Reportaje

GT Academy 2014: De lo virtual, a lo real

Por Rafael Aznar
-

La final española de GT Academy 2014 se celebra este fin de semana, 19 y 20 de julio, en Ascari, uno de los circuitos estrella de Gran Turismo 6. Por ello, hemos querido hacer un amplio repaso al fenómeno que Sony y Nissan iniciaron en 2008 para convertir en pilotos profesionales a jugadores de la mítica saga de velocidad. Los sueños pueden hacerse realidad.

El circuito Ascari acoge este fin de semana la final española de GT Academy 2014, en la que catorce conductores virtuales competirán por tres plazas para poder viajar al Race Camp de Silverstone y convertirse en pilotos profesionales, de la mano de Sony y Nissan. Para ir abriendo boca, en lo sucesivo, explicamos las claves de este ambicioso proyecto, que, año a año, ha crecido hasta convertirse en la más viable de las fórmulas, al menos en términos económicos, para llegar a la élite del automovilismo.

Una genialidad de dos gigantes japoneses

Desde que naciera allá por 1998, la saga Gran Turismo se ha autocalificado como “el simulador de conducción real”. No en vano, su creador, Kazunori Yamauchi, siempre soñó con hacer un videojuego que recreara de forma fidedigna la sensación de conducir un coche. Para ello, tuvo que esperar varios años, hasta que la tecnología de la primera PlayStation salió del cascarón de Sony, el gigante japonés de la tecnología, que vio en los videojuegos una nueva vía de negocio. Así, el género de la velocidad, que, hasta entonces, se caracterizaba por su estilo arcade, vio aparecer una nueva vertiente que apostaba por el realismo en cuanto a físicas y manejo de los vehículos.

En cierto modo, la primera entrega, aparecida en PSOne, contenía ya el germen de lo que años más tarde sería la GT Academy. En aquella ópera prima, muchos de los modelos que se podían pilotar pertenecían a Nissan, un fabricante que, junto con su división deportiva (Nismo), ha colaborado siempre muy estrechamente con Polyphony Digital, el estudio responsable de la saga. Tanto es así que, en 2005, con motivo del lanzamiento de GT4, se lanzó una edición limitada del Nissan 350z. Tres años después, ya con PlayStation 3 en el mercado y con el juego online empezando a consolidarse en los hogares de todo el mundo, Nissan y Sony llevaron su entendimiento un paso más allá y alumbraron un proyecto tan sorprendente como ambicioso: buscar al mejor jugador de Gran Turismo 5 Prologue para convertirlo en un piloto real y hacerlo participar en las 24 Horas de Dubái.

El éxito de la iniciativa fue mayor de lo previsto. No es de extrañar, pues supuso un antes y un después dentro de un mundo donde el dinero lo es casi todo. Con GT Academy, se eliminaba de un plumazo la obligación paterna de costear una carrera en el karting desde la infancia, así como la necesidad de obtener patrocinadores, algo reservado casi exclusivamente a las clases más pudientes. Desde 2008, para convertirse en piloto profesional, basta con tener en casa una PS3 y una entrega del “simulador de conducción real”, que sabe hacer honor a su sobrenombre con creces.

Del salón de casa, al podio de Le Mans

Hablar de GT Academy es hablar de Lucas Ordóñez, su primer ganador. Este español, que estudiaba empresariales cuando decidió probar suerte en la primera edición, en la que participaron 25.000 personas, se encontró con la oportunidad de su vida. Tras quedar segundo en la final española, se ganó el derecho a viajar a Silverstone y, una vez allí, demostró ser el mejor, junto al alemán Lars Schlömer. Ambos iniciaron, entonces, un programa de entrenamiento para pilotar un Nissan 350z GT4 en las 24 Horas de Dubái de enero de 2009. El germano no logró adaptarse al cambio secuencial del coche, pero el español no desaprovechó la oportunidad que se le brindaba y pudo disputar la carrera en los Emiratos Árabes Unidos. A priori, el plan inicial debía concluir ahí, con ese simple “premio”, pero Nissan y Sony se convencieron de que había mucho potencial y permitieron que Lucas Ordóñez siguiera compitiendo.

