Reportaje

Hemos leído: Cuento de Navidad zombi

Por Daniel Quesada
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Antes de que acabe la Navidad, queremos recordaros cuál es el verdadero espíritu de estas fiestas. Para ello, Marvel y Panini nos traen un cuento clásico de Charles Dickens... y un ejército de zombis.

Parece que, hoy en día, cualquier universo puede recibir la visita de los zombis. La Casa de las Ideas lo sabe bien, pues sacó rédito a su serie Marvel Zombies, en la que Spider-man o el Capitán América se convertían en no-muertos. Pero también hay una corriente consistente en mezclar literatura clásica con esta imaginería, como fue el caso de Orgullo y prejuicio y zombis. Este Cuento de Navidad zombi toma lo mejor del cómic, de la literatura del siglo XIX y, cómo no, de los que se alzan de sus tumbas.

¿Quién no ha oído hablar o leído alguna vez Cuento de Navidad? Es una de las historias más conocidas de Charles Dickens. En ella, un avaro contable llamado Ebenezer Scrooge recibe la visita de tres fantasmas, los cuales le hacen arrepentirse de su vida egoísta y recordar el espíritu de la Navidad: ser amable y generoso con los demás te hará más feliz.

La historia de Scrooge ha sido adaptada en innumerables ocasiones a casi cualquier formato imaginable, especialmente en el cine. ¿Recordáis aquella Los fantasmas atacan al jefe (Scrooged, 1988) o la versión en 3D de Robert Zemeckis y Jim Carrey? Esta nueva propuesta es bastante más "destroyer" que las anteriores pero, curiosamente, es la que posiblemente haga llegar el mensaje original con más fuerza.

Este vivo está muy muerto

La historia original no es un simple cuento aleccionador. Dickens quiso impregnarlo de una crítica al capitalismo y a la industrialización, que estaban provocando que las ciudades se llenaran de trabajadores derrengados por el empleo y derrotados por el sistema financiero. Mientras los ricos del siglo XIX se hacían más ricos, los pobres quedaban condenados a ser poco más que unas almas en pena... Eso es, como unos zombis. Sin embargo, la ironía está en que Scrooge es el más condenado de todos, por muy acaudalado que sea. ¿De qué le servía acumular el dinero, si no tenía con quién disfrutarlo?

Como bien apunta la solapa del cómic, George A. Romero (el "inventor" del zombi moderno) siempre ha transmitido en sus películas que los zombis no son más que metáforas de la gente que es absorbida por el sistema: los que van a comprar al centro comercial sin pensar, los soldados que aprietan el gatillo pero no saben por qué... Todo eso ya estaba, a su manera, en Cuento de navidad, por lo que la inclusión de los zombis, lejos de parecer forzada, encaja con el mensaje como anillo al dedo. Aquí, los no muertos representan la degradación de las almas, la tristeza sin aparente remedio, igual que el retrato que atormentaba la conciencia de Dorian Gray en la novela de Oscar Wilde.

Te visitarán tres espíritus...

Si obviáramos el hecho de que los pútridos invaden las viñetas, en realidad este Cuento de navidad zombi no es muy diferente de la historia original. Scrooge es visitado por el Espíritu de las Navidades Pasadas, que le cuenta cómo su juventud se torció por culpa del dinero, el de las Navidades Presentes, que muestra cómo todos los que están a su alrededor son dischados por su culpa y, por último, el de las Navidades Futuras, que le hace entender que su dinero de nada le servirá cuando haya muerto y que incluso losmás jóvenes terminarán pagando el precio de su codicia.

Los personajes secundarios, como el ayudante Bob Cratchit o el pequeño Tim también aparecen en esta versión y juegan un papel muy parecido al que tenían en el original dickensiano. Sin embargo, la forma de expresar cómo Scrooge contagia su desgracia sí ha cambiado. Aquí es el mordisco de su caballo, aparentemente rabioso, el que planta la semilla de la tristeza en el protagonista. Todo aquél a quien el avaro tocaba a partir de entonces se veía perjudicado por su egoísmo, se iba convirtiendo en un zombi que, a su vez, mordía a gente cercana, los convertía en otros nuevos desdichados. Y así, el ciclo se repetía una y otra vez.

La noche en la que arranca la historia, toda la ciudad ha sido convertida ya en zombis por culpa de Scrooge. No hay muérdago en las puertas, sólo una espesa niebla y cuerpos deformes comiéndose a los pocos que quedan "con vida". ¿Existe alguna salvación para ellos y para el propio Scrooge? ¿Una redención in extremis? De eso va la historia...

Con el sello Marvel Zombies

Por supuesto, en las páginas de este cómic vais a encontrar casquería y alguna que otra composición bastante gore (genial esa escena en la que la Ignorancia y el Ansia devoran al Espíritu de las Navidades Presentes), pero su presencia es casi lo de menos. Al final, con quien conectamos es con el propio Scrooge, con su desgracia, con su incapacidad para ser feliz. Sus clásicos gritos de "paparruchas", su ceguera ante la realidad y su epifanía final consiguen permear en el lector (confieso que al final se me escapó alguna lagrimita, llamadme blando), no a pesar de, sino gracias a la propia presencia de los zombis. Sin duda, Jim McCann, el guionista, ha hecho un buen trabajo con la adaptación.

El dibujo corre a cargo de David Baldeón y Jeremy Treece, que apuestan por un diseño muy caricaturesco y anguloso. En mi opinión, un dibujo algo más contenido hubiera resultado más efectivo, pero éste funciona muy bien a la hora de mostrar la expresividad de Scrooge y en las abundantes composiciones a una y dos páginas.

Cuento de Navidad zombi es, por tanto, un relato que se disfruta a pesar de ser hacerse un pelín corto (105 páginas, más algunas con ilustraciones, aun precio de 11 euros) y de ser una historia que, en el fondo ya conocíamos. Pero no caigáis en el error de menospreciarlo. A veces, lo que más nos reconforta es aquello que ya creíamos haber dejado atrás. ¿No es cierto, Ebenezer?

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