Reportaje

Impresiones de Hellblade: Senua's Sacrifice para PS4 y PC

Por Borja Abadie
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Hemos jugado, en exclusiva para nuestro país, a Hellblade: Senua's Sacrifice, la nueva aventura de Ninja Theory para PS4 y PC. Os contamos qué nos ha parecido y porqué va a convertirse en una de las grandes sorpresas del año.

Ninja Theory lleva bastantes años labrándose un nombre en la industria del videojuego. Entre sus obras más destacadas encontramos Heavenly Sword, Enslaved: Odyssey to the West y DmC, el reinicio de la saga Devil May Cry. El camino del estudio, sin embargo no ha sido nada fácil. Primero se llamaban Just Add Monsters y lanzaron Kung Fu Chaos en Xbox, pero su compañía madre, Argonaut Games, cayó en bancarrota y tuvieron que crear un nuevo estudio, Ninja Theory. Después de trabajar con muchas distribuidoras, como Sony, Namco, Capcom o Disney, han decidido tomar un camino diferente con su nueva aventura, Hellblade Senua's Sacrifice.

Así, tal y como nos contaba Tameem Antoniades (director creativo de Ninja Theory) durante nuestra visita a su estudio en Cambridge, Hellblade: Senua's Sacrifice será un experimento dentro de la industria, un desarrollo que ha mezclado la infraestructura de un estudio indie, pero que tendrá un acabado técnico de triple A.  

Lo que Ninja Theory pretende es recuperar la época en la que uno podía encontrarse con rarezas como ICO, Jet Set Radio, PaRappa the Rapper o Oddworld: Abe's Oddysee en el catálogo de su consola. Juegos que arriesgaban mucho más de lo que hoy en día hacen las grandes desarrolladoras. Antoniades pretende revolucionar la industria con una aventura a precio reducido y creada por un pequeño equipo, pero con aspecto de triple A. Lo que, en otras palabras, podríamos definir como el retorno de la clase media de desarrolladores a la industria del videojuego. Unas 20 personas han trabajado, de media, en la creación de Hellblade: Senua's Sacrifice y lo primero que os podemos asegurar, después de haber jugado unas dos horas y media al juego, es que esto tiene muy buena pinta. 

El quijotesco viaje de Senua

Senua, la heroína del juego, es una joven guerrera celta que sufre psicosis desde hace años. Forma parte de los pictos, un grupo de tribus que existió en el centro y norte de Escocia hasta el siglo X en la realidad. Los romanos les pusieron ese nombre porque se pintaban el cuerpo desnudo con pinturas de guerra y adornaban su pelo con rastas. El juego está ambientado en el año 790, cuando los vikingos invadieron parte de Escocia. La invasión ha arrasado el pueblo de nuestra heroína y, aunque ella ha sobrevivido, su pareja, Dillion, fue asesinado.

Dillion era el que ayudaba a Senua a controlar su psicosis, así que, sin nada que la retenga y siguiendo las creencias de su pueblo, Senua decide viajar hasta Helheim (el reino de la muerte en la mitología nórdica) portando la cabeza de su amado con la intención de recuperar su alma. Y es que los celtas creían que el alma residía en la cabeza. 

Senua se enfrentará a todo esto ella sola. O no, porque debido a la psicosis que sufre convive con distintas voces y tiene frecuentes alucinaciones visuales. Una de ellas es Druth, otro guerrero celta que conoció cuando era más joven y que permaneció capturado por los vikingos durante años. Druth se nos aparece con asiduidad para contarnos más sobre los vikingos, sirviéndonos de guía mientras exploramos. De hecho, Senua percibe la realidad de un modo muy distinto y lo que ella vive como un descenso a los infiernos enfrentándose a extrañas criaturas es, en realidad, un viaje por las costas de Noruega combatiendo a vikingos de carne y hueso. 

Pero la psicosis de Senua no es sólo un recurso argumental muy original, sino que se refleja en la jugabilidad en múltiples aspectos. Así, las voces pueden servirnos de "sentido arácnido" susurrándonos la posición de un enemigo cuando, en mitad de una pelea, están a punto de atacarnos por la espalda. En otras ocasiones, las voces se ríen de nosotros al no seguir el camino correcto, por ejemplo. Las visiones, además, no sólo atormentan a Senua, sino que también logran que vea distintos patrones que se asemejan a runas nórdicas en la propia naturaleza que la rodea, lo que abre determinadas puertas. 

Hellblade Senua's Sacrifice

Ninja Theory pretende representar la psicosis de una forma muy respetuosa, pero también realista, por lo que entienden que no todo el mundo pueda "soportar" una atmósfera tan opresiva. En su opinión, y yo me sumo a ella, las enfermedades mentales no se han representado de un modo muy fidedigno en videojuegos y, casi siempre, lo único que han hecho ha sido asemejarlas sin tapujos a la locura más simplona. Los medidores de locura de Eternal Darkness son un buen ejemplo (aunque el juego fuese una joya) y, en la mayoría de ocasiones, la psicosis o la esquizofrenia han estado sólo ligadas a comportamientos violentos, algo que no representa a la inmensa mayoría de los pacientes que sufren este tipo de enfermedades en la realidad.   

