Reportaje

God of War - Análisis retro

Por Martín Amechazurra Falagán
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God of War fue uno de los primeros títulos desarrollados en exclusiva por SCE Santa Monica Studio para PS2. El primer juego de la saga de PlayStation nos pone en la piel de Kratos para confrontar al mismísimo Ares.

God of War, el undécimo juego más vendido de la historia de PS2, fue el primer juego de una de las sagas más conocidas de PlayStation. Lanzado el 22 de marzo de 2005, el título de Santa Monica Studios lograba unir una jugabilidad muy pulida con un apartado gráfico impresionante y una buena banda sonora, lo cual creó uno de los mejores juegos de toda su generación e inspiró otros seis lanzamientos dentro de la saga (Por el momento).

Desarrollado bajo el nombre "Dark Odyssey", God of War fue revelado como tal por primera vez en 2004, poco antes del E3. David Jaffe, el director del juego, lo describió como "Una mezcla de la acción de Devil May Cry con la resolución de puzzles de Ico". Así mismo, Jaffe situa el concepto del juego en lo que pasa al mezclar la mitología griega con el Heavy Metal, añadiendo elementos adultos a la historia y creando una aventura inspirada por la venganza, que otorga a los jugadores libertad total a la hora de luchar de manera brutal.

Y es la venganza uno de los motores de la historia. En una Grecia poblada por los dioses y criaturas mitológicas, Kratos es un guerrero espartano que, antes de caer en combate, se ofrece al dios de la guerra Ares para que salve a sus hombres y le otorgue un mayor poder. Tras matar a su propia familia, engañado por Ares, Kratos se convierte en el fantasma de Esparta con un único objetivo: Matar a un dios. Su venganza le llevará desde el mar Egeo o el inframundo, hasta el monte Olimpo, luchando contra todo tipo de enemigos como la Hidra o Medusa.

El mundo de God of War es un mundo violento, y más si lo ves a través de Kratos. Las emociones del espartano varían a lo largo del juego entre cabreado y muy cabreado, incluso cuando está ocupado "rompiendo jarrones" en la cama. Lejos de crear una historia unidimensional, esta consistencia en sus emociones encaja perfectamente con la temática del juego, y con la brutalidad de éste. El juego nos permitía dar rienda suelta a nuestra sed de venganza mediante combates viscerales con las Espadas del Caos (entre otras), eliminando a todo lo que se moviera en pantalla de manera sangrienta.

Los combates son, por tanto, el eje de God of War. Decir que la jugabilidad era fluida es quedarse corto. Con las Espadas del Caos, Kratos podía encadenar combos de más de 100 golpes, desatando toda su furia sobre los enemigos. Otro elemento importante de los combates eran los Quick Time Events. Cuando un enemigo poderoso queda suficientemente debilitado, y el juego te lo indica, pulsar el botón círculo inicia una secuencia en la que Kratos elimina a su adversario de manera brutal, si se ejecuta correctamente. También hay que mencionar los poderes que se obtienen durante la aventura, como la Furia de Zeus, o la Ira de Poseidón, que daban variedad a los combates y hacían más poderoso a Kratos.

Además de las armas anteriores, el jugador podía encontrar otras tres espadas diferentes a lo largo de su aventura. La Espada de Artemisa, que se halla en el Templo de Pandora, permitía realizar ataques verdaderamente poderosos que despedazaban a los enemigos, aunque es más lenta que las Espadas del Caos. Por otra parte tenemos La Espada de los Dioses que, si bien es poderosa, sólo podía ser utilizada durante el combate final. Finalmente están las Espadas de Atenea, obtenidas tras superar el juego, y muy similares a las primeras armas de Kratos.

Pero no sólo de combates vive el juego. God of War también presenta puzzles y secciones de plataformas a lo largo de la aventura. Si bien es difícil que estuvieran a la altura de los combates, las distintas zonas a las que se enfrentaba Kratos aportaban variedad al juego y nos daban un momento para descansar de toda la sangre que deja el guerrero espartano a su paso. Es verdad que la muerte instantánea al fallar un salto podía ser algo frustrante, en especial en las zonas más complicadas, pero aún así las secciones de plataformas del juego estaban bien implementadas. Por otra parte, los puzzles, sin llegar a ser demasiado complicados, eran fundamentales para darle mayor equilibrio a la jugabilidad del título.

La aventura contaba también con otros elementos como los orbes. De tres tipos diferentes: los orbes verdes regeneraban tu vida, los azules tu magia, y los rojos actuaban como experiencia con la que mejorar tus poderes y tus armas. Además, el jugador podía encontrar durante el juego hasta 18 Ojos de Gorgona y Plúmas de Fénix, que aumentaban la barra de vida y la barra de magia respectivamente. Con esto, el juego ofrecía una manera de mejorar a tu personaje y hacerlo aún más mortífero de lo que ya era.

God of War, el primer juego de la saga en ser desarrollado, fue uno de los mejores juegos de PS2 y el comienzo de uno de los buques insignia de PlayStation. Estas últimas semanas han estado llenas de rumores que apuntan al desarrollo de un nuevo God of War ambientado en la mitología nórdica ¿Serán ciertos los rumores? ¿Veremos de nuevo a Kratos en el próximo E3? Si tenéis ganas de volver a encarnar al fantasma de Esparta, está disponible God of War III Remasterizado para PS4

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