Reportaje

Homefront: The Revolution - Avance

Por Rafael Aznar
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El avance de Homefront: The Revolution hacia las trincheras de PS4, Xbox One y PC es inexorable. Tras una errática acumulación de armamento, la resistencia estadounidense está lista para librar su batalla contra el ejército coreano, en un lugar tan icónico como Filadelfia, cuna de la independencia. 

Homefront: The Revolution está ya en la recta final de su interminable desarrollo y, hace unos días, tuvimos ocasión de probar su modo cooperativo en un evento organizado en Londres. En el mismo, pudimos conocer también nuevos detalles, como el sistema de personalización del personaje y la política de contenidos descargables. Cuando lo probamos en la Gamescom, el juego nos dejó un sabor de boca muy amargo, pero esta nueva demo nos ha transmitido mejores sensaciones gustativas.

El desarrollo de este shooter bélico se inició en 2011, poco después del lanzamiento de la primera entrega, pero el proyecto ha sufrido diversos vaivenes, en forma de cambios de editora. Inicialmente, la IP era propiedad de THQ, pero, tras su traumático cierre, pasó a manos de Crytek, que, más tarde, acabaría por vendérsela a Deep Silver. No obstante, el equipo responsable ha sido siempre el mismo, Dambuster Studios, anteriormente conocido como Crytek UK, a quien THQ le hizo el encargo desde el primer momento, toda vez que Kaos Studios, el equipo que creó la primera entrega, tuvo que cerrar sus puertas. Eso sí, dentro del propio estudio, ha habido reestructuraciones y bajas que explican por qué el desarrollo se ha extendido tanto en el tiempo. De hecho, pese a que se sabía que el proyecto llevaba tiempo en marcha, no se mostró nada hasta junio de 2014 y, por supuesto, no han faltado los retrasos. Veremos en qué medida afectan todos esos obstáculos a la calidad final, pero lo cierto es que el punto de partida de esta secuela es prometedor, ya que será una revolución respecto a su precedesor y la ambientación puede dar mucho de sí.

Resistencia desde Filadelfia

Homefront: The Revolution estará ambientado en 2029, cuatro años después de los sucesos de la primera entrega, que planteaba una invasión del territorio de Estados Unidos por parte de una Corea unificada bajo el liderazgo de Kim Jong-Un, un personaje que, curiosamente, cuando se lanzó el juego, todavía no había sido nombrado líder supremo. En vez de viajar por varias partes del país, esta vez el foco de atención estará centrado, exclusivamente, en Filadelfia, una ciudad clave en el imaginario estadounidense, ya que fue allí donde se firmó la declaración de independencia de 1776, con la que las trece colonias inglesas se separaban de la metrópoli. Si se aprovecha bien, ese marco patriótico puede dejar grandes momentos.

Lo que sí se mantendrá será el protagonismo a cargo de civiles. Lejos de controlar a un soldado de un ejército al uso, nuestro personaje será un miembro de la resistencia. Así, no libraremos una guerra abierta contra la infantería coreana, sino, más bien, una guerra de guerrillas, con emboscadas, sabotajes, huidas… Frecuentemente, nos toparemos con otros ciudadanos, algunos de los cuales nos ayudarán, pero también habrá otros cuyo rol será, simplemente, de ‘figurantes’, para dejar patente la opresión del pueblo por culpa de la invasión.

La mayor revolución del juego será, sin duda, la ruptura con lo que vimos en la primera entrega, que trató de medirse con Call of Duty tirando de campaña lineal y multijugador competitivo. Las ventas fueron relativamente buenas (2,6 millones, sumando las versiones de Xbox 360, PS3 y PC, según VG Chartz), pero se quedaron lejos de las de su enemigo de armas. A sabiendas de lo difícil que es tener éxito en ese campo tan específico, en esta ocasión, se ha optado por un cambio de tercio radical, para adoptar una fórmula como la de Far Cry: una campaña en un mundo abierto y un modo cooperativo con misiones para cuatro jugadores.

Guerra urbana

Homefront: The Revolution tendrá un marcado tono de sandbox, pues Filadelfia será una enorme ciudad abierta por la que podremos movernos libremente. En la demo que probamos, nos sorprendió la verticalidad de los escenarios, pues podremos entrar en numerosas casas y en túneles, lo que repercutirá muy positivamente en las refriegas, ya sea para tomar posiciones de ventaja o para poner pies en polvorosa, si la situación lo precisa. El mapa se dividirá en tres grandes áreas: verde, amarilla y roja. La primera estará controlada por el ejército coreano y por traidores a la patria, mientras que la segunda será un gueto donde vivirá la oprimida población. Finalmente, la tercera será la zona más peligrosa, pues, allí, los soldados enemigos no dudarán en acribillarnos.