La decisión no pudo ser mejor. Desde entonces, el madrileño se ha convertido en una estrella mediática y ha cosechado numerosos triunfos en pruebas de resistencia. Fue segundo en la GT4 Cup de 2009, ganó la International Le Mans Cup en 2011, se impuso en la categoría Pro-Am en las Blancpain Endurance Series 2013… Por encima de todo, brillan un segundo y un tercer puesto en la categoría LMP2 de las 24 Horas de Le Mans, en 2011 y 2013, respectivamente. Ahora mismo, gracias a un programa de intercambio de Nismo, se encuentra en Japón compitiendo en la famosa Super GT. No acaba ahí la cosa. La marca nipona confía tanto en él que ha participado en programas experimentales como el del DeltaWing, un prototipo con las ruedas del eje delantero alineadas casi como si fueran una sola, y el del Zeod RC, un híbrido que tiene el honor de haber sido el primer coche en dar una vuelta completa en modo eléctrico al circuito de La Sarthe. En 2015, Nissan se ha propuesto volver a competir en la categoría LMP1 de las 24 Horas de Le Mans, y Lucas Ordóñez es uno de los más firmes candidatos a pilotar alguno de los GT-R que la marca japonesa disponga para la cita. Aunque parezca una locura, todo eso ha sido posible gracias a Gran Turismo. Su rol es tan representativo que incluso Kazunori Yamauchi ha dicho que la futura película de la saga debería reflejar su ejemplo.

Al margen de un pequeño paréntesis en 2009, año en que no se celebró, la GT Academy ha ido creciendo año a año. Su importancia es tal que, entre los jueces que seleccionan a los ganadores, hay expilotos de Fórmula 1 como Johnny Herbert, Vitantonio Liuzzi o Nick Heidfeld. Inicialmente, el certamen se reducía a ciertos países europeos, pero, desde 2011, el abanico se ha ido abriendo a cada vez más regiones. A día de hoy, hay cuatro grandes territorios, lo que garantiza cuatro campeones anuales: Europa (España, Portugal, Francia, Italia, Reino Unido, Rusia, Benelux, Polonia, República Checa y Suecia), Alemania, América del Norte (Estados Unidos y Canadá) y un compendio internacional (India, México, Australia, Tailandia y Oriente Medio). En los dos últimos años, Rusia tuvo incluso su propio certamen, aunque esta temporada ha acabado por integrarse en el cogollo europeo. En contraste con los 25.000 de la primera edición, en la de 2013 participaron 765.000 jugadores.

A lo largo de estos seis años, ha habido doce campeones en total: el citado Lucas Ordóñez, Jordan Tresson, Jann Mardenborough, Bryan Heitkotter, Mark Shulzhitskiy, Peter Pyzera, Wolfgang Reip, Steve Doherty, Miguel Faisca, Florian Strauss, Stanislav Aksenov y Nick McMillen. Todos ellos compiten a día de hoy en grandes campeonatos, como las Blancpain Endurance Series (que incluye las 24 Horas de Spa-Francorchamps), el Endurance Championship o el British GT. Mención especial merece el caso de Jann Mardenborough, que, a día de hoy, seguramente sea el que tiene una carrera más prometedora. Además de haber quedado tercero junto a Lucas Ordóñez en las 24 Horas de Le Mans 2013 e incluso haber liderado la prueba en 2014 en la categoría LMP2 (hasta la aparición de un fallo mecánico), este piloto británico forma parte desde hace unos meses del programa de jóvenes talentos de Red Bull, hasta el punto de estar participando en la GP3, una de las antesalas directas de la Fórmula 1, con el equipo Arden International.

El duro camino hasta la final de 2014

La GT Academy suele desarrollarse durante la etapa final de la primavera y el verano, en varios tramos: una fase de clasificación, las diversas finales nacionales y las finales territoriales. Cada una de ellas es más difícil que la anterior, pero el premio bien merece la pena.

En 2014, la fase de clasificación se celebró entre el 21 de abril y el 16 de junio, con tres vías potenciales, para darle la oportunidad también a gente que no tuviera una PS3 con GT6. Así, hubo una fase online, diversos eventos presenciales y una competición paralela por medio de un minijuego para Facebook. Sobre los eventos en directo, sabemos de gente que no ha dudado, por ejemplo, en viajar desde Barcelona hasta Madrid sólo para asistir a una de esas pruebas, ya que, como es lógico, el menor número de candidatos hace de esta opción la más rápida para ganarse un billete a la final.

