Reportaje

Kick-Ass 3, ya hemos leído lo último de Mark Millar y John Romita Jr.

Por Jesús Delgado
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Kick-Ass 3 termina la serie de cómics Kick-Ass, de Mark Millar y John Romita Jr. Las peripecias del superhéroe "real" nos llevan hasta la conclusión lógica de la pregunta en torno a la que gira esta serie: ¿Podría un superhéroe sin dinero ni poderes sobrevivir en el mundo fuera de los cómics?

"Siempre me pregunté por qué no lo hizo nadie. O sea, con todas esas pelis y series de la tele de superhéroes, uno diría que al menos un solitario excéntrico se habría cosido un disfraz. ¿De verdad la vida diaria es tan emocionante?"

Posiblemente si habéis seguido la trayectoria de Kick-Ass, el cómic en el que se critica el fenómeno de los superhéroes reales, hayáis reconocido esta frase a la primera. Con ella abría  la colección limitada de Kick-Ass de Mark Millar y John Romita Jr. bajo el sello de Icon Comics (la línea de autores indepentientes de Marvel Comics) en 2008 y venía a preguntarnos a los lectores acerca de por qué no hay superhéroes en el mundo de verdad. 

Bajo esta premisa, a lo largo de los últimos siete años, Mark Millar y John Romita Jr., guionista uno y dibujante el otro, nos han ido desgranando su propia respuesta a esta interesante cuestión. Primero se trató el génesis del superhéroe (Kick-Ass); luego la llegada de los supervillanos (Kick-Ass 2); posteriormente se exploró el concepto de la personalidad secreta (Hit-Girl), y ahora con Kick-Ass 3 se resuelve la cuestión de las consecuencias reales de acometer heroicidades cuando no tienes una inmensa fortuna familiar que te respalde ni provienes de otro planeta, lo que te hace ser invulnerable a las balas.

De este modo, Kick-Ass 3 arranca donde se quedó el anterior cómic, con el "supergrupo" Justicia Infinita en desbandada, Hit-Girl fuera de circulación, los Megacabrones Tóxicos desmantelados y Kick-Ass como única cabeza visible de los justicieros de Nueva York. ¿Pero podrá Dave Lizewski, alter ego del héroe, sobrevivir a las terribles consecuencias de la fiebre de superhéroes reales que él mismo desató?

La traca final

Kick-Ass 3 es, y sentimos aguaros la fiesta, un cómic que no ofrece nada nuevo pero sí en mayores dosis. Sangre, violencia, tacos y sexo más o menos explícito. Siguiento el tono ácido de las anteriores entregas, Mark Millar culmina su tetralogía sobre el concepto de los superhéroes en nuestro mundo, llegando a lo que él considera la resolución lógica de la carrera de un superhéroe real hasta sus últimas consencuencias.

La obra logra atar todos los cabos sueltos de las anteriores entregas. Y cuando decimos todos, nos referimos a todos, sin excepción. Aunque la forma de resolver pase por el cañón de una pistola, ojo. Pero no os vamos a spoilear nada, tranquilos. El destino de Hit-Girl y Kick-Ass es algo que tendréis que descubrir por vuestra cuenta, aunque para ello ya os avisamos que tendréis que atravesar un mar de vísceras, sangre y mutilaciones. Y es que Mark Millar sube las apuestas con esta narración, siendo redudante en ocasiones y también bastante más bruto de lo normal, como si tal cosa fuera posible.  

Como viene siendo habitual en él, Millar hace uso de una narrativa de corte cinematográfico, intercalando escenas e imitando el desarrollo de un filme, diviendo la acción entre Kick-Ass, Hit-Girl y los secundarios más importantes de la trama, metiéndonos flashbacks de por medio, hasta que todos los caminos nos llegan al lugar al que el autor escocés nos quería llevar para presentarnos su razonamiento acerca del destino de los héroes y de los villanos.

Millar se encuentra, como decimos, dentro de su tónica habitual, recurriendo a sus herramientas habituales y a las referencias de la cultura popular y comiquera. La única sorpresa es su decisión de introducir escenas de sexo más o menos explícitos (desnudos y coito, para la información de los padres preocupados), que no habíamos llegado a ver en las anteriores entregas. En este aspecto, el sexo se convierte en un recurso que marca la llegada a la madurez de Kick-Ass, que ya no es un adolescente, sino un adulto. Y aunque no se encuentra fuera de contexto, su introducción como elemento narrativo resultaría más brusco si no las hubieramos visto ya en las películas del personaje.

Por otro lado, algo raro en Mark Millar, vemos el elemento de la redención dentro de la trama. Lejos de condenar o mantener a sus personajes fuera de la curva de aprendizaje,  la historia desarrolla a varios de ellos. Este tratamiento sorprende y fascina, debido a la evolución que experimentan casi al final de la trama estos personajes. Desgraciadamente, algunos secundarios, introducidos únicamente para "construir un chiste", no tienen ni siquiera esta oportunidad y su aparición, sino desaprovechada, podría haberse omitido sin tener mayor importancia o trascendencia.

La obra posee la principal virtud y flaqueza que suelen tener las historias de este autor. No es necesaria una lectura atenta y, prácticamente, se puede leer "en diagonal" y con prisas, sin prestar atención a los detalles, que poco se perdería por el camino. Esto, para los lectores que adoren la "comida rápida" resultará idóneo y encontrarán en Kick-Ass 3 la cheeseburguer que estaban buscando, pero aquellos con gustos más refinados podrían encontrar su lectura excesivamente fácil.

Únicamente lo que resulta dificilmente disculpable es la autopropaganda que Millar hace de su marca, el llamado MillarWorld, promocionando prácticamente en cada capítulo el resto de sus tebeos: Jupiter's Legacy, Kingsman, Supercrooks, Superior... en momentos tantas referencias a sus otros cómics empacha y, lejos de hacer gracia, roza lo pesado. 

Cambiando de tercio y hablando de la ilustraciones, John Romita Jr. vuelve a hacer un trabajo a la altura de los anteriores tomos. Aunque Romita Jr. es uno de los dibujantes más criticados y alabados (casi a partes iguales), con Kick-Ass 3 vuelve a resolver cuadros bastante complejos, debido a lo cruento de su contenido y al estómago que requiere tanto su dibujo como su visionado.

Romita mantiene ese estilo intenso y fuerte, tachado de cuadro por sus detractores. Pero las tintas de Tom Palmer y el color de Dean White suavizan el estilo basto, dotando de atmosfera los cuadros y definiendo las expresiones faciales de los personajes. De ahí que en conjunto nos encontremos con trabajo de ilustración de lo mejorcito que hay en la industria del cómic americano.

En conjunto, Kick-Ass 3 es una conclusión muy digna del camino recorrido a través de cuatro series. No sorprende ni innova, pero eso no le importará a quién venga buscando su dosis de exageraciones e hipérboles, a golpe de katana y bates de béisbol. 

La edición española de Kick-Ass 3 está publicada por Panini Comics. Puede encontrarse ya en grandes superficies y en tiendas especializadas de cómic. Editado como libro de tapa dura, consta de 248 páginas a todo color, y su precio es de 19,95 euros.


Si os ha gustado esta reseña, también podéis recordar el resto de los capítulos de Kick-Ass en los siguientes enlaces:

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