Reportaje

Hitman - Avance para PS4, Xbox One y PC

Por Borja Abadie
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Avance de Hitman desde Londres. Os damos las primeras impresiones del debut del Agente 47 en PS4, Xbox One y PC. Square-Enix e IO Interactive nos traerán el próximo 11 de marzo una aventura episódica "asesina".

Hitman ha estado rodeado de polémica desde el mismo momento en el que IO Interactive y Square-Enix anunciaron que las nuevas aventuras del Agente 47 llegarían a lo largo de todo el 2016 en distintos episodios. Más aún si tenemos en cuenta que primero la oferta inicial iba a ser una y luego terminó siendo otra debido a los retrasos en el desarrollo del juego. Antes de continuar me gustaría dejar muy claro cómo se venderá el juego. El próximo 11 de marzo será el lanzamiento oficial del juego, que llegará solo en formato digital. Este pack inicial costará 19,99 e incluirá las misiones del prólogo y el primer escenario "sandbox" del juego, París. En abril llegará otro escenario: Sapienza. En mayo Marrakech y más adelante EE.UU., Japón y Tailandia.

Al final, si nos hacemos con todo el juego costará como una novedad normal. Además, hacia finales de año Square-Enix ha prometido que habrá una versión en formato físico. Y es que después de la polémica de la edición de coleccionista que viene sin juego físico no esperábamos menos. Una vez aclarado esto vamos al tajo, nunca mejor dicho. La demo que pudimos probar en el evento en Londres constaba precisamente del prólogo del juego y la primera misión principal, lo mismo que incluirá el pack inicial. El prólogo, que servirá como “flashback” para rememorar la entrada del Agente 47 en la Agencia, estará dividido en dos pequeñas misiones que, además, harán las veces de tutorial acelerado para principiantes.

Comienza el show

La primera misión nos lleva hasta Australia. Un "millonetis" está celebrando una fiesta en un yate varado en una especie de nave industrial. Sí, los ricos son así, en vez de hacer la fiesta en un yate en el mar van de originales y lo plantan en tierra, que debe molar más. Nuestro objetivo es el mismísimo ricachón, que por lo visto ha generado su fortuna con negocios poco morales. Extraño, ¿no? Este priemr escenario es el más pequeño pero ya nos deja saborear, a modo de aperitivo, lo que se nos vendrá encima en los escenarios más grandes.

El diseño de niveles está muy cuidado y el yate está lleno de recovecos, de objetos con los que interactuar y, al fin y al cabo, de oportunidades para eliminar a nuestro objetivo. Precisamente oportunidades es el nombre que le han dado los desarrolladores de Hitman a un sistema que nos indica los objetos o lugares de interés que hay repartidos por el mapa y que supondrán nuevas formas de acabar con el objetivo de turno. Puede que los jugadores más “hardcore” lo vean como una traición que elimina la exploración y la satisfacción personal de cada jugador al descubrir por sí mismo una nueva forma de asesinar al desgraciado de turno pero siempre podemos desactivar esta ayuda y recibir mejores recompensas y ránking si lo hacemos. Dicho y hecho.

Para colarnos en la fiesta vamos a necesitar no levantar las sospechas de los asistentes y de los controles de seguridad. Para logralo lo mejor suele ser disfrazarnos. Podemos hacerlo de mecánico, lo que nos da acceso a la cubierta de bodéga del yate o de personal de seguridad del barco, por ejemplo. Lo mejor es que el sistema de disfraces nos permite engañar a unos personajes pero no a otros. Por ejemplo, los de seguridad no conocen a los mecánicos pero ellos sí que sospecharán de nosotros si pasamos demasiado cerca. Una vez que estamos dentro de la fiesta no debemos distraernos con las muchas niñas monas (pero ninguna sola) ni con las conversaciones de los asistentes.

Las opciones para eliminar a nuestro objetivo son ya, pese a lo pequeño del escenario, bastante numerosas. Siempre podemos entrar a tiros y tratar de acabar con todo el que se nos ponga por delante aunque lo más probable es que acabemos muertos si lo hacemos. Lo suyo son métodos menos ruidosos, como hacernos pasar por camarero para servirle una copa envenenada de su licor favorito o ahorcarle con un cable de acero, por ejemplo. Incluso hay formas de asesinar a nuestro objetivo que requerirán de un plan más elaborado a realizar en varios pasos, como hacer que tenga un "accidente" con uno de los botes salvavidas del yate, por ejemplo. Llevamos pocos minutos jugando y ya nos queda claro que Hitman no será un juego para todos los públicos. Y no lo digo porque haya mucha sangre o porque sea violento, que también, sino porque es una experiencia de juego muy especial. Un juego nicho, que dicen los entendidos.

El ritmo de juego es lento, pausado, tenemos que estudiar siempre la situación y observar antes de decidir qué vamos a hacer. Hay mucho de ensayo y error en Hitman. Por ejemplo, podemos planear el envenamiento de su bebida, pasar un buen rato llegando hasta la barra de la fiesta con el disfraz adecuado para descubrir que la copa que bebe nuestro objetivo no es la que hemos escogido para echar el veneno. Sí, es otro el que la bebe y claro, la palma. Pero la misión habrá fracasado y tendremos que empezar de nuevo. Habrá a quien no le guste esto (pese a que propuestas de ensayo y error como la saga Souls parecen funcionar de maravilla).