En cualquier caso, la vía más importante, de donde es previsible que salgan los vencedores absolutos, es la fase online, en la que compiten miles de personas. En esta ocasión, había que completar cuatro rondas sucesivas a bordo de diversos vehículos de Nissan y en distintos circuitos. Sin embargo, la única prueba útil a efectos clasificatorios era la última, una contrarreloj en Spa-Francorchamps a bordo del GT-R GT3 del equipo RJN, el coche con el que algunos ganadores de GT Academy compitieron en las Blancpain Endurance Series en 2013. El piloto más rápido del mundo, apodado Senna_IMMORTAL, firmó un tiempo de 2.14:083, mientras que los dos primeros españoles, que fueron Vitoelchoco y VTR_puzzle, hicieron unas marcas de 2.14:286 y 2.14:381, respectivamente (cuarto y quinto en la clasificación mundial). El que firma estas líneas probó suerte y no logró bajar del 2.21, para que os hagáis una idea del nivel de pericia que se necesita para triunfar en estas lides. De hecho, muchos de los usuarios que suelen copar los primeros puestos son personas dedicadas en cuerpo y alma a la tarea, muchos pertenecientes a clanes organizados para jugar online. En el caso de España, por ejemplo, muchos vienen de la web Mundo GT, de grupos como VTR, BBR o x_X_x (es fácil reconocerlos porque sus “nicks” suelen incluir dichas siglas, como el citado VTR_puzzle).

Por si nunca lo habéis hecho y os planteáis participar en futuras ediciones, debéis saber que es imprescindible tener dieciocho años (no hay límite máximo, en principio) y no haber participado en ningún campeonato nacional de motor. Asimismo, para lograr tiempos competitivos, es condición sine qua non jugar con volante y con transmisión manual, desactivando ayudas como el control de tracción, el antiderrape, la dirección activa y la gestión de estabilidad (lo único que los pilotos buenos suelen dejar activado es el ABS, en nivel 1). La importancia del volante es tal que, según nos han contado los responsables de Sony en diversos eventos, los más expertos notan al instante cualquier mínima falta de calibración, lo que se traduce en la pérdida de décimas de segundo.

El programa de actividades de las finales

Dicho todo lo anterior, es hora de hablar del programa de actividades que se sigue en las finales, a la hora de la verdad. En primer lugar, en las finales nacionales, como la que se disputa este fin de semana en Ascari, los candidatos a pilotos deben mostrar sus dotes en cuatro grandes apartados, que sirven para realizar eliminaciones progresivamente. En primer lugar, se realizan sesiones de juego con Gran Turismo, a las que siguen sesiones “psicológicas” de preguntas y de desenvolvimiento ante los medios de comunicación. Luego, llegan las pruebas físicas, que son igual de importantes que saber conducir, pues hay que estar en buena forma para hacer frente al test de la Course-Navette (el típico de correr de una línea a otra dentro de unos límites de tiempo marcados por unos pitidos cada vez más apremiantes) o a series de flexiones, a menudo bajo un calor asfixiante, como el que se espera en Ronda este fin de semana. Finalmente, entra en juego la conducción con un coche real. En el caso de la final española, los tres jugadores que logran una mejor puntuación en esos cuatro apartados obtienen el derecho de pasar a la final europea.

Todas las finales mundiales se celebran en el mítico circuito de Silverstone, una de las cunas de la velocidad. Allí, se organiza el llamado Race Camp, un evento que dura una semana y que sirve para ponderar definitivamente todas las cualidades de los candidatos, que conviven día y noche. Se sigue una estructura similar a la de las finales nacionales, pero con retos de una exigencia máxima. En la edición de 2013, hubo carreras con coches destartalados, una prueba de adelantamiento con un GT-R o una gymkhana en la que había que entrar en un hangar y explotar globos colgantes a base de derrapes con una finísima antena situada sobre el coche o enfrentarse a luces cegadoras y a disparos de pintura contra el parabrisas.

No falta tampoco una brutal prueba física en uno de los bosques cercanos a Silverstone, convertido en un barrizal por culpa de la sempiterna lluvia de la campiña inglesa. Un instructor militar lleva a los chicos allí y los divide por grupos, para ver quién es capaz de trabajar en equipo y quién no, algo que es fundamental en el ámbito de las carreras. Así, los participantes deben llenarse de barro hasta las cejas, arrastrándose por terrenos anegados de agua, lo que añade un plus de heroicidad a la prueba (moverse mientras se está cubierto de barro no es plato de buen gusto). Por si fuera poco, el año pasado, al acabar la travesía por el bosque… había que repetirla de nuevo.