Las alucinaciones que sufre Senua en Hellblade nos han parecido tremendamente originales. No se trata sólo de ver cosas horribles o escalofriantes como demonios, que también, sino de cosas más sutiles, como el hecho de que en algunos momentos el viento que mece los árboles sólo sople cuando Senua se mueve o el que, en otra parte de la aventura, el fuego del escenario aparezca y desaparezca al compás de la respiración de nuestra heroína. Otro ejemplo, en este caso de alucinación auditiva, nos permite guiarnos en mitad de la oscuridad más absoluta gracias a que Senua puede ver ligeramente los objetos que producen algo de sonido. 

Hellblade Senua's Sacrifice

Una variedad alucinante para un desarrollo original

Durante nuestra partida, en la que pudimos terminar un 25% del juego (que durará unas 8-10), disfrutamos de una variedad que, según sus creadores, será mucho mayor de lo que pudimos ver. Exploramos dos grandes zonas para enfrentarnos al dios del fuego y al dios cuervo. Las mecánicas para llegar hasta ambos jefes finales eran muy distintas.

Para alcanzar a la deidad de las llamas antes teníamos que encontrar distintos altares que, una vez activados, inundaban el escenario con fuego, del que debíamos escapar a toda prisa para no morir. Además, también debíamos encontrar montones de runas observando los escenarios. Nos acercamos a una puerta y Senua memoriza las runas escritas en ella. Luego, exploramos los escenarios (que son lineales) hasta encontrar desde dónde podemos ver esa runa en la propia naturaleza, como un grupo de árboles en forma de zigzag, por ejemplo. 

Por su parte, para llegar hasta el dios cuervo debíamos superar unos puzles en los que, al pasar por determinadas puertas, los escenarios cambiaban por completo, colocando un puente donde antes no lo había, eliminando un obstáculo que nos impedía avanzar, etcétera. Además, en Ninja Theory nos han asegurado que estas mecánicas irán cambiando a medida que exploremos nuevas secciones.

Hellblade Senua's Sacrifice

Y todo esto, claro, aderezado con un buen número de combates que nos han dejado un gran sabor de boca. Senua podrá bloquear, esquivar, usar un ataque débil y uno fuerte, un golpe sin espada y activar el foco, que ralentiza la acción. Lo mejor es que el juego no nos dice en ningún momento cómo aprovechar las habilidades de Senua. Experimentar y descubrir por nosotros mismos nuevos movimientos resulta de lo más gratificante. Mucho más que ponernos a buscar objetos coleccionables señalados en el mapa de un juego de mundo abierto (como comentaba en uno de los blogs de la versión impresa de Hobby Consolas hace unos meses).

El tempo y el ritmo de nuestros movimientos será clave. Por ejemplo, si conseguimos bloquear en el momento justo, no sólo evitaremos el daño del ataque, sino que nos colocaremos en una posición mucho mejor para asestar un contraataque a nuestro rival. Incluso podremos devolver los proyectiles que nos lanzan algunos enemigos si bloqueamos justo cuando nos están alcanzando, al más puro estilo jedi. En un principio parecen combates simples, pero la cantidad de golpes, bloqueos y esquives parece que estará a la altura de los grandes juegos de acción. En nuestra partida, no paramos de descubrir nuevos movimientos y, según nos contaron, se nos escaparon bastantes.

Hellblade: Senua's Sacrifice, además, carece por completo de interfaz. Es algo original y que nos obliga a estar muy atentos a lo que sucede en la pantalla, en la que en ningún momento nos van a señalar dónde debemos ir o cuánta energía le queda a un determinado enemigo, por ejemplo. Para saber esto último tendremos que observar las cicatrices de nuestros espadazos y las animaciones de los rivales. 

Hellblade Senua's Sacrifice

Otro detalle que nos ha parecido realmente espectacular es que Senua está infectada con una especie de oscuridad. Cada vez que nos matan la infección se extiende por nuestro cuerpo y, si alcanza la cabeza de nuestra heroína, la partida se habrá acabado de verdad y tendremos que empezar nuestras aventuras de cero. Sí, habéis leído bien. Eso genera un nivel de tensión más que importante y nos obliga a jugar de un modo mucho más cauteloso de lo normal. Lo dicho, nos ha encantado este detalle. 

Esta primera sección del juego mezclaba con acierto puzles con combates muy interesantes. La batalla contra el dios cuervo nos ha parecido uno de los mejores combates de jefe final que hemos visto en mucho tiempo, a la altura de nuestros mejores recuerdos con la saga Souls o Bloodborne. Además, según Ninja Theory, la aventura cambia más adelante, con secciones en las que no hay combates durante un tiempo y nuevas mecánicas que cambian el modo de jugar.

El apartado técnico, por su parte, nos ha dejado bastante impresionados. Las animaciones y la captura de movimientos de Senue rayan a un nivel absolutamente espectacular. Los efectos de partículas y de post procesado tres cuartos de lo mismo y el apartado sonoro, con un extensivo uso del sonido 3D (disfrutable en toda su gloria con auroculares) nos ha dejado boquiabiertos.  

Desde luego, si mantiene el gran nivel de combates, puzles y argumento que hemos visto en la demo, estaremos hablando de una de las grandes sorpresas del año. Por suerte, lo descubriremos muy pronto, ya que Hellblade: Senua's Sacrifice aterrizará el próximo 8 de agosto a PS4 y PC. Por cierto, el mismo director creativo del estudio nos dejó caer que si el juego funciona lo suficientemente bien en estas plataformas puede que acabe llegando a otras, como Xbox One. 

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