Reportaje

La guerra de los clones... de las consolas

Por Alberto Lloret
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Hace mucho tiempo, en un planeta muy, muy lejano… las copias, réplicas o imitaciones existieron en casi todos los ámbitos, desde la ropa y los complementos a  las consolas y los juegos. Si te suenan nombres como Nasa, PolyStation o Famipachi, ya sabes de qué estamos hablando…

Aunque infringen todas las patentes, leyes de copyright internacionales y derechos de los fabricantes originales, los “clones” (o copias no autorizadas de sistemas) son un una realidad que acompañan a las consolas y ordenadores desde sus orígenes.

En este reportaje no vamos a repasar todos y cada uno de los modelos existentes porque la lista sería interminable (solo en clones de NES y Famicom existen cerca de 400 productos diferentes), si no referenciar algunas curiosidades, sus orígenes, las tendencias actuales y algunos de los modelos más extravagantes… ¿estáis preparados?

Los orígenes de los clones

En sus comienzos, los clones de consolas y ordenadores surgieron como una “alternativa” frente a los elevados costes que suponía importar un determinado sistema a otro país. Así aparecieron los primeros clones de Atari 2600, la primera consola con cartuchos intercambiables que fue un éxito de ventas. En origen, muchos de estos clones eran legales, es decir, contaban con licencia de Atari y eran fabricados en el país donde se iba a vender. De hecho, en muchos casos el acuerdo de licencia contenía claúsulas que permitían incluso cambiar el nombre de la consola, como es el caso de Sears Video Arcade Rev. A, una versión de la 2600 destinada a la venta en los famosos almacenes americanos Sears.

Un poco más adelante en el tiempo también se pudieron ver también clones de los ordenadores que reinaban en la era de los 8 bits, como la versión brasileña del ZX Spectrum, el TX90X de Microdigital, que mantenía unas prestaciones similares (lenguaje Basic, teclas de goma…), aunque la compatibilidad con todo el software existente no llegó a ser total… Al igual que en el caso de la Atari 2600, estos clones surgieron por los elevados costes de importar el ordenador.

El ataque de los “famiclones”

Pero los clones no explotaron todo su potencial hasta la llegada de Famicom, más conocida en Europa como Nintendo Entertainment System. Es sin lugar a dudas el sistema más “fusilado” en cuanto a clones se refiere y hay versiones para todos los gustos: versiones que imitan la consola japonesa original, su modelo europeo o que incluso van más allá y plagian descaradamente el diseño de la consola de moda del momento, ya sea PSone, PS2 (hasta en su modelo Slim), Xbox o incluso PS3 en su versión gorda.

Hasta hay hueco para el humor con algunos nombres, que van desde el políglota Yess, al espacial Nasa, pasando por PolyStation, el vasco Famipachi, los peliculeros Superman o Terminator 7 o el ridículo Tontex, sin olvidar Factor 5, que recuerda al nombre de una famosa crema facial. Y esto es solo una muestra: muchos son dignos del mejor festival del humor. Eso sí, que Famicon sea el sistema más clonado no significa que no existan clones de otros sistemas, empezando por Master System, Megadrive...

Indistintamente del modelo que plagian, todas guardan un elemento común y es su CUTREZ. Sí, sí, cutrez con mayúsculas y con el tamaño de letra más grande que os podáis imaginar. Y es que la inmensa mayoría de clones provienen de China, donde importa más sacar la producción que cuidar el producto.. Entre plásticos endebles y mal rematados, los malos ensamblamientos de piezas, logos movidos y otras lindezas, algunos clones son verdaderas obras maestras de la ingenie-chapucería inversa.

Astracanadas hasta en los cartuchos

Otro de los puntos que marcan las diferencias entre clones es la forma en que podemos acceder a los juegos. Algunos de ellos tienen ranura para cargar cartuchos (suelen funcionar los juegos de las consolas originales o incluso tienen su propio catálogo de juegos creados ex profeso para esa máquina) y otros no, siendo sistemas cerrados con un determinado número de juegos preinstalados en la placa de la consola y no es posible meter otros distintos.

En el primer caso, muchos de estos clones traen de regalo un cartucho que promete desde 99 hasta 9.999.999 juegos… cuando ninguna de estas plataformas llegó a tener tantos. Aunque hay excepciones, la regla general es que estos cartuchos suelen traer 10 ó 15 juegos que se repiten en un listado infinito con cambios menores o un simple cambio en el título. Sobra decir que en muchos casos tienen bugs, se cuelgan o incluso no funcionan. Esto es aplicable a las clónicas que traen los juegos en placa, que aquí no se salva nadie. Así de maravilloso es el mundo clónico…

¡Que sea portátil!

Otra de las tendencias del mundo clónico es convertir las consolas de sobremesa en portátiles. No me refiero a  trabajitos finos como los currados mods de BenHeck, capaz de meter en la carcasa de un ordenador portátil una Xbox 360. No, me refiero a cosas algo más burdas y “chuscas”.

Por un lado están las portátiles con pantalla incorporada que, sin ser productos con licencia, ofrecen la misma funcionalidad que la consola de sobremesa. Así, por ejemplo, es posible encontrar versiones de Famicom o Super Nintendo (Pocket Fami y Supaboy respectivamente) que permiten jugar con cartuchos originales japoneses y/o americanos en sus pequeñas pantallas con una calidad que, sin apestar en exceso, cumple. Además, traen extras como la posibilidad de conectar mandos originales de cada consola o enchufarlas a la tele para seguir la partida en una pantalla más grande.

Otra de las vertientes, ya casi en desuso, consistía en convertir consolas de sobremesa en “portátiles sin pantalla”, pero que a través de un receptor RF, transmitía la imagen a un televisor. No han abundado en exceso estos modelos, pero existen clones licenciados por Sega de Master System (Supercompact y Supercompact Girl) que permitían este tipo de cosas…

Por último, durante los últimos años han proliferado las consolas que en realidad solo son el mando, con cable y un pequeño cajetín, para conectarlos directamente a la tele. Suelen funcionar a pilas (aunque tengan entrada de corriente) y por regla general ofrecen un numero de juegos cerrado, sin opción de usar nuestros cartuchos, de sistemas como los mencionados Game Gear, Master System o Megadrive.

Los títulos elegidos no suelen ser malos, como Street Fighter II o Sonic, entre otros. De estas han llegado un buen puñado a España, algunas respaldadas por las compañías originales como Sega y son fáciles de encontrar hasta en grandes superficies e incluso supermercados como LIDL…

Una de portátiles “chungas”

Dentro de las portátiles hay otras dos corrientes más que merecen ser mencionadas. Por un lado están las portátiles que sólo fusilan la apariencia de otras consolas, como puedan ser las POP Station o Gameking (con 3 modelos distintos), que fusilan el aspecto de PSP o Game Boy Advance, por poner un par de ejemplos. Incluso algunos modelos tienen el finísimo sentido del humor  de venderse en un “Value Pack” con “extras”, imitando así hasta el lanzamiento de PSP en Europa; todo un ejemplo de, si venimos a copiar, copiamos hasta el último detalle.

En muchos casos, estas portátiles son en realidad poco más que cutrecillas maquinitas LCD, que en algunos casos tienen cartuchos intercambiables con juegos que clonan mitos como Megaman o Tiger Heli bajo títulos tan sugerentes como Metal Deform, Risker… vamos, nombres con mucho gancho que enganchan más por lo ridículo que por lo comercial o atractivo.

Por otro lado, existen un buen puñado de portátiles que, sin copiar ninguna consola en concreto, ofrecen emuladores a punta pala poder jugar con roms de sistemas como los anteriormente citados o incluso máquinas recreativas de Neo-Geo o del famoso emulador de máquinas recreativas M.A.M.E… todo ello, por supuesto, sin licencia de los fabricantes.

Dentro de esta otra corriente hay verdaderas maravillas como la Dingoo A-320, para la que un programador español consiguió portar Linux y de este modo poder instalar mejores emuladores y aplicaciones, como por ejemplo REminiscence, el “remake” de Flashback, o el mencionado emulador de M.A.M.E

¿Hacia dónde vamos?

A la vista de los últimos modelos anunciados en el mercado clónico, un par de cosas han quedado claras. La primera es que los fabricantes chinos van a seguir pasándose por el forro las leyes de copyright y van a seguir plagiando descaradamente los modelos de los fabricantes americanos y japoneses.

La segunda es que, lejos de clonar un sistema, la tendencia es ofrecer productos multifunción y, a ser posible, con Android. Así, desde hace un par de años hemos visto “clónicas” con el aspecto de PS2 o Xbox 360 Slim, que en realidad son un tipo de media centers (reproducen avi, música o incluso ebooks) y que además emulan sistemas antiguos o recreativas como las Capcom Play System 2.

Los últimos modelos, como las Yinlips, JXD o la futura MUCH3G copian el estilo de PSP o incluso PS Vita y vienen de serie con el sistema opereativo Android, lo que da acceso a un sinfín de aplicaciones del Marketplace (incluidas Apps de juegos como el famoso Angry Birds) e incluso mueven con total soltura la cantidad de emuladores que hay para Android (de casi todos los sistemas retro imagimables).

Conclusiones

La piratería no nos gusta en ninguna de sus formas, pero si eres un amante de las consolas y además las coleccionas, seguro que querrás tener alguno de estos cacharros en tu colección. Eso sí, ten más claro que el agua que, en ningún caso, estos clones pueden competir con las consolas a las que imitan, el menos en cuanto a juegos de calidad y actualidad…

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