En Silverstone, los jugadores se dividen por grupos territoriales, de modo que a la carrera definitiva sólo pasa el campeón de cada grupo. Así, se celebran una sesión de clasificación y una carrera a bordo de un Nissan 370z. Como es típico de Inglaterra, a menudo el asfalto está mojado, lo que obliga a pilotar con mucho tiento, pues una salida de pista puede arruinar el sueño de ser piloto profesional. Quien ha estado en el Race Camp ya no puede volver a participar nunca más, pues tendría una ventaja demasiado significativa respecto a los participantes de futuras ediciones (sí pueden hacerlo, en cambio, los finalistas nacionales que hayan sido eliminados). Una vez acabada la competición, el ganador pasa a formar parte del programa de atletas de Nismo, con todo lo que eso supone: quedarse a vivir en Silverstone e iniciar un período de entrenamiento de varios meses para obtener la licencia de competición con la que participar en las 24 Horas de Dubái, la primera de muchas carreras de ensueño.

Ascari acoge la final española de GT Academy 2014

La edición 2014 de GT Academy es la más ambiciosa de la historia, pues ha coincidido con el lanzamiento de Gran Turismo 6 y ha supuesto la apertura hacia numerosos mercados hasta ahora inéditos, como los de Oriente Medio o México. La final española se dejará llevar por ese espíritu grandilocuente, pues, a diferencia de años anteriores, cuando se celebró en sitios “menores”, como las instalaciones del RACC en Fuenlabrada, en esta ocasión se ha elegido el Circuito Ascari, situado en Ronda (Málaga), donde se celebró la presentación mundial del juego hace ocho meses.

Bastante desconocido para el gran público, este circuito privado se ha hecho famoso mundialmente gracias a su inclusión en GT6, después de que Lucas Ordóñez se lo sugiriera a Kazunori Yamauchi, con quien mantiene una gran amistad, hasta el punto de que compartieron coche en las 24 Horas de Nürburgring de 2012. Se trata del trazado más largo de España, con 5.425 metros, por delante incluso de Motorland Aragón, que cuenta con 5.345 metros. Su perfil y su ubicación en medio de un paisaje natural plagado de olivos lo hacen distinto a cualquier otro circuito. Sus subidas y bajadas, sus chicanes con pianos de asfalto, sus curvas ciegas, sus peraltes o el homenaje que incluye a Eau Rouge son una auténtica delicia. Por si no lo conocéis, os traemos una vuelta rápida a bordo de un GT-R en el simulador de Polyphony Digital.

Ascari, que cuenta con un museo repleto de joyas del automovilismo mundial, como dos Ferrari de Fórmula 1, es un circuito tremendamente exclusivo. Cualquier puede acudir allí y disfrutar de la pista o de su academia de pilotaje, pero a unos precios desorbitados. Como ejemplo, valgan dos de los packs estándar que figuran en su página web, sin contar el IVA. El más caro cuesta 4.500 euros y permite conducir 176 kilómetros con un Seat Ibiza Cup, un Nissan 350z, un Radical SR3 y un Lola F3. El más “barato” sale a 1.200 euros y da derecho a recorrer 82,5 kilómetros a bordo de un Lotus Elise, un BMW Compact y un Radical SR3. No acaba ahí la cosa: existe la posibilidad de pilotar el Benetton de Fórmula 1 que Gerhard Berger y Jean Alesi utilizaron en la temporada 1997. El precio oscila desde los 20.000 euros por dos días hasta más allá de los 36.300 por una semana. No es calderilla, precisamente. Esa exclusividad hace aún más valiosa la experiencia de los catorce jugadores que disputarán la final española de GT Academy 2014, que, muy probablemente, tengan la ocasión de conducir un Nissan GT-R por el trazado que tan memorizado tendrán de Gran Turismo 6.

Hobby Consolas estará este fin de semana en Ascari, con la posibilidad de emular todo lo que hagan los finalistas de la competición, así que os iremos informando de cómo transcurre todo y de cuáles son las sensaciones que se viven en un evento así. El domingo por la tarde, sabremos quiénes son los tres ganadores que viajarán a Silverstone para intentar seguir los pasos de Lucas Ordóñez. Los sueños virtuales pueden hacerse realidad.

Lecturas recomendadas