Aunque Dambuster Studios se empeña en marcar distancias con Far Cry, es inevitable ver ciertas similitudes con la saga de Ubisoft. Por ejemplo, podremos tomar puestos para ir liberando barrios y que se llenen de civiles. Del mismo modo, con el teléfono móvil, podremos marcar la posición de los enemigos en el radar. El estudio siempre dice que se ha querido transmitir una sensación de guerra de guerrillas y, desde luego, la tercera y la cuarta entrega de Far Cry tienen mucho de eso. La aproximación a los vehículos será menos alocada, en parte por el diseño de los escenarios, llenos de barricadas y estructuras derruidas. Por ahora, nosotros hemos podido probar una moto, cuyo control es bastante rígido, pero que será muy útil para recorrer distancias largas y escapar de los enemigos. A priori, habrá más vehículos y también drones, que podremos piratear para que se vuelvan contra los soldados coreanos.

Otro elemento familiar será la existencia de un sistema de experiencia que permitirá mejorar las habilidades de nuestro personaje, al menos en el modo cooperativo, llamado Resistencia. Antes de empezar, deberemos personalizar a nuestro soldado a partir de unos modelos que vendrán dados por defecto y, luego, elegir entre 42 profesiones (bailarín, taxista, cocinero, enfermero, desarrollador de videojuegos), lo cual se traducirá en diferentes destrezas. Las armas también serán muy personalizables, de modo que, con el dinero que ganemos, podremos comprar partes para modificar la mirilla, el cañón, la culata o el cargador. La munición tenderá a escasear, por lo que será imprescindible acercarse a los soldados caídos y cachearlos para obtener balas.

En el evento al que asistimos, sólo pudimos probar el modo Resistencia, que será independiente de la campaña y constará de doce misiones, cada una de las cuales tendrá su propia historia. Si se desea, se podrá jugar en solitario, pero la dificultad estará ajustada siempre como si hubiera cuatro jugadores. La IA presentaba algunos problemas, como momentos en los que se nos quedaba mirando, pero nos pondrá en más de un apuro. En las tres misiones que catamos (Enemigo a las puertas, A las barricadas e Infiltración), había que cumplir objetivos como hackear dispositivos, defender una zona de un asedio o escoltar un convoy. El trabajo en equipo será fundamental para tener éxito en estas misiones, que, además, otorgarán medallas al acabarlas, lo que hará que sean rejugables. En los meses sucesivos al lanzamiento, Dambuster Studios irá añadiendo nuevos eventos, y lo mejor es que serán totalmente gratuitos.

Una ciudad en ruinas

Homefront: The Revolution utilizará el CryEngine 3, un motor que ya demostró su potencial con Crysis 3, y debería beneficiarse de salir sólo en PS4, Xbox One y PC, aunque, por lo que hemos visto hasta ahora, no parece que vaya a estar entre la élite de la generación. En la Gamescom 2015, probamos la versión de consola y nos pareció feísima; sin embargo, en esta ocasión, hemos probado la de PC y, ya fuera por ser más avanzada o por el propio hardware, nos ha dejado mejores sensaciones. Particularmente, destaca el diseño de la ciudad a varias alturas, algo que se traducirá en tiroteos muy tácticos y en la posibilidad de jugar al gato y al ratón con los enemigos.

Otro aspecto que nos gustó de la demo fue el de la iluminación. Una de las misiones, la de escoltar un convoy, transcurría de noche y dejaba muy buenos detalles, como los faros de los vehículos o las linternas de los enemigos rasgando la oscuridad y, de paso, facilitándonos su ubicación. Esa misma misión también contaba con buenos efectos de lluvia. Del 11 al 14 de febrero, habrá una beta cerrada del juego, en exclusiva para Xbox One, y será entonces cuando se pueda empezar a corroborar el verdadero nivel del juego, particularmente en sus versiones para consola.

Tras un desarrollo más largo que un día sin pan, el 20 de mayo, podremos comprobar si la resistencia estadounidense es capaz de llevar a buen puerto su revolución contra el ejército coreano. Por lo pronto, la apuesta es valiente, pues tanto la campaña como el multijugador se desmarcan totalmente de lo que ofreció la primera entrega. Las misiones cooperativas son ya una garantía, a la espera de saber la verdadera dimensión que puede tener la campaña, especialmente en lo argumental, ya que la premisa no se parece, prácticamente, a la de ninguna otra saga, lo cual es siempre de agradecer. El futuro de Estados Unidos no empieza en los ‘caucus’ de Iowa la semana que viene, sino en Filadelfia dentro de cuatro meses.

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