Análisis

Grendel: El legado - Review del volumen 2

Por Jesús Delgado
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Grendel: El legado llega a nuestra sección de review de cómic. Analizamos la evolución del anti-héroe creado por Matt Wagner, siguiendo los pasos de los herederos de Hunter Rose, el primer Grendel. 

Grendel: Hunter Rose fue solo el comienzo. Con este primer volumen viajamos al interior y al futuro del universo de Grendel, creado por Matt Wagner allá por los ochenta. Con su segundo volumen, titulado Grendel: El legado, seguimos la pista a la hija adoptiva de Grendel, Stacy Palumbo sus posteriores sucesores: Christine Spar, Brian Li Sung y el Capitán Wiggins.

En este libro se recopilan el relato del destino de Stacy y las peripecias de los tres Grendels del siglo XXI y también los últimos de la civilización antes del apocalipsis. Y es que a partir del tercer volumen las cosas se tornarán más retorcidas, distópicas y paranormales, si cabe. Del mismo modo, este volumen también sirve para presentar al siniestro Tujiro XIV, un vampiro kabuki que se erigirá como el gran villano y antagonista de las sucesivas generaciones de Grendels.

 

Grendel: El legado recopila buena parte del material original de Dark Horse y Comico de Grendel. Esto es, Grendel: La Hija del Diablo (un especial de dos números de 1999);  El Legado del Diablo (Grendel #1 a 12), El Diablo en el interior (Grendel #13 a 15), Grendel: Relatos del Diablo (Grendel #16 al 19). Todo ello, a su vez, viene siendo más o menos la mitad de la colección original de cómics de Grendel. 

Este material, por tanto, pertenece al cómic independiente norteamericano, bastante poco convencional en cuanto a ilustración, tono, argumento y narrativa. De hecho, aunque su lectura es lineal, frente a la fórmula del anterior volumen que saltaba entre tiempo y espacio de manera regular, Grendel: El legado ordena de manera cronológica todos los sucesos, a pesar de que el material no se publicara necesariamente en el orden que el tomo lo presenta. Sin embargo, esta no es su mayor complicación, como vereis en el siguiente epígrafe.

El complejo legado del Diablo

No nos vamos a ir por las ramas. Grendel: El legado es una lectura poco accesible para los no iniciados y mucho menos para aquellos que no hayan probado ya distintos tipos de cómic, habiéndose quedado únicamente en las fórmulas más simples de los títulos menos elaborados del shonen o del cómic de superhéroes. De hecho, una primera aproximación al tomo por parte de estos no iniciados tendrá, seguramente, como resultado el de señalar que el dibujo es, pura y llanamente, una mierda. Eso sí, posiblemente los que corran a hacer tan rotunda afirmación ni siquiera se molestarán en prestar atención a que primer capítulo lo dibuja Tim Sale, el mismo ilustrador de Batman: El Largo Halloween. Como, de la misma manera, tampoco advertirá que en páginas posteriores, las ilustraciones van firmadas por Bernie Mireault, uno de los reformadores del cómic moderno americano. 

 

Sería un error similar a pensar que en Elektra Lives Again el dibujo de Frank Miller era patético (obviando otros detalles como composiciones, color, etc...). De ahí que me permitáis precisamente la referirme a esta obra tan bien considerada y de cómo el desconocimiento lleva a un juicio erróneo.

Distintas formas de ver al Diablo

Dicho esto, tenemos que entender que estamos ante un cómic de los 90, realizado "entre colegas". Esto es, Matt Wagner, guionista y creador de la criatura, colabora con varios ilustradores, conformando una estructura y una narrativa distinta en cada historia. De este modo, en Grendel: La Hija del Diablo, Wagner y Tim Sale realizan una historia propia del género de la novela gráfica, con convenciones propias de ésta. Dentro de un estilo bastante conservador, Sale utiliza composiciones muy similares a sus Batmans para narrar una trama psicológica y un drama que discurre en torno a Stacy Palumbo y su estancia en instituciones psiquiátricas. Esto, a su vez, meta-narrativamente hablando, sirve para señalar al lector lo que subyace detrás de la figura de Grendel y el "diablo" que anida detrás de la máscara. O, lo que es lo mismo, para dar al lector pistas acerca de la entidad sobrenatural que aprovecha la existencia de los grendels para abrirse paso al mundo material, como un parásito. Realmente no tiene más interés que el autoregodeo del autor, pero aún así la historia resulta interesante.

