contase con media docena de títulos. Pero sin duda había dos que sobresalían por encima del resto, y que es probable que todo aquel que tuviese una Game Boy en su día los haya poseído: Super Mario Land y Tetris. El primero, producido por el propio Yokoi, fue uno de los títulos de lanzamiento y se convirtió en un éxito mundial, vendiendo un total de 18 millones de copias. Al fin y al cabo, se trataba de un título del fontanero más famoso de la historia que derrochaba calidad y buen hacer por los cuatro costados. Eso sí, no se libra de poseer ciertas particularidades, como fases estilo shooter en las que Mario se pone a los manos de un submarino o un avión, o cambiar al malvado Bowser por un alienígena llamado Tatanga y a la princesa Peach por una tal Daisy (que ha ido adquiriendo protagonismo en la saga con el paso de los años). Más curiosa aún era la escena que nos esperaba al final de cada enfrentamiento contra jefe: en lugar de un Toad explicándonos que la princesa se encuentra en otro castillo, nos topábamos de bruces con la propia princesa, que nos agradecía nuestra labor... Para luego revelar que se trataba en realidad de un monstruo disfrazado. Inolvidable.

El caso de Tetris es distinto, y es que la mayoría de Game Boy que se vendieron lo hicieron en un pack que incluía el mítico puzzle ruso. Esta maniobra resultó ser una de las jugadas más rentables de Nintendo y perdura como el mejor pack 'consola + juego' de la historia: en una misma caja se aunaban una máquina portátil con el juego definitivo para partidas rápidas, terriblemente adictivo y de fácil acceso para todos los públicos. Hasta un millón de unidades vendidas en su primera semana en el mercado y el inicio de lo que se denominó "fiebre Tetris" son la prueba irrefutable de que la compañía acababa de hacer historia.

Pero el catálogo de Game Boy no se limita a dos juegos que hicieron historia: adaptaciones de recreativa, adaptaciones de NES e incluso de la propia Super Nintendo tuvieron cabida en los circuitos de la máquina, así como aventuras completamente originales que debutaron en la portátil y fueron trasladadas más tarde a consolas "grandes". Entre las obras más recordadas por los jugadores encontramos: Metroid II: Return of Samus, la continuación de la aventura iniciada por Samus Aran en NES y precuela del magnífico Super Metroid; Super Mario Land 2: 6 Golden Coins, secuela del título original que, además de mejorar prácticamente todo lo visto en su antecesor, marcó la primera aparición de Wario, el avaro rival de Mario; Wario Land 2, segunda entrega protagonizada por este villano que nos proponía un acercamiento muy distinto al de los juegos del fontanero, con un desarrollo plagado de humor, minijuegos y secretos; Donkey Kong Land y todas sus secuelas, adaptaciones de los Donkey Kong Country de Super Nintendo en los que los monos más famosos de la compañía removían tierra y mar en busca de sus amados plátanos; The Legend of Zelda: Link's Awakening, la primera aventura portátil de Link se ganó su hueco en el corazoncito de los jugadores con su historia y un desarrollo que era todo un homenaje al legendario A Link to the Past, además de demostrar que las aventuras épicas a gran escala también tenían cabida en la portátil de Nintendo.

Tras seis años de éxitos sin precedentes y semejante catálogo a sus espaldas, en 1996  la vida de Game Boy tocaba a su fin. Muchos decían adiós a la portátil, guardandola en algún rincón de sus casas con una sonria en los labios por todos los buenos ratos pasados, y poniendo la vista en el futuro. Pero de la nada aparecieron dos cartuchos que hicieron que mas de uno rescatáse su querida máquina del cajón para seguir machacando botones. En efecto, hablamos de esos juegos que con sus característicos colores rojo y azul iniciaron una fiebre que poco o nada tuvo que envidiar a la originada por Tetris.

Pokémon Rojo y Pokémon Azul revitalizaron Game Boy y la encumbraron una vez más al podio de las consolas más vendidas. Estos monstruos de bolsillo eran el reclamo perfecto para niños y no tan niños, con una mecánica simple pero a la vez muy profunda que potenciaba el afán coleccionista de cada uno hasta límites insospechados. Los patios de recreo se convirtieron en centros de intercambio y combate entre criaturas virtuales, y era raro no ver grupos de infantes con la vista fija en sus portátiles. Pokémon también popularizó el uso de uno de los add-on disponibles para la plataforma: el cable link, con el que se podía disfrutar de partidas entre varios jugadores o transferir datos. Pero hubo muchos más, entre los más recordados se encuentran: la linterna que permitía disfrutar de partidas en la oscuridad, la lupa que ampliaba la pantalla, la GB Camera, que como su nombre indica permitía tomar fotografías, y la GB printer para imprimir dichas fotografías.

Nintendo intentó exprimir el éxito de Game Boy al máximo, de ahí que con los años la máquina contase con un gran número de revisiones que añadían nuevas funcionalidades o mejoraban el diseño. La primera fue Game Boy Pocket: se puso a la venta en 1996 y poseía unas dimensiones inferiores, una pantalla en blanco y negro y requería tan solo dos pilas para funcionar. La siguió Game Boy Color en 1998, que como su propio nombre indica, nos permitió (¡por fin!) disfrutar de juegos a todo color. Aunque, por desgracia, algunos títulos de GBC no eran compatibles con los modelos anteriores. En 2001 Nintendo puso a la venta Game Boy Advance: este nuevo modelo poseía una potencia gráfica muy superior, lo que se tradujo en juegos más complejos y vistosos. Aun así seguía siendo retrocompatible con los juegos de GB y GBC. En 2003 se lanzó Game Boy Advance SP, rediseño de GBA que incluía la ansiada pantalla retroiluminada y batería en lugar de pilas. La familia se despidió en 2005 con Game Boy Micro, el modelo más pequeño hasta la fecha, y todo un homenaje en su diseño al mando de NES.

Para terminar nos despedimos recordándoos que podéis visitar el especial Los 20 Mejores Juegos de Game Boy si queréis profundizar en las mejores obras de la portátil. Nosotros albergamos la esperanza de que en algún futuro Nintendo decida fabricar un nuevo modelo de Game Boy y ¿quién sabe? Quizás el reciente anuncio de que la compañía se encuentra enfrascada en el desarrollo de un nuevo dispositivo portátil pueda significar eso mismo. Mientras esperamos a descubrir de qué se trata, os invitamos a que busquéis en los cajones de vuestra casa a esa antigua compañera y echéis una partida por los viejos tiempos. El que escribe estás líneas piensa hacerlo en cuanto termine esta frase.

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