Reportaje

Impresiones de Dead Rising 3

Por Rafael Aznar
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Dead Rising 3 será una de las grandes estrellas del lanzamiento de Xbox One cuando llegue el 22 de noviembre. La exclusiva de Capcom Vancouver para la consola de Microsoft llevará la fórmula de los zombis y las armas descacharrantes a un nuevo nivel, con un enorme mundo abierto en el que se acumularán hordas de no muertos y donde podremos conducir vehículos o recetar jarabe armamentístico en cooperativo. Hemos estado en Londres y hemos podido probar la última demostración del juego antes del Día D.

Desde la perspectiva del público más generalista, Dead Rising 3 promete erigirse como la exclusiva más atractiva del catálogo inicial de Xbox One. La tercera entrega numerada de la famosa saga de Capcom reconvertirá su fórmula para sacar provecho de las bondades de la nueva máquina de Microsoft. Como siempre, habrá que dar matarile a centenares de zombis, pero el planteamiento será más propio de un “sandbox”, con un enorme mundo abierto por el que moverse libremente, sin tiempos de carga y con un modo cooperativo al que se podrá entrar en cualquier momento.

El juego estará protagonizado por Nick Ramos, un mecánico que deberá huir de Los Perdidos, una ciudad de California que está infestada de no muertos. Como solución al problema, al ejército se le ocurrirá la genial idea de reducirla escombros, así que al profesional de la reparación de vehículos le tocará ingeniárselas para huir de allí.

En los últimos meses, hemos publicado varios avances, a cuenta de las demos del E3 o la Gamescom, pero, esta vez, durante un viaje a Londres, hemos tenido acceso a una versión casi definitiva del juego. En la sección a la que pudimos hincar el diente, había que explorar el distrito de Ingleton, en busca de Zombrex, es decir, la ya conocida medicina preventiva de achaques zombis. Josh Bridge, productor ejecutivo del juego, se encargó de guiar nuestra visita por Los Perdidos.

Un cóctel de destrucción y carcajadas

El juego presentará un aspecto gráfico serio y realista, pero, en cuanto se coja el mando, si así lo deseamos, se podrá dar pie a un festival de disparates, condensado en las combinaciones de armas y vehículos que podremos llevar a cabo. En el caso de las armas, Nick Ramos, como buen manitas que es, podrá ejecutar hasta 400 combinaciones, tales como martillos electrificados, pistolas con linternas o espadas de triple filo. Podremos coger también objetos del entorno, para atacar a los zombis con ellos: sillas, mesas, pantallas de televisión, abejas… Habrá incluso una serie de supercombos realmente devastadores. Por ejemplo, pudimos probar una especie de disfraz con la típica cabeza de dragón de los desfiles del año nuevo chino, que permitía escupir llamaradas de fuego, a lo que se añadía la presencia simultánea de unas afiladas zarpas para despedazar a los enemigos. Todo es tan bestia como suena, por lo que, lógicamente, no será un título recomendado para menores de edad.

Sin duda, lo mejor de nuestra nueva toma de contacto con Dead Rising 3 fue la posibilidad de probar en profundidad los vehículos. Habrá unos 25 modelos estándar y su control responderá de maravilla. Además de para desplazarse con rapidez por la ciudad, serán muy útiles para atropellar a los aglomeraciones que encontraremos a la vuelta de cada esquina. Eso sí, a menudo, nos encontraremos no sólo con enormes gentíos, sino también con vehículos detenidos en la calzada (resultado del apocalipsis zombi), que nos entorpecerán el paso y que obligarán a estar avispados, pues los enemigos intentarán montarse sobre el vehículo y solicitarnos, no muy amablemente, que nos bajemos y dejemos de hacer el Fittipaldi.

Entre los vehículos-combo que nos encontramos en la demo, había una barredora capaz de succionar zombis y transformarlos en pelotas de masilla, una moto tuneada con el rodillo de una apisonadora, una furgoneta llena de suministros que podíamos detonar, una tanqueta capaz de lanzar descargas eléctricas o un coche con cuchillas en el parachoques para ensartar enemigos y, luego, dispararlos como si fueran fuegos artificiales. Muchos de esos vehículos tendrán dos tipos de ataque y también torretas en su parte superior, pensadas, expresamente, para el cooperativo. Todo es tan hilarante y divertido como leéis. Cada vez que derribemos a un enemigo, además, obtendremos puntos de experiencia (si encadenamos combos, el multiplicador aumentará progresivamente) para mejorar nuestros atributos y nuestras habilidades.

Otro apartado destacado será el de los trajes y disfraces con que podremos ataviarnos. Habrá de todo: armaduras medievales, cabezas de toro, mallas femeninas… Lo mejor serán algunos homenajes a sagas de Capcom, como Street Fighter, como, por ejemplo, una cabeza de Blanka que permitirá lanzar electricidad. Habrá muchos más: en la demo, pudimos ver otro guiño a una conocida saga de la compañía japonesa que promete dar mucho juego, aunque no podemos revelarlo.

Sacándole partido a Xbox One

La ciudad de Los Perdidos estará dividida en cuatro grandes distritos. En la demo que vimos, ya se podía comprobar que habrá escenarios muy diferenciados, tanto exteriores como interiores. Por ejemplo, pasamos por un crematorio, un club de alterne o un cementerio. En este último, muy conveniente para la temática del título, se podían incluso destruir todas y cada una de las lápidas que encontrábamos a nuestro paso.

Según el productor ejecutivo Josh Bridge, la aventura tendrá una duración de unas veinte horas. A eso, habrá que añadir las numerosas misiones secundarias que podremos llevar a cabo. Además, habrá objetos coleccionables, como una serie de estatuillas de oro inspiradas en Frank West, el protagonista de la primera entrega de la saga.

Gráficamente, el juego será uno de los más destacados de la hornada inicial de la nueva generación. Los modelados de los personajes o de la ciudad no suponen aún un gran avance respecto a lo que se haya podido ver en los mejores títulos del final de la generación de PS3 y Xbox 360, pero, aun así, lucirán muy bien. Será en las grandes acumulaciones de elementos en la pantalla y en la ausencia de tiempos de carga donde más se aprecie el salto a la nueva generación. El juego correrá a 720p y 30 fps y, por lo que pudimos ver, al margen de algún mínimo tirón, dará la talla. Realmente, será un placer coger una apisonadora y “aplanar” a decenas y decenas de enemigos de una tacada. Además, veremos infinidad de zombis diferentes, ya que el estudio de desarrollo ha introducido un sistema para que se combinen distintos tipos de cuerpos, cabezas o ropas, lo que evitará ver a decenas de clones ante nuestros ojos.

Dead Rising 3 también sacará partido a Kinect y SmartGlass. Gracias al primero, podremos dar órdenes de voz, atraer a los zombis si hacemos ruido o sacudírnoslos de encima si les da por “abrazarnos”. En la demo, sólo pudimos hacer uso de esta última función, y lo cierto es que funciona muy bien, ya que basta con dar una pequeña sacudida de manos frente a la cámara. En cuanto a la compatibilidad con segundas pantallas, se podrán lanzar ataques aéreos y, lo más curioso, se podrán recibir llamadas al móvil.

El título de Capcom Vancouver se pondrá a la venta el 22 de noviembre, y tiene muchas papeletas para ser la exclusividad con más gancho de las de la hornada inicial de Xbox One. Convendría ir yendo a la farmacia más cercana a encargar un buen suministro de Zombrex, pues la invasión que se avecina será de espanto.

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