 

Sin embargo, este nivel decae visual y narrativamente cuando llegamos a El Legado del Diablo (compuesto por los cómics de Grendel 1 a 12). En esta obra, lanzada en 1990 (9 años antes que el anterior episodio), Wagner recurre a Arnold y Jacob Palmer, quienes entintan también una parte de la obra. Este material resulta extremadamente ligero de leer, pero a la vez también algo grosero en cuanto a forma.

Los motivos hemos de buscarlos en que se trata de un cómic de su momento, con trazos gruesos y composiciones bastante simples, aunque no por ello mal realizadas. A día de hoy, sobre todo gracias al color que se le ha dado, se puede percibir como lo que es, el comienzo de una serie, que pretendía recurrir a elementos estéticos del cartoon para hacerse atractivo al público. Esto implica que las composiciones, a su vez, puedan resultar incluso sucias, pero se debe entender que es precisamente lo que se hacía en la época y que, en cierta manera, la disposición de cuadros y viñetas obedecía a las tendencias del momento. Ahora bien, en contraprestación, como decíamos, su lectura es prácticamente líneal y rehuye de complicaciones, por lo que se hace muy fácil de seguir. 

No podemos decir lo mismo del siguiente episodio. El Diablo en el interior (Grendel #13 a 15) es compleja ya que sigue ciertos elementos de novela gráfica y cómic independiente más al uso. De entrada, la composición de los cuadros se mezcla con notas dejadas por su protagonista, Li Sung. De ahí que deba presetarse atención a dos bandas a éstas y a las que su subconsciente va garabateando al píe del paágina. Para agilizar su lectura, realizada a modo de murales en cada página se recurre a Bernie Mireault. La disposición recuerda a obras underground, ya que precisamente se presa a desarrollar la esquizofrenia y la paranoia de este tercer Grendel, el menor y más débil de todos. 

Algo parecido pasa en los últimos capítulos, Relatos del Diablo. Wagner toma las riendas como ilustrador y guionista para narrar dos historias de corte detectivesco y negro, centradas en dos víctimas de Hunter Rose. Todo ello, claro, narrado por Wiggins, cuarto e inconsciente portador de la entidad "Grendel". Este último capítulo recoge dos historias bastante diferentes, que se narran con cuadros a modo de secuencias. Esto obliga un alto nivel de atención al contenido de las páginas, antes que a una lectura diagonal. Pero el esfuerzo se ve de alguna manera recompensado, ya que el fin de de tratar dos historias separadas con la temática del crimen como trasfondo resulta eficiente en cuanto a forma y satisfactoria en cuanto a conjunto.

 

Concluyendo, Grendel: El legado posiblemente no sea un cómic para principiantes, pero sí una lectura que recomendamos a comicófilos ya algo más curtidos, que quieran probar con otros géneros y estilos. Debido a la mezcla de pulp, novela negra, ciencia-ficción y elementos sobrenaturales, estos capítulos de Grendel recogen dosis de distintos géneros que pueden resulta muy atrayentes a distinto tipo de públicos. Además, debido a las fechas de publicación del material que contiene, Grendel: El legado es también un buen representante de la producción independiente de cómic de EEUU durante los años 90. Su lectura, por tanto, además de placentera, debería ser tomada como motivo para expandir horizontes y referentes. 

Si os ha picado la curiosidad y os hemos convencido para que les deis una oportunidad, os recordamos que este segundo volumen Grendel: El legado puede encontrarse en grandes superficies y tiendas online. Además Grendel: Hunter Rose, sigue disponible, ambos a un precio de 45 euros. 

Valoración

Antología que recoge la etapa clásica de Grendel. Obra muy de los noventa, dedicada a lectores con gustos por lo retro.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La posibilidad de ver a un Matt Wagner de los 90 y asistir al germen de Grendel.

Lo peor

La propuesta es un poco anacrónica y sin el nuevo color y entintado la obra tendría un aspecto mucho peor del que tiene.

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