Reportaje

La fórmula Rockstar Games

Por Javier Abad
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La espera por GTA V está siendo larga, pero entre tanto Rockstar Games ha sido capaz de lanzar tres juegazos de la talla de Red Dead Redemption, L.A. Noire y ahora Max Payne 3. Repasamos las claves que usan para convertir en éxito todo lo que tocan.

Mencionar el nombre de Rockstar Games hace que a la mente de todos venga Grand Theft Auto, sobre todo ahora que arrecian los rumores sobre el lanzamiento de GTA V (lo último que se dice es que nada más salir venderá 14 millones de unidades). Sin embargo, sería injusto limitar a esa saga el curriculum de una compañía capaz de lanzar tres juegazos como Red Dead Redemption, L.A. Noire y Max Payne 3 mientras esperamos el quinto GTA. En este reportaje vamos a repasar la fórmula que ha usado Rockstar para llevar al éxito esos tres títulos. ¿Comparten un patrón definido? ¿cuáles son las claves que han utilizado? Tras "radiografiarlos" a fondo, hemos identificado estas cinco.


Protagonistas en conflicto

A diferencia de muchos otros juegos, en los que la diferencia entre “buenos” y “malos” está clara desde el principio, en los títulos de Rockstar todo se mueve en una calculada ambigüedad. Pronto vemos que nada es lo que parece, y esto se aplica a las turbulentas biografías de sus tres personajes principales:

John Marston (Red Dead Redemption): Aunque ha intentado dejar atrás su pasado como forajido, el protagonista de Red Dead Redemption se ve forzado a empuñar de nuevo las armas para capturar a sus antiguos compañeros de correrías. Su destino parece estar siempre ligado al olor a pólvora.

Cole Phelps (L.A. Noire): El detective al que acompañamos en L.A. Noire arrastra una historia trágica tras su paso por el ejército durante la II Guerra Mundial, y su carrera en la policía de Los Angeles le coloca frente a frente con la corrupción que invade las instituciones más representativas de la ciudad.

Max Payne (Max Payne 3): El último lanzamiento de Rockstar nos presenta a este expolicía de Nueva York en plena decadencia física y moral. Max no ha levantado cabeza desde el asesinato de su familia, narrado en el primer juego de la saga, y ahora encuentra una salida aceptando un trabajo como guardaespaldas de una rica familia de Sao Paulo.


Guión y narrativa cinematográficos

Los tres juegos dedican un cuidado especial a la manera en la que nos presentan los acontecimientos. Los guiones están meticulosamente elaborados, de forma que cada paso que damos encaja perfectamente dentro de un arco argumental que no deja nada al azar. Pero no se trata solo de lo que cuentan, sino también de cómo lo cuentan, porque el estilo narrativo, el uso de las secuencias, la colocación de las cámaras, etc. trasladan más que nunca el lenguaje del cine a los videojuegos. No en vano, la propia Rockstar reconoce que ha usado el séptimo arte como fuente de inspiración de cada título.

En el caso de Red Dead Redemption, citan westerns como Hasta que llegó su hora (1968, Sergio Leone), Sin perdón (1992, Clint Eastwood), Grupo salvaje (1969, Sam Peckinpah) o El tesoro de Sierra Madre (1948, John Houston).

La lista para L.A. Noire incluye, entre otras, clásicos del cine negro como La ciudad desnuda (1948, Jules Bassin), Chinatown (1974, Roman Polanski), La jungla de asfalto (1950, John Houston) o El tercer hombre (1949, Carol Reed).

Por último, entre las influencias de Max Payne 3 figuran Harry el Ejecutor (1976, James Fargo), Hard Boiled (John Woo), The Matrix (1999, Hermanos Wachowski) o Tropa de élite (2007, José Padilla).


Las virtudes de cada género, llevadas al límite

Tres juegos, tres géneros diferentes, pero ligados por un mismo interés: depurar al máximo las características que definen su estilo hasta conseguir que cada uno de ellos se convierta en un referente:

Aventura y acción: El propio éxito de la saga GTA ha provocado que muchos asocien este tipo de juegos a una ambientación urbana y contemporánea. Por eso tiene más mérito el riesgo que asumió el equipo de Rockstar San Diego al trasladar la acción al Oeste americano, más aún teniendo en cuenta que ya lo habían probado sin tanto éxito en su antecesor, Red Dead Revolver (PS2, Xbox).