La segunda misión del prólogo transcurre en una base aérea en Cuba, en plena crisis de los misiles con Estados Unidos. Este nuevo escenario es algo más grande y el número de opciones disponibles crecen proporcionalmente para el Agente 47. No queremos destriparos nada sobre cómo podemos acabar con este neuvo objetivo pero la verdad es que hay algunas realmente brillantes y divertidas. Aquí la seguridad es mucho más numerosa, pues es una base militar, por lo que tuvimos que andar con más pies de plomo que nunca. Descubrir los distintos métodos disponibles y rejugar las misiones en busca del asesinato perfecto será otra de las virtudes de este nuevo Hitman.

Escenarios "sandbox"

Así es como los desarrolladores del nuevo Hitman han bautizado a los escenarios principales del juego, por el ingente número de opciones jugables que ponen a nuestra disposición. Ahora ya en el presente del Agente 47 tendremos que infiltrarnos en un exclusivo desfile de modelos en una gigantesca villa de la capital francesa. Ataviados con un elegante esmoquin tenemos la entrada asegurada a la fiesta pero de ahí hasta nuestros dos objetivos hay un mundo. En este tipo de escenarios es donde se aprecian las mareantes cifras de Hitman. Según sus creadores hay más de 300 personajes en ese escenario con IA propia y susceptibles de protagonizar una nueva misión en el futuro. Vamos a comprobarlo.

Nos ponemos a dar vueltas por el palacete, más intentando ver todas las opciones disponibles que decantándonos por una en concreto. Los detalles no dejan de sorprenderme. Por ejemplo, en la entrada hay dos periodistas grabando una noticia con su cámara. Como soy lo que en mi pueblo llaman un "jodeor" me pongo chupando cámara para estropearles el plano. En lugar de no pasar nada, que es lo que sucedería en la mayoría de juegos, la reportera le dice al cámara que corte y que vuelven a empezar. Y claro, ahora tengo más ganas de vovler a fastidiarles. En la segunda toma me vuelvo a colar en el plano y la paciencia de la reportera se acaba y decide dejar de grabar hasta que el imbécil de turno (nunca me habían definido tan bien en un juego) deje de molestar.

Es un detalle sin importancia que no tiene ninguna trascendencia (o al menos yo no la ví) en el plano jugable pero hay otras muchas que sí la tienen. Valga este ejemplo como prueba. Sigo con mi deambular tras arruinar la carrera de una reportera cual Earl y Randy en Me llamo Earl y encuentro a un tipo paseando por las afueras del recinto hablando por teléfono. Le sigo en plan vieja del visillo para enterarme de su vida privada y veo que se reúne con otro tipo, que le entrega una invitación, así que dejo K.O al pobre infeliz y me quedo con su invitación, que me da acceso a un ala completamente distinta del edificio. Y sigo en plan vieja del visillo porque echando un vistazo a lo que otros compañeros de la prensa están haciendo en sus respectivas partidas descubrimos que ninguno ha seguido el mismo camino, una prueba de que Hitman puede que sí ofrezca un buen número de opciones en cada escenario.

Incluso uno de los chicos de IO Interactive se me acerca para asegurarme que soy el primer periodista que consigue encontrar el disfraz de fantasma de la ópera (o algo parecido) en el ático del edificio. Siempre mola ser el primero en algo pero creo que también soy el primero en no saber para qué narices puedo usarlo porque en cuanto que salgo del ático y me ven con esas pintas los agentes de seguridad vienen corriendo a empapelarme. Una pena. Las opciones en el escenario de París sí que nos parecen muy satisfactorias.

Una vez más no quiero destripar nada a nadie pero podemos hacer de modelos y desfilar en la pasarela, acudir a una subasta para millonarios en la que nos acercamos a uno de los objetivos, distraerle para que salga a la terraza a admirar unos fuegos artificiales y muchas otras tetras que no desvelaré. La planificación de nuestras acciones será la clave para tener éxito en Hitman. Hay que observar mucho lo que sucede a nuestro alrededor e incluso tendremos que planificar nuestra ruta de escape para no levantar sospechas en la huida, lo que podría dar al traste con ese plan tan elaborado que llevamos una hora planeando.

Además de las misiones principales de la historia tendremos mucho más que hacer en cada escenario. Los “scalation contracts” serán versiones modificadas de las misiones principales, en las que tendremos que cumplir una serie de requisitos, como eliminar al objetivo de un modo concreto o hasta hacerlo con un determinado disfraz. Los “elusive targets” serán objetivos que solo estarán disponibles durante 48 horas. Serán, según sus creadores, los coleccionables del juego, pues cada uno nos dará una medalla y quedará registrado para mejorar nuestro ránkiing online. Por otra parte, se han pulido muchos de los errores de Hitman: Absolution, como eliminar los dichosos checkpoints y permitirnos guardar en cualquier momento.

Pero no todo son buenas noticias, ya que, todo hay que decirlo, la demo estaba repleta de pequeños bugs. Además de los típicos personajes sentados en sillas que no existen o cosas por el estilo también me encontré con otros fallos más preocupantes. Y es que, especialmente en el escenario de París, el juego se “crasheaba” cerrándose y llevándme al menú de PS4 en demasiadas ocasiones. Los dos primeros escenarios estaban bastante más pulidos pero París resultó ser un verdadero fiasco en este sentido. La demo que jugamos tenía un par de meses, según me dijeron en Square-Enix, y la beta llega el viernes a PS4, por lo que esperamos que esos errores se hayan corregido. Paciencia con la Agencia, que diría aquel. Y es que, por momentos, el juego resultaba injugable, así de claro. 

Sería una pena que, con el tiempo que se han tomado en IO Interactive, retrasos mediante, no llegásemos a disfrutar como se merece un juego que, por lo jugable, presenta una propuesta realmente interesante, diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en otras sagas de acción y con una libertad de acción y rejugabilidad de las que muy pocos títulos pueden presumir con tanta razón.

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