Reportaje

Hemos leído... La Patrulla-X: No más humanos

Por Jesús Delgado
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La Patrulla-X: No más humanos ya ha salido a la venta de forma global. En Hobby Consolas hemos logrado hacernos con una copia de esta, la primera novela gráfica de los X-men en treinta largos años. 

Os lo contábamos a principios de esta semana, La Patrulla-X: No más humanos (X-men: No More Humans) ya está a la venta. Con este cómic, el equipo formado por el ilustrador Salvador Larroca y el guionista Mike Carey devuelve a los mutantes de Marvel Comics a la Novela Gráfica después de tres décadas. La última vez que el popular grupo fue editado dentro de este prestigioso  género fue en 1982, con "Dios Ama, El Hombre Mata", de Chris Claremont y Brent Eric Anderson. 

La Patrulla-X: No más humanos es un cómic autoconclusivo, editado en formato libro. Su trama, ambientada en la actualidad, es en principio independiente de la continuidad de Marvel Comics, aunque el tratamiento de la historia perfectamente puede encajar en el resto de las historias. De hecho, se nutre de las últimas tramas de las diversas series de mutantes. Incluso puede decirse que historia se debe bastante a Battle of the Atom, uno de los últimos crossovers mutantes de 2013, debido a la inclusión del mutante Asuelo (Raze) en ella. 

La novela gráfica de Carey y Larroca nos propone un mundo en el cual desaparecen los humanos. Pero no esperéis que la raza humana se convierta en mutante, como en la saga de Dinastía de M, sino todo lo contrario. Y es que la humanidad, en esta historia, desaparece literalmente: ¡Zas, de un plumazo! Como consecuencia de esta volatilización masiva, las distintas facciones de mutantes deberán colaborar entre sí. ¿Qué significa ésto? Que tanto la escuela tradicional, liderada por Tormenta y Lobezno, como el grupo rebelde, liderado por Cíclope, deberán dejar sus diferencias por el momento, con el fin de descubrir qué ha pasado. Para rematar la faena, Magneto se unirá a la investigación. Esta incómoda alianza no hará nada fácil la convivencia entre los últimos habitantes de la Tierra. 

Y hasta aquí os contamos. Si queréis saber más sobre esta historia, ya estáis tardando en visitar vuestra tienda de cómics más cercana o vuestro comercio de confianza. Su precio en el mercado es de 15 euros, contando en total con 128 entre las que figuran además bocetos y storyboards del diseño del cómic. 

Ah, ¿que además queréis una crítica y una opinión? Pues nada, nada; Sed bienvenidos y todo eso, que nos vemos en el próximo epígrafe. 

¿Qué hacer cuando ya no hay nada nuevo que contar?

Poco antes de empezar a escribir este texto, he enseñado esta novela gráfica a una persona bastante cercana a mí. Sin haberla leído y únicamente habiéndola ojeado y tomado nota de la aparición de ciertos personajes recurrentes, su único comentario, seguido de un bufido, ha sido: "Joder, macho, si es que los X-men ya se parodian a sí mismos. ¿Para cuando Marvel los mata de una vez o los jubila o los recicla o hace algo con ellos?"

Y aunque esto me cueste leer luego comentarios que pongan en duda mi juicio, he de sincerarme: Creo que tiene mucha razón. Los X-men y sus spinoffs tienen a día de hoy el dudoso honor de ser la franquicia más explotada, enrevesada y dispersa del Universo Marvel (con permiso de Spider-man y sus eternos giros de tuerca). Cargada de clichés y temas recurrentes, es díficil saber ya en qué se diferencia uno de otro crossover o arco argumental.

Entre las idas y venidas del futuro de Cable, las mil y una muertes y resurecciones de Fénix, los cambios de humor de Cíclope y Magneto pasando de ser villano a héroe según la conveniencia de la editorial, es raro que X-men, o cualquiera de sus títulos derivados, pueda ofrecer algo nuevo, fresco y que no huela a refrito de la nevera del cross-over del pasado año.

Sabiendo esto y siendo conscientes de esta triste realidad, se debe respetar  y reconocer el difícil trabajo de Salvador Larroca y de Mike Carey para hacernos atractivo el presente título. Afortunadamente, La Patrulla-X: No Más Humanos no es otro de esos crossovers "definitivos" que va a marcar el futuro de la serie, asesinando para siempre (hasta el año que viene, vamos) a sus principales protagonistas o determinando el destino de la raza mutante con un virus, la voluntad de la Bruja Escarlata o con la aparición de un conejo gigante devorador de muties... No, lo que aquí tenemos es más bien un revival de sus principales pilares argumentales.

Bajo el teatrillo de "la desaparición de los humanos", Mike Carey juega la carta del despiste y con esta excusa nos reúne a los personajes clásicos o al menos a los más populares del cosmos mutante, así como sus principales elementos: la lucha entre la Patrulla-X y la Hermandad de los Mutantes, la hostilidad existente contra los mutantes, el odio racial, las luchas intestinas y las facciones ideológicas que se generan entre los grupos, el multiverso y, ¿cómo no? a la Fuerza Fénix, como estrella invitada. 

No es que la historia sea una maravilla. Qué demonios, es más de lo mismo. Ojo, que tampoco está pensada para un lector de cómic exigente, que se ponga a disfrutar de su lectura a la luz de la chimenea con una copa de coñac en la mano, sino para aquellos otros que son fan a ultranza de los X-men y que no les importa nada que les vuelvan a cantar la misma cantinela de siempre, aunque con un ritmo más moderno. Más aún, estos lectores tan fieles a la "marca X-men" posiblemente demanden y ansíen precisamente eso.