El territorio fronterizo entre los EEUU y México se convierte en un mundo abierto por el que desfila una larga galería de personajes. Los tiroteos guían tanto la trama principal como las diferentes misiones secundarias, que unidas a divertidos minijuegos completan un desarrollo largo y bien equilibrado.


Aventura e investigación: El equipo australiano Team Bondi apostó en L.A. Noire por un enfoque distinto y no muy habitual en las aventuras pensadas para consola: un desarrollo con un ritmo mucho más pausado, que diferencia claramente los momentos de acción y los de investigación. Así, la resolución de cada caso nos hace centrarnos en recoger pistas en el propio escenario del crimen e interrogar a los posibles sospechosos, obligándonos a usar la cabeza más que la pistola.


Acción y disparos: En este caso, Rockstar tuvo en mente desde el principio que un juego lleno de tiroteos en situaciones límite como Max Payne 3 debe afinar al máximo el control para que el jugador sienta que está al mando en todo momento, aunque su personaje esté rodando por el suelo mientras las balas pasan silbando sobre su cabeza. El objetivo era conseguir la misma precisión que tenemos en un shooter en primera persona, sin importar el ángulo desde el que disparemos, y sin duda que lo han conseguido.


Documentación exhaustiva para ganar realismo

Aunque los tres juegos narran una historia ficticia, todos parten de una base real que ha sido rastreada a fondo por sus creadores, desde las localizaciones al contexto temporal, pasando por el armamento o incluso la banda sonora. Todo en busca de la mayor veracidad posible.


Red Dead Redemption está lleno de referencias históricas reales, que abarcan desde situaciones como el intento de afianzar en el territorio de la frontera la autoridad del gobierno federal o el tipo de armamento que se usaba, hasta detalles como la fauna típica de la zona e incluso la actividad que llevaban a cabo los vendedores de pócimas medicinales o el ejército mexicano.

Era obligado que la atmósfera de un juego como L.A. Noire nos transportase a Los Angeles en los años 40. Por eso es posible reconocer sus edificios más emblematicos, los coches que se conducían entonces, el estilo de vestir de la gente y, sobre todo, reminiscencias de crímenes reales, como el famoso de la Dalia Negra, en los casos que investigamos.

Para clavar la ambientación de Max Payne 3, sus creadores viajaron a Sao Paulo y recogieron información sobre el terreno de las favelas, los grupos paramilitares, la vida de las clases privilegiadas o el armamento que usan las fuerzas especiales de la policía para combatir el crimen. Tomaron miles de fotografías de las casas, sus texturas, los habitantes y hasta su forma de vestir.


Apoyo de la última tecnología

Por último, todas las virtudes que hemos detallado hasta ahora no serían posibles (o al menos no en toda su extensión) si no se vieran apuntaladas por una factura técnica impecable, un sello característico de todo lo que hace Rockstar.

Captar tan fielmente el espíritu del Oeste como lo hace Red Dead Redemption hubiera sido una utopía si ese ambicioso planteamiento no se apoyara en un depurado apartado técnico. El mérito hay que atribuírselo a los motores RAGE (Rockstar Advanced Game Engine), de la propia compañía, y Euphoria, específico para las animaciones de los personajes, humanos y animales.

 

En la voluntad de convertir los interrogatorios de L.A. Noire en un punto central de la jugabilidad encontramos el origen de su mayor adelanto técnico: el uso de la nueva tecnología MotionScan para capturar fielmente los movimientos faciales de unos 400 actores. Así, el realismo se lleva al extremo de conseguir que incluso el lenguaje gestual de los personajes (su interpretación al fin y al cabo) nos sirva de ayuda para saber si están mintiendo o diciendo la verdad.

En cuanto a Max Payne 3, mantener señas de identidad como el tiempo bala y la técnica de salto y disparo era un paso obligado, pero no todo se reduce a mostrar la acción a cámara lenta. Detrás hay también una cuidada coreografía de las secuencias de acción (de nuevo el motor Euphoria se hace cargo de las animaciones), una compleja IA de los enemigos y una física que redondea el realismo.

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