La isla
Reportaje

La isla - Todo lo que no se ve en el programa de La Sexta

Por Raquel Hernández Luján
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Esta semana analizamos en profundidad La isla para contarte todo lo que no se ve en el programa de La Sexta: los experimentos, las conversaciones y el buen rollo.

Si ayer tuvisteis ocasión de ver La isla, os daríais cuenta de que el programa dio un giro importante para centrarse en los problemas de convivencia del grupo dejando de lado otras cuestiones relevantes para la supervivencia de los individuos que lo conforman... Tras ver las primeras dificultades para obtener agua, alimento, hacer fuego y tener un refugio seguro y estable, las relaciones sociales se enrarecían.

Por un lado asistimos al conflicto entre Rafa y Fernando; por otro a la guerra de egos desatada en torno a la construcción de las barcas, hubo también piques puntuales por la actitud de Santi y, en general, parecía reinar un mal rollo que desbordaba a cada participante en esta aventura. Todo generaba problemas: la obtención y racionamiento de alimentos, las tareas, el nuevo proyecto de construir algo juntos...

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Como tenemos el lujo de contar con David Martínez para que nos cuente de primera mano su experiencia en La isla, hoy vamos a adentrarnos en lo que no se está viendo o que, al menos, se está explotando poco: la otra cara de la moneda.

Más allá de los conflictos, de las bajas médicas y de las enormes dificultades a las que tuvieron que hacer frente ha habido mucho más: camaradería, lealtad, ideas puestas en marcha para facilitar la convivencia, creatividad para aportar soluciones a problemas concretos. Sí, puede que sea menos popular y espectacular mostrar la cara amable de La isla, a fin de cuentas sería repetitivo centrarse en las tareas), pero sin "buen rollo" y trabajo en equipo, nadie habría podido salir de allí por su propio pie.

La comunidad y las iniciativas individuales han sido dos pivotes claves para la supervivencia así como la paciencia y la tolerancia para aceptar la idiosincrasia y la forma de entender la vida de los demás, aunque no siempre se comparta.

La aventura de la destilación del agua

Los que habéis estado atentos, veríais fugazmente en el tercer programa unos alambiques... ¡Esto os lo contamos en nuestra charla semanal con David Martinez que os refresco a continuación:

Ya que no tenían agua dulce, nuestros supervivientes pusieron en marcha un sistema para desalinizar el agua de mar. "Para destilar, colocábamos en el fuego botellas de cristal llenas de agua de mar, hasta que entraban en ebullición. Las botellas estaban cerradas, y el tapón perforado, a través del que pasaba un tubo (había unos trozos de cable en unos y una pajita de plástico en otros). El vapor sube por el tubo -ya que las botellas están boca arriba- donde se condensa y cae en una segunda botella vacía, como agua dulce y potable. Las botellas "contenedor" estaban enterradas en arena mojada, para que el agua cayese por su propio peso y para acelerar la condensación por el cambio de temperatura".

Según nos cuenta nuestro Robinson: "La cantidad de agua que se sacaba era insuficiente para catorce, pero podía haber asegurado la supervivencia de una o dos personas durante varios días más".

Alimentar la mente cuando no se puede el cuerpo

Que un grupo esté unido depende en gran parte del tiempo de calidad que permanezca realizando actividades que no sean únicamente las mecánicas para mantener el campamento: recoger leña, mantener el fuego vivo, potabilizar agua, pescar y/o cazar, recoger yuca y cocos... La tareas unen, la comunicación y el hecho de participar, intervenir, llegar a acuerdos y compartirlo todo, incluso las decisiones desacertadas, mucho más.

Uno de los planos de grupo más bonitos que hemos visto en la trayectoria del programa ha sido la de los supervivientes haciendo yoga en la playa al atardecer. ¡Pero hay mucho más! David nos cuenta que "cuando ya teníamos el campamento, Miguel nos enseñó una canción que cantaban los niños de las tribus amazónicas y que todos cantamos alrededor del fuego una noche". Y hubo más momentos especiales: "Legi contaba unos chistes malísimos", y todos presumíamos de nuestros hijos, novias, padres...". Incluso tan lejos y en condiciones extremas, la familia es, como es lógico, lo más importante.

El acicate de saber que vas a volver

Por fortuna David y sus compañeros estaban rodando un programa de televisión, así que sus 28 días en La isla eran tal cual, contados y cronometrados y, salvo algún problema grave, el futuro les esperaba con los brazos abiertos, "La idea de regresar a la civilización era inevitable. En un tronco de un árbol marcábamos los días que iban pasando -como en la cárcel- y claro, no parábamos de hablar sobre qué íbamos a hacer (y sobre todo a comer y beber a la vuelta)".

¿Cómo mantener a los tuyos cerca cuando están tan lejos? "Para tener aún más presente a los que se habían quedado aquí, cada concursante podía llevar una foto. No todos lo hicieron. Pero los que sí, 'presentaban' a su familia a los demás. Algunos querían llevar parte de La Isla a sus seres queridos, y se hicieron pulseras con lianas trenzadas, o colgantes con caracolas, algo pequeñito, pero era un objeto "fetiche" ya que no podías hablar con ellos, les preparabas un regalo".

Planes para el regreso

¿Y qué hay de las vidas que dejaban atrás en ese paréntesis?: "Antonio se iba a pillar una PS4 en cuanto pusiese el pie en España. Legi nos habló de todos los bares de Madrid, Iker se acordaba de su cuadrilla, Rafa de huevos fritos, Fer de una tortilla vegetariana... Y Cuco, de fútbol, que el Madrid estaba en la Champions y jugándose la liga". Además de que Dani estaba a punto de tener un hijo y Manuel, que ya pensaba en sus próximas aventuras televisivas. 

Y sobre todo, también se hablaba de la boda del año, la de nuestro "Doc" Juan, al poco tiempo de regresar.

No penséis que un periodista especializado en videojuegos puede desprenderse con facilidad de su pasión durante un mes... ¡Nada de eso! Aún no se ha mostrado, pero las charlas sobre gustos personales y referencias videojueguiles y cinematográficas, como imaginaréis, eran obligadas: "Todo empezó cuando dije que Cristal oscuro estaba sobrevalorada... con Fer hablaba de metafísica, de neutrinos, de ciencia y de cine. Con David Isaac y Santi más de videojuegos (Santi lleva dos tatuajes que le sonarán a cualquier fan de Hobbyconsolas) y sobre pelis frikis: si la cuarta de Indy es buena o no, sobre Rogue One, sobre lo que íbamos a ver al llegar (Logan), El Hobbit, Tiburón... Con Santi también hablaba mucho de juegos retro: SNES y N64 sobre todo, y de que Switch saldría a nuestro regreso".

Es obvio que La isla ha supuesto para los participantes una dura prueba pero que su estancia también ha estado trufada de buenos y preciosos momentos que merece la pena recordar. Ahora os traslado la pregunta a vosotros, lectores, ¿qué os definiría a vosotros en una situación así? ¿De qué creéis que hablaríais con cariño al calor del fuego si estuvierais desposeídos de todo? ¿Qué añoraríais?

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