De hecho, lo tiene todo. Desde la proverbíal melee mutante de doble página, esa apocalíptica lucha de todos contra todos tan propia de esta franquicia, hasta ese final que se resuelve con un disparatado deus ex machina representado por la divinidad o el mutante más poderoso que haya a mano. Y eso sin olvidar el drama, el tira y afloja de sí pero no, de "yo soy más lider de los X-men que tú" y demás dialogos recurrentes que crearon escuela gracias a Chris Claremont. 

Dicho de otro modo, el logro de Mike Carey es construir una historia bien organizada, con un desarrollo, nudo y desenlace "de escuela mutante", en la que nos salpica con los topicos típicos de esta saga. En esta historia, tan correcta y que bien podría pasar por un arco argumental más que por una novela gráfica, el guionista nos pone el mundo patas arriba para al final dejarlo todo como estaba antes. O lo que es lo mismo, para que todo cambie (haya una historia) al final todo se queda igual. Vamos, lo que pasa siempre con La Patrulla X desde hace treinta años. 

Ahora bien, esta historia cuenta con un punto muy negativo e impepinable. Mike Carey comete un error fatal. Da por hecho que los lectores van a conocer a todos los personajes, sus relaciones y sus tramas tal y como ocurren en los cómics a día de hoy. La historia está construida en base a la historias actuales y es tremendamente dependiente de ello. Por esa misma razón, los lectores que no sigan lo que está pasando ahora en las distintas series de cómic se encontrarán muy perdidos. Y esto mismo resulta extremadamente desafortunado para una novela gráfica, que supuestamente es independiente de la trama principal de cualquier colección.

Pero dejemos de hablar de su construcción argumental, ya que frente a esta forma de cimentar la historia, con sus pros y sus contras, La Patrulla X: No más humanos tiene un contrapeso absoluto que es lo que le da un especial valor a la obra y sobre el cual también debemos hablar: el dibujo de Salvador Larroca

Larroca es, y posiblemente pase así a la posteridad, uno de los grandes lápices de La Patrulla X. No se puede decir que sea un dibujante clásico, pero desde luego sí es emblemático. Y eso se nota en su trabajo. Salvador Larroca conoce perfectamente todos y cada uno de los personajes que trabaja y de los espacios en los que los coloca. Y de ahí que se note la calidad de su trabajo. 

Su manejo de la fisonomía personal de cada mutante es excepcional, así como el retrato psicológico que logra realizar al retratar las expresiones corporales y los gestos de éstos en la actualidad. Las expresiones del Cíclope de esta novela gráfica ya no muestran al nostálgico líder de los X-men clásicos, sino a un pragmático y cínico activista pro-mutante. Algo parecido ocurre con Magneto, cuyo porte y actitud demuestra la madurez y la paciencia que el viejo antagonista de la serie ha adquirido a lo largo de los años. ¿Y qué decir de su Rondador Nocturno, Lobezno y Tormenta, cuyo aspecto está directamente inspirado en los clásicos? Aunque también han evolucionado, sus aspectos son los más de "vieja escuela" en este cómic. Y la variedad expresiva que son retratados es algo que se agradece enormemente. 

Paralelamente, la construcción de espacios es algo que el ilustrador valenciano desarrolla muy bien. Aunque se recrea en numerosos planos cercanos, la narrativa bajo los lápices de Larroca no es monótona ni repetitiva. En general "la posición de la cámara" está donde debe estar, proporcionándonos la perspectiva adecuada y respetando las proporciones de una manera coherente. No tenemos ni escorzos forzados, ni tampoco poses poco naturales. Las pocas ilustraciones forzadas, además, están completamente justificadas. 

Todo este trabajo, a su vez, gana bastante con la elección del colorista, Justin Ponsor, cuyos juegos de luces y sombras es excelente. La elección de la paletas de colores resulta muy acertado, y no recrea innecesariamente atmosferas con las que "engañar" al lector. Aunque, también, hay que admitir que el resultado final crea la falsa sensación de que las ilustraciones no cuentan con toda la limpieza con la que que Larroca suele realizar sus obras. 

Concluyendo. La Patrulla X: No más humanos es un cómic más que correcto. Tiene una historia tópica y propia de la marca e ilustrada por toda una primera espada de Marvel. Sin embargo, la calidad de la trama la hace estar más cerca a los cómics tradicionales que del género de la Novela Gráfica.

Por mucho que Marvel se empeñe en meter en su sello de OGN (Original Graphic Novels) a estas historias, al final el contenido bien podría pasar por un arco argumental cualquiera. Curiosamente, la nueva novela de los X-men tiene el mismo fallo que  Los Vengadores: La Guerra Interminable. A pesar de sus muchos puntos favorables, realmente es más una novela gráfica porque así se ha decidido desde la editorial que porque su contenido tenga los elevadísimos estandares del género. 

En cualquier caso, La Patrulla X: No más humanos es un cómic que disfrutarán sobre todos los fans a ultranza de los mutantes y los consumidores leales a Marvel. Los recien llegados, posiblemente, se encontrarán con un escenario intercambiable con cualquier otro cómic de superhéroes, cuyo único punto sobresaliente de veras es precisamente la ilustración. Pero bueno, si lo que buscan es dramatismo, situaciones extremas, combates y superpoderes, entonces no errarán tampoco